Kenopsia

Sebastián González González
Departamento de Gerencia
Facultad de Administración de Empresas, UPR RP

Recibido: 13/02/2026; Revisado: 17/03/2026; Aceptado: 13/05/2026

Estaba caminando por un pasillo en busca de una salida y lo único que encontraba era mi propia sombra. Me convencí una y otra vez de que había una razón detrás de aquel silencio, pero la densidad de la oscuridad le hacía un peso en mis hombros que no podía cargar. Era un camino interminable en el que el calor no llegaba. Me habían prometido una salida, pero cuando miraba al fondo solo encontraba la huella de mis propios pasos. Fue en ese momento cuando la Kenopsia tomó forma y comprendí que ya no caminaba solo. El vacío había aprendido mi nombre.  


Posted on May 20, 2026 .

La difunta

Elena Sofía Ramos Díaz
Programa de Estudios Interdisciplinarios
Facultad de Humanidades, UPR RP

Recibido: 13/02/2026; Revisado: 06/04/2026; Aceptado: 12/05/2026

La figura halaba mi cadáver por el fango; sentía todo: la lluvia fría, el lodo y las balas todavía clavadas en mi espalda. Cuando me soltó entre las hojas, oía todo: el espantoso croar del sapo, el silbido del viento, el metal de la pala y el esfuerzo del hombre para cavar. No podía, sin embargo, mirar. No sabía quién me había matado y, mucho menos, por qué. El olor a podrido era lo único que podía reconocer; estaba en un manglar, pero no importaba. Nada me podía salvar. El olor llenaría mi nariz y mis pulmones apagados hasta que fuera reemplazado por la tierra. Al enterrarme, quedaría aquí, atrapada bajo el suelo y olvidada. ¿Hasta cuándo estaría consciente? ¿Por fin me moriría al enterrarme o seré por siempre una conciencia inmortal? Tenía que salvarme, pero no sabía cómo.  

Al rato, dejé de escuchar la pala y el jadeo de mi asesino. El sonido de los pasos pegajosos merodeando a mi alrededor sonaba impaciente. De repente, me empujó con fuerza con su pie. Mi cuerpo se torció y cayó de lado dentro del hoyo. No era la sepultura ideal. Estaba lloviendo tanto que el fango en el fondo no podía retener más agua. El líquido seguía subiendo hasta que entró por mi garganta. Así, conectada con el agua, las hojas y las raíces que hincaban mi piel, sentí en mí el alma de la naturaleza. Como si fueran mis propios movimientos, la lluvia, los mangles y el viento se movían como títeres al baile de mis dedos. Tenía con ellos el poder milagroso de saber quién me había matado. 

Antes de que él pudiera llenar mi tumba con tierra, abrí los ojos y lo miré fijamente. Me quedé boquiabierta; lo reconocía. Era Pedro. Hacía casi dos años que no lo veía. Lo liberaron más rápido de lo que esperaba. Su rostro lucía diferente. Tenía la mirada cansada, una barba descuidada y la cara flácida por la edad. Ni una gota de cariño quedaba en él, y ahora tampoco en mí.   

Transformé la lluvia en diluvio y el viento en ráfagas, opacando la luz de la luna. Con cara de espanto, permaneció congelado hasta que empecé a moverme hacia él. Se volteó e intentó correr, pero logré agarrarlo con el fango por los tobillos. Se cayó de cara. Las raíces y las ramas colgantes del mangle atraparon su cuerpo al suelo. Dieron vueltas alrededor de sus piernas, sus brazos, hasta llegar al cuello. Allí, lo estrangulaban hasta sentir el latido de su pulso. Del viento creé brazos que abrieron su boca a la fuerza. De la lluvia formé un chorro que forzaba su entrada por la garganta hasta llenarse y volver a salir por la boca. No iba a dejar que saliera vivo.   

Cuando murió, el espíritu de la naturaleza abandonó mi cuerpo y cesó todo. Solo entonces pude descansar en paz. 


Posted on May 20, 2026 .

Inchoation

Alejandra de Jesús Guadalupe
Programa de Estudios Interdisciplinarios
Facultad de Humanidades, UPR RP

Recibido: 10/02/2026; Revisado: 21/04/2026; Aceptado: 16/04/2026

In the vast nothingness, Darkness cried—wailing like a banshee into the void where her tears were headed. One after another, they rolled through the hollowness that shaped her and drifted off onto different paths, seemingly without destination. A thunderous rumble escaped her, hungry and all-devouring. The pain of it was so incessant that it disturbed her sleep. She had no choice. She was starving. So, bit by bit, she consumed herself until only three solidified tears remained—each of them infused with particles of her being. 

It was in her absence that Light crept in like a thief, ready to claim the desolate space. His sunlight reached all that Darkness had once touched, giving structure and limit to the nothingness and, in its wake, revealing the frozen tears.  

Light frowned at the sight. 

With Darkness’s departure, everything that belonged to her should have vanished. Yet there they were, flickering like the stars of Orion’s Belt. The mere sight of them sent an unfamiliar chill through his heart—a coldness that had never dared challenge his warmth. Darkness and Light had an agreement: they were never meant to coincide. Their dominions were never to overlap, and where one reigned, the other could not set foot. But in her despair, Darkness broke the rules, leaving behind a testament to her preeminence. 

Clever woman

He should report the tears to the prophets, as protocol dictated. After all, it was their duty to ensure that no trace of Light nor Darkness remained in abandoned territory. Then again, he had never truly seen her—never managed more than a few glances and brief words towards the woman during their meetings with the prophets. But this? This was as real as every little artifact he collected from his dominions. This was hers. How could he resist the urge to keep such a delight?  

His greedy fingers reached for the first tear, yet the closer he got, the more it sizzled beneath his warmth, releasing a toxic cloud of vapor that enveloped it. He could not touch them, he realized. There needed to be a change in strategy if he wished to preserve them whole. So, he took a jar from his vault of trinkets and gently enclosed the tears inside, along with a fragment of the void. That way, they would remain in orbit rather than merge into one.  

A smile carved its way across Light’s mouth. A wicked thrill filled his being. Darkness wasn’t the only one who could act selfishly. After all, wasn’t it more fun if they broke the rules together? 

He enveloped the jar with his handkerchief and secured it within his chest, keeping it hidden until he had the pleasure of discreetly unfolding it again—unknowingly bringing forth what would later be known as night and day. He let himself be entranced by that which Darkness created in her agony—from the clouded first tear to the watery second and the solidified third—each one slowly changing under the combined influence of her power and their exposure to his presence.  

Months passed in this way, and it was not until Light heard muffled noises that he realized life had begun growing inside his ja— 

Their jar. 

A closer inspection revealed creatures within each tear. The first was riddled with serpentine beings that crawled beneath the clouds, occasionally protruding their heads above the vapor to escape the toxins, screeching into the void. In the second, life bloomed underwater, for there was no air above it. Temples and villages crowded the northern region of the tear, while the south teemed with wild beasts, all of fins and meter-long, flesh-rupturing teeth. Meanwhile, the eastern and western sectors were in constant motion, whirlpools spreading throughout their depths.  

The third and final tear was the most varied of them all. Its location at the bottom of the jar had given it a unique development over time. It had lost its cohesion, leaving behind snowy mountains that descended into barren valleys. Glaciers were many, and caverns were few. Humid forests grew wherever ice loosened its grip on the land.  

It was inside this final tear that Light identified a singular creature—one that resembled both him and Darkness in a way that no other ever had.  

These he called Al Nair, for they were bright and beautiful. 


Posted on May 20, 2026 .

Transcribiendo el cuerpo

Gabriel M. Serrano Nieves
Departamento de Información y Periodismo
Facultad de Comunicaciones, UPR RP

Recibido: 14/02/2026; Revisado: 09/03/2026; Aceptado: 11/05/2026

Disfruto explorar de un archivo vivo  

que recuerda que existe porque duele su vivir.  

 

Añoro con volver al arrullo del arco de un pie  

que camina  

por la ruta  

que le indiqué con mi rastro.  

 

Moldeo con el cedro de mi estructura 

las piernas que un día corrieron a mi encuentro 

ante la amenaza de una nueva idea. 

 

Soy la herramienta viva que conecta con el

corazón  

y se desprende del alma 

 

 para crear el reflejo de un sentimiento humano trazado en grafito.  

 

A veces, amenazo con faltar a mi cometido y equivocarme,  

pero siempre estoy dispuesto a borrar con mi presencia  

los rastros espontáneos de 

una                       cabeza 

                                                                                                   confusa.  

 

No funciono por mí mismo, pero soy un instrumento 

que trasciende el cuerpo y que se enciende con la musa del “ser” archivado. 

 

Mi ausencia solo puede significar la represión de ideas y sentires  

que moldean la conciencia humana.  

Es por eso que, con mi ya desgastada punta,

me dispongo a trazar líneas del corazón hasta la mente y de la mano al papel

para que mi gentil rose eufórico narre mi historia contada del ser hasta la hoja

y deje evidencia que ni la memoria podrá borrar

siempre y cuando exista quien pueda leer.


Posted on May 20, 2026 .

¿Cuándo finalmente seré mujer?

Mariana Del Toro Lorenzo
Departamento de Literatura Comparada
Facultad de Humanidades, UPR RP

Recibido: 12/02/2026; Revisado: 09/03/2026; Aceptado: 11/05/2026

¿Cuándo finalmente seré mujer?  
¿Cuándo los pechos me crezcan robustos y redondos,  
como el gran espectáculo de Cayey?  
¿Cuándo El General conjure en mí, su botella de Cocacola, y se declare ahí,  
que estoy bien buena?  

¿Cuándo finalmente seré mujer?  
Me lo llevo preguntando toda la vida.  
La niña busca estar bien buena desde los 12, poniéndose sombra azul, labial brillante, y uñas plásticas de Claire's,   
para que un don nadie le diga:  
"¡Estás bien buena!"  
para sentirse como una mujer.  

¿Seré mujer cuando me digan esto los hombres?  

A la niña no le gustó, ¡para nada le gustó!  
eso de ser mujer.  
Intenta, con jabón y agua, desmaquillarse,  
arrancarse esas terroríficas uñas,   
pues no pudo.   

La niña ya tenía 75 años y era mujer.  
Ya nadie le pitaba, nadie le decía:  
”¡Estás bieeeeeen buena!”  
Pues los hombres decidieron   
que no era mujer,  
que ahora es doña. 


Posted on May 20, 2026 .

Miradas Inquietas

Brenda De La Cruz De Los Santos
Departamento de Antropología
Facultad de Ciencias Sociales, UPR RP

Recibido: 04/02/2026; Revisado: 09/03/2026; Aceptado: 11/05/2026

Miradas inquietas que vagan en el horizonte,  
ojos que ven y no miran nada.  
Lágrimas de tinta que arruinan las falsas  
escrituras de mis dedos en tu figura.  

Pura, tan pura, blanca paloma  
sin mancha alguna,  
ven, para que me quites esta amargura  
o a tu corazón dale sepultura.  

Pura, tan pura. Virgen casi santa,  
de inocencia arrebatada,  
esperanza muerta en la noche iluminada  
por las sombras que ven y  
no miran, no miran, no miran nada.  

Miradas inquietas que ignoran la tinta correr,  
pero no pueden dejar de mirar;   
mas ahora no dicen una sola palabra.  
No dicen quién fue que a la paloma  
le arrebató sus alas blancas. 


Posted on May 20, 2026 .

DEGRADÉ DEL DESTERRADO

Nicole Lara Ducuara
Departamento de Antropología
Facultad de Ciencias Sociales, UPR RP

Recibido: 04/02/2026; Revisado: 30/03/2026; Aceptado: 11/05/2026

I.  

Del souvenir  
del llanto,  
resignificando  

cicatrices del alma,  
pensamientos silenciados,  
el dolor se lleva,  
aún poco se ha comentado.  

Permanece la niebla,  
Permanece lo nublado. 


Posted on May 20, 2026 .

Marioneta

Wilmarie Yarian Hernández Franco
Departamento de Ciencias Políticas
Facultad de Ciencias Sociales, UPR RP

Recibido: 21/01/2026; Revisado: 08/04/2026; Aceptado: 06/05/2026

Es una rabia,  
aquella que siento por dentro. 
Hastiada y aborrecida  
de que me utilicen. 
Me exprime,  
sin dejar caer una gota de saliva.  

¿Será que tengo cara de marioneta? 
Que bailaré al son de sus manos,  
bajo el control de sus dedos. 
Estirando mis hilos violentamente 
hasta sacarme las costillas. 

Siento cómo agarra mi cuerpo,  
arranca mi corazón  
y lo canibaliza como un salvaje. 
Sin dejar caer ni un solo trozo. 
Bebe de mi yugular,  
su cáliz de salvación. 
Solo queda un traje de carne sin vida. 

A veces me pregunto si soy yo  
la causante de mi deceso. 
Yo permito que me abran,  
que me estiren, que me toquen, 
con la esperanza de que daré abasto. 
Que por fin seré suficiente  
para su incesante hambruna. 
Que seré esa mujer que tanto deseaba, 
que acabaré con su búsqueda. 
En fin, no lo soy,  
jamás lo fui, jamás lo seré. 

Colgará mi piel en un armario, 
junto a las otras marionetas rotas. 
Me consumirán las larvas 
este pellejo podrido,  
con la misma incesante hambruna. 
Sus mordiscos son más dulces,  
gentiles, suaves como besos.  

De mí solo quedará la percha  
de la cual me cuelgo. 
Seré una memoria en su subconsciente. 
Mis gritos,  
encerrados en un jarrón de cristal, 
jamás serán libres…  

Para avisarle a la mujer  
en la puerta. 


Posted on May 20, 2026 .

“La tengo en la punta de la lengua”: memoria y acceso léxico en hablantes de español

“It’s on the tip of my tongue”: Memory and lexical access in Spanish speakers

Daniel Nieves Castañer
Departamento de Estudios Hispánicos
Facultad de Humanidades, UPR RP

Diane Suárez Rodríguez
Departamento de Relaciones Públicas y Publicidad
Facultad de Comunicación, UPR RP

Dianne Viego Fernández
Departamento de Inglés
Facultad de Humanidades, UPR RP

Miguel Pérez Mirabal
Departamento de Estudios Hispánicos
Facultad de Humanidades, UPR RP

Recibido: 17/02/2026; Revisado: 30/04/2026; Aceptado: 04/05/2026

Resumen 

Este estudio explora el fenómeno de la punta de la lengua (TOT) en 32 hablantes de español de Puerto Rico mediante una tarea de recuperación léxica basada en definiciones. El fenómeno se indujo en el 78.13% de los participantes y en 53 de 320 intentos. Los estímulos más productivos fueron el pentagrama y el monociclo. Los participantes recuperaron principalmente información fonológica del onset y accedieron antes a las representaciones conceptuales que a la forma de la palabra. Los bloqueadores incluyeron palabras semánticamente relacionadas, variantes formales y préstamos del inglés, lo que refleja el contexto de diglosia español-inglés de Puerto Rico. Los hallazgos son consistentes con los modelos de producción del habla de Levelt y Dell. 

Palabras clave: punta de la lengua, acceso léxico, producción del habla, bloqueadores, diglosia 

Abstract 

This study explores the tip-of-the-tongue (TOT) phenomenon in 32 Spanish speakers from Puerto Rico using a definition-based lexical retrieval task. Thephenomenon was induced in 78.13% of participants and occurred in 53 out of 320 attempts. The most productive stimuli were pentagrama and monociclo. Participants primarily retrieved phonological onset information and accessed conceptual representations before the word form was available. Blockers includedsemantically related words, formal variants, and English loanwords, reflecting the Spanish-English diglossic context of Puerto Rico. The findings are consistentwith the speech production models of Levelt and Dell. 

Keywords: tip-of-the-tongue, lexical access, speech production, blockers, diglossia  

Introducción  

¿Alguna vez le ha pasado que, en medio de una oración, se le olvida una palabra? Sabe lo que quiere decir e incluso puede dar información al respecto, pero la palabra, de repente, resulta inaccesible. Esta experiencia se conoce como el fenómeno de la punta de la lengua o tip-of-the-tongue experience (TOT, por sus siglas en inglés).  

Para entender por qué ocurre el TOT, resulta útil distinguir entre dos tipos de memoria lingüística. En primer lugar, la memoria semántica almacena significados, conceptos y redes de relaciones entre ideas. En segundo lugar, la memoria fonológica almacena la información sobre cómo suena una palabra: el inventario de fonemas de la lengua, las reglas para combinarlos y las instrucciones para los órganos articulatorios. Ambas son necesarias para la selección léxica, ya que cada entrada en el lexicón se identifica por un conjunto de características semánticas, sintácticas y fonológicas. Eso es precisamente lo que propone Levelt (1989; Leveltet al., 1999): la producción del habla avanza por etapas, primero el significado—el lemma—y luego la forma sonora. El TOT ocurriría justo en esa transición. 

Cuando ocurre el TOT, el hablante accede a la memoria semántica, sabe qué significa la palabra y puede describirla e imaginarla, pero no logra activar por completo la memoria fonológica. El nodo que contiene la palabra meta no se activa por completo, por lo que la palabra no aparece. En modelos de producción léxica, un nodo es una unidad que representa un punto de encuentro dentro de la red mental, donde se almacena información lingüística, ya sea sobre el significado, la forma o el sonido de las palabras (Dell, 1986). Cuando pensamos en una palabra, ese nodo se activa: si la activación es suficiente, logramos recordarla y decirla; si no, no llega a salir. 

Por tanto, lo que hace al TOT tan reconocible no es solo el bloqueo, sino también la certeza que lo acompaña. Brown y McNeill (1966) describieron esa sensación de tener la palabra en la punta de la lengua como una de sus características definitorias: el hablante siente que la palabra está ahí, casi al alcance, y eso—paradójicamente—puede resultar frustrante. Por tanto, en este estudio se utilizaron estas características—acceso parcial a la información fonológica, frustración, sensación de inminencia—para determinar si un participante experimentaba el fenómeno. Metodológicamente, aplicar el criterio de certeza y frustración permite delimitar con precisión cuándo ocurre la experiencia del TOT. 

Durante ese estado, el hablante sigue teniendo acceso al significado: sabe para qué sirve la palabra, puede usarla en una oración si alguien se la dice y, a veces, recupera fragmentos de su forma—la letra con la que empieza, cuántas sílabas tiene—sin poder completarla. Lo que suele hacer es rodear la palabra: describir el objeto, gesticular, hacer una pausa, intentar aproximarse (Brown & McNeill, 1966). 

Otra forma de explicar lo que ocurre durante el TOT proviene del modelo de activación en red de Dell (1986). Según esta propuesta, cuando buscamos una palabra, no se activa solo esa palabra: la activación se extiende a palabras relacionadas por sonido, por significado o por ambas cosas, lo que genera competencia entre varios candidatos al mismo tiempo. Sedivy (2019) describe este proceso como parte de los mecanismos generales de reconocimiento y producción léxica, en los que la activación simultánea de múltiples candidatos es la norma, no la excepción. Schwartz (2002) profundiza en este mecanismo y describe el TOT como un estado en que el sistema de recuperación léxica accede parcialmente a la representación fonológica sin completarla. 

El TOT, desde este modelo, sería el resultado de que la palabra buscada no gana esa competencia: no alcanza el nivel de activación suficiente para ser seleccionada, mientras que otras palabras cercanas sí lo hacen. De ahí que el hablante pueda producir una palabra similar o recordar solo un fragmento de la que buscaba (Dell, 1986). 

A esas palabras que se cuelan y bloquean la recuperación de la meta se les llama bloqueadores. Pueden ser palabras que suenan parecidas o que significan algo relacionado. En este estudio, por ejemplo, varios participantes produjeron garrapata cuando intentaban recuperar la pulga: una palabra cercana ganó la competencia y ocupó el lugar de la palabra buscada (Dell, 1986). 

La mayor parte de la literatura sobre el TOT se ha desarrollado en inglés, por hablantes anglosajones. Eso deja abierta la pregunta de si los patrones documentados se replican en otras lenguas y comunidades. Este estudio aporta datos en español y, específicamente, de hablantes puertorriqueños. Puerto Rico es una comunidad en situación de diglosia español-inglés, donde el contacto entre lenguas forma parte del entorno cotidiano. En consecuencia, el acceso léxico de esta población puede verse influido por factores que no están presentes en comunidades monolingües. Este estudio no midió el nivel de bilingüismo de los participantes, por lo que no es posible analizar esa variable directamente; sin embargo, el contexto en el que se recogieron los datos es en sí mismo relevante y plantea preguntas que investigaciones más controladas podrían explorar. 

El propósito aquí es más acotado: describir cómo ocurre el TOT en hablantes de español de Puerto Rico mediante una tarea de recuperación léxica basada en definiciones. En concreto, el estudio busca responder las siguientes preguntas: ¿qué información pueden proporcionar los datos sobre el TOT acerca de cómo almacenamos y accedemos a las palabras? ¿Con qué frecuencia se puede inducir el fenómeno del TOT en una tarea de recuperación por definiciones? ¿Qué tipo de información parcial—sonidos iniciales, sílabas, rasgos fonológicos—logran recuperar los participantes durante el estado TOT? ¿Qué tipos de bloqueadores emergen? ¿Existen diferencias según la edad? ¿Con qué frecuencia logran los participantes recuperar la palabra meta tras experimentar el estado TOT? 

A continuación se describe el procedimiento utilizado para recopilar los datos que permiten responder estas preguntas. 

Metodología 

Participantes 
En el estudio participaron 32 hablantes de español de 18 años o más. La edad mínima garantiza una muestra de adultos con capacidad para otorgar su consentimiento y comprender el enfoque de la investigación y sus conceptos básicos. Mientras que el requisito de que fueran hispanohablantes nos garantiza que conocen la mayoría de las palabras meta y comprenden la mayoría de las definiciones. 

Materiales 
Para inducir el fenómeno de la punta de la lengua en los participantes, el equipo de investigadores escogió diez términos como parte de su instrumento de trabajo. Las definiciones-estímulo fueron mayormente extraídas del Diccionario de la Real Academia Española y modificadas para mayor precisión. En caso de que los participantes no hubiesen entendido la definición, el investigador podía repetirla, pero no daba pistas ni brindaba información adicional. Las palabras y sus definiciones son: 

  1. Fotosíntesis: Proceso metabólico específico de ciertas células de los organismos autótrofos, como las plantas verdes, por el que se sintetizan sustancias orgánicas gracias a la clorofila a partir de dióxido de carbono y agua, utilizando como fuente de energía la luz solar. 

  2. Rocío: Vapor que con la frialdad de la noche se condensa en la atmósfera en muy pequeñas gotas, las cuales aparecen luego sobre la superficie de la tierra o sobre las plantas.  

  3. Pentagrama:  Conjunto de cinco líneas horizontales, paralelas y equidistantes, que sirve para escribir música.  

  4. Monociclo: Vehículo de una sola rueda movida a pedales, usado especialmente por equilibristas. 

  5. Galaxia:  Un conjunto de millones de estrellas, polvo galáctico, agujeros negros, nebulosas, sistemas solares, entre otras cosas que son agrupados por la fuerza gravitacional en algún lugar del espacio.  

  6. Pulga: Insecto afaníptero, sin alas, de unos dos milímetros de longitud, color negro rojizo, cabeza pequeña, antenas cortas, patas fuertes, largas y adaptadas al salto, y parásito del ser humano y algunos animales. Usualmente habita en la cabellera de las personas y el pelaje de los animales y les provoca picor.  

  7. Trampolín: Plano inclinado y elástico que presta impulso al gimnasta para dar grandes saltos.  

  8. Vitrina: Mueble de cristal y con estantes usado para exponer y proteger objetos o productos en las tiendas.  

  9. Cascada: Caída desde cierta altura del agua de un río u otra corriente por brusco desnivel del cauce. 

  10. Peluche: Juguete hecho de tela y relleno de algodón, habas u otros materiales. A menudo tiene forma de animal.  

Además de las definiciones-estímulo, se proporcionó un formulario de consentimiento que cada participante debía firmar antes de participar en el estudio. Este documento explicaba el propósito de la investigación, especificaba los derechos del participante y garantizaba la confidencialidad de los datos recolectados. La hoja de consentimiento también proporcionaba información sobre el procedimiento del estudio y el tiempo estimado de participación. 

Para la recolección de datos, se generó una tabla en la que se recolectaban los datos de cada participante en relación con cada palabra meta. Las categorías de dicha tabla eran el efecto punta de la lengua, acceso a sonidos/letras, acceso a sílabas, acceso a sonido/letra inicial, acceso a palabra similar, acceso a información adicional, recupera la palabra, recupera la palabra equivocada, no sabe la palabra, bloqueadores. Esta hoja permitió un registro sistemático y organizado del comportamiento del hablante ante las definiciones proporcionadas. 

Procedimiento 
A cada participante se le explicó que debía pronunciar la palabra correspondiente a una definición que se le proporcionaría, extraída del Diccionario de la Lengua Española. Usamos el siguiente ejemplo para ilustrar la tarea: si la definición es “prenda de vestir que se utiliza en el torso del cuerpo”, debe pronunciar “camisa”. Además, se les exhortó a que brindaran a los investigadores información sobre cómo suena la palabra, cuántas sílabas tiene, con qué letra empieza o termina, en caso de que sepan la palabra pero no logren acceder (fenómeno de la punta de la lengua). Luego de proporcionar la definición, cada investigador anotaba la respuesta del participante y su comportamiento. 

Resultados 

El fenómeno de la punta de la lengua fue inducido en el 78.13% de los participantes (n = 25) y en el 16.56% de las participaciones totales (53 de 320 intentos). No se controlaron variables léxicas ni experimentales específicas en el diseño del instrumento, por lo que los resultados deben interpretarse en un marco exploratorio. 

Gráfica 1: Distribución porcentual de los fenómenos inducidos en los participantes 

Con respecto a la distribución por estímulo, las definiciones que provocaron el mayor número de episodios TOT fueron pentagrama y monociclo, con 9 ocurrencias cada una, seguidas por pulga. En contraste, galaxia y cascada presentaron las menores frecuencias, con 3 y 1 episodios, respectivamente. El estímulo de fotosíntesis generó 4 episodios TOT. Estos resultados evidencian variabilidad en la ocurrencia del fenómeno según el estímulo léxico, aunque no se controlaron variables como la frecuencia léxica o la complejidad fonológica que permitan explicar sistemáticamente estas diferencias. 

En cuanto a la edad, participaron individuos de entre 18 y 74 años. Se observó que de los nueve participantes que experimentaron tres o más episodios de TOT, seis eran mayores de 40 años, lo cual es consistente con investigaciones previas que documentan un aumento en la frecuencia del TOT con la edad (Brown & Nix, 1996; Burke et al., 1991). En relación con la distribución del fenómeno según grupos de edad, se calculó la cantidad promedio de episodios TOT por participante (TOT/P) en cada rango etario. Los resultados muestran una variabilidad considerable entre los grupos: el grupo de 36–45 años presentó el promedio más alto (2.67), seguido por los grupos de 56–65 (2.50) y de 66–80 (2.00). En contraste, los grupos de 26–35 (0.75) y 46–55 (0.33) presentaron promedios más bajos. 

Esta distribución se visualizó mediante una gráfica de barras que muestra el número de episodios TOT por grupo etario. No se realizaron análisis de correlación niinferenciales, por lo que los datos no permiten establecer una relación entre la edad y la frecuencia del fenómeno: simplemente describen cómo se distribuyeron los episodios entre los grupos participantes. 

Gráfica 2: Distribución de fenómenos inducidos por grupo etario 

Durante los episodios TOT, algunos participantes lograron acceder a la información fonológica parcial, en particular, la relacionada con el inicio de la palabra. En seis instancias se recuperó el onset acompañado de la vocal inicial (por ejemplo, pu- para pulga), aunque en ningún caso se logró recuperar la sílaba inicial completa antes de acceder a la palabra meta. Estos casos se observaron especialmente en los estímulos de cascada, pentagrama y trampolín. Asimismo, no se registró recuperación previa de segmentos finales, de información suprasegmental ni de la cantidad de sílabas. Es importante señalar que el acceso a información fonológica parcial no garantizó la recuperación posterior de la palabra meta. 

También, varios participantes accedieron a información conceptual o semántica durante el estado TOT. Por ejemplo, una participante representó mediante gestos la forma de un monociclo, mientras que otra describió sus características físicas o funcionales. En algunos casos, los participantes reutilizaron elementos léxicos de la definición proporcionada, lo que sugiere una activación persistente del contenido semántico asociado al estímulo. 

En lo referente a la resolución de los estados TOT, en 18 de las 53 instancias (33.96%) los participantes lograron recuperar correctamente la palabra meta. El porcentaje restante corresponde a recuperaciones erróneas o a la ausencia de recuperación. Algunas respuestas incorrectas fueron producidas con un alto grado de seguridad, mientras que otras reflejaron una menor convicción por parte del participante. D’Angelo y Humphreys (2015) señalan que la resolución exitosa del TOT puede verse facilitada cuando el hablante logra inhibir los bloqueadores activos; los datos de este estudio no permiten confirmar ese mecanismo, pero la variabilidad en el grado de convicción de las respuestas incorrectas es consistente con esa idea. 

Gráfica 3: Distribución de recuperaciones tras el fenómeno de la punta de la lengua 

Se registraron numerosas respuestas incorrectas que actuaron como competidores léxicos o como bloqueadores. Entre ellas, se observaron sustituciones semánticamente relacionadas (p. ej., piojo, garrapata por pulga), variantes formales cercanas (p. ej., uniciclo por monociclo) y préstamos de otras lenguas (p. ej., vitrine, springboard, teddy bear). También se identificaron respuestas descriptivas, como “muñeco de trapo” en lugar de “peluche”, particularmente entre los participantes de mayor edad. En total, se registraron 94 instancias de bloqueo, de las cuales solo en 19 casos se recuperó posteriormente la palabra meta. 

Finalmente, se observó que algunos bloqueadores persistían durante el proceso de recuperación, lo cual podría estar relacionado con la formulación de las definiciones empleadas en el instrumento. Dado que estas variables no se controlaron, los datos son insuficientes para establecer una tendencia.  

Discusión 

Los resultados obtenidos permiten hacer algunas observaciones sobre cómo opera el acceso léxico en los participantes y en qué medida son coherentes con los modelos teóricos revisados. 

En cuanto al tipo de información que los participantes lograron recuperar durante el TOT, lo más frecuente fue el sonido inicial, como pu- para pulga, mientras que otros aspectos fonológicos, como la estructura silábica o el acento, prácticamente no se reportaron. También fue notable que varios participantes accedieron primero a una imagen o descripción del objeto antes que a su nombre: uno hizo con las manos la forma de un monociclo antes de poder nombrarlo. Eso es consistente con lo que proponen Levelt et al. (1999): el significado y la forma fonológica se procesan en etapas distintas, y una puede fallar sin que la otra lo haga. 

Otra observación relevante fue que, en algunos casos, las propias definiciones parecían actuar como bloqueadores. Al estar formuladas con un vocabulario específico, podían orientar la búsqueda léxica del participante hacia una dirección que no siempre conducía a la palabra meta, sino a palabras relacionadas con el contenido de la definición. Esto es consistente con lo que describe Dell (1986): la activación se propaga y puede favorecer competidores que no son la palabra buscada. 

Dado que los bloqueadores no se clasificaron de manera sistemática según el tipo de relación lingüística, estas observaciones son tentativas y se retoman en la sección de limitaciones. 

Limitaciones 

Establecido esto, hay varios aspectos que no controlamos en este estudio. No se midió la duración de cada episodio de TOT, por lo que no es posible comparar tiempos entre participantes ni entre estímulos. Tampoco se controlaron características de las palabras, como su frecuencia de uso o la dificultad de sus definiciones,variables que probablemente inciden en si el fenómeno ocurre o no. El diseño fue exploratorio, no experimental, por lo que los resultados describen patrones, pero no permiten establecer causas. 

En lo que respecta a los datos fonológicos, el registro fue bastante limitado: se anotó principalmente si el participante recordaba el sonido inicial, pero no se recogió información sistemática sobre sílabas, acento o rimas. Los gestos y descripciones que hicieron los participantes—que en varios casos resultaron bastante informativos—tampoco se codificaron mediante ningún sistema formal, lo que impide compararlos entre sí. 

Los bloqueadores se registraron, pero no se clasificaron según el tipo de relación con la palabra meta, si era semántica, fonológica o morfológica, lo que habría permitido comprender mejor cómo funciona la competencia léxica. En cuanto a la edad, el análisis se limitó a una gráfica de barras que muestra la distribución de episodios TOT por grupo etario; no se calcularon correlaciones ni se realizó ningún análisis estadístico inferencial, por lo que no es posible afirmar que la edad incida en la ocurrencia del fenómeno a partir de estos datos. 

Una limitación importante se debe al bilingüismo. No se midió si los participantes eran bilingües ni el grado de su bilingüismo, lo que impide formular cualquier afirmación sobre la interferencia interlingüística en los bloqueadores registrados. Casos como uniciclo—un préstamo del inglés unicycle—o springboard y teddybear no pueden analizarse más allá de su registro, porque no sabemos qué papel jugó el inglés en el léxico de cada participante. Investigaciones sobre TOT en poblaciones bilingües sugieren que el bilingüismo puede aumentar la frecuencia del fenómeno debido a la competencia entre los dos sistemas léxicos (Gollan & Silverberg, 2001). Lo que sí se puede decir es que Puerto Rico opera en un contexto de diglosia español-inglés bien documentado, y que probablemente eso influyó en los bloqueadores observados; sin embargo, sin una medida de bilingüismo, esa relación no puede establecerse formalmente. 

Por último, las definiciones mismas son un factor difícil de controlar. Algunas podían activar directamente la palabra meta; otras, en cambio, podían llevar a los participantes a inferir la respuesta a partir del texto, en lugar de recuperarla de su léxico. Esa distinción—entre el acceso léxico genuino y el razonamiento a partir de la definición—no puede resolverse con el diseño actual. 

Las limitaciones señaladas apuntan directamente a lo que convendría explorar en estudios posteriores. Controlar la frecuencia léxica y la familiaridad de las palabras permitiría entender mejor por qué ciertos estímulos generan más episodios TOT que otros—pentagrama y monociclo fueron los más productivos en este estudio, pero no queda claro por qué. También sería valioso registrar de manera más sistemática qué fragmentos fonológicos se recuperan primero y clasificar los bloqueadores según el tipo de relación lingüística. En cuanto al bilingüismo, incluir una medida desde el diseño—por ejemplo, el nivel de dominancia en inglés o la frecuencia de uso de cada lengua—permitiría analizar si los bloqueadores en inglés responden a patrones de interferencia o simplemente a la disponibilidad léxica en contextos de diglosia como el puertorriqueño. 

Conclusiones 

En resumen, los datos sugieren que se puede inducir el fenómeno de la punta de la lengua en una tarea de recuperación léxica por definiciones en hablantes del español. Los hallazgos también ofrecen evidencia de cómo la recuperación de sonidos iniciales e información adicional—como imágenes mentales o gestos—interactúa con el fenómeno. En definitiva, los datos son preliminares, pero el ejercicio resultó más productivo de lo esperado: el TOT se indujo con relativa facilidad y los patrones observados son coherentes con lo que predice la literatura. 

Una de las lecciones más concretas del estudio tiene que ver con el instrumento en sí: usar definiciones para inducir el TOT tiene ventajas, pero también introduce ruido. Una alternativa que podría mejorar la calidad de los datos en estudios futuros sería presentar imágenes de los objetos en lugar de leer definiciones y pedirles a los participantes que nombren lo que ven. Eso eliminaría el efecto bloqueador del vocabulario de las definiciones y permitiría observar el acceso léxico de forma más directa. Queda bastante por controlar y afinar, pero como punto de partida para investigaciones más rigurosas en español con hablantes puertorriqueños, el estudio cumple su propósito. 

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Posted on May 20, 2026 .

Bienestar subjetivo y la racionalidad del voto en Puerto Rico 

 Subjective well-being and voter rationality in Puerto Rico 

Alejandro A. Bracero Colón
Departamento de Ciencias Políticas y Economía
Facultad de Ciencias Sociales, UPR RP

Recibido: 16/02/2026; Revisado: 28/04/2026; Aceptado: 05/05/2026

Resumen 

La presente investigación analiza la relación entre el bienestar subjetivo (subjective well-being) y la intención de voto a favor de un partido político o candidatura independiente en Puerto Rico, aplicando el Rational Choice Model de Downs (1957). Se examina si los niveles de bienestar subjetivo inciden en la racionalidad subyacente a la intención de voto por partidos políticos. Se utilizan los datos recogidos del cuestionario distribuido por el World Value Survey en Puerto Rico en el 2018. En conjunto, los hallazgos sugieren que el bienestar subjetivo no constituye un determinante directo de la intención de voto a un partido político en Puerto Rico.  

Palabras clave: bienestar subjetivo, racionalidad, intención de voto, partidos políticos, incumbencia 

Abstract 

This research paper analyzes the effects of subjective well-being on voting intent for political parties and independent candidates in Puerto Rico by applying Downs' (1957) Rational Choice Model. It examines whether levels have a significant impact on the rationale for political parties' voting intent on the island. Datacollected from the World Values Survey questionnaire distributed in Puerto Rico in 2018 were used for the analysis. The results of the study suggest that it does notconstitute a rational determinant regarding voting intent for political parties in Puerto Rico.  

Keywords: subjective well-being, rationality, voting intention, political parties, incumbency   

Introducción  

La literatura que examina los determinantes del voto en Puerto Rico, históricamente, no ha incluido la variable de bienestar subjetivo o subjective well-being(SWB, por sus siglas en inglés) para analizar su impacto en el ordenamiento de preferencias de los electores durante comicios electorales. Los estudios de SWB han integrado esta valoración subjetiva para medir la intención de voto de los votantes y sus impactos indirectos sobre la cohesión social y la conducta política (Dolan et al., 2008; Li, 2025; Tsutsui et al., 2010; Vargas Pérez, 2013). Esta literatura sugiere que el bienestar subjetivo puede constituir una dimensión relevante para comprender el comportamiento electoral, en particular en contextos democráticos. 

Desde una perspectiva teórica, esta investigación se apoya en la Rational Choice Theory (RCT, por sus siglas en inglés) trabajada por Anthony Downs (1957), lacual provee un marco analítico para estudiar el comportamiento electoral de los votantes desde un contexto democrático con opciones partidistas limitadas. La teoría evalúa la conducta de los votantes a partir de la premisa de que actúan de manera instrumental, buscando maximizar la utilidad de su decisión electoral mediante un ordenamiento de preferencias y reduciendo los costos asociados al acto de votar. Dichos costos incluyen principalmente el esfuerzo de informarse sobre las alternativas partidistas y sus propuestas de política pública. Dentro de este marco, los votantes pueden establecer criterios propios para guiar su decisión, entre ellos, expectativas sobre beneficios futuros derivados del voto. 

En Puerto Rico, las elecciones tradicionalmente se han centrado en el tema del estatus político. Este se define como la posición ideológica del electorado con respecto a la relación política, social o económica que desea tener frente a la metrópoli o, en el caso puertorriqueño, con los Estados Unidos. Esta centralidad del tema del estatus ha influido en la forma en que los electores construyen su orden de preferencias partidistas (Garriga Picó, 1979). No obstante, diversos estudios han señalado que, debido a la naturaleza particular de la relación política de Puerto Rico con los Estados Unidos, existe una diferenciación programática limitada entre los partidos en materia de política pública. A partir de este contexto, el propósito principal de esta investigación es integrar el SWB como variable explicativa de la intención de voto a favor de un partido político o de una candidatura independiente en Puerto Rico. En particular, se busca establecer las limitaciones que presenta esta variable de bienestar en la racionalidad del elector, al explicar su intención de voto por partido político o candidatura independiente en Puerto Rico. 

Revisión de literatura 

Históricamente, las primeras medidas de bienestar comenzaron a reportarse en Estados Unidos durante los años 40 (Goodwin et al., 2014), con la intención de obtener y medir los cambios en los niveles de bienestar a lo largo del tiempo. El término subjective well-being fue introducido por primera vez por Ed Diener en 1984. Con ello Diener buscaba identificar el campo de la psicología que mejor explicaba las evaluaciones de las personas sobre su calidad de vida (Proctor, 2014). El primer estudio de rigor, realizado en 1967, que midió niveles de felicidad, definió a la persona feliz como de espíritu jovial, saludable, educada, bien remunerada, extrovertida, inteligente y optimista (Proctor, 2014). 

Este instrumento de medición, coloquialmente conocido como nivel de felicidad o SWB, es una evaluación cognitiva y afectiva de la vida de una persona (Diener & Diener, 1996). Para su medición se han utilizado escalas ordinales donde las personas seleccionan su nivel de felicidad utilizando un índice que va desde el 0 al 7, donde 0 significa “nada feliz” y el 7 “completamente feliz” (Diener & Diener, 1996), o escalas alternas como el Cantril’s Self-Anchoring Scale, que establece un índice de 0-10 donde 0 es “la peor vida posible” y 10 “la mejor vida posible” (Kahneman & Deaton, 2010).  

Estudios de SWB en Puerto Rico han demostrado diferencias estadísticamente significativas en variables sociodemográficas como la edad, el nivel socioeconómico, la preparación académica y el género. Pagán Torres & González Rivera (2018) argumentan que estos resultados en Puerto Rico son consistentes con la literatura disponible, la cual afirma que, entre los rangos de edad, la poca variación estadística en los niveles de SWB puede explicarse por que, a mayor edad, menores son las expectativas sobre la vida y, por tanto, se produce un sentimiento de conformidad. En el caso de Puerto Rico, el género femenino tiende a reportar niveles más bajos de SWB que el masculino. La variable de nivel socioeconómico demuestra lo que la literatura considera como efecto asociado a lassociedades capitalistas donde la lógica de las ganancias o de la acumulación material lleva a las personas de los renglones más bajos de ingresos a sentirse menos satisfechas con su vida en comparación con el renglón de ingresos altos. La preparación académica, al guardar una relación estrecha con el nivel de ingreso reportado, se destaca como garantía de no estar desempleado por largos periodos de tiempo y está relacionada con sentimientos de autorrealización personal atribuidos a ingresos altos. 

La evidencia que nos proveen los estudios SWB sugiere que las personas actúan para alcanzar el nivel máximo de satisfacción en sus decisiones y que este marco de opciones se basa en las experiencias, memorias y evaluaciones previas en momentos determinados de la vida de los individuos (Stiglitz et al., 2009). Estudios sobre la utilidad han delimitado el concepto a uno de tipo decisional, en el que los individuos tienen preferencias específicas que se manifiestan a través de sus decisiones en los diferentes contextos de su vida. Desde la perspectiva de Daniel Kahneman, las preferencias son de carácter extensional, ya que se forman a partir de experiencias y decisiones acumuladas que se integran en el curso cotidiano de la vida de los individuos (Kahneman & Sugden, 2005). 

En el contexto electoral a nivel internacional, Dolan et al. (2008), Li (2025) y Tsutsui et al. (2010) han encontrado que el SWB no está condicionado o sujeto a la celebración de elecciones; sin embargo, esta medida de bienestar sí se ha demostrado estar correlacionada moderadamente a la propensión para votar en elecciones locales o municipales, evidenciado en China a través de Li (2025) y en Reino Unido con Dolan et al. (2008). El estudio de Li (2025) sostiene que el proceso electoral constituye un espacio en el que los ciudadanos pueden expresar emociones y aspiraciones personales, lo que genera sentimientos de autorrealización y bienestar. Desde esta perspectiva, el bienestar subjetivo puede conceptualizarse como un factor que incide en la conducta política, en la medida en que estos estados subjetivos influyen en la manera en que los individuos evalúan el proceso electoral y ordenan sus preferencias partidistas. 

Aunque los estudios internacionales ofrecen evidencia sólida sobre la relación entre el bienestar subjetivo y el comportamiento electoral, el caso puertorriqueño presenta particularidades históricas y estructurales que ameritan un análisis diferenciado. Desde la perspectiva de la Rational Choice Theory, los individuos buscan maximizar su utilidad no solo en términos materiales, sino también en los simbólicos y afectivos (Downs, 1957). Por tanto, las decisiones electorales pueden interpretarse como un reflejo del bienestar percibido; los votantes con niveles más bajos de bienestar tenderán a preferir opciones que aseguren estabilidad o beneficios materiales inmediatos, mientras que aquellos con niveles más altos pueden orientarse hacia valores post-materialistas y de participación cívica (Inglehart, 1997).  

Los partidos políticos, en cuestión, son definidos por Downs (1957) como una coalición de hombres cuyo fin es buscar controlar el gobierno a través del aparato estatal. En el contexto puertorriqueño, Meléndez et al. (2004) definen los partidos políticos puertorriqueños (citando a Miltón Pabón) como “pragmáticos y carentes de ideologías estructuradas, y buscan ganar las elecciones creando una ‘gran mogolla electoralmente mayoritaria’ de diversos sectores sociales y políticos” (p. 121). En Puerto Rico, históricamente, los partidos políticos se han diferenciado por su posicionamiento con respecto al estatus político deseable para la isla; esto, en el modelo de Downs (1957), se llama el party differential, el cual los votantes utilizan dentro de su marco de preferencias para determinar su opción preferible a la hora de votar. Entre los partidos tradicionales destacan el Partido Nuevo Progresista (PNP), partidario de la anexión de Puerto Rico; el Partido Popular Democrático (PPD), partidario de un acuerdo autonómico con los Estados Unidos; y, finalmente, el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), partidario de la independencia de Puerto Rico. Entre las limitaciones que Pabón (1971) encuentra en los partidos políticos tradicionales está que, en el contexto político de la isla, los partidos aspiran o se limitan a administrar la estructura del gobierno colonial, mientras que, entre sus plataformas de gobierno, ninguno se diferencia lo suficiente, porque,en su opinión, ninguno verdaderamente contempla cambios estructurales al sistema político de Puerto Rico.    

Para Garriga Picó (1979), ningún partido político en Puerto Rico ha logrado consolidar una mayoría desde 1976. Esto ha repercutido en que los partidos hayan tenido que diferenciarse, posicionándose en posturas más centristas, para apelar a ese segmento de votantes que bien podría sentirse indiferente a los asuntos políticos. Para esto, Garriga Picó (1979) argumenta que los partidos políticos desarrollan ideologías con la necesidad de definir posturas coherentes y firmes para poder diferenciarse y, con esto, maximizar todo el apoyo político posible. 

El fenómeno de la indiferencia en el electorado está ligado a esta cuestión porque, según Downs (1957), informarse para votar es costoso. Por tanto, en el caso de Puerto Rico, Garriga Picó (1979) menciona que la manera en que los partidos políticos minimizan sus riesgos es desarrollando estas ideologías, que en el caso de Puerto Rico son opciones de estatus político, o las relaciones que el electorado desea tener con los Estados Unidos, con el propósito de ahorrarle tiempo al elector y la intención de voto esté con el partido político más afín a la preferencia de estatus del votante.     

La integración del SWB en el marco racional de Downs (1957) ofrece una perspectiva analítica más amplia y contemporánea para explicar el comportamiento electoral puertorriqueño. El votante deja de concebirse como un actor estrictamente utilitario para ser entendido como un sujeto emocional, simbólico y racional a la vez. Pabón (1966) argumenta que basta con que los miembros de la comunidad política compartan elementos mínimos de identidad y una disposición a la transacción pacífica de sus diferencias para sostener el sistema político. Ante la falta de literatura que integre esta medida de bienestar en modelos que expliquen el voto en el caso puertorriqueño, la presente investigación busca analizar cómo los niveles de SWB inciden en la racionalidad de la intención de voto en la isla por preferencias políticas. 

Teoría 

Esta investigación se apoya en estudios de subjective well-being y su incidencia en la intención de voto a partido político, vista desde el Rational Choice Model(RCM) de Downs (1957). El bienestar subjetivo es una medida de bienestar que se ha utilizado para estudiar los aumentos en la calidad de vida a lo largo del tiempo en países que han logrado industrializarse con relativa rapidez. Se ha observado un aumento de los niveles de SWB en países que han experimentado un crecimiento económico sostenido. En los estudios que han incorporado esta medida de bienestar y su efecto en el voto por partidos políticos, se ha encontrado poca o nula influencia en determinar el voto por preferencia partidista (Dolan et al., 2008; Li, 2025; Tsutsui et al., 2010). El RCT propuesto por Anthony Downs en su libro An Economic Theory of Democracy de 1957 es útil para efectos de esta investigación como modelo que explica la racionalidad del voto y permite considerar otras variables al analizar la decisión detrás del voto de los puertorriqueños, a partir del bienestar percibido de los votantes en Puerto Rico.   

Visto desde la racionalidad, el acto de votar en sí incurre en unos costos, entre ellos, llegar a la urna de votación, pero, sobre todo, el de informarse sobre los candidatos y partidos políticos disponibles. Este análisis puede aplicarse en Puerto Rico, en un contexto donde se celebran elecciones democráticas y en el que los votantes deciden asumir los costos de votar. Los partidos políticos que, a fin de cuentas, se organizan para tomar el poder a través del aparato estatal deben ofrecer al electorado propuestas distintas. Esto, dentro del RCM, se conoce como el party differential, un mecanismo que los votantes utilizan como criterio diferenciador que finalmente determina el voto por una determinada preferencia partidista. Los votantes, en este sentido, maximizan su decisión de votar mediante un ordenamiento de preferencias, desde el partido político más preferible hasta el menos preferible (Garriga Picó, 1979). O visto de otra forma: desde el partido que más estabilidad me brinda hasta el que menos.   

Por tanto, la decisión de votar de los puertorriqueños estará determinada por las opciones partidistas disponibles y regulada por los medios que utilicen para informarse. En dicho proceso de informarse, también estará presente la evaluación del bienestar de los votantes, como consideración adicional al momento de informarse sobre los ofrecimientos de los partidos políticos existentes en Puerto Rico, como determinante de sus preferencias partidistas cercano a una elección.  

Hipótesis 

La intención de voto de las personas que reportan niveles altos de SWB continuará siendo con el PNP u opción incumbente, mientras que la de las personas que reportan niveles más bajos de SWB estará con las opciones no incumbentes.  

Metodología 

La presente investigación adopta un enfoque cuantitativo, con un diseño no experimental, de tipo explicativo. El objetivo es analizar la relación entre el SWB y la intención de voto por partido político partiendo del axioma principal del RCM propuesto por Downs (1957). Para esto, se utilizó la base de datos de la encuesta realizada en Puerto Rico por el World Value Survey para el año 2018, compuesta por una muestra de 1,127 participantes: 39% hombres y 61% mujeres en edad de votar. El análisis de los datos se realizó con el software SPSS Statistics. La variable dependiente corresponde a la intención de voto a partido político, tomada de la pregunta del cuestionario Q223, de tipo nominal: “Si mañana hubiera elecciones, ¿por cuál partido votaría usted?”, con las opciones Partido Nuevo Progresista (PNP), Partido Popular Democrático (PPD), Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), Partido del Pueblo Trabajador (PPT) o candidatura independiente/ninguno. Se agruparon las opciones alternas al Partido Nuevo Progresista (PNP) o “Incumbente” como variable única bajo la opción “No Incumbente”.  

La variable independiente es el SWB; se operacionaliza mediante la construcción de un índice a través de la técnica de análisis factorial en SPSS Statistics. Para ello se utilizaron las preguntas del cuestionario Q46, Q47, Q49 y Q50 de tipo ordinal que miden respectivamente el grado de felicidad, la percepción de salud, la satisfacción con la vida y la satisfacción económica. Entre ellas, resultaron tener un alto grado de relación entre las variables, lo que justificó su integración en un único índice de SWB. Para esto, se agrupó la suma de las respuestas para dividirlas en 3 categorías desde valores menores a mayores. A la agrupación de la suma de los valores menores se le llamó “Nada Satisfecho”, la suma de valores intermedios “Neutral” y la suma de valores mayores “Satisfecho”. 

Para poner a prueba la hipótesis se utilizaron una tabla bivariable y una regresión logística. A través de la tabla bivariable se identificó la frecuencia porcentual entre la variable independiente y la intención de voto por partido incumbente o no incumbente y por medio de la regresión logística, el impacto de la variable independiente sobre la intención de voto, controlando por variables sociodemográficas. 

Análisis y discusión 

El próximo análisis pretende poner a prueba la hipótesis. Esta examina la relación del bienestar subjetivo con la intención de voto a la opción incumbente o no incumbente. Como se puede observar en la Tabla 1, las opciones no incumbentes predominan entre todos los niveles reportados de SWB. Los que dicen sentirse “nada satisfechos” con sus vidas, un 82.40%, la intención de voto se mantiene con opciones alternas al Partido Nuevo Progresista, por lo cual de manera frecuencial se puede establecer que se cumple con parte de nuestra hipótesis de que los insatisfechos tendrían su intención de voto con las opciones no incumbentes. 

Tabla 1: I_SWB e intención de voto 

Sin embargo, esto es distinto en el caso de los “satisfechos”, donde habíamos establecido que, para este grupo de personas, su intención de voto se mantendría en la opción incumbente, pero con un 26.30% frente al 73.70% de los “satisfechos”, la intención de voto predomina en la opción no incumbente. 

En la Tabla 2 se aplica un modelo de regresión logística a un 0.05 nivel de significancia queremos saber si el SWB tiene un impacto sobre la intención de voto a opciones incumbentes o no incumbentes, controlando para variables sociodemográficas. Como podemos observar, no hay evidencia estadísticamente significativa al 0.05 para establecer que la variable independiente explica la intención de voto en los puertorriqueños. En este modelo se identificó, por otro lado, que tanto las variables sociodemográficas de edad y nivel de educación resultaron estadísticamente significativas al 0.10 y al 0.05, respectivamente. 

Tabla 2: Regresión logística I_SWB 

Asimismo, como se demuestra en la Tabla 1, la predominancia de la intención de voto hacia opciones no incumbentes puede interpretarse, desde el RCT, como una manifestación de fragmentación partidista y estructural entre los votantes, al no percibir diferencias suficientemente claras entre las alternativas. En este sentido, más que una abstención explícita, los hallazgos de la Tabla 1 sugieren un comportamiento racional caracterizado por la desvinculación partidista y la reducción del involucramiento político, en un contexto donde la información política puede percibirse como fragmentada, poco confiable o insuficiente para generar expectativas claras de utilidad electoral. De manera que el SWB no entra dentro del cálculo racional del votante para determinar su opción partidista más preferible. 

 

Conclusión 

 

Esta investigación tuvo como propósito integrar la variable de SWB como variable explicativa de la intención de voto a partido político o candidaturas independientes en Puerto Rico, partiendo del marco teórico del Rational Choice Model propuesto por Downs (1957). Se analizó la variable en relación con la intención de voto a partido político, utilizando los datos del cuestionario del World Values Survey, distribuido en el 2018 en Puerto Rico. Se diseñó una hipótesis para determinar si existía evidencia estadísticamente significativa para establecer si niveles altos o bajos de satisfacción incidían en la decisión de intención de voto a partido político, así como en la racionalidad detrás del ordenamiento de las preferencias partidistas de los votantes.  

 

Entre los principales hallazgos de esta investigación se encontró que el SWB no presenta una relación estadísticamente significativa con la intención de voto a partido político, tanto entre los participantes que reportaron altos niveles de satisfacción con la vida como entre quienes se identificaron como insatisfechos.Aunque de manera descriptiva, los insatisfechos mostraron una mayor distribución de intención de voto hacia opciones no incumbentes; no se halló evidencia estadísticamente suficiente que permitiera concluir que la variable de SWB predice de manera significativa la intención de voto de los participantes. 

 

Desde una perspectiva teórica, estos resultados sugieren límites importantes para la aplicación del Rational Choice Model al analizar el comportamiento electoral en Puerto Rico. Si bien el modelo asume que los votantes actúan de forma instrumental evaluando costos y beneficios, los hallazgos de este estudio indican que las evaluaciones de bienestar no son determinantes racionales del voto a partido político en Puerto Rico. Entre las limitaciones del estudio, los resultados encontrados sugieren una demarcación que se asemeja a los hallazgos de Dolan et al. (2008), Li (2025) y Tsutsui et al. (2010), quienes, aunque en otros contextos democráticos,encontraron que esta variable de bienestar influye de manera moderada en la propensión a votar; aún hacen falta más investigaciones que contribuyan a definirlapara predecir el voto en el caso puertorriqueño. Tomando en cuenta que obtuve de antemano los datos del cuestionario del WVS de 2018, en este sentido, futuras investigaciones que apliquen el RCM podrían profundizar en la identificación de los costos específicos de información, así como examinar, en un contexto de modernización, el impacto de nuevos entornos informativos, como los medios de comunicación, las redes sociales y el uso de la inteligencia artificial, como parte del marco decisional de los votantes. 

 

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Posted on May 20, 2026 .

Case study of the effects of circular migration on the glucose levels of a type 2 diabetes patient

Estudio de caso sobre los efectos de la migración circular en los niveles de glucosa de un paciente con diabetes tipo 2

Camila S. Vásquez Vidal
Departamento de Biología
Facultad de Ciencias Naturales, UPR RP

Recibido: 19/09/2025; Revisado: 17/02/2026; Aceptado: 20/03/2026

Abstract 

Type 2 diabetes mellitus (T2DM) disproportionately affects Hispanic/Latino populations, including Puerto Ricans. This exploratory case study evaluated whether circular migration between Puerto Rico and El Salvador influenced fasting glucose levels in a single individual. A 64-year-old man with T2DM was monitored over two 14-day periods, recording glucose, diet, physical activity, weight, and medication use. Mean fasting glucose was significantly lower in El Salvador than in Puerto Rico (123.6 vs 172-.6 mg/dL; p = 0.0006), despite discontinuation of metformin, and coincided with higher step counts. Macronutrient intake was similar. These findings suggest lifestyle factors, particularly physical activity, influence glycemic control. 

Keywords: type 2 diabetes mellitus, glycemic variability, migration, health  

Resumen 

La diabetes mellitus tipo 2 (DM2) afecta de manera desproporcionada a las poblaciones hispanas, incluidos los puertorriqueños. Este estudio exploratorio evaluó si la migración circular entre Puerto Rico y El Salvador se asocia con cambios en la glucosa en ayunas en un mismo individuo. Se observó a un hombre de 64 años durante dos periodos de 14 días, registrando glucosa, dieta, actividad física, peso y uso de medicamentos. La glucosa fue significativamente menor en El Salvador que en Puerto Rico (123.6 vs 172.6 mg/dL; p = 0.0006), a pesar de suspender la metformina, coincidiendo con una mayor actividad física. No hubo diferencias en la dieta. Se requieren estudios más amplios. 

Palabras clave: diabetes tipo 2; variabilidad glucémica; migración; salud 

Introduction 

 

Type 2 diabetes mellitus is characterized by insulin resistance and progressive beta-cell dysfunction, resulting in relative insulin deficiency and chronic hyperglycemia (Goyal et al., 2023). Many patients with type 2 diabetes have at least one complication, with cardiovascular disorders accounting for most of the morbidity and death in this patient population (Zheng et al., 2017). According to the Centers for Disease Control and Prevention (CDC, 2022a), other health complications include chronic kidney disease, nerve damage, foot problems, oral health, vision, hearing, and mental health. For these reasons, the rise in diabetes cases represents a global health risk. The International Diabetes Federation (IDF, 2023a) reported that about 537 million people are diagnosed with diabetes worldwide. These numbers are expected to rise by 200 million cases by 2040, demonstrating the significant impact of diabetes mellitus on global public health (Carrillo‐Larco et al., 2019). It is important to note that certain racial and ethnic groups have higher rates of prediabetes and T2DM. People who identify as Hispanic or Latino have a higher prevalence of type 2 diabetes (12%) compared to non-Hispanic White individuals (7%) (CDC, 2022b). Regardless of different customs, this statement applies to Hispanic Latino individuals in countries like Mexico, Puerto Rico, Cuba, South and Central America, and other Spanish-speaking cultures. However, the 12% figure for Latino or Hispanic groups is an average percentage. Estimates show that if one is of Puerto Rican descent, the risk of developing type 2 diabetes is approximately double that of someone of South American descent (CDC, 2022). 

A comparison between the prevalence of diabetes in a Central American country, such as El Salvador, and in Puerto Rico supports this statement. Cases of diabetes in adults in Puerto Rico reached a total of 413,400 compared to El Salvador, with 291,500 cases. These numbers represent a staggering prevalence of diabetes: 20.1% of the island’s population as of 2021, compared to a country that doubles Puerto Rico’s population, such as El Salvador, with a prevalence of 7.1% (IDF, 2023a, 2023b). According to Puerto Rico’s Health Department (2021), more than 50% of the cases of diabetes on the island are T2DM. A different survey found that 79% of patients diagnosed with diabetes report having poor mental health, and 62% report having poor health quality (Puerto Rico’s Health Department, 2021). In addition to the bad quality of life evidenced by these surveys, the World Health Organization (WHO, 2017) also found that the two leading causes of death in Puerto Rico were ischemic heart disease and diabetes mellitus. These rates are alarming and hint at a deeper problem. T2DM is preventable with lifestyle modifications, such as maintaining a healthy body weight, eating a balanced diet, and exercising regularly. These same lifestyle factors can also contribute to diabetes management (Zheng et al., 2017). Understanding lifestyle changes that can improve diabetes management and outcomes is needed. Lifestyle factors include diet, weight, and physical activity (Flood et al., 2022). Observing patterns of an unhealthy lifestyle within a culture raises the question of a correlation with the high prevalence of diabetes in a country. Studies such as Pérez et al. (2015) have found that adults living in Puerto Rico’s metropolitan areas have mostly unhealthy nutritional status and dietary quality, evidenced by highly ranked unhealthy foods (such as sweets, sugary beverages, and fast foods) and low adherence to the recommended intakes of potassium, vitamin D, and high-quality food groups. Comparative dietary quality indicators suggest potential contextual differences between El Salvador and Puerto Rico; however, these comparisons should be interpreted cautiously, given methodological differences in measurement tools. In El Salvador, dietary quality was assessed using the Household Diet Quality Indicator (HDQI), which yielded a mean score of 63.5 out of 100, reflecting moderate dietary adequacy at the household level (Fuster et al., 2014). Notably, 79.3% of households presented both nutrient deficiencies and excesses, indicating persistent imbalances despite the overall score (Fuster et al., 2014). In contrast, diet quality among Puerto Ricans was evaluated using the Healthy Eating Index (HEI-2010), an individual-level measure aligned with U.S. dietary guidelines, which showed a median score of 58.7, with 19.6% classified as having poor diet quality and only 2% meeting criteria for a “good” diet (Lopez-Cepero et al., 2017). Importantly, the HDQI and HEI differ in their conceptual frameworks, scoring criteria, and levelsof analysis (household vs. individual), limiting direct numerical comparability. Therefore, while El Salvador’s mean HDQI score appears slightly higher than Puerto Rico’s median HEI score, these findings should not be interpreted as definitive evidence of superior diet quality, but rather as suggestive of contextual dietary differences that warrant further standardized cross-national investigation. 

Rationale and Research Problem  
Although the epidemiological burden of T2DM and its disproportionate impact on Hispanic and Latino populations have been well established, considerably lessattention has been given to how patterns of mobility influence day-to-day metabolic control. Given differences in diabetes prevalence and migration patterns across Hispanic and Latin American regions, understanding how circular migration may influence diabetes management is essential. The European Migration Network (2011) defines circular migration as “a repetition of legal migrations by the same person between two or more countries.” The focus of this case study is permanent migration and temporary return, where migrants have emigrated for good but return for temporary stays (Task Force on Measuring Circular Migration, 2017). Puerto Rico is not unfamiliar with this practice, as many residents travel between the island and the United States mainland for economic opportunities (Otterstrom & Tillman, 2013). Though Puerto Rico is considered an American territory, it is part of Latin America and possesses a strong cultural identity reflected in its dietary customs. This study examines short-term glycemic variation within a circular migration context. While prior research has examined migration in relation to healthcare access, stress, and disease prevalence, most studies evaluate migrant populations within a single host-country context rather than examining within-person metabolic changes across repeated migratory cycles. Circular migration is increasingly recognized as a social determinant of chronic disease management, particularly for T2DM. Migration involves transitions between environments, healthcare systems, food systems, and social networks, exposing individuals to shifting lifestyle and structural contexts that may influence metabolic stability and glycemic control (Ruiz Jiménez, 2025). Effective diabetes management depends on consistent self-care behaviors, including medication adherence, dietary regulation, and physical activity (American Diabetes Association [ADA], 2019; Hadziabdic et al., 2020). However, migrant populations often face barriers that weaken self-management, including limited disease knowledge and structural obstacles (Hadziabdic et al., 2020; Hjelm et al., 1999. Dietary transition further complicates management, as immigration has been associated with increased consumption of processed foods and reduced physical activity, contributing to obesity and T2DM progression (Ruiz Jiménez, 2025). Conversely, exposure to traditional dietary structures may influence glycemic variability differently. Despite these findings, there remains limited evidence examining short-term, within-person glucose variability during active circular migration between two sociocultural contexts. Most available research relies on cross-sectional prevalence data rather than longitudinal observation within the same individual across environmental transitions. Although higher T2DM prevalence among migrant populations has been documented (Cho et al., 2018; Hadziabdic et al., 2020; Montesi et al., 2016), the metabolic implications of repeated environmental transitions remaininsufficiently examined. This gap is particularly relevant in Puerto Rico, where diabetes is one of the two leading causes of death (World Health Organization, n.d.). T2DM is preventable and manageable through lifestyle modifications, including maintaining a healthy body weight, consuming a balanced diet, and engaging in regular physical activity. Because glycemic control depends heavily on consistent self-management behaviors, shifts in cultural, dietary, and structural environments may alter metabolic outcomes in ways that are not yet well understood. Investigating T2DM in relation to culturally embedded determinants such as diet, physical activity, and lifestyle habits is important for understanding how social and environmental contexts shape metabolic outcomes. Therefore, the central research question guiding this study is: How does circular migration between Puerto Rico and El Salvador influence short-term daily glycemic control in a patient with T2DM? This exploratory case study aims to examine whether observable differences in lifestyle context across two countries correspond with measurable changes in fasting glucose levels. 

Hypothesis 

It was hypothesized that fasting glucose levels would be significantly lower in El Salvador compared to Puerto Rico, and that this difference would coincide with higher levels of physical activity and a macronutrient distribution more closely aligned with recommended dietary guidelines. Specifically, it was anticipated that the subject would demonstrate increased daily step counts and a more balanced dietary intake in El Salvador, whereas residence in Puerto Rico would be associated with lower physical activity and a less balanced macronutrient profile. These contextual differences were expected to correspond with higher fasting glucose levels during the Puerto Rico observation period. 

Methodology 

The case study subject recorded daily logs of his glucose levels, measured in mg/dL, using his glucose monitor each morning. The dates and glucose values displayed on the monitor were included in the data tracked in this research. Additionally, the subject logged his food intake at several time points throughout the day in a nutritional diary using the app “MyFitnessPal.” The nutritional diary provided information such as daily caloric intake, macronutrient consumption, and total nutrient distribution. The participant wore a RedMi Smart Band 2 to track physical activity. MyFitnessPal also recorded the subject’s age, height, gender, and weight to calculate estimated caloric needs and macronutrient targets for body maintenance. This data was used to compare the patients’ daily caloric and macronutrient intake between the two countries. The study used the subject’s weight, measured at four time points during his trip to El Salvador, and compared it with the weight recorded upon his return to Puerto Rico. The data provided by the case study subject were entered into Excel tables and organized by week, recording carbohydrates, proteins, fats, physical activity, glucose levels, and weight. In addition, daily caloric intake and medication doses were recorded to allow contextual comparison between countries. This data was analyzed and graphed using Python (Google Colab) to compute descriptive statistics, between-country comparative analyses, and correlation measures. Descriptive statistical analyses were performed separately for El Salvador and Puerto Rico. Means, standard deviations (SD), and ranges (minimum–maximum) were calculated for fasting glucose levels, macronutrient intake, caloric consumption, and physical activity (steps) in each country. These statistics were used to compare central tendency and variability between contexts. To evaluate differences between countries, non-parametric Mann–Whitney U tests were conducted for fasting glucose, macronutrients, caloric intake, and physical activity, given the small sample size and non-normal distribution of daily observations. Spearman’s rank correlation analyses were performed within each country to assess associations between fasting glucose and lifestyle variables. To explore potential associations between lifestyle factors and glycemic control, Spearman rank correlation analyses were conducted between fasting glucose levels and daily carbohydrate intake, total caloric intake, and physical activity. Spearman’s correlation was selected, given the small sample size and the exploratory nature of the study. Given the single-subject design (n = 1), these analyses were considered descriptive and exploratory rather than inferential. Because multiple daily measurements were obtained from the same individual, observations are not fully independent. Therefore, nonparametric comparisons and correlation analyses should be interpreted as exploratory assessments of within-person variation rather than population-level inferential tests.  

During the first week of the research conducted in Puerto Rico the participant did not wear his RedMi Smart Band 2 for the first four days. During the second week, the patient did not wear his physical activity tracker for three days, stating that he barely got out of bed during that period. The weight data for the second week of the study in El Salvador were not provided by the patient. Days with missing data were excluded from analyses involving those specific variables but retained for other available measures (using pairwise deletion). No experimental manipulation of medication doses, diet, fasting glucose measurements, or physical activity occurred during the study. The research relied exclusively on self-recorded and device-tracked data collected under naturalistic conditions. The study exclusively used voluntarily provided data by the patient. Only encrypted digital applications and technologies were used to record and analyze participants’ data, ensuringconfidentiality and patient safety. The participant was fully aware of the voluntary nature of this study and provided informed acknowledgment of the procedures and associated considerations. The primary outcome measured in this study was fasting glucose level (mg/dL). Additional contextual measures included daily caloric intake, macronutrient distribution (carbohydrates, proteins, and fats), physical activity quantified by average daily steps, body weight (kg), medication dosage (mg), and country of residence (El Salvador or Puerto Rico). These variables were analyzed descriptively to explore potential associations within the same individual across two distinct environmental contexts. 

Data 

Before presenting the figures, the data collected during the study are shown, organized according to key variables such as glucose levels, macronutrient consumption, physical activity, caloric intake, body weight, and medication use in both contexts (El Salvador and Puerto Rico). These tables enable a direct comparison of the patient’s conditions and serve as the foundation for the visual and statistical analyses presented in the following figures. 

Table 1: Subject’s Daily Macronutrient Consumption

Table 2: Subject's Daily Glucose Levels in El Salvador and Puerto Rico

Table 3: Subject's Daily Physical Activity and Caloric Intake

Table 4: Subject’s Prescribed Medication Doses and His Daily Ingestion

Table 5: Subject’s Weight

Data Analysis 

Based on the data presented in the previous tables, the following figures were created to visualize differences between El Salvador and Puerto Rico in key variables, including glucose levels, physical activity, caloric intake, and macronutrient distribution. These graphical representations facilitate the identification of patterns and trends and complement the case study's comparative analysis. 

Figure 1: Fasting Glucose Levels in El Salvador and Puerto Rico  

Figure 2: Physical Activity (Steps) in El Salvador and Puerto Rico 

Figure 3: Carbohydrate Intake in El Salvador and Puerto Rico 

Figure 4: Caloric Intake in El Salvador and Puerto Rico  

Figure 5: Mean Macronutrient Consumption Compared to Ideal Intake in El Salvador and Puerto Rico 

Table 6: Descriptive Statistics of Metabolic and Lifestyle Variables 

Table 7: Comparative Analysis of Metabolic and Lifestyle Variables Between El Salvador and Puerto Rico 

Table 8: Spearman Rank Correlation Coefficients Between Fasting Glucose and Lifestyle Variables  

The subject had lower fasting glucose levels in El Salvador than in Puerto Rico (Figures 1a and 1b). Descriptive statistics summarized in Table 6 confirm this difference, with a mean glucose level of 123.58 mg/dL (SD = 18.54) in El Salvador compared to 172.64 mg/dL (SD = 37.78) in Puerto Rico. The Mann–Whitney U test indicated a significant within-person difference between observation periods (p = 0.0006). Glucose levels in El Salvador were more closely aligned with the recommended pre-meal range for patients with type 2 diabetes (80–130 mg/dL). Physical activity also differed between countries (Figures 2a and 2b). As shown in Table 6, the subject demonstrated higher daily step counts in El Salvador (Mean = 3482 steps, SD = 1691.68) compared to Puerto Rico (Mean = 1927.14 steps, SD = 1200.27). The comparative analysis in Table 7 confirms that this difference was statistically significant (p = 0.0379). When comparing macronutrient consumption between El Salvador and Puerto Rico (Figures 3 and 5), descriptive differences were observed. However, the statistical comparisons summarized in Table 7 revealed no significant differences in carbohydrate intake (p = 0.5813), protein intake (p = 0.4906), or fat intake (p = 0.2905). Caloric intake also did not differ significantly between countries (Figure 4; Table 7, p = 0.1611). Exploratory Spearman rank correlations conducted separately within each country (Table 8) did not reveal statistically significant associations between fasting glucose and daily carbohydrate intake, caloric intake, or physical activity. Although some directional trends were observed (e.g., a moderate positive trend between glucose and carbohydrate intake in El Salvador; ρ = 0.371), none reached statistical significance (all p > 0.05), reinforcing the exploratory nature of these within-country associations. Interestingly, in Puerto Rico, the correlation between fasting glucose and steps was positive (ρ = 0.70), contrary to the expected inverse relationship between physical activity and glucose levels. This unexpected direction may reflect the small number of valid step observations in Puerto Rico, missing tracker data, or day-to-day variability rather than a true physiological association. Notably, despite self-reported discontinuation of Metformin (Table 4) and maintenance of prescribed medication doses in Puerto Rico, fasting glucose levels remained significantly lower in El Salvador (Figures 1a–1b; Table 7). These findings suggest that contextual lifestyle factors—particularly physical activity—may have contributed to glycemic variability in this case. 

Conclusions and Future Projections 

The statistical comparisons summarized in Table 7 show that only fasting glucose levels and physical activity differed significantly between countries, while caloric and macronutrient intake did not. These findings are supported by Figures 1 and 2, which clearly display differences in fasting glucose levels and daily step counts across contexts. Although macronutrient distributions differed descriptively (Figures 3 and 5; Table 6), the lack of statistical significance advises cautious interpretation. While fasting glucose was notably lower in El Salvador, these results are based on repeated measurements within a single individual and should be viewed as exploratory rather than definitive evidence of group-level effects. Given the single-subject design (n = 1) and the non-independence of daily observations, the findings remain preliminary rather than causal. Nonetheless, the significant differences in Table 7, along with the trends seen in Figures 1 and 2, offer initial quantitative support for the idea that circular migration contexts might influence metabolic regulation. Future research should assess the effectiveness of antidiabetic medications across different lifestyle and environmental settings. In this case study, lower fasting glucose levels in El Salvador (Figure 1; Table 7) occurred despite discontinuing Metformin (Table 4), raising questions about how physical activity (Figure 2), dietary habits (Figures 3–5), stress, and sleep affect medication response. Understanding whether medication efficacy varies with lifestyle context could clarify if optimal glycemic control requires not only proper dosing but also supportive environmental factors. Long-term, controlled studies are necessary to determine whether the same medication regimens produce different metabolic outcomes depending on physical activity levels and dietary adherence. Combining behavioral and environmental factors with medication treatment may ultimately support more personalized and culturally sensitive diabetes management strategies for Latino populations. 

References  

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Posted on May 20, 2026 .

El colonialismo: el mayor obstáculo de la construcción de identidades LGBTQAI+ en Latinoamérica 

 Colonialism: the major obstruction in the construction of LGBTQIA+ identities in Latin America

Ayelet Del Toro Comulada
Departamento de Psicología
Facultad de Ciencias Sociales, UPR RP

Recibido: 09/18/2025; Revisado: 14/02/2026; Aceptado: 15/03/2026

Resumen 

¿Qué ocurre cuando se inculca que solo existe una manera legítima de ser? Romper con los moldes sociales representa un desafío para las personas queer, especialmente cuando carecen de los recursos necesarios para lograrlo. Este trabajo analiza cómo el colonialismo ha obstaculizado la construcción de identidades LGBTQAI+ y su trascendencia generacional. Integrar esta discusión en espacios académicos resulta esencial para visibilizar y verbalizar las experiencias queer en contextos coloniales y postcoloniales.  

Palabras clave: colonialismo, queer, identidad, represión 

Abstract 

What happens when people are taught that there is only one legitimate way to be? Breaking free from social norms presents a challenge for queer people, especially when they lack the necessary resources to do so. This work analyzes how colonialism has hindered the construction of LGBTQIA+ identities and their generational impact. Integrating this discussion into academic spaces is essential to making queer experiences visible and giving them a voice in colonial and postcolonial contexts. 

Keywords: colonialism, queer, identity, assimilation  

Introducción  

Unas de las experiencias universales de las personas pertenecientes a la comunidad LGBTQAI+ es cuestionarse por qué no se dieron cuenta antes de que eran queer. Esta autorreflexión suele ser un momento de profunda introspección y puede ir acompañada de sentimientos de confusión, tristeza e incluso frustración. Muchas veces, al mirar hacia atrás, las personas queerreconocen momentos de su infancia o adolescencia como reveladores de su identidad, pero fueron ignorados o reprimidos debido a las presiones sociales y culturales coloniales. Esta pregunta sobre la "tardanza" en descubrir su identidad no es casualidad, sino un acto de represión que puede atribuirse al contexto colonial de varios individuos queer. El colonialismo, como sistema de dominación, no solo operó mediante mecanismos políticos y económicos, sino también mediante la imposición de normas sociales, culturales y sexuales. Dada la imposición forzosa de un régimen político y económico, se ejerce un control sobre la sexualidad humana mediante la conversión religiosa, la imposición de un binarismo de género y la criminalización de la falta de conformidad sexual (Madrigal-Borloz, 2023). Esta presión social puede hacer que las personas queer no tengan los conocimientos ni el lenguaje necesariospara comprender y nombrar sus experiencias desde temprana edad. En consecuencia, el proceso de autodescubrimiento se retrasa hasta que, ya en la adolescencia tardía o en la adultez, logran acceder a comunidades, narrativas o espacios que validan y representan sus experiencias. Así, el cuestionamiento de por qué no se descubrieron antes como queer no es un reflejo de una falta personal, sino el resultado de una historia más amplia de represión sistemática y de control colonial sobre las identidades. Reconocer este contexto es fundamental para comprender que la liberación personal de las personas LGBTQAI+ también forma parte de un proceso de descolonización, en el que se desafían las normas impuestas y se recupera el derecho a existir de manera auténtica y libre. 

Presentación de marcos teóricos 

La colonización se refiere a los procesos mediante los cuales un Estado adquiere o conserva el control político total o parcial sobre otra nación soberana, o al sometimiento de ciertos grupos o entidades por parte de otros, como el colonialismo económico, cultural o ideológico (Madrigal-Borloz, 2023). Andrade-Guevara (2019) define el colonialismo como la forma de pensar que reproduce la ideología de los colonizadores en el pueblo colonizado, aun cuando el proceso de colonización haya concluido. El colonialismo es la universalidad de conocimiento, la otredad, la dominación cultural y la glorificación del Occidente; posturas y conceptos que todavía predominan en los saberes científicos sociales actuales. En su contraparte, la Teoría Decolonial cuestiona y analiza las estructuras de poder y conocimiento occidentales que surgieron durante el periodo histórico de la colonización y que persisten en la actualidad; sus precursores incluyen a Aníbal Quijano, Catherine Walsh y Walter Mignolo, entre otros (Andrade-Guevara, 2019). Los autores decoloniales pretenden desmontar el falso universalismo que caracteriza a las teorías y principios epistemológicos y ontológicos del pensamiento occidental, al dar por supuesta la validez universal de sus postulados, a pesar de ser producto de una experiencia particular (Andrade-Guevara, 2019). 

La Teoría Queer entra en estos diálogos del lenguaje colonizador y la otredad para poder desafiar las normas sociales sobre la sexualidad humana. La Teoría Queer es un marco teórico que reevalúa las cuestiones de género, identidades y sexualidades en la teoría crítica, con el fin de desestabilizar el sistema y la academia (Fonseca & Quintero). Sumergirse en esta teoría y aplicarla en la academia requiere un cambio paradigmático total: ontológicamente, ve a los "hombres" y a las "mujeres" como conceptos creados e imaginarios; epistemológicamente, reconoce que las normas sociales que definen la sexualidad humana son productos coloniales creados para regular la sociedad; por último, su metodología es ser utilizada como herramienta política y social, desde un enfoque de la crítica social y deconstruccionista.  

La desnaturalización de las identidades ha sido un tema de tendencia desde los movimientos sociales que abogan por los derechos civiles de las comunidades marginadas por su raza y etnicidad. Varios autores han intentado teorizar el desarrollo de la identidad y cómo esta constituye un pilar del desarrollo socioafectivo del ser humano. Una de las teorías más destacadas es la Teoría de la identidad social de Tajfel y Turner (1979), la cual postula que la identidad social se desarrolla mediante el sentido de pertenencia y valor afectivo que el individuo le otorga a su entorno. En este sentido, Tajfel y Turner (1979) resaltan la vitalidad del sentido de pertenencia a los grupos sociales y al entorno de uno para poder desarrollar una identidad social positiva (McLeod, 2023). 

Una de las vertientes de la teoría de Tajfel y Turner (1979) es la Teoría del proceso de identidad de Glynis M. Breakwell (1986), cual provee un modelo holístico e integral de la estructura de la identidad tomando en consideración la agencia del individuo; la interacción entre factores sociales y psicológicos que inciden en la producción de contenido de las identidades; y las interrelaciones entre identidad y acción (Jaspal, 2014; McLeod, 2023). Por otro lado, Breakwell (1986) buscaba añadirle al modelo teórico de Tajfel y Turner (1979) el hecho de que la identidad es un producto de procesos sociales y psicológicos (Jaspal, 2014; McLeod, 2023). Lo que se resaltará de esta teoría es que examina la dimensión social de la individualidad y cómo las estructuras sociales, las ideologías y el cambio social pueden formar y restringir las funciones cognitivas en relación con el ser de uno. En este sentido, Breakwell (1986) estableció tres niveles de operación para manejar cualquier amenaza ante la identidad de uno, los cuales serían: la intrapsíquica (negación, re-conceptualización), interpersonal (distanciamiento) o intergrupal (movilización social) (Jaspal, 2014).   

Las cuatro teorías presentadas conformarán el marco teórico que guiará este estudio sobre la relación causal y obstructiva entre el colonialismo y las identidades queer

El colonialismo y su influencia en las identidades 

El impacto de la colonización en el mundo perpleja a cualquier historiador, científico social o aficionade a estas temáticas. La perplejidad se debe a que la colonización constituyó una nueva intersubjetividad; su agenda no fue solamente invadir tierra y apropiarse de recursos naturales, sino también imponer un nuevo imaginario del ser en los pueblos colonizados. Aníbal Quijano (2014) resalta que la colonización generó "una nueva perspectiva temporal de la historia y reubicaron a los pueblos colonizados, y a sus respectivas historias y culturas en el pasado de unas trayectorias históricas cuya culminación era Europa" (p. 788). La subjetividad colectiva e individual fue alterada en sus dimensiones intrapsíquicas, interpersonales y culturales. Por tal razón, en los países independizados, como algunos de Latinoamérica, todavía se perpetúan las nociones coloniales y se mantienen las estructuras de poder coloniales, porque, de manera inconsciente, niegan su ser precolonial.  Como comenta Maldonado Torres (en Andrade-Guevara, 2019):  

La negación del ser y del saber de los colonizados no desapareció con los procesos de independencia, sino que se reprodujo y tuvo continuidad en las nuevas sociedades […], se asumieron como modelos a alcanzar los patrones de regulación política y económica de origen occidental, sin reparar en las condiciones específicas de los pueblos recién liberados.(p. 140)  

Los colonizadores necesitaban ejecutar su agenda imperialista, por tanto, era imperativo subordinar a les colonizades en procesos deshumanizantes como la esclavización y limpieza étnica,que se justificaban con la creación del constructo de raza. La creación de la raza es la primera influencia colonial en la identidad, es el origen de la colonialidad del ser (Maldonado Torres, 2003 en Andrade Guevara, 2020). 

La codificación de las diferencias entre conquistadores y conquistados en la idea de raza, es decir, una supuesta diferente estructura biológica que ubicaba a los unos en situación natural de inferioridad respecto de los otros. Esa idea fue asumida por los conquistadores como el principal elemento constitutivo, fundante, de las relaciones de dominación que la conquista imponía (Quijano, 2014, p. 778).  

El constructo de la raza justificaba y ordenaba estas relaciones de dominante y dominado, dando paso a la dominación sobre la sexualidad humana. 

El interés colonial-sociopolítico sobre las identidades LGBTQIA+ 

La colonización de la sexualidad humana fue por medio de la imposición de normas sociales, imaginarios de familia y un ordenamiento social eurocéntrico en sociedades abiertamente queer (Beiras, 2023; Morgensen, 2012; Navarro-Guardeño, 2020). La sociedad europea y judeocristiana se regía por un orden social que se organizaba en dos géneros dicotómicos: mujer y hombre. “Las personas con sexo femenino son consideradas mujeres y se espera que perpetúen roles de género femeninos. Las personas con sexo masculino son consideradas hombres y se espera que perpetúen roles de género masculinos” (Beiras, 2023). En este sentido, autores como Beiras (2023) señalan que, encontrándose con sociedades donde el género de une no ocupaba significancia para su ordenamiento, los colonizadores necesitaban intervenir en nombre de la civilización.  

La dominación de la sexualidad era importante porque cumplía con los dos pilares fundamentales del gobierno colonial: “definir la identidad de la metrópoli y por qué era superior a todas las demás (identidad), y consolidar el control sobre sus súbditos coloniales mediante la redefinición de su supuesta sexualidad como incorrecta (control)” (Grossman, p. 2). 

La erradicación de expresiones queer mediante mecanismos coloniales 

Parte de la agenda colonial era la evangelización. La historia europea es infame por invadir tierras, iniciar guerras y defender su país en el nombre de Dios. Les colonizades practicaban sus propias religiones, pero estas eran consideradas absurdas e inhumanas según los colonizadores. Como parte de su plan de civilización, les urgía intervenir con escuelas cristianas y viajes misioneros en Latinoamérica (Beiras, 2023).  En el currículum del adoctrinamiento religioso, tenían enseñanzas sobre los roles de género, el sacramento del matrimonio, la constitución del sexo y la familia ideal (Beiras, 2023; Huerta, 2022). Este currículum definía la constitución de relaciones amorosas y qué era válido dentro de los criterios del judeocristianismo. Aquelles colonizades que tenían más de un género (Madrigal-Borloz, 2023; Navarro-Guardeño, 2020; Reid & Rout, s.f.) tenían que reducirse a dos géneros dicotómicos para poder asimilarse a su nueva realidad (Breakwell, 1986 en Jaspal, 2014). Incluso, Huerta (2022) denomina el cristianismo como una religión falocrática ya que la misma solo valida el sexo cuando ocurre penetración, excluyendo relaciones sexuales entre dos personas con genitalia femenina: “En la época colonial la sexualidad estuvo sancionada por la religión católica, que consideraba que la única finalidad del sexo era la procreación […]” (Huerta, 2022). Las relaciones sexuales se encontraban igualmente condicionadas a solo ser un instrumento social para aumentar la población y cumplir con ciertas expectativas sociales (e.g., tener una familia).  

Por otro lado, estas prácticas se traducen en leyes. Pudiera proveer un ejemplo de leyes del siglo XVII, pero actualmente estamos atravesando un retroceso legal y social en los Estados Unidos. Se están impulsando leyes regresivas e inhumanas, como la revocación del derecho al matrimonio de personas del mismo sexo y del derecho al aborto. Como colonia y espejo roto de esta nación, estas prácticas comienzan a reproducirse en los ámbitos jurídicos de Puerto Rico. Todas estas leyes son impulsadas y apoyadas por cuerpos ultraconservadores con el fin de reordenar la sociedad y declarar un solo cuerpo homogéneo como válido y reconocido ante la ley: un cuerpo blanco, cisgénero y heterosexual.  

Discusión 

Múltiples sociedades, si no todas, contaban con una amplia diversidad de sexualidades humanas y una cultura receptiva (Morgensen, 2012), lo que evidencia que las identidades queer han existido a lo largo de la historia y no son un fenómeno moderno. Sin embargo, los colonizadores calificaron estas expresiones identitarias como signos de fragilidad, inferioridad y barbarie. Mediante la ilegalización, criminalización y, posteriormente, psiquiatrización de expresiones identitarias no-heteronormativas, las personas queer tuvieron que recurrir al silencio y a la asimilación social para sobrevivir (Breakwell, 1986 en Jaspal, 2014).  

La agenda colonial de dominación no bastaba con la apropiación de recursos y tierras; necesitaban cementar su superioridad en la psique de les colonizades. El lenguaje y la socialización son la manera más subversiva y eficiente de lograr esta reconstrucción cognitiva e intersubjetiva. Rodríguez Madera y Rivera Custodio (2023) resaltan en su ensayo cómo, a través de la familia, la escuela y los medios de comunicación, en Puerto Rico se “proveen directa o táctilmente los lineamientos sobre cómo encarnar de manera ‘exitosa’ el binario de género” (p. 19). La construcción de una familia de mamá y papá imaginado desde la religión judeocristiana, las regulaciones de conducta impulsadas en las escuelas sesgadas por el binarismo y la reproducción de estas idealizaciones en el mundo mediático es accesible al individuo mediante el proceso de socialización. En este sentido, Martín-Baró (1983) propone que a través de la socialización uno va adquiriendo unos esquemas cognoscitivos e incorporando un mapa valorativo de referencias. En otras palabras, el individuo va internalizando (dando significado) lo que ve y, finalmente, objetivizando (atribuyendo un carácter natural) su realidad social. Estos esquemas cognoscitivos son transformativos a lo largo del desarrollo de las personas (Martín-Baró, 1983). No obstante, para que estos esquemas se transformen, deben estar expuestos al cambio; de no haber exposición a las diferencias, permanecerán iguales. Por tanto, el individuo que crece en un contexto social donde existe una falta de representación de personas queer va a internalizar el imaginario de una persona cis y heterosexual y a naturalizar esta identidad como la única. Se ve obligade a asimilarse a esta realidad porque no existe otra (Breakwell, 1986 en Jaspal, 2014). Este proceso de socialización controlada y limitada reduce el ser del individuo a los significados sociales existentes. De aquí surge el cuestionamiento de Fonseca y Quintero (2009) sobre si verdaderamente existe una identidad "natural", si une ocupa todo el control y capacidad de construir su propia identidad de manera libertadora o ya la misma es inherente a la que esté establecida: "La identidad no es más que un constructo político, psíquico o lingüístico" (Fonseca & Quintero, 2009). 

Conclusión 

A lo largo de este estudio se ha analizado cómo el colonialismo ha sido el principal obstáculo para la construcción de identidades queer y su impacto generacional. Se ha evidenciado cómo,mediante diversos mecanismos sistemáticos y simbólicos, el colonialismo ha influido en la intersubjetividad colectiva de la comunidad LGBTQAI+ en Latinoamérica, condicionando ageneraciones enteras a rechazar y reprimir sus propias identidades no normativas. A través de este trabajo, se resalta la importancia de decolonizar los saberes y conocimientos científicos, reconociendo que gran parte de la epistemología dominante ha sido construida desde una perspectiva occidental y europea que invisibiliza otras formas de ser, saber y existir. Al transformar la manera en que se nombra y se comprende la diversidad sexual y de género, se abre el camino hacia un trato más equitativo y digno. Inclusive, proporcionará un entorno respetuoso y adecuado para que elles puedan descubrirse y desarrollar sus identidades sin el juicio social y la deshumanización, ya que poseen el lenguaje para nombrar tales experiencias. Reivindicar las voces queer y sus experiencias desde un enfoque decolonial no solo permite reescribir la historia y reinterpretar nuestro mundo, sino que también abre caminos hacia una comprensión más amplia, inclusiva y humana de la diversidad sexual. Por ello, esta investigación invita a reconocer la complicidad de la psicología en la invisibilización y la marginalización de la comunidad LGBTQAI+ para acoger una transformación ética y social que desafíe las construcciones impuestas por el colonialismo.  

Por último, para mi comunidad: la expresión de resistencia más libertadora es simplemente existir

Referencias 

Andrade Guevara, V. M. (2019). La teoría crítica y el pensamiento decolonial: hacia un proyecto emancipatorio post-occidental. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales, 65(238), 131–154. http://dx.doi.org/10.22201/fcpys.2448492xe.2020.238.67363  

Beiras, U. (2023). Cómo el género fue una herramienta crucial de justificación y control del colonialismo europeo. O Salto Galiza. https://www.elsaltodiario.com/colonialismo/genero-herramienta-crucial-justificacion-control-colonialismo-europeo 

Fonseca, C., & Quintero, M. L. (2009). La teoría queer: la de-construcción de las sexualidades periféricas. Sociología, 24(69), 43–60. 

Grossman, P. (2018). Why were colonial powers interested in sexuality? Midlands Historical Review. https://midlandshistoricalreview.com/wp-content/uploads/2018/05/Article-GROSSMAN.pdf 

Huerta Mendoza, L. (2022). ¿Cómo se vivía la sexualidad en la Colonia? UNAM Global Revista. https://unamglobal.unam.mx/global_revista/como-se-vivia-la-sexualidad-en-la-colonia/#:~:text=En%2520la%2520época%2520colonial%2520la,por%2520placer%2520era%2520considerada%2520pecaminosa 

Jaspal, R. (2014). Social psychological debates about identity. En Jaspal, R. & Breawell, G. M. (eds.), Identity process theory: Identity, social action and social change, 13–19. Cambridge University Press. 

Madrigal-Borloz, V. (25 de julio de 2023). Protección contra la violencia y la discriminación por motivos de orientación sexual o identidad de género [Promoción y protección de los derechos humanos: cuestiones de derechos humanos, incluidos otros medios de mejorar el goce efectivo de los derechos humanos y las libertades fundamentales]. A/78/227. Asamblea General de las Naciones Unidas.https://docs.un.org/es/a/74/181#:~:text=Promoción%20y%20protección%20de%20los%20derechos%20humanos:,de%20orientación%20sexual%20o%20identidad%20de%20género 

Martín Baró, I. (1983). Los procesos de socialización. En Acción e ideología: Psicología social desde Centroamérica (Vol. 1, pp. 113–171). UCA Editores. 

McLeod, S. (5 de octubre de 2023). Social identity theory in Psychology (Tajfel & Turner, 1979). Simply Psychology. https://www.simplypsychology.org/social-identity-theory.html 

Morgensen, S. (2012). Theorising gender, sexuality and settler colonials: an introduction. Settler Colonial Studies, 2(2), 2–22. https://transreads.org/wp-content/uploads/2021/07/2021-07-27_61003180981ed_2201473x.2012.10648839.pdf  

Navarro-Guardeño, J. M. (2020). How did colonization affect the perception of the LGBTIQ+ community in Asia? [Trabajo fin de grado]. Universidad Pontificia Comillas. https://repositorio.comillas.edu/rest/bitstreams/421460/retrieve  

Reid, J. & Rout, M. (s.f). Social identity response to colonisation. Unpublished. https://www.canterbury.ac.nz/content/dam/uoc-main-site/documents/pdfs/reports/ntrc-contemporary-research-division/Social-identity-responses-to-colonisation-.pdf  

Rivera-Madera, S., & Rivera-Custodio, J. (2023). Disidencia de género y el uso del lenguaje: una resistencia decolonial en lo cotidiano. En M. Vázquez Rivera, S. Rodríguez-Madera, A.Ramos Pibernus, & D. E. Rivas (Eds.), Comunidades trans, cuir y no binaria: presencia y resistencia (pp. 19–44). Editorial EDP University.    

Quijano, A. (2014). Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina en Quijano, A. (2014), Cuestiones y horizontes: de la dependencia histórico-estructural a la colonialidad/descolonialidad del poder. CLACSO, (pp. 777–832). https://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/se/20140507042402/eje3-8.pdf 


Posted on May 20, 2026 .

Transferencias lingüísticas de puertorriqueños L1 español – L2 inglés que adquieren el portugués brasileño como L3: caso de la pronunciación del fonema fricativo alveolar /s/ en posición intervocálica

Linguistic transfers from Puerto Rican Spanish L1 speakers that acquire Brazilian Portuguese as an L3: The pronunciation of the alveolar fricative phoneme /s/ in intervocalic position

Christian Carmona
Departamento de Periodismo
Facultad de Ciencias Sociales, UPR RP

Recibido: 15/09/2025; Revisado: 26/01/2026; Aceptado: 13/03/2026

Resumen 

En el español, la s intervocálica es la fricativa alveolar sorda /s/. En el portugués, la consonante, en esa misma posición, es la fricativa alveolar sonora /z/. Para hispanoparlantes puertorriqueños, esta discrepancia en la sonorización puede representar una dificultad para adquirir la pronunciación meta del portugués. Aunque el inglés es una lengua cooficial en Puerto Rico y, en esta lengua anglosajona, el fonema /s/ es también el fricativo alveolar sonoro /z/ en posición intervocálica, la ausencia fonémica de este fono en el repertorio fonológico del español provoca que la persona, dependiendo del conocimiento que tenga sobre las combinaciones fonológicas normativas del portugués, transfiera elementos fonológicos del español a esta otra lengua romance.   

Palabras clave: transferencias lingüísticas, fonética, fonología, fonemas sordos y sonoros, adquisición de segundas lenguas 

Abstract 

In Spanish, the intervocalic s is a voiceless alveolar fricative /s/. In Brazilian Portuguese, when the consonant is positioned in the same place, it is the voiced alveolar fricative /z/. For Puerto Rican Spanish speakers, this voicing difference may be an obstacle to goal pronunciation and language acquisition. Even though English is spoken in Puerto Rico and this Germanic language contains the voiced alveolar fricative /z/, the absence of this phoneme in the Spanish sound repertoire may provoke the transfer of the voiceless linguistic occurrence of Spanish to this other Romance language. 

Keywords: language transfer, phonetic and phonology, voiceless and voiced phonemes, L1 and L2, language acquisition  

Introducción  

En la fonología, rama de la lingüística dedicada al estudio del inventario y la combinación de sonidos de las lenguas, los lingüistas identifican, clasifican y describen las posibles variaciones sonoras presentes en la expresión oral. Para entender el origen del sonido, estos estudiosos del lenguaje segmentan los órganos de la boca y estas divisiones se reflejan en los términos utilizados para describir los sonidos, conocidos también como fonos. Esta división y catalogación de las partes de la boca se conoce como el punto de articulación. En cuanto a la forma en que se produce el sonido, se considera el modo de articulación y se alude a la manera en que los órganos interactúan para producirlo. Para diferenciar los fonos entre sordos y sonoros, que se refieren a los sonidos del habla que no tienen o sí tienen vibración al momento de la producción, se estudia la actividad de las cuerdas vocales y la cantidad de obstrucción de aire que permiten.  

Esta rama del estudio del lenguaje también segmenta los fonemas, o los “sonido[s] contrastivo[s] de una lengua determinada” (Escobar et al. 2003, p. 45). El fonema es un sonido que se diferencia de otro en su punto de articulación, modo de articulación o en la actividad de las cuerdas vocales. En el español peninsular, especialmente aquel que se utiliza y desarrolla en el norte de España, el sonido de la <s>, fonéticamente representado con /s/, y el de la <z> y <c> cuando es seguida de las vocales <i> o <e>, identificado /θ/, son fonemas. Ambos son fricativos, o sea, fonos que juntan dos órganos y, aunque la apertura de la boca es mínima, permiten la salida del aire. La /s/ es alveolar, lo que significa que, para producirse, la lengua, que es el órgano activo, hace contacto con los alvéolos, órganos pasivos localizados detrás de los dientes superiores, y estimula la producción del fono. El /θ/, por otra parte, es interdental y esta catalogación se refiere a que, al momento de producir el fono, la lengua se coloca entre los dientes. También, ambos sonidos son sordos. La única diferencia radica en el punto de articulación, pero esta disparidad no genera problemas en la compresión. Por ejemplo, una persona que resida en esta región de España puede pronunciar casar [k’asar] o cazar [k’aθar], y el verbo será entendido y diferenciado. Escobar et al. (2003) considera este fenómeno como contrastes fonémicos que solo existen en algunos dialectos del español.   

En el español latinoamericano y caribeño, en el español canario y en algunas regiones del sur de España, como Andalucía, la diferenciación entre la <s> y la <z>no existe. El sonido de la <s>, conocido como el seseo, es utilizado en todos los contextos lingüísticos. Hualde (2014) explica que la <s>, en estos espacios geográficos, como en Puerto Rico, tiende a pronunciarse como una fricativa alveolar sorda. Álvarez Nazario (1982) comenta que esta pronunciación sorda se debe a una evolución fonética que propulsó el ensordecimiento de esta consonante. Es importante señalar que este fono se puede producir con sonoridad cuando precede a una consonante sonora, y esta modificación se debe al proceso de asimilación que ocurre cuando el sonido se “hace más semejante al sonido siguiente” (Escobar et al., 2003, p. 75). Con esta sonorización, que ocurre en algunas variantes del español, la versión sonora del fonema /s/ existe de forma alofónica, no acontece en posición intervocálica, es representada como [z] y está condicionada a la actividad de las cuerdas vocales de la consonante que precede. Morales Pettorino y Lagos Altamirano (2000) detallan que “la s sonora aparece únicamente, en nuestra lengua, en posición final de sílaba precediendo inmediatamente a otra consonante sonora”.  

Fonología del español y portugués 
Para indagar más sobre la sonorización, D’Intorno et al. (2010) explican que la producción del fono depende del estado de la glotis, aparato que contiene las cuerdas vocales y se localiza en la laringe. Por un lado, si este aparato se cierra y obstruye el paso del aire, habrá vibración y el sonido será sonoro. Por otro lado, si permite el paso, no habrá vibración y será sordo, como el fonema fricativo alveolar sordo /s/ del español. La consonante <s> puede ser producida con sonoridad cuando precede a fonos sonoros. Por ejemplo, en palabras como <desde>, el fonema /s/, en algunas variantes del español, se asimila a la actividad de las cuerdas vocales presente durante la producción de la <d> porque precede a una consonante cuyo aire es obstruido en la glotis y tiene sonorización.    

Este proceso de adaptación al sonido de la consonante que le sigue también ocurre con los sonidos nasales, velares y laterales. En contraparte, esta ocurrencia no sucede en contextos en los que el fono se antepone a consonantes sordas y vocales. Este último dato marca la diferencia entre el español, incluido el hablado en Puerto Rico, y el portugués hablado en Brasil.    

El portugués y el español son lenguas que, además de desarrollarse en contextos geográficos cercanos, comparten elementos léxico-semánticos, gramaticales y, hasta cierto punto, fonológicos. Es en el aspecto fonológico que las diferencias entre estos dos idiomas son notables. En el caso del portugués brasileño, y a diferencia del español de Puerto Rico, que es el dialecto de “el territorio hispanohablante más pequeño de Hispanoamérica” (Lipski, 2002, p. 350), existe una diferenciación entre la <s> y la <z>, y la <s> se produce con sonoridad solo cuando se coloca en posición intervocálica; la consonante es un fonema fricativo alveolar sonoro, representado como /z/. En ambas lenguas, la consonante <s> aparece en palabras como <casa>, <aviso> y <pesquisa>, pero la articulación y producción de los términos en portugués, aunque no son extrañas para puertorriqueños que la escuchan, por la exposición a palabras del inglés como <president>, fonéticamente transcrita [’prezidənt], resulta ser diferente y uno de los sonidos “más difíciles para la producción de hablantes del español debido a su sonoridad” (dos Santos, 2020, p. 4).    

En el portugués brasileño también existe el fonema fricativo alveolar sordo y, al igual que en el español, es representado como /s/. Sin embargo, esta versión sorda del fricativo alveolar acontece en el portugués cuando la <s> está en el inicio de una palabra. También, ocurre en posición intervocálica cuando se emplea el dígrafo <ss>, la cedilla <ç> seguida por las vocales <a>, <u> y <o>, la <c> cuando precede a las vocales <e> o <i> y la combinación <sc> cuando le siguen las vocales <i> o <e>. Palabras portuguesas como <processo>, [pɾu.ˈse.su], <caçar>, [ka’sax], y <conhecer>, [koɲ ə’sex], son ejemplos del uso del fricativo alveolar sordo /s/ del portugués. En ambas lenguas romances, el fricativo alveolar sordo /s/ existe, pero en el portugués brasileño, la aplicación y pronunciación de este fono dependen de la grafía y distribución.   

Transferencias lingüísticas, influencias del inglés en Puerto Rico y adquisición del portugués por hispanoparlantes puertorriqueños 
Debido a la ausencia del fonema fricativo alveolar sonoro /z/ del portugués en el repertorio fonémico del español, incluyendo la variante de Puerto Rico, que, como lo cataloga Vaquero Ramírez (1996) “de base andaluzocanaria”, las personas hispanoparlantes puertorriqueñas que adquieren el portugués brasileño como L3 pueden recurrir a transferir el sonido sordo de la fricativa alveolar a la lengua lusófona en contextos en los que la consonante s esté en posición intervocálica y deba producirse con sonoridad. Trask (1997) explica que el concepto de transferencia lingüística se refiere al proceso de trasladar elementos de la pronunciación y la gramática de la lengua materna a la lengua que se está adquiriendo. Este traspaso lingüístico puede ocurrir cuando, por ejemplo, un hispanoparlante puertorriqueño habla en inglés porque, en esta lengua anglosajona, al igual que en el portugués de Brasil, las consonantes <s> y <z> son fonemas y difieren en la sonorización. En el inglés, al igual que en portugués brasileño, el fono <z> puede ocurrir en posición intervocálica, como en <fuse>, y, como en el español, antes de una consonante sonora, como en <wisdom>. También, en posición coda o al final de una sílaba como en <days>. Sin embargo, si el aprendiz no tiene conocimiento de las combinaciones fonológicas normativas de su L2, en este caso, el inglés, transferirá el fonema utilizado en su L1 a su L2 y L3, y su L2, sin importar cuán similar sea con el repertorio fonológico de la L3, tendrá una influencia mínima en la pronunciación meta de la L3. 

Propósito del estudio 
Este estudio tiene el propósito de examinar si la pronunciación intervocálica de la fricativa alveolar sorda /s/ del español se transfiere a la producción de palabras del léxico portugués en las que la consonante <s> se localiza entre dos vocales. También, pretender identificar cuáles son los factores que provocan esta transferencia fonológica. Asimismo, y como elemento que acompaña el interés primordial de la investigación, se exaltará el nivel de conocimiento que los participantes tengan sobre los sonidos normativos, la influencia que pudiera tener el inglés en la pronunciación meta de las palabras en portugués y la capacidad de reconocer el porqué de la transferencia lingüística.  

Metodología 

Para la obtención de datos, se entrevistó a cinco estudiantes subgraduados de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, que toman cursos básicos de portugués y adquirieron el español como L1 y el inglés como L2. A cada participante se le asignó un número correspondiente al orden en que fue entrevistado. Las pruebas de lectura de palabras aisladas, que fueron voluntarias y también fueron grabadas, consistieron en la lectura de 10 términos en español y 10 palabras en portugués que compartían el mismo significado y, en ocasiones, la misma grafía. Luego de la lectura de estos vocablos en portugués y español, y para identificar si la transferencia también ocurría en el inglés, los participantes leyeron el término <resolved>, palabra en la que la <s> está entre vocales.   

Antes de la lectura de los términos, los estudiantes fueron orientados, de forma general, sobre el tema y propósito de la investigación, y sobre lo que concierne al asunto de las transferencias lingüísticas entre el español y el portugués y, hasta cierto punto, el inglés. Luego, fueron convocados a espacios privados en los que solo estaban acompañados por el investigador principal. En estos espacios particulares y apartados, los participantes leyeron las 10 palabras en español primero y, luego, enunciaron los términos en portugués, y estas lecturas fueron grabadas de forma separada. Después, los alumnos enunciaron la palabra en inglés. Luego de la lectura de los vocablos y un análisis impresionista, los entrevistados fueron informados sobre la pronunciación meta y las diferencias sonoras que la <s> en posición intervocálica tiene en el español y portugués, y, también, inglés. A continuación, la Tabla 1 presenta una lista de palabras en español y portugués utilizadas en el estudio. 

Tabla 1: Lista de palabras leídas por les estudiantes 
Fuente: Tabla elaborada por el autor 

Resultados 

Participante 1 
En la lectura de las 10 palabras en español, el Participante 1 pronunció la consonante <s> intervocálica como fricativa alveolar sorda. Sin embargo, cuando produjo las palabras <liso>, <propósito>, <misógino>, <hipocrisia>, <alusão>, <demasiado>, <desenvolvimento>, <resolvido> y <pesar> en portugués, transfirió el fonema sordo y no usó el fricativo alveolar sonoro /z/ que es utilizado para representar el sonido correspondiente de la <s> intervocálica en el portugués brasileño. También, en el caso de la palabra <coisa>, el Participante 1 no empleó ni el fonema sordo del español, ni el fonema sonoro del portugués brasileño, sino que pronunció la consonante como el fricativo alveopalatal sordo /ʃ/. En el portugués brasileño, el fonema fricativo alveopalatal sordo /ʃ/ representa el sonido <ch>cuando está al inicio de una palabra y, en algunos dialectos del portugués brasileño, el de la <s> y <z> cuando se sitúan al final de palabra u sílaba. Si se tratase de la palabra <coisas>, la forma plural del sustantivo <coisa>, el fricativo alveopalatal sordo /ʃ/ podría ser empleado en la <s> posterior a la vocal <a>, pero no donde la produjo el Participante 1. 

Participante 2, 3 y 5 
Al igual que el Participante 1, las Participantes 2, 3 y 5 pronunciaron la consonante <s> intervocálica del español como una fricativa alveolar sorda. Ahora, a diferencia del Participante 1, las encuestadas transfirieron el sonido del fricativo alveolar sordo en todas las palabras en portugués, y no utilizaron el fricativo alveolar sonoro /z/. Las tres participantes manifestaron su conocimiento de la regla fonológica de la pronunciación de la <s> en posición intervocálica en portugués. Sin embargo, atribuyeron la producción sorda del fono a la dificultad para manejar el modo de articulación de la fricativa sonora. También, en una conversación posterior a la entrevista, la Participante 3 compartió y demostró que no podía producir la forma sonora del fricativo alveolar a nivel de unidad independiente.   

Participante 4  
En el caso de la Participante 4, la entrevistada produjo las 10 palabras en español con el fono sordo meta. La transferencia lingüística del fonema sordo del español a las palabras en portugués fue episódica. Transfirió este sonido sin vibración en la pronunciación en portugués de las palabras <liso>, <propósito>, <misógino>, <demasiado>, <desenvolvimento> y <resolvido>. Sin embargo, y a diferencia del resto de los participantes, la Participante 4 produjo las palabras <hipocrisia>, <alusão> y <pesar>, todas en las que la <s> está en posición intervocálica, con el fricativo alveolar sonoro /z/ del portugués, y atribuyó la sonorización al conocimiento que tiene sobre las combinaciones fonológicas normativas, adquirido en las clases de portugués básico, y a la aplicación de las reglas fonológicas.  

Los participantes transfirieron y emplearon el fricativo alveolar sordo /s/ de su L1 en palabras en portugués en las que la consonante s se encuentra en posición intervocálica, y en las que se requiere el uso del fricativo alveolar sonoro /z/. Las Participantes 2, 3 y 5 afirmaron que conocían la regla fonológica del portugués, relacionada con la pronunciación de la <s> en posición intervocálica, pero tenían dificultades para manejar el modo de articulación de la versión sonora del fricativo. También, la Participante 3 demostró que no podía realizar la forma sonora del fricativo alveolar a nivel de unidad independiente. El Participante 1 desconocía el sonido “meta” y produjo la consonante como fricativo sordo. La Participante 4 aplicó la sonorización meta en tres de las diez palabras y justificó el uso con el conocimiento adquirido en las clases de portugués básico sobre las combinaciones fonológicas normativas. Este hallazgo demuestra que factores de la fonología del L1, en este caso el español, y situaciones relacionadas con el dominio del modo de articulación pueden intervenir en la pronunciación meta de la L3, en este ejemplo el portugués. Adicionalmente, demuestra que la producción y articulación de la pronunciación meta de la L3 podrían depender, en el caso de personas hispanoparlantes, del conocimiento que tengan los aprendices sobre las posibles combinaciones fonológicas que permita la lengua lusófona. A continuación, las tablas 2 y 3 representan un resumen de las lecturas realizadas por los participantes, y qué fonema utilizó cada alumno por palabra. 

Tabla 2: Resumen de la lectura en español de los participantes 
Fuente: Tabla elaborada por el autor

Tabla 3: Resumen de la lectura en portugués de los participantes 
Fuente: Tabla elaborada por el autor 

Transferencia del fricativo alveolar sordo al inglés (L2)  
Para identificar si esta transferencia también ocurría en la lectura de palabras en inglés en las que la <s> estaba en posición intervocálica, se les pidió a los participantes que leyeran la palabra <resolved>, traducción al inglés de <resuelto>, del español, y <resolvido>, del portugués. Al traducir todas las palabras del español y portugués al inglés, este vocablo era el único que tenía una raíz similar a la de los términos <resuelto> y <resolvido> y en el que la consonante <s>estaba colocada en posición intervocálica. Al igual que en la lectura de las palabras en portugués, los Participantes 1, 2, 3 y 5 transfirieron la fricativa alveolar sorda /s/ del español y no utilizaron la fricativa alveolar sonora /z/ que requiere la pronunciación meta, conocida en inglés como la voiced alveolar fricative, y desconocían la regla fonológica. Asimismo, y de manera similar al resultado de la lectura de tres palabras en portugués, la Participante 4 fue la única que usó el fonema sonoro y lo atribuyó a la exposición que ha tenido a la palabra y a la pronunciación que ha escuchado de hablantes nativos del inglés. Esta observación también demuestra que la L2 de estos alumnos, en este caso, el inglés no siempre establece las bases para alcanzar la pronunciación meta de una L3, y la influencia fonológica de una L2 puede ser mínima al adquirir y manejar los distintos fenómenos lingüísticos de una L3. La tabla 4 indica qué fonema usó cada participante para pronunciar la consonante s intervocálica en la palabra en inglés.  

 Tabla 4: Resumen de la lectura en inglés del término resolved 
Fuente: Tabla elaborada por el autor 

Conclusiones  

Como propósito, la investigación pretendía analizar los factores que determinan la transferencia lingüística en hispanoparlantes puertorriqueños cuyas L1 y L2 son el español y el inglés, respectivamente, y que adquieren el portugués brasileño como L3. El fenómeno lingüístico específico estudiado fue la pronunciación de la consonante <s> en posición intervocálica y cómo, de acuerdo con las reglas fonológicas de ambas lenguas romances y con la influencia de la L2, la producción de esta consonante varía y, en ocasiones, se distancia de la pronunciación meta en portugués. Como método de prueba y recolección de datos, se les asignó a cinco estudiantes de portugués básico de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, una tarea de lectura de palabras. Mediante la lectura de 10 términos en español y portugués, y luego uno en inglés, se examinó la posibilidad de transferencia fonológica entre las lenguas romances y se cuestionó la influencia que el inglés pudiese tener en lograr la producción meta de la L3.   

En el español, el fonema /s/, coincidente con la consonante <s>, es un fricativo alveolar sordo, y no tiene vibración en ningún contexto lingüístico fonémico. En el portugués, y al igual que el inglés, el fonema /z/, también coincidente con la <s>, es un fricativo alveolar sonoro, y es sonorizado en posición intervocálica. Los cinco participantes produjeron las diez palabras en español que tenían la <s> en posición intervocálica con el fonema sordo. Sin embargo, al leer las palabras en portugués, solo uno de los cinco participantes produjo la pronunciación meta del fonema sonoro del portugués y atribuyó el uso al conocimiento adquirido en las clases de portugués básico sobre las combinaciones fonológicas normativas. Aunque articularon el fono de forma sorda, tres de los participantes reconocieron que conocían las reglas fonológicas y las combinaciones normativas, pero tenían dificultad para manejar el modo de articulación de la fricativa sonora. El participante restante desconocía el porqué de la pronunciación meta, y transfirió la versión sorda a los contextos en los que el fono sonoro era el objetivo. 

En el inglés, similar al portugués, la consonante <s> requiere sonorización cuando está localizada en posición intervocálica. La palabra <resolved>, término cuya raíz es similar a la de los vocablos <resuelto>, del español, y <resolvido>, del portugués, y en el que la <s> está en posición intervocálica, se utilizó como método de prueba para verificar si la L2 de estos hispanoparlantes puertorriqueños forjaría la pronunciación meta de la L3, y reduciría la posibilidad de una transferencia lingüística. Sin embargo, al igual que en la lectura de los términos en portugués, cuatro de los cinco participantes transfirieron el fricativo alveolar sordo a la pronunciación de la palabra <resolved>, y no tenían conocimiento de las reglas fonológicas. La Participante 4 fue la única que produjo la consonante con la sonorización meta, y atribuyó el uso a la exposición que ha tenido con el término y a la pronunciación que ha escuchado de nativo hablantes de inglés.  

El estudio acertó y demostró que la transferencia de fonemas de la L1 a la L3 ocurre. Asimismo, identificó que la influencia fonémica de una L2 puede ser mínima al adquirir, manejar y modificar los distintos fenómenos lingüísticos y sonoros de una L3. También, en algunos contextos, esta transferencia lingüística puede ser consciente.  

Además de estos tres señalamientos, los resultados de la investigación indican que la pronunciación meta puede depender de la atención que el aprendiz preste a los detalles de la pronunciación y del conocimiento que el hispanoparlante puertorriqueño que adquiera el portugués brasileño como L3 tenga sobre las combinaciones fonológicas normativas de la lengua lusófona. Con este estudio, tanto aprendices del portugués, cuya L1 sea el español y la L2 el inglés, como instructores de la lengua lusófona, podrán entender algunos elementos que se presentan como obstáculos en la adquisición del portugués brasileño en hispanoparlantes, en especial en los puertorriqueños, y la influencia que tiene la L1 en la producción fonológica de la L2 y L3. 

Referencias 

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D’Intorno, del Teso, E., y Weston, R. (2010). Fonemas y alófonos del español. Fonología y Fonética actual del español. (pp. 139-313). Cátedra.   

dos Santos, A. (2020). El efecto de la instrucción sobre la pronunciación de los fonemas /z/, /ʒ/ y /v/ por parte de puertorriqueños aprendices del portugués brasileño como L3. [Tesis de maestría]. Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.   

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Trask, R.L. (1997). A Student’s Dictionary of Language and Linguistics. Arnold. 

Vaquero, M. (1996). Antillas. Manual de dialectología hispánica. (pp. 51-67). Ariel Lingüística.  


Posted on May 20, 2026 .

Contramemoria y resistencia lingüística en "Kneecap": una reflexión poscolonial desde Puerto Rico

 Counter-memory & linguistic resistance in Kneecap: a postcolonial reflection from Puerto Rico

Khatherinne Rivera Rodríguez
Departamento de Sociología
Facultad de Ciencias Sociales, UPR RP

Recibido: 16/02/2026; Revisado: 07/04/2026; Aceptado: 16/04/2026

Resumen 

Este ensayo analiza la película Kneecap (2024) como una contramemoria poscolonial que reivindica el idioma irlandés como herramienta de resistencia cultural y política frente al Estado británico. A través del análisis cinematográfico y musical, se examina cómo el lenguaje opera como práctica social capaz de unificar y dividir comunidades. El texto establece un paralelismo con Puerto Rico, donde las disputas lingüísticas y la música—en particular la figura de Bad Bunny—revelan dinámicas coloniales similares. Así, el ensayo propone el arte y la palabra como espacios contemporáneos de defensa y de reconstrucción de los derechos humanos.  

Palabras clave: poscolonialismo, resistencia lingüística, contramemoria, Irlanda del Norte, Puerto Rico 

Abstract 

This essay examines Kneecap (2024) as a postcolonial counter-memory that reclaims the Irish language as a tool of cultural and political resistance against the United Kingdom. Through film and lyrical analysis, it explores how language functions as a social practice that can both unite and divide communities. The discussion draws a parallel with Puerto Rico, where linguistic struggles and music—particularly through the figure of Bad Bunny—reveal similar colonial dynamics. Ultimately, theessay argues that art and language operate as contemporary spaces for defending and reimagining human rights.  

Keywords: postcolonialism, linguistic resistance, counter-memory, Northern Ireland, Puerto Rico  

Introducción

La película Kneecap (2024) nos pone en contacto con la cruda realidad del poscolonialismo en la sociedad irlandesa. El filme nos sitúa en el 2022, previo a la aprobación de la Ley del idioma irlandés, y muestra cómo la banda Kneecap (compuesta por Mo Chara, Naoise y DJ Provaí) se inserta en la polémica en torno al derecho al idioma. En su debut como director y guionista, Rich Peppiatt, junto a sus integrantes, emitió un diálogo complejo que captura las tensiones entre la cultura celta, aquellas tensiones regionales entre aliados del Estado británico vs. republicanos/nacionalistas, y la resistencia contemporánea de las juventudes del Norte de Irlanda.i El balance entre una narrativa llena de energía y viajes tripeosos mezclado con la contramemoria republicana que intenta desmantelar la historia oficial británica es lo que hace este cine tan especial. A través de este ensayo se analizará cómo la película y los integrantes de Kneecap utilizan el poder de la palabra para explorar su potencial transformador en el marco de los derechos humanos, y cómo este se vincula con la resistencia musical contemporánea de Puerto Rico.

Esta historia, tal como la narra Mo Chara, no es tu típica ilustración de Belfast (Peppiatt, 2024). No comienza con explosiones, tiroteos ni fuego; comienza con el bautizo de Naoise (Peppiatt, 2024). Su padre, Arló, quería bautizarlo en una misa secreta en homenaje a los católicos irlandeses, quienes practicaban en secreto su religión y hablaban su propio idioma (gaélico) en algún bosque oculto de Belfast (Peppiatt, 2024). Esta reivindicación de su cultura fue interrumpida por policías que creyeron haber descubierto un campo de entrenamiento del Ejército Republicano Irlandés (IRA). Por tanto, el día en que se suponía que bebé Naoise fuera aceptado por la luz de Cristo, en cambio, recibió las luces segadoras de un helicóptero de la Policía Real del Ulster (RUC, por sus siglas en inglés) (Peppiatt, 2024). Esta escena se movía lentamente, y termina con Arló saludando la luz del helicóptero de la RUC con el dedo medio. Ver el caos que la Policía Real de Ulster ocasionó evidencia la vigilancia que muchos irlandeses republicanos experimentaban en su día a día (Hearty, 2018). Esta vigilancia extrema se conoce como una herramienta de dominación empleada por los imperios (Hearty, 2018). Históricamente, la invisibilización o la erradicación de una cultura facilita su asimilación a la cultura dominante (Lee, 2025). Es por ello que esta primera escena es tan poderosa porque resiste abiertamente el asentamiento de Gran Bretaña en tierra irlandesa.ii

Además, como muchas otras historias de contramemorias, no se enseñan en las escuelas por su contenido (Zibechi, 2006). Estas narrativas de resistencia son ignoradas, silenciadas e infantilizadas a través del lente británico (Hearty, 2018). Por esta razón, la defensa de la historia y el idioma asume un papel importante en este contexto. Cuando la película aborda sobre la Ley por el idioma irlandés, se habla de cómo muchos republicanos ven el lenguaje como una expresión de su identidad política; enfatizando que se trata sobre sus derechos civiles (Peppiatt, 2024). En una escena en la que Mo Chara es detenido por tener sustancias ilegales en su posesión, se niega a hablar en inglés y exige un traductor irlandés. Chara exige que sus derechos sean respetados y, aunque miente, les está recordando a los policías dónde están: Irlanda. La escena hace un excelente trabajo al definir el juego de poder “quién está en qué lado de la mesa” mediante las movidas animadas entre ambas partes. Parado frente al inculpado, se encuentra el policía, mirándole desde abajo, recitando sus líricas, y el detenido, mirando hacia arriba, hablando en irlandés. Aquí, Mo Chara representa la resistencia lingüística ante los aparatos estatales de Gran Bretaña impuestos en el Norte de Irlanda, mientras que estos aparatos representan la negación de la identidad irlandesa, junto con su incesante persecución y vigilancia étnica. Por tanto, podemos ver el juego de poder entre los dos actores cuando el policía le pregunta por qué no puede hablar en inglés y le dice “fenian cuntiii, palabras que salen animadas en el filme para hacer hincapié en su uso despectivo hacia los irlandeses.

Luego, la película corta al pasado, cuando Arló les enseñaba a los niños Naoise y Mo Chara el idioma irlandés. Al culminar esta escena, Arló, previo a fugarse, les dice a los niños que les tiene una misión: ver una película del oeste americano, pero desde la perspectiva de los indígenas (Peppiatt, 2024). El lente artístico de Peppiatt resulta refrescante al mostrar una educación familiar que cuestiona la historia oficial e incentiva a los niños a pensar de manera crítica. Entonces, Arló y los niños se despiden recitando en irlandés, “Gach focal Gaeilge a labharaítear is piléar a scaoiltear ar son saoirse na hÉireann é” (Cada palabra que se dice en irlandés es una bala disparada por la libertad irlandesa) (Peppiatt, 2024). Estas palabras resumen el tema central del filme: los lenguajes de resistencia como instrumento de reconstrucción cultural.

Por otro lado, el diálogo político que encamina esta película es la aprobación de la Ley por el idioma irlandés y cómo la banda Kneecap se inserta en esta conversación. El discurso en contra de la aprobación de esta ley cuestionaba la relevancia del idioma debido al alegado escaso uso del mismo. Adicionalmente, utilizaron a Kneecap como figura negativa ya que, mediante su música, promovían el uso de drogas junto al desmantelamiento del Estado británico. Veamos un ejemplo de su música de protesta. La primera canción que Kneecap sacó, “C.E.A.R.T.A”, significa “derechos” en irlandés. La letra de esta canción es un buen ejemplo de lo incómodo y provocador que pueden ser sus performances, aunque necesarios. La canción “C.E.A.R.T.A” (Kneecap: Lyrics, Culture & Solidarity, 2024) inicia con:

Foc mí, ní fhaca mé na bastairdí.
Carr dubh ina bhfolach ar ár mullach is iad taobh istigh.
Seans ar bith, go bhfaighidh siad mo mhála MD.
Mar tá cóisir ann anocht 's ní fáilte roimh an RUC

Foc mí, no veo a los bastardos.
Un carro negro escondido en nuestra cima y ellos adentro.
Cualquier chance, que encuentren mi mochila MD.
Porque hay una fiesta esta noche y no son bienvenidos los de la RUC
(traducción autogenerada en Letras, s.f.).

Desde el comienzo de la canción, los integrantes manifiestan un rechazo hacia la autoridad, ya que los chicos no van a permitir que su noche de diversión y drogas se arruine por un enfrentamiento con la policía. Esta estrofa no solo es provocadora, sino que también es intrínsecamente política. El último verso dice: “Porque hay una fiesta esta noche y el RUC no está bienvenido”. Aquí, Kneecap cuenta una historia de vigilancia policial fragmentada, pero, al mismo tiempo, hace que su público cuestione quién es la RUC y por qué estos raperos irlandeses hablan de ellos. Según Kevin Hearty (2018), profesor de criminología en la Universidad Queen’s de Belfast, los miembros de la Policía Real de Ulster pueden ser percibidos simultáneamente como heroicos para los Unionistasiv o villanos para los irlandeses republicanos. Los testimonios de los participantes de la investigación de Hearty (2018) coincidían en que existía desconfianza hacia la policía. Sin embargo, no se trataba de la policía en sí, sino de la Policía Real de Ulster, debido a su naturaleza política y a la existencia de ese organismo y a lo que representaba: el asentamiento de Gran Bretaña en tierra irlandesa (Hearty, 2018). El uso de un idioma históricamente reprimido en un género global como el hip-hop constituye un acto político y es la reapropiación de la cultura celta a través de una plataforma que le resulta difícil al Estado controlar; una reapropiación cultural celta que resuena más con las juventudes de Belfast.

Sin duda alguna, Kneecap nos recuerda que las prácticas lingüísticas son prácticas sociales que unifican y dividen sociedades (Alonso, 2017). Así, los idiomas, al ser usados, tienen clase social, origen geográfico, sexo, género, origen étnico-racial, entre otras (Lomas, 2013). Por tanto, el bagaje histórico de cada idioma se entrelaza con múltiples interseccionalidades que pueden unir o generar conflictos entre comunidades. A su vez, el idioma puede ser un instrumento capaz de menosprecio, ocultación, segregación, engaño y dominio (Lomas, 2013). Una de las relaciones que mejor capta la tensión social entre los aliados británicos y los republicanos irlandeses es el vínculo amoroso entre Mo Chara y Georgia. Al llegar ella al concierto de Kneecap, durante su performance de “Get Your Brits Out”, Georgia se incomoda y se enoja por las letras de la canción. Cuando se acaba el concierto, ella tiene un enfrentamiento violento con Mo Chara y dice:

Georgia: “¿Británicos afuera?
Mo Chara: “[…] Espera. Me estás dando más candela por decirte que te vayas, que lo que recibí al venir aquí en primer lugar.
Georgia: “¡No puedes decirme que me vaya! ¡Nací aquí, carajo!
Mo Chara: “¡No me refiero a ti, Georgia! ¡Británicos fuera, o sea el Estado británico, MI5!
Georgia: “¿Por qué no dijiste eso?
Mo Chara: “¡Porqué es el coro de una maldita canción, no la Proclamación de 1916!
Georgia: “¿Qué? ¡No me mires así porque no conozco ningún ‘taig shitv’!
Mo Chara: “¡A quién carajos tú le estás llamando ‘taig’!

A través de la pelea a gritos de este vínculo, se evidencia cómo las tensiones entre estas dos comunidades siguen presentes. A Georgia le enfadó muchísimo la canción porque no entiende el contexto detrás de ella y se siente personalmente ofendida. Entonces, en vez de entender de dónde viene la crítica, su orgullo interviene. Luego de otra cachetada, acompañada de un beso intenso, ambos se dicen que no se quieren volver a ver. Este tira y jala entre Mo Chara y Georgia capta majestuosamente la relación de amor y odio entre el Norte de Irlanda con los simpatizantes británicos y los republicanos irlandeses. Ambas partes saben que no se van a ir, pero que se volverán a encontrar.vi

Además, es de suma importancia recordar lo siguiente: en contextos coloniales, el idioma nunca ha sido neutral. La acción de imponer o privilegiar un idioma sobre otro (como el inglés) da paso a una profunda transformación social, cultural, política, económica y poblacional (étnica y/o racial), teniendo como resultado una inseguridad lingüística (Moncada Vera & Chacón Corzo, 2018). A la luz de los hechos, el debate sobre el idioma y la resistencia se vincula con la realidad social de Puerto Rico. La historia oficial de Puerto Rico comienza en el 1493 por la conquista del Imperio español, y, luego, entregada a los Estados Unidos tras la Guerra Hispanoamericana en el 1898 (González Rivera & Ortiz López, 2018). Se hace evidente que Puerto Rico ha tenido una compleja historia con las políticas lingüísticas impuestas por ambos imperios. La imposición del inglés y el desplazamiento del español fueron asumidos por el gobierno estadounidense el 25 de noviembre de 1898 (González Rivera & Ortiz López, 2018). Notando que había mucha resistencia a aprender inglés por una sociedad que se había comunicado en español durante cientos de años, los estadounidenses oficializaron ambos idiomas, el español y el inglés, a partir de 1902 a través de la Ley del idioma (González Rivera & Ortiz López, 2018). En los noventa hubo intentos de derogar la oficialización de ambos idiomas y de considerar el español como único idioma oficial, partiendo del principio de establecer nuestra posición como nación hispanoparlante (González Rivera & Ortiz López, 2018; Ickem323, 2011). No obstante, se derogaron los intentos de la legislación de 1911 y, nuevamente, a comienzos de 1993, se establecieron el español y el inglés como idiomas oficiales (González Rivera & Ortiz López, 2018; Ickem323, 2011).

A pesar de la política lingüística adoptada en Puerto Rico favoreciendo el uso de ambos idiomas, la sociedad puertorriqueña no es mayoritariamente bilingüe (Carroll 2009 & Delgado Citron 1993; citado en González Rivera & Ortiz López, 2018). Según el Censo 2024, un 21.9% de los hispanoparlantes mayores de 18 años que residen en Puerto Rico (94.6%) solamente habla inglés o habla “muy buen inglés” (United States Census Bureau, 2024). Mientras que el 78.1% de esa misma población, estadísticamente, muestra no hablar “muy bien el inglés” (United States Census Bureau, 2024). Esto alude a que la acción de americanizar a los puertorriqueños resultó fallida, ya que la población puertorriqueña, o hispanoparlante, en Puerto Rico se siente íntimamente identificada con el idioma español. Entonces, ¿por qué nos impulsan tanto el inglés?

El 1 de marzo de 2025, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que convirtió el inglés en el idioma oficial de los Estados Unidos (Turin & Perlin, 2025). Aunque el idioma español en Puerto Rico está protegido por ley, el movimiento del “English-only” trae consigo cierta ambigüedad respecto del futuro del español en Puerto Rico y de los idiomas ancestrales en Hawái, Alaska, Guam, las Islas Marianas, las Islas Vírgenes y Samoa Americana (Turin & Perlin, 2025). Esto se debe a la creciente ola de turismo o a la migración interna desde los Estados Unidos hacia Puerto Rico. La segunda, específicamente, se trata del desplazamiento de los residentes locales debido a proyectos de ley como la Ley 60, que favorece la llegada de inversionistas extranjeros con beneficios contributivos (Impulso Boricua, s.f.).

La legalización del desplazamiento de residentes locales por parte de extranjeros de alto poder adquisitivo ha generado tensiones con la identidad puertorriqueña. En marzo 2026, la administración del restaurante Mama Mía en Fajardo compartió en sus redes sociales un incidente en el que dos turistas estadounidenses se enfadaron y actuaron de manera irrespetuosa hacia una empleada que no dominaba el inglés (Telemundo PR, 2026). La grabación capturó los gritos de las turistas: “I’m from America, and you’re from America…and you should speak American” (Telemundo PR, 2026). Esta ocurrencia problematiza cómo la insistencia por el inglés responde a que ciertas identidades lingüísticas sean subordinadas y empujadas hacia la asimilación. En otras palabras, las actitudes de las turistas muestran cómo la imposición de un idioma extranjero sobre la cultura de Puerto Rico es, en sí, un acto violento. Por tanto, aquellas personas que tienen el privilegio de resistir deben hacerlo en su idioma nativo, “recordando que el silenciamiento de los idiomas es también una forma de etnocidio” (Moncada Acosta, 2020).

Cada vez más, en los mercados agrícolas, en los centros de educación o, incluso, en El Boricua,vii se escucha la comunicación en inglés. Ya sea el “spanglish” puertorriqueño o extranjeros que habitan espacios que antes eran predominantemente boricuas/hispanoparlantes. Así, uno se enfrenta a este sentir de que, debido a las legislaciones que incentivan a los extranjeros a venir a Puerto Rico y establecerse en comunidades históricamente boricuas o hispanoparlantes, como resultado, Puerto Rico nos está dejando de pertenecer. Según la activista defensora de derechos humanos y profesora, Lcda. Ariadna Michelle Godreau-Aubert (2025), son las subastas las que ada vez nos dejan sin tierra; las que aumentan la crisis de vivienda; las que nos están dejando sin educación y sin futuro. La licenciada se refiere al proceso final de la posdeuda: una vez que el residente no puede costear más su estilo de vida que va en incremento, una vez se harta de las ineficiencias gubernamentales internas y externas, y las crisis de servicios esenciales, nos dejan morir. Godreau-Aubert alude al abandono del pueblo, que favorece a entidades privadas, como la corporación privada de servicio eléctrico LUMA Energy, o a la reglamentación fiscal que nos impone la Junta de Supervisión Fiscal, y nos deja sin una vida digna. Es decir, las políticas de desplazamiento que obligan a cientos de puertorriqueños a migrar de su país, a adentrarnos en lo desconocido y, nuevamente, a convertirnos o a ser parte de la otredad.

La resistencia lingüística de los puertorriqueños en español se debe a la batalla entre la cultura dominante y la cultura reprimida. Por un lado, recibimos menosprecio por hablar español mal hablado, “tira’o”, demasiado rápido o cantado, que simplemente no es comprensible para los españoles y los hispanoamericanos. Por otro lado, los estadounidenses nos dicen: “You’re American, speak American”. Entonces, nos posicionan en una situación de aislamiento, ya que somos muy estadounidenses para los latinos y, a su vez, muy latinos para los estadounidenses. Frente a esa adversidad, surge un movimiento inesperado: el reggaetón de los noventa. Es impresionante cómo uno de los archipiélagos más pequeños del Caribe se ha convertido en el principal exportador de reggaetón reconocido a nivel global (Cobo et al., 2023). A lo largo de los años, este reconocimiento artístico ha generado un nuevo entusiasmo por el español, especialmente por el español boricua. En un mundo que nos aísla y nos empuja hacia la asimilación, los reggaetoneros y reggaetoneras de Puerto Rico hacen música para los puertorriqueños. De forma similar, la banda Kneecap, frente a la adversidad, creó un espacio para los irlandeses en el género musical de hip-hop, demostrando que no todo es blanco y negro y que hay muchas experiencias que difieren cuando cada individuo se enfrenta a estos sistemas coloniales.

Encuentro que la trayectoria musical de Bad Bunny, Benito Martínez Ocasio, va más allá del entretenimiento y que su legado se ha convertido en un símbolo de la resistencia puertorriqueña. A principios de 2026, Benito fue invitado como artista principal para el Super Bowl Half Time Show, acompañado por Ricky Martin y Lady Gaga. Desde el momento en que anunciaron que él, un hombre puertorriqueño, iba a liderar el entretenimiento del Super Bowl, plétoras de estadounidenses conservadores expresaron sus opiniones negativas sobre su elección como artista invitado, ya que sus canciones son en español boricua (Román & Sagás, 2025). Incluso cuestionaron su legitimidad ciudadana porque muchos estadounidenses desconocen el estatus colonial de Puerto Rico (territorio no incorporado de los Estados Unidos)viii y su relación política con los Estados Unidos. En este performance, Bad Bunny contó la historia de Puerto Rico desde la invasión estadounidense, pasando por la transformación de la isla en una industria azucarera, hasta las migraciones masivas de puertorriqueños en la diáspora. Este performance, mayoritariamente en español, fue uno de disidencia cultural. Benito hizo de su identidad puertorriqueña una experiencia y un performance social desde una de las tarimas más grandes de los Estados Unidos (Moncada Acosta, 2020). A través de la creatividad artística de Bad Bunny y su equipo, el Half Time Show se convirtió en un espacio de resistencia que invitaba a cuestionar las narrativas coloniales y el significado de quienes verdaderamente componen las Américas, haciendo hincapié en la idea de una América unida. Desde la comodidad de nuestras casas, se observó cómo la afirmación cultural de toda América suscitó un gran sentimiento en las comunidades hispanoparlantes históricamente excluidas del discurso dominante. Por primera vez, en un escenario global, pudimos ver e identificar a nuestras amistades, familiares o conocidos en la gran pantalla, ya fueran bailarines o plantas andantes. Vimos la exaltación de negocios corridos por migrantes que llevan años resistiendo en los Estados Unidos. Entonces, en ese momento y mediante el lenguaje, Benito creó un imaginario que traía consigo temas de unidad e inclusión a través de la reivindicación del discurso colonial.

En su último álbum, DeBÍ TiRAR MáS FOToS, la canción que mejor ejemplifica la resistencia cultural puertorriqueña ante el desplazamiento de los residentes locales se titula “LA MuDANZA”. El video musical de la canción es una conglomeración de elementos identitarios que acompañan las diversidades culturales, raciales y políticas en Puerto Rico, tales como los vejigantes, los cabezudos, la pava, la bandera azul clarito, los tambores y las faldas tradicionales de bomba. Aquí podemos ver la exaltación y el orgullo identitario, y cómo estos se entrelazan con el acto de resistir y persistir en la isla. Las letras que mejor sintetizan la tesis central de la canción son: “De aquí nadie me saca, de aquí yo no me muevo. Dile que esta es mi casa, donde nació mi abuelo” (Letras, s.f.). Este reclamo por la vida y por un Puerto Rico de y para los puertorriqueños va en contra del discurso de desplazamiento. Incluso, mientras Benito recita estas letras, muestra videos de nuestras playas y referencias históricas del levantamiento del pueblo cuando sacaron la marina militar de Vieques. Entonces, en esta última canción del álbum, Bad Bunny afirma, imagina y promueve un Puerto Rico que se organice y se levante ante las políticas de despojo. Así, “LA MuDANZA” no es solo una celebración de la puertorriqueñidad, sino también una crítica a las condiciones políticas y económicas que han llevado a que Puerto Rico se convierta en un paraíso fiscal para extranjeros pudientes, a costa de las comunidades que históricamente han habitado, crecido y amado en el archipiélago.

Tanto Benito como Kneecap nos recuerdan que los derechos humanos se construyen y defienden, cuestionando y reimaginando nuestros espacios de todos  los días, incluso desde un micrófono, un escenario o un acto aparentemente sencillo como insistir en hablar en su propio idioma sobre su historia de resistencia. A través de esta reflexión cinematográfica y musical, se expuso cómo la disidencia artística de las comunidades colonizadas trae consigo un nuevo nacer nacional. Me refiero al agente soñador en las historias de resistencia de la música de protesta de los artistas. Mediante la contramemoria que construimos desde cada uno de nuestros espacios, lo que problematiza la historia oficial, invito a que empiece a cuestionar todo lo aprendido, que se pregunte sobre el porqué qué querer censurar el arte y cómo podemos empezar a deconstruir toda la enseñanza opresora que se nos ha inculcado. Me refiero a encontrar paz en la incomodidad, dejar a un lado nuestro orgullo, sentarnos y escuchar aquellas historias que se quedarán en el olvido si no las rescatamos.

Notas 

i En este ensayo utilizo el término “Norte de Irlanda” en lugar de “Irlanda del Norte”, aunque este último aparece en las palabras clave por ser la denominación oficial y más reconocida en contextos académicos. La elección de “Norte de Irlanda” responde a su carga política e histórica, ya que evita reproducir acríticamente la nomenclatura estatal y se alinea con debates poscoloniales sobre el lenguaje como herramienta de poder y resistencia. 

ii Desde los 1100, Gran Bretaña trataba de colonizar a Irlanda, y recibió gran resistencia en el noreste (Ulster). Por ende, en 1609 los británicos empezaron a confiscar tierras a los residentes irlandeses. Esta estrategia trató de anglicanizar Irlanda. Sin embargo, los irlandeses querían una Irlanda soberana respecto de Gran Bretaña; con esto vino la guerra por la independencia. Para poner fin al conflicto, los británicos trataron de pasar una ley que dividía Irlanda entre norte y Sur. Pero el daño ya era muy grande: invadieron su país y los irlandeses resistieron. Entonces, los irlandeses firmaron el Tratado Angloirlandés, que creó una nueva nación, el Estado Libre Irlandés, que sería parte del Imperio Británico. El tratado tenía una cláusula de exclusión para el Norte de Irlanda, y dos días después el Norte de Irlanda declaró que se iba a separar del Estado Libre Irlandés y unirse nuevamente a Gran Bretaña. Este acto creó una marcada división en la sociedad irlandesa y entre el IRA, que se sigue sintiendo hasta el día de hoy. Lo que desencadenó una serie de enfrentamientos entre guerrillas irlandesas pro-independencia y el poder policial y militar de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (Tieran Freedman, 2023). 

iii El término “Fenian” originó como nombre del movimiento nacionalista irlandés, pero se transformó en un insulto para los habitantes del Norte de Irlanda debido a su asociación con campañas violentas y conflictos sectarios. 

iv Simpatizantes británicos quienes llegaron con la anglicanización de Irlanda en 1609, y se asentaron en el noreste de Irlanda, Ulster. 

v En el Norte de Irlanda, el término “taig” se utiliza de forma despectiva para referirse a católicos irlandeses. 

vi Me refiero a la “pared de paz” que separa físicamente comunidades protestantes (unionistas/simpatizantes del Estado Británico) y católicas (nacionalistas/republicanas), en ciudades como Belfast y Londonderry/Derry. Fue construida a partir de la década de los sesenta y, especialmente, durante ‘los Troubles’. Tuvo como propósito reducir la violencia y los enfrentamientos entre comunidades rivales, creando separación en los barrios mixtos. Aunque ‘los Troubles’ terminaron con los Acuerdos de Viernes Santo (1998), muchas paredes siguen en pie, a veces decoradas con murales de grafiti que reflejan la historia, la identidad y la memoria de ambas comunidades (Tieran Freedman, 2023). 

vii Barra y centro cultural en Río Piedras. 

viii Es decir, que le pertenecemos a los Estados Unidos, pero no somos parte de. Puerto Rico no es un estado y sus residentes tienen ciudadanía estadounidense, pero no votan en las elecciones presidenciales ni en el Congreso. 

Referencias 

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Posted on May 20, 2026 .

Del desorden doméstico a la madre esterilizable: contradicciones de clase en los guiones de planificación familiar

From domestic disorder to the sterilizable mother: The class contradiction in the family planning script 

Adriana Villar Forteza
Departamento de Historia
Facultad de Humanidades, UPR RP

Recibido: 15/02/2026; Revisado: 21/04/2026; Aceptado: 27/04/2026

Resumen 

Este trabajo recurre al guion Nosotros Tenemos Derecho (1975) como fuente primaria para examinar cómo el Estado puertorriqueño articuló discursivamente la planificación familiar en los años setenta. En un contexto en el que el crecimiento poblacional fue presentado como una crisis, el guion traduce la política demográfica en una narrativa moral sobre el hogar y la maternidad. A través del análisis textual, se argumenta que el desorden doméstico funciona como un lenguaje político que desplaza las condiciones estructurales hacia la conducta individual de la madre. El presente análisis sostiene que esta representación contribuye a legitimar la intervención reproductiva y la construcción de la madre esterilizable.  

Palabras clave: planificación familiar, esterilización femenina, maternidad, Puerto Rico, racialización.

Abstract 

This work analyzes the script of Nosotros Tenemos Derecho (1975) as a primary source for examining how the Puerto Rican state articulated family planning discursively in the 1970s. In a context in which population growth was framed as a public crisis, the script translates demographic policy into a moral narrative about home and motherhood. Through textual analysis, it is argued that domestic disorder functions as a political language that shifts structural conditions toward the individual behavior of the mother. The analysis argues that this representation contributes to legitimizing reproductive intervention and the construction of the sterilizable mother. 

Keywords: family planning, female sterilization, maternity, Puerto Rico, racialization  

Introducción

El siglo XX marcó a Puerto Rico con sus debates constantes sobre el control reproductivo, que resultaron en la expansión significativa del Programa de Planificación Familiar durante década de 1970. En este contexto, el crecimiento poblacional se presentó como un problema que requería intervención estatal. Además de los informes demográficos y la documentación a través del Departamento de Salud de Puerto Rico, se articularon narrativas pedagógicas destinadas a moldear la percepción social de la maternidad. Por lo tanto, este trabajo utiliza como fuente central el guion inédito de la película Nosotros Tenemos Derecho, producida en 1975 por la División de Educación de la Comunidad. A través de este, se examina cómo el Estado moldeó la planificación familiar en una narrativa moral que posiciona el hogar como un espacio sujeto a conflicto, donde habitaba la madre como figura socialmente problemática. Para comprender las dinámicas presentadas en dicho guion, se utilizarán los siguientes marcos teóricos.  

El análisis se apoya en el concepto de formación racial de Michael Omi y Howard Winant. Para estos autores, la raza se constituye como un proceso histórico y social que se construye a través de discursos, políticas públicas e instituciones estatales.1 Por lo tanto, la raza no puede comprenderse como una categoría fija o biológica, sino como una construcción social en constante formación. A través de su concepto de formación racial, esta puede producirse y transformarse mediante procesos que organizan los significados en la sociedad. Este análisis entiende la racialización como parte de un proceso de formación racial. Sugiere que el Estado produce significados y jerarquías sociales que operan como mecanismos de diferenciación racial, aunque no nombra explícitamente la raza.

De igual forma, Hortense Spillers plantea que la maternidad y las estructuras familiares no son naturales, sino construcciones históricas atravesadas por relaciones de poder. A partir de la esclavitud, el cuerpo de las mujeres negras fue transformado en objeto de control, resultando en la desarticulación de los vínculos familiares y redefiniendo la figura materna fuera de las relaciones de cuidado.2 De esta manera, la maternidad deja de entenderse como una experiencia individual y pasa a ser una categoría producida por condiciones históricas.

En el caso de Patricia Hill Collins, se plantea que las desigualdades de raza, género y clase se sostienen mediante construcciones ideológicas que permiten la naturalización de la subordinación. En este marco se introducen las “imágenes controladoras”, entendidas como representaciones estereotípicas que no buscan reflejar la realidad, sino justificar las relaciones de poder existentes.3 De esta forma, Collins explica que las representaciones operan dentro de un pensamiento binario que define a las mujeres racializadas como “otras”. Así, las mujeres son despojadas de la capacidad de definirse a sí mismas y, en cambio, son interpretadas, lo que luego conlleva su regulación.

Planificación familiar

En la década de 1970, Puerto Rico experimentó una expansión del Programa de Planificación Familiar. Esta respuesta estatal fue una solución institucional al crecimiento poblacional que “enfrentaba” la isla. La expansión no se limitó a la provisión de servicios médicos, sino que también dio lugar a la creación de una estructura administrativa encargada de formular políticas, gestionar sus recursos y producir conocimiento sobre la población. También hubo una vinculación directa del gobernador Rafael Hernández Colón con resolver la preocupación de la sobrepoblación y, por esta razón, estableció una secretaría auxiliar de planificación familiar. El Informe Anual 1974–1975 de la Secretaría Auxiliar de Planificación Familiar se convirtió en un documento clave para comprender cómo el gobierno conceptualizaba el crecimiento poblacional como un problema público y como justificación para la intervención reproductiva. El informe presentó el aumento de la población como una amenaza para el desarrollo económico, la disponibilidad de recursos y la calidad de vida en la Isla. El uso de estadísticas demográficas reforzó la construcción de urgencia en el documento. El informe destacó que Puerto Rico albergaba 3,112,000 habitantes en tan solo 3,421 millas cuadradas, lo que se traducía en 909 habitantes por milla cuadrada.4 Esta estadística caracterizó a la Isla como “una de las áreas más densamente pobladas del mundo”.5 Además, a esta cifra se le suman datos sobre la tasa de natalidad y la de mortalidad, para ejemplificar el crecimiento anual de 1.67%.6 Con las proyecciones, el informe propuso que a principios del siglo XXI el país alcanzaría 6,224,000 habitantes, con una densidad de 1,819 personas por milla cuadrada.7 A través de esta data, el documento pretendía proyectar que a este ritmo la población se duplicaría en 42 años. Estas previsiones no fueron presentadas como escenarios hipotéticos, sino como advertencias de una realidad que requería acción. Se señala que la información provista debía “constituir una voz de alarma para todos los habitantes de nuestra isla”, especialmente para aquellos responsables de formular políticas públicas. Aquí la población fue representada como el objeto de análisis, mientras que el Estado fue posicionado como racional y encargado de restablecer el equilibrio. Esta construcción discursiva permitiría que el informe de la Secretaría Auxiliar de Planificación Familiar apareciera como la solución lógica. En el informe, el mensaje citado del gobernador afirmaba que la planificación familiar era “el cimiento indispensable para comenzar a dar una solución real al problema del desempleo y a otros muchos problemas fundamentales del país”.8 De esta manera, el crecimiento poblacional fue presentado como la causa de problemas económicos y sociales que afectaban a todos. Aquí fue donde se legitimaron las intervenciones políticas dirigidas directamente a la reproducción.

Entre los métodos promovidos, la esterilización femenina ocupó un lugar central y se convirtió en una de las prácticas más utilizadas.9 Cabe notar que, aunque estos procedimientos se presentaron como voluntarios, fueron implementados en un contexto caracterizado por la pobreza y por recomendaciones de intervención estatal. Estas condiciones generarían dudas sobre cuánta autonomía realmente tenía la mujer en este discurso de esterilización. Pues, además de ser un procedimiento médico, funcionaba como un proyecto de regulación social que vinculaba la reproducción con la inestabilidad económica y el desorden doméstico.

Nosotros Tenemos Derecho

Durante este periodo, numerosos materiales educativos fueron desarrollados, pero destaca un guion elaborado por el Departamento de Salud. Originalmente producido en 1975 por la División de Educación de la Comunidad (DIVEDCO), Nosotros Tenemos Derecho fue creado durante un período en Puerto Rico en el que los materiales audiovisuales eran clave en las estrategias educativas y políticas. La DIVEDCO surgió a través de la Operación Serenidad con la prioridad de educar a poblaciones rurales y de clase baja.10 La película sigue a diferentes parejas abrumadas por dificultades económicas, responsabilidades familiares o indecisión respecto de las estructuras de planificación familiar. La película funciona como una construcción pedagógica e ideológica dirigida al espectador. A partir de esta lectura, este trabajo argumenta que Nosotros Tenemos Derecho construye el hogar doméstico como un espacio de desorden moral, emocional y social que funciona como un mecanismo de racialización implícita. Aunque la película no nombra explícitamente la raza, el énfasis constante en el caos del hogar, el agotamiento materno y la incapacidad de controlar a los hijos produce una imagen de la madre pobre como una figura socialmente problemática. Siguiendo los planteamientos de Omi y Winant sobre la formación racial, así como las aportaciones de Hortense Spillers y Patricia Hill Collins sobre la regulación de la maternidad, se sostendrá que esta representación desplaza las condiciones estructurales que afectan el espacio doméstico y, en cambio, convierte la maternidad en el lugar principal de intervención estatal. De esta forma, la esterilización no se presenta únicamente como una intervención médica, sino como una solución necesaria en un hogar fallido. A través del análisis del guion Nosotros Tenemos Derecho, el presente trabajo propone que el desorden doméstico puede operar como un lenguaje político que racializa a la madre sin nombrar explícitamente la raza, al introducir al espectador en un entorno doméstico que evidencia agotamiento y desorden.

En el primer acto vemos a Marita, una niña de 13 años que regresa de un viaje escolar y cuyo entusiasmo se atribuye a haber besado a un compañero de clase durante la gira. Inmediatamente, el espectador entiende lo temprano que puede comenzar esta atracción. En el hogar, la emoción de Marita contrasta con el cansancio de su madre como resultado de las tareas domésticas del hogar y la cocina. La madre entonces reconoce la presencia de su hija al inmediatamente exigirle ayuda con las tareas del hogar. Esto es recibido con desafío por Marita al ver la cara de reproche de su madre mientras se imagina su boda con su compañero. Aquí se evidencia una rivalidad entre madre e hija, ya que Marita considera que su madre podría hasta envidiar esa felicidad entre parejas. Este acto de desafío revela el control debilitado que la madre ejerce sobre su hija. Como resultado, Marita ignora las exigencias de su madre y encuentra refugio en la televisión. Cuando el padre finalmente llega a casa del trabajo, no es recibido con calidez, sino con hostilidad. Inmediatamente, la conversación insiste en que él ayude a la madre cuando ella le entrega a su infante y le dice: “Tómate, ahora te toca a ti... Aquí todo el mundo parece que se divierte menos yo”.11 En respuesta, el esposo coloca de inmediato al bebé en el corral y se retira del hogar; califica la situación como consecuencia de que ella está “histérica”.12 A través de esta interacción, su trabajo doméstico se vuelve invisible y sin reciprocidad, al ser etiquetado como su deber o su fracaso. De este modo, el fracaso de la madre, desde la perspectiva del Estado, la convierte en una figura cuya capacidad puede medirse por su contención emocional, su servicio o su disciplina. Bajo esta lógica, el hecho de que la madre no logre controlar su hogar la presenta socialmente como un problema que debe corregirse y refinarse.

Mientras el padre se retira del hogar, la escena cambia a su hijo de 14 años, Ipe, que merodea por las calles del barrio. Está jugando con sus amigos a golpear una lata con una piedra. Sin embargo, el juego cambia abruptamente cuando uno de ellos saca un arma de fuego y dispara a una farola. Un vecino los confronta de inmediato, pero el grupo se dispersa y corre en diferentes direcciones. El primer instinto de Ipe es correr y buscar refugio en su hogar, pero pronto se da cuenta de que no se siente seguro allí. Aquí, la inestabilidad familiar vuelve a posicionarse como un riesgo social derivado de una mala gestión materna. El caos del hogar sirve de justificación para una intervención que presenta la planificación familiar como la cura de los problemas personales y sociales.

Luego de tres horas, el padre regresa. La película avanza para resolver la discusión previa mediante conversaciones morales. El marido cambia a un tono de razonamiento al insistir en que deben “darle el frente a esa realidad” y “empezar a cambiar”.13 En este momento, la conversación se convierte en una responsabilidad cívica de la planificación familiar. La misma restablece la necesidad de controlar la cantidad de hijos para lograr un hogar estable. Sin embargo, a lo largo de la plática destinada a enmendar las diferencias entre ambos, recae una mayor carga sobre la madre. Esta dinámica es explícita cuando ella le dice a su marido: “Si no fuera por tus hijos me habría ido ya, lejos”, a lo que él responde: “Los tuyos serán, tú fuiste la que los pariste”.14 Aunque la escena continúa desarrollándose como si fuera culpa de ambas partes, el ejemplo anterior reafirma la carga de la reproducción sobre la mujer. El guion sitúa la conducta materna como la medida más precisa de la estabilidad familiar, al enmarcar el desorden doméstico como consecuencia de una mujer incapaz de manejar su hogar. Al reformular el sufrimiento de la familia como una historia de advertencia, la narrativa valida el interés del Estado en regular la reproducción. Y, al hacerlo, demuestra la angustia de la madre como evidencia de por qué la planificación es necesaria.

La película luego cambia abruptamente a una pareja más joven que se presenta como la versión aspiracional de la paternidad responsable. A diferencia del hogar anterior, esta pareja discute el sexo y la reproducción con calma. La conversación es guiada por una profesional femenina que trabaja con niños. Desde la superficie, el diálogo parece promover la responsabilidad compartida cuando la joven le dice al profesional y a su pareja “que el método a usar y la planificación no son cosas de la mujer nada más”.15 Sin embargo, este comentario es inmediatamente socavado por el humor cuando el joven bromea que la igualdad es aceptable “siempre y cuando la mujer no quiera quitarle el sexo al hombre”.16 Aquí se refuerza la idea de que las obligaciones de la mujer están ligadas al cumplimiento de los deseos masculinos. Este humor trabaja para disciplinar al espectador, recordándole que incluso en discusiones sobre la elección reproductiva, el papel de la mujer necesita reafirmar la jerarquía de género. Esto significa que el cuerpo, el comportamiento y las decisiones reproductivas de la mujer deben alinearse con las expectativas masculinas. La pareja joven “moderna” no rompe con esta lógica, sino que la reorganiza. Aunque se presenta como un ejemplo aspiracional de responsabilidad compartida, el guion reafirma que la estabilidad doméstica sigue dependiendo del cuerpo de la mujer. De este modo, la maternidad continúa siendo el lugar principal de corrección y evaluación moral.

Maternidad, desorden doméstico y formación racial

Para comprender cómo en Nosotros Tenemos Derecho se construye a la madre como una figura socialmente problemática, es necesario comenzar por el concepto de formación racial desarrollado por Michael Omi y Howard Winant. Desde este marco, la insistencia del guion en representar el hogar como un espacio “caótico”, “ruidoso” y emocionalmente desorganizado puede entenderse como una práctica que produce diferencia social. La madre es presentada como incapaz de mantener el orden doméstico, lo que convierte su vida cotidiana en una evidencia de una falla estructural. En los términos de Omi y Winant, esta representación puede entenderse como parte de un proyecto racial que organiza el significado social de la maternidad.17 En consecuencia, el hogar deja de ser un espacio privado y se transforma en un espacio público de evaluación moral. Esta lógica permite que la intervención estatal no parezca una imposición externa, sino una medida razonable debido al hogar disfuncional.

Por otro lado, gracias a las aportaciones de Hortense Spillers, es posible profundizar en cómo la maternidad puede configurarse como un espacio de regulación social. Spillers plantea que la figura materna ha sido históricamente construida como responsable de mantener el orden doméstico.18 En cambio, la falla en completar este deber se convierte en signo de falla moral. Con esta lógica, la maternidad puede entenderse como una capacidad individual que puede medirse y que no está atravesada por las condiciones estructurales. La madre en Nosotros Tenemos Derecho se presenta constantemente como una figura agotada y emocionalmente inestable. Su cansancio no se considera legítimo ante la precariedad doméstica, sino que se señala como incapacidad. Esto se evidencia en el uso del término “histérica” para describir su comportamiento emocional. La madre se construye a partir de imágenes que refuerzan la lógica de control. Este concepto se alinea con las “imágenes controladoras” que propone Patricia Hill Collins. Aquí se logra explicar cómo ciertos estereotipos impuestos sobre mujeres funcionan como mecanismos ideológicos que legitiman su regulación social.19 Estas representaciones condensan problemas sociales en una sola figura, convirtiendo a la madre en el punto central del problema. Al centrar el discurso en el desorden doméstico, la figura de la madre en el guion se presenta como un sujeto que debería ser corregido. Este proceso es fundamental para comprender cómo la intervención reproductiva se legitima en el discurso de la planificación familiar. Así, la regulación del cuerpo reproductivo no se presenta como coerción, sino como una solución necesaria.

El desorden doméstico que se estructura no debe entenderse solamente como una representación desorganizada de planificación familiar, sino como un lenguaje político que influye en las clases sociales. Aquí, la raza opera sin necesidad de referencias explícitas gracias al uso de un vocabulario específico. Términos como “desorden”, “ruido”, “histeria”, “violencia” y “crisis” no funcionan solamente como descripciones narrativas, sino también como marcadores de diferencias sociales. Siguiendo a Omi y Winant, la racialización se manifiesta aquí sin referentes directos a la raza, por lo que el hogar desorganizado es un indicador narrativo que es contradictorio con los espacios de clase media que expresa el guion. Así, la racialización no tiene que construirse a partir de categorías explícitas. Mediante la asociación sistemática entre pobreza, desorden doméstico y maternidad fallida, el guion traduce problemas dentro del marco de la racialización indirecta. 

El análisis de Nosotros Tenemos Derecho permite comprender cómo el desorden doméstico funciona como lenguaje político que legitima la intervención estatal sobre la reproducción. Aunque el texto no articula la raza de manera directa, el vocabulario sugiere una interpretación de lo que podría ser una racialización de la madre pobre. La utilización constante de conceptos como "desorden", "crisis" o "violencia" funciona como un marcador de diferencia social. Este separa a esta familia del ideal doméstico asociado a la estabilidad y la modernidad. De esta manera, el guion convierte la experiencia descrita en una herramienta de comparación para que el espectador reanalice su propio hogar. 

Conclusión

Nosotros Tenemos Derecho no puede ser leído únicamente como un material educativo producido por la DIVEDCO, sino como un dispositivo cultural que participó activamente en la construcción de la madre esterilizable en la década de 1970. A través del desorden doméstico, el guion convierte la pobreza en un problema moral localizado en el cuerpo y la conducta de la mujer. En el proceso, se produce un desplazamiento en las condiciones estructurales que genera la precariedad evidenciada. Aunque la película articula una imagen aparentemente universal de la maternidad según el gobierno, esta representación entra en contradicción con la realidad archivística de la planificación familiar y parece tener un objetivo demográfico en mente. Por esta razón, es fundamental continuar el análisis de las narrativas que rodean la esterilización femenina en Puerto Rico.

Notas 

1 Michael Omi y Howard Winant, “Racial Formations,” en The New Social Theory Reader (Nueva York: Routledge, 2020), 405–415. 

2 Hortense J. Spillers, “Mama’s Baby, Papa’s Maybe: An American Grammar Book,” Diacritics 17, no. 2 (Summer 1987): 65–81. 

3 Patricia Hill Collins, Black Feminist Thought: Knowledge, Consciousness, and the Politics of Empowerment, 2nd ed. (New York: Routledge, 2000), 72–78. 

4 Informe Anual 1974–1975 de la Secretaría Auxiliar de Planificación Familiar, 1974–1975, Caja 140, Lista 89-1, Departamento de Salud de Puerto Rico. 

5 Informe Anual 1974–1975, Caja 140, Lista 89-1. 

6 Informe Anual 1974–1975, Caja 140, Lista 89-1. 

7 Informe Anual 1974–1975, Caja 140, Lista 89-1. 

8 Informe Anual 1974–1975, Caja 140, Lista 89-1. 

9 Laura Briggs, Reproducing Empire: Race, Sex, Science, and U.S. Imperialism in Puerto Rico (Berkeley: University of California Press, 2002), 158. 

10 Donald Thompson, “Film Music and Community Development in Rural Puerto Rico: The DIVEDCO Program (1948–91),” Latin American Music Review 15, no. 2 (1994): 102. 

11 Departamento de Educación, Subfondo DIVEDCO, Serie Proyectos Inéditos, Tarea 1991-02, Caja 10, Archivo General de Puerto Rico, San Juan, PR. 

12 Departamento de Educación, Subfondo DIVEDCO, Tarea 1991-02, Caja 10. 

13 Departamento de Educacio n, Subfondo DIVEDCO, Tarea 1991-02, Caja 10. 

14 Departamento de Educación, Subfondo DIVEDCO, Tarea 1991-02, Caja 10. 

15 Departamento de Educación, Subfondo DIVEDCO, Tarea 1991-02, Caja 10. 

16 Omi and Winant, “Racial Formations,” 405–15. 

17 Departamento de Educación, Subfondo DIVEDCO, Tarea 1991-02, Caja 10. 

18 Spillers, “Mama’s Baby, Papa’s Maybe,” 68. 

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Posted on May 20, 2026 .

El arte de la América civilizada: el caso de Raymond Monvoisin en Chile (1843-1859)

The art of civilized America: The case of Monvoisin in Chile (1843-1859)

Michael Berrios Santana
Departamento de Historia
Facultad de Humanidades, UPR RP

Recibido: 09/02/2026; Revisado: 23/02/2026; Aceptado: 04/04/2026

Resumen 

Esta investigación examina el rol del arte visual en la construcción de la identidad nacional en Chile, a partir de la producción artística del francés Raymond Monvoisin durante su estancia entre 1843 y 1859. Desde el binomio civilización–barbarie formulado por Domingo Sarmiento, el estudio analiza cómo la pintura contribuyó a la formación de imaginarios nacionales y de jerarquías culturales. A partir del análisis de retratos de la élite chilena y representaciones de la población mapuche, se sostiene que estas imágenes articularon una visión dualizada de la nación y funcionaron como dispositivos simbólicos que reforzaron discursos dominantes en el Chile decimonónico. 

Palabras clave: Chile, poblaciones originarias, civilización, otredad, arte 

Abstract 

This research examines the role of visual art in the construction of national identity in Chile through the artistic production of the French painter Raymond Monvoisin during his stay between 1843 and 1859. Drawing on the civilization–barbarism dichotomy formulated by Domingo Sarmiento, the study analyzes how painting contributed to the formation of national imaginaries and cultural hierarchies. Through an analysis of portraits of the Chilean elite and representations of the Mapuche population, it argues that these images articulated a dualized vision of the nation and functioned as symbolic devices that reinforced dominant discourses in nineteenth-century Chile. 

Keywords: Chile, indigenous people, civilization, otherness, art 

Introducción  

Tras la independencia de los países latinoamericanos, el arte visual en Chile se convirtió en un medio clave para reflexionar sobre la identidad de una joven nación. Este proceso estuvo marcado por la tensión entre “civilización” y “barbarie”, que se manifestó en los ámbitos social y político, así como en el arte. Para analizar esta tensión en el arte, este artículo se fundamenta en conceptos de alteridad desarrollados en el pensamiento crítico contemporáneo, definiendo la alteridad como la construcción de un “otro”, interpretada en este trabajo como una construcción cultural y visual. Estas cuestiones de alteridad e identidad estaban firmemente presentes en el imaginario nacional de las nuevas repúblicas. Esta preocupación por la identidad ha sido señalada por autores latinoamericanos como Arturo Uslar Pietri, quien afirmó que “desde el siglo XVIII, la preocupación dominante de los hispanoamericanos ha sido la de la identidad” (Uslar Pietri, 1979). A partir de la segunda mitad del siglo XIX, surge el término “América Latina”, atribuido en gran medida al chileno Carlos Bilbao, quien pronunció el nombre en un discurso en París en 1856 (Bilbao, 1856). Sin embargo, desde hace años, el joven país de Chile, junto a sus vecinos, buscaba un sentido propio de identidad, claramente nacional e incipiente en el continente. Este trabajo realiza un análisis cualitativo de imágenes desde la historia cultural del arte para examinar cómo esta identidad se definió a través de las pinturas del artista francés Raymond Monvoisin (Figura 1) en Chile, cuyas obras demuestran una visión temprana de América como un territorio conformado por dos caras: una civilizada, heredera de lo europeo, y otra bárbara y salvaje, asociada a lo indígena. 

Figura 1: Autorretrato, Raymond Monvoisin, s.f. 
Fuente: Museo Nacional de Bellas Artes (Argentina), s.f.

Monvoisin y los “artistas viajeros” 

Los “artistas viajeros” fueron una ola de artistas europeos que llegaron posindependencia a América Latina y viajaron por los nuevos países, pintando e influyendo en el arte de las localidades que visitaban. Cuando llegaron a América Latina, la élite de los nuevos estados se concebía a sí misma como una continuación del legado europeo. El teórico político argentino Juan Bautista Alberdi definió esta visión en el siglo XIX al declarar que “lo que llamamos América independiente no es más que Europa establecida en América; y nuestra revolución no es otra cosa que la desmembración de un poder europeo en dos mitades, que hoy se manejan por sí mismas. Todo en la civilización de nuestro suelo es europeo; la América misma es un descubrimiento europeo” (1852, p. 91). En este contexto, las élites en el continente deseaban reafirmar esta idea a través de diversos medios, y la presencia de estos “artistas viajeros” europeos representó una gran oportunidad para ello. Este análisis abarca la obra del artista francés Raymond Monvoisin, cuya estadía en Sudamérica entre las décadas de 1840 y 1850 dio lugar a una producción artística sustancial. 

Monvoisin, quien era egresado de L’Académie de Beaux-Arts de París, se había desarrollado en el primer cuarto del siglo XIX como un pintor reconocido, exponiendo sus obras en espacios como el Louvre. Mientras vivía en París, formó vínculos con la comunidad de negociantes y aristócratas chilenos que se encontraban en la ciudad y, en 1843, se trasladó a Santiago de Chile (Lima, 2010). Cuando Monvoisin llegó a Chile, la joven república se encontraba en un periodo de transición. La aristocracia o “élite política” (Alenda et al., 2018) de Chile valoraba conceptos como el “orden” y la “institucionalidad” y, según describe el político y ensayista chileno Alberto Edwards, tenía dos naturalezas: una feudal y otra burguesa, ambas del Viejo Mundo (1928, pp. 8-9). Esta es la élite con la que se encuentra Monvoisin al llegar a Santiago de Chile y que retratará a menudo durante su tiempo en la república. Es una élite con deseos de demostrar orden y carácter, que navega por la complejidad de habitar entre dos mundos y que, a través de Monvoisin y los demás “artistas viajeros”, encuentra la oportunidad de exhibir su civilización en un “Nuevo Mundo” que el “Viejo” percibe como bárbaro y exótico. 

Retratos de “dos Chiles” 

El Retrato de don Dámaso Zañartu, su esposa y sus 12 hijos (familia Zañartu Larraín) (Figura 2) fue pintado por Monvoisin al año de su llegada. La obra muestra a la familia Zañartu Larraín, perteneciente a aquella aristocracia burguesa que describe Edwards, posando elegantemente frente a un paisaje pintoresco, con esculturas de ángeles, flores y cortinas de seda. Se paran sobre una gran alfombra, visten el atuendo más fino del momento y dos de ellos sostienen lo que parece ser café. El retrato evoca un sentido de civilización y finura, procurando distanciarse lo menos posible de los retratos familiares de la escuela francesa tan frecuentemente pintados en Europa. La pintura retrata aquella “Europa establecida en América” que describía Alberdi (1852, cap. XIV): libre de la barbarie y civilizada. 

Figura 2: Retrato de don Dámaso Zañartu, su esposa y sus 12 hijos (familia Zañartu Larrán), Raymond Monvoisin, 1844 
Fuente: Museo Nacional de Bellas Artes de Chile 

Si comparamos este retrato con la obra Naufragio del bergantín Joven Daniel (Figura 3), pintada por Monvoisin en 1859, vemos cómo se percibía la élite ante la “barbarie” que, según su imaginario, habitaba en el continente. El naufragio del Joven Daniel fue un suceso ocurrido en 1849, en el que, presuntamente, un barco naufragado en la costa de la región austral de Chile fue atacado por un grupo mapuche liderado por el cacique Curin. Lo que siguió fue un episodio complejo, lleno de diversos testimonios contradictorios y tensiones políticas que, por brevedad, no cubriremos aquí, pero cuyo impacto fue innegable. Las élites políticas en la capital vieron en este episodio el comienzo de una “cruzada contra la barbarie” y surgieron llamados a la eliminación del pueblo mapuche, que incluso instaban a no dejar rastro ni de la memoria de “tan execrable raza” (Muñoz Sougarret, 2010, pp. 138-139). Si en algún momento se vio con claridad la cuestión nacional, fue en este y, sin duda, se acentuó la distinción entre el Chile “verdadero”, el civilizado, y el “anti-Chile”, el no civilizado. El nivel de desconexión entre estas poblaciones era tal que incluso los indígenas en Chile seguían llamando “españoles” a los chilenos no indígenas (Muñoz Sougarret, 2010, pp. 138-139). 

Figura 3: Naufragio del bergantín Joven Daniel, Raymond Monvoisin, 1859 
Fuente: Museo Nacional de Bellas Artes de Chile 

La obra de Monvoisin representa a una mujer blanca que refugia a dos niños mientras es atacada por mapuches que intentan agarrarla de forma agresiva, posiblemente aludiendo a una intención violenta por parte de los indígenas. Los rostros de los indígenas son ilustrados en la pintura como obsesivos, llenos de deseo barbárico, mientras que el rostro de la mujer aparece desesperado, clamando auxilio y llorando. Al lado de la mujer se ven los pies de un muerto. La pintura pudiera interpretarse como una alegoría del Chile civilizado y europeo siendo amenazado por lo barbárico y exótico. En la conciencia de muchos que imaginaban la nación del siglo XIX, el “verdadero Chile” era entonces europeo, viviendo entre la barbarie y el exotismo.  

El binomio civilización-barbarie en la obra de Monvoisin 

Los mapuches representaban la barbarie a la que aludía el estadista argentino y contemporáneo de Monvoisin, Domingo Faustino Sarmiento, a través de obras como su magnum opus de 1845, Facundo. En dicha obra, Sarmiento pronunciaba que en la sociedad coexistían dos elementos opuestos: la civilización y la barbarie. Sarmiento mismo vivió en Santiago de Chile al mismo tiempo que Monvoisin, y fue en gran parte Chile la nación que moldeó su comprensión de la sociedad a partir de este binomio (Amante, 2021). El Naufragio del bergantín Joven Daniel (Figura 3) fue una de las pinturas que Monvoisin decidió llevarse para exponer en su regreso a Francia, y todas las obras que llevó representan la “barbarie” indígena. Más allá de desempeñar un rol plenamente conceptual, el binomio civilización-barbarie sirvió como modelo práctico y tangible en la dinámica estatal y en las relaciones de poder en América Latina. Como escribe la literata argentina Adriana Amante, se “contempla como único objetivo el que la civilización se imponga sobre la barbarie” (2021, p. 96). La barbarie se percibía como una influencia negativa en la formación cultural, administrativa y política de la nación (Amante, 2021), y, para llevar a cabo una formación eficaz en estos ámbitos, era necesario aspirar a ser civilizados. Esta aspiración es la que lleva a don Dámaso Zañartu a comisionar a Monvoisin una gran pintura de su familia, y es la misma ambición que motivó a muchas familias de la élite en Chile y fuera de Chile a acudir a artistas como él para demostrar su civilización en yuxtaposición con la barbarie del campo. Sin embargo, cuando tocó presentarle al Viejo Mundo la “civilización”, Monvoisin optó por demostrar la “barbarie”, llevándose consigo a Francia únicamente pinturas de indígenas representados como antagonistas para exponer. Se podría decir que la “civilización” de la élite en América Latina era mayormente ignorada en los centros de “civilización” que tanto admiraba.  

La “civilización” representaba, para estas élites americanas, el movimiento, entendido como progreso, y encarnaba el avance y la aspiración a ser como sus contemporáneos europeos, considerados verdaderamente civilizados. Esto se contraponía a una barbarie vista como estática, incapaz de caminar con el movimiento de la civilización. Como bien lo describe Amante, ante los ojos de los “civilizados” y de teóricos como Sarmiento, “la civilización es una condición de cambio permanente (como se ve claramente en las modificaciones de la moda europea, por ejemplo), mientras que la barbarie se caracteriza por su estagnación” (2021, p. 98). Raymond Monvoisin, al igual que sus contemporáneos “artistas viajeros” en América, representaba este movimiento. A través de su arte, las élites podían asegurarse de no caer en la “barbarización” ni estancarse. Por ello se instó a Monvoisin a organizar las primeras exposiciones de arte en Chile en 1843 y a llevar a cabo la formación de pintores chilenos (Biblioteca Nacional de Chile, s. f.). Los mapuches y lo “bárbaro” son invisibilizados en el proyecto nacional y relegados a desempeñar el rol del “otro” al que no se debía aspirar. Sin embargo, en vez de invisibilizarlos en el arte, se les relegó a ser actores y cumplir con el papel de antagonista frente al protagonismo de la nación chilena “civilizada”. En su regreso a París, tras casi dos décadas en América, Monvoisin había sido mayormente olvidado por círculos artísticos. Su intención era exponer una serie de pinturas que abordaban la historia de Chile. Entre ellas estaba la obra ya discutida, Naufragio del bergantín Joven Daniel (Figura 3), pero dos pinturas adicionales la acompañaron en la exposición. Ambas reforzaban el binomio: la relegación de los mapuches al papel de actores obligados a cumplir un rol “barbárico” frente a la “civilización”. 

Caupolicán prisionero y Fresia (Figura 4) y Elisa Bravo Jaramillo de Bañados, mujer del Cacique (Figura 5) fueron las otras dos pinturas que Monvoisin decidió exponer en París en 1859. La primera cuenta la historia de la rendición del líder mapuche Caupolicán. A un lado vemos a su esposa, quien se representa arrojándole su hijo en forma de protesta ya que se niega a ser madre del hijo de un percibido cobarde (De Castro Vieira Christo et al, s. f.). Nuevamente, la escena construye el percibido atraso mapuche frente al avance de la civilización. El atraso se expresa aquí mediante el abandono o sacrificio infantil, un motivo cuya presencia en el arte sobre los pueblos indígenas es recurrente. Esto se contrapone a la figura de la madre blanca y civilizada en el Naufragio del bergantín Joven Daniel (Figura 3), que, en vez de arrojar a sus hijos, los protege de la amenaza mapuche. Caupolicán prisionero y Fresia (Figura 4) no solo muestra a una madre arrojando a su hijo, sino que, mientras los conquistadores permanecen de pie, los mapuches se arrodillan, lo que transmite un sentido de sumisión en la pintura.

Figura 4: Caupolicán prisionero y Fresia, Raymond Monvoisin, 1859 
Fuente: Museo Nacional de Bellas Artes de Chile 

Figura 5: Elisa Bravo Jaramillo de Bañados, mujer del cacique, Raymond Monvoisin, 1859 
Fuente: Museo Nacional de Bellas Artes de Chile 

La segunda obra explora el concepto del “mito del rapto”. Representa a la misma mujer del Naufragio del bergantín Joven Daniel, ahora en cautiverio bajo un líder mapuche. En su rostro se muestra melancolía y sobre su falda descansan dos niños: uno blanco y uno mestizo. Detrás de ella hay dos mujeres indígenas y el cacique, quien es la única persona de pie, lo que quizá simboliza un sentido de dominio sobre la mujer y las ansiedades de la “civilización” chilena ante el dominio de la “barbaridad”. Si damos esta interpretación, la “civilización” chilena se entiende asediada o raptada por elementos bárbaros. Aquí, Monvoisin recurre al “mito de la cautiva” que el escritor y crítico de arte chileno Ricardo Rojas Behm (2020) referencia: el rapto de una mujer como punto focal de un conflicto mayor. Este “mito de la cautiva” es uno de los clichés más usados en Occidente desde la antigüedad (pensemos en Troya, por ejemplo). Sin embargo, en el caso de esta pintura adquiere un significado particular, pues la mujer en cautiverio sirve como alusión a la “civilización” que se sentía en cautiverio entre tanta “barbarie”. La mujer sirve como instrumento para contraponer, una vez más, la civilización que avanza y la barbarie retrógrada. La mujer cuida y atiende al niño mestizo y al blanco mientras el mapuche la vigila de forma que se pudiera percibir como predatoria (Malosetti Costa & Ossa Izquierdo, s. f.). Esto nos habla de una autopercepción civilizadora profundamente marcada, en la cual solo la civilización parecería capaz de atender y cuidar a la nación (los niños), pero hay una barbarie (el cacique) que le impide hacerlo, pues impera sobre ella en todo momento. La figura maternal es central en ambas pinturas. En la primera, la madre mapuche (la bárbara) arroja a su hijo al piso, mientras que en la segunda, la madre “civilizada” permite que los niños se duerman y descansen sobre su falda. A los mapuches se les quita la facultad fomentadora o constructora y se les impone una sola facultad: la de la retrogradación.  

Conclusión 

A través del análisis de las obras de Monvoisin podemos observar cómo, en el Chile del siglo XIX, el arte funcionó como una herramienta para la definición nacional que buscaba proyectar el binomio de civilización-barbarie. Mediante los retratos que Monvoisin pintó de la élite chilena, se pretendía situar a la joven república como heredera del linaje europeo “civilizado”. En contraste, al examinar las pinturas de temática mapuche, encontramos una imagen bárbara y violenta. Las obras de Monvoisin, más allá de afirmar los discursos de estadistas del momento como Alberdi o Sarmiento, demuestran un imaginario en Chile (y, por extensión, en América Latina) que necesitaba al “otro” indígena para definir su propia identidad. Monvoisin sirvió, así, como un puente entre las aspiraciones civilizatorias de una élite naciente y la idea misma de “civilización”. El mapuche representaba, en la conciencia elitista, un obstáculo para el “avance” de la civilización; una amenaza a lo que se percibía como orden y progreso.  

Más allá del análisis de la obra de un solo artista, mirar el trabajo de Monvoisin nos demuestra cómo el imaginario de las élites en América Latina no solo se articulaba mediante la imagen “civilizada” que pretendían proyectar, sino también a través del “otro” que necesitaba representar como su opuesto. Un opuesto que en Chile era el mapuche, pero que en las demás repúblicas se manifestaron de diversas formas. El análisis del arte de las jóvenes repúblicas es imprescindible para entender el arte latinoamericano como un campo que, como escribe la historiadora del arte franco-venezolana Federica Palomero, no es un “satélite o una mera extensión de la cultura de los centros” (2022, p. 28), sino que es un arte con sus propias manifestaciones sociales y profundamente políticas, que ayudan a ilustrar el pensamiento de los estadistas del continente. 

Referencias 

Alberdi, J. B. (1852). Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina. Biblioteca del Congreso de la Nación. BasesAlberdi.pdf 

Alenda, S., Pelfini, A., López, M. Á., & Riveros, C. (2018). El estudio de las élites políticas en Chile: figuras y sostenes del orden. En G. Vommaro & M. Gené(Comps.), Las élites políticas en el sur: Un estado de la cuestión de los estudios sobre la Argentina, Brasil y Chile (pp. 155–176). Ediciones Universidad Nacional de General Sarmiento. 

Amante, A. (2021). Civilización–barbarie. Diccionario de términos de la literatura y la cultura en América Latina. (pp. 91–98). CLACSO.  

Biblioteca Nacional de Chile. (s. f.). Primeras exposiciones de arte en Chile. Memoria Chilena. 

Primeras exposiciones de arte en Chile - Memoria Chilena, Biblioteca Nacional de Chile 

Bilbao, F. (1856). Iniciativa de la América: Idea de un Congreso Federal de las Repúblicas (Discurso pronunciado en París, 22 de junio de 1856).https://www.filosofia.org/aut/002/fbb1285.htm 

De Castro Vieira Christo, M., Iroume, N., & Pitta, F. (s. f.). Ficha razonada: Caupolicán prisionero y Fresia. Museo Nacional de Bellas Artes de Chile. Ficha Caupolicán prisionero y Fresia.pdf 

Edwards, A. (1928). La fronda aristocrática en Chile. Imprenta Nacional. 

Lima, V. A. E. (2010). Raymond Quinsac Monvoisin: A trajetória do artista no continente americano (1842–1857). Anais do Colóquio do Comitê Brasileiro de História da Arte (pp. 467–468). 

Malosetti Costa, L., & Ossa Izquierdo, C. (s. f.). Ficha razonada: Elisa Bravo Jaramillo de Bañados, mujer del Cacique. Museo Nacional de Bellas Artes de Chile.Ficha Elisa Bravo Jaramillo de Bañados, mujer del Cacique.pdf 

Museo Nacional de Bellas Artes de Chile. (s. f.). Artistas viajeros del siglo XIX. Artistas Visuales Chilenos (AVCh). 
Artistas viajeros del siglo XIX - Artistas Visuales Chilenos, AVCh, MNBA 

Museo Nacional de Bellas Artes de Chile. (s. f.). Episodio Monvoisin: un pintor francés en el Chile del siglo XIX
https://www.mnba.gob.cl/cartelera/episodio-monvoisin-un-pintor-frances-en-el-chile-del-siglo-xix 

Muñoz Sougarret, J. (2010). El naufragio del Joven Daniel, 1849: el indígena en el imaginario histórico de Chile. Tiempo Histórico, 1, 133–148.https://doi.org/10.25074/th.v0i1.174 

Palomero, F. (2022). Arte latinoamericano: identidad y alteridad. Kalathos Ediciones. 

Rojas Behm, R. (2020). El rapto o el mito de la cautiva. Arte al Límite
El rapto o el mito de la cautiva - Arte al límite  

Uslar Pietri, A. (1979). El brujo de Guatemala. Fantasmas de dos mundos. Seix Barral. https://literatura.us/arturo/brujo.html  


Posted on May 20, 2026 .

"The Pitt" como mirada democrática sobre el cuerpo humano

The Pitt as a democratic look at the human body 

Mónica Bernabe Santiago
Departamento de Relaciones Públicas y Publicidad
Facultad de Comunicación, UPR RP

Recibido: 03/02/2026; Revisado: 20/04/2026; Aceptado: 27/04/2026

Resumen 

Una mirada a la primera temporada de The Pitt desde un ángulo cinematográfico para analizar cómo su uso de la cámara subvierte la mirada masculinista en el ámbito de la medicina mediante técnicas hápticas y ópticas. La manera en que la serie plantea los sesgos implícitos observados en el ámbito de la medicina, así como la importancia de este tipo de series como representaciones fidedignas y referente en su campo. A la vez, se explica el modo de visionado, que reinventa la noción de estas series.  

Palabras clave: cinematografía, teoría fílmica, narrativa médica 

Abstract 

A look at the first season of The Pitt from a cinematic angle to analyze how its use of the camera subverts the male gaze in the field of medicine, using haptic and optical techniques. The way in which the series questions the implicit biases in the healthcare field, as well as the importance of this type of series as a reliable representation within its discipline. At the same time, the way it is viewed is explained, and how it reinvents the notion of said series. 

Keywords: cinematography, film theory, medical narrative  

Introducción

The Pitt (2025) es un drama médico de televisión creado por R. Scott Gemmill y John Wells que captura un turno de 15 horas del equipo médico de un hospital dePittsburgh. Se podría aducir que, en muchos aspectos, The Pitt es una serie médica que sigue la fórmula episódica: se centra en distintos casos a lo largo de cada hora del turno, en los que se intercalan tropos románticos entre algunos personajes. Sin embargo, lo que hace destacar esta serie es una combinación de factores. Uno de ellos es su formato, ya que cada uno de los quince capítulos representa una hora del turno de los personajes, lo que permite una continuidad narrativa en la que se puede apreciar la evolución o el descenso de cada personaje, aprovechando el tiempo real. Esto hace que el espectador se involucre de manera vívida, como si realmente estuviera en el hospital. El segundo es que The Pitt subvierte la mirada masculinista que predomina en este tipo de dramas, donde típicamente se encuentra el estereotipo de la enfermera criticona, o en los que el cuerpo de la mujer se sexualiza y se critica por parte de doctores masculinos. 

De este modo, la serie The Pitt surge en una época en la que el cine se aprecia en múltiples soportes, lo cual permite una intimidad visual que la serie aprovecha mediante la combinación de la visualidad háptica y la óptica para generar una experiencia envolvente que contribuye a democratizar los cuerpos en el ámbito médico.La metodología de análisis consiste en el visionado de la serie, el estudio de sus episodios y la revisión de fuentes académicas y críticas sobre las series médicas de televisión y su impacto. El propósito del ensayo es examinar cómo The Pitt cuestiona la construcción de la representación en los medios audiovisuales y aborda los sesgos y prejuicios que influyen en la función de los médicos dentro de un aparato ideológico. Mediante el uso de las visualidades hápticas y ópticas, The Pitt propone una experiencia de visualización activa. 

La visualidad háptica se caracteriza por integrar elementos visuales en el cine capaces de generar sensaciones táctiles. Por otro lado, la visualidad óptica tiende a distanciarse del espacio donde ocurren los hechos para enfocarse en aspectos particulares de la escena, eliminando el entorno o relegándolo a un segundo plano. Asícomo señala Marks, citada por Verrips (2002): “Haptic perception is defined as the combination of tactile, kinaesthetic, and proprioceptive functions, the way we experience touch both on the surface of and inside our bodies. In haptic visuality, the eyes themselves function like organs of touch” (p. 37). 

Mientras que la visión óptica es lo opuesto a lo háptico, lo óptico predomina en el cine comercial moderno, que tiende a carecer de textura al centrarse en la acción de personajes específicos, con el fondo desenfocado. Tal y como explican Marks et al.: 

In terms of the spectator, yes, of course, the beholder does not actually touch the film or the pro-filmic entity. Yet, to the degree that the encounter affects the body, it produces subjective effects like those that arise from physical contact: it’s not just a metaphor. I argued that the haptic image is more likely to give rise to an embodied and multisensory reception that awakens embodied memory. (2016, pp. 258-259) 

En el primer capítulo, hora 7:00 a.m. - 8:00 a.m., se presenta un desnudo de un hombre de manera jocosa. La cámara sigue al sujeto mientras corre aterrorizado entre las agujas y, aunque se muestra el cuerpo desnudo del hombre, el encuadre no se enfoca en él, sino en el espacio completo del hospital donde ocurre la escena. De este modo, la serie propone una mirada democratizada, pues el encuadre se mantiene situacional y no escopofílico ni voyerista. Esta técnica causa que la serie se distanciede la mirada masculina clásica al evitar trasladar el placer visual hacia otro cuerpo, y al mismo tiempo, al no reproducir la sexualización del cuerpo femenino. Tal y como lo señala Mulvey a propósito de la escopofilia: “The cinema offers a number of possible pleasures. One is scopophilia. There are circumstances in which looking itself is a source of pleasure, just as, in the reverse formation, there is pleasure in being looked at” (Mulvey, 1985, p. 806). 

Por otro lado, en el capítulo 7, 1:00 p.m., una celebridad de redes sociales muestra los síntomas de un cuadro psicótico, y la manera en que la serie lo presenta es distinta a los estereotipos habituales en muchos filmes y producciones de televisión. Usualmente, el personaje femenino sería presentado como seductora, fumando o consumiendo drogas para automedicarse, y su cuerpo sería el enfoque objetivo del encuadre. Sin embargo, en The Pitt la joven se muestra principalmente en plano medio, evitando la sexualización. Resulta que sus alucinaciones son consecuencia de una reacción adversa a un producto facial.  De esta manera, la serie redefine el estereotipo de la mujer que aparenta padecer de sus facultades mentales, presentándola desde una perspectiva clínica neutral. Según Mulvey: 

In their traditional exhibitionist role, women are simultaneously looked at and displayed with their appearance coded for strong visual and erotic impact so that they can be said to connote to-be-looked-at-ness. Women displayed as sexual objects is the leit-motif of erotic spectacle: from pin-ups to strip-tease, from Ziegfeld to Busby Berkeley, she holds the look, plays to, and signifies male desire. (1985, p. 809) 

Este caso contrasta con el de un paciente masculino e indigente referido como “el Kraken” en el episodio 4, 10:00 a.m., quien sí presenta un cuadro psicótico severo. Usualmente en series de esta índole los casos que abordan el tema de la salud mental lo hacen en un plan sensacionalista, como indican Hildersley et al. y Srivastava et al. a través de la fuente de Zhang & Firdaus: 

Hildersley et al. (2020) argue that the mainstream news media shape public attitudes towards mental illness and assume responsibility for the metrics that reflect public opinion. Lack of real-life experience drives people to rely on the media for information about mental health issues (2024, p. 968).  

En su aparición, el personaje se muestra restringido, agitado y violento, experimenta alucinaciones y pierde el control corporal hasta el punto de orinarse en la camilla, mientras el equipo médico intenta administrarle la medicación necesaria. El cuerpo masculino indigente no es criticado ni espectacularizado; es representado de forma cruda y háptica sus crisis.  

The Pitt, a su vez, hace cuestionamientos acerca del sesgo de los médicos y especialistas al momento de tratar a pacientes. En el capítulo 2, hora 8:00 a.m., una mujer negra ingresa en la sala de emergencias mientras grita de dolor y es amarrada de manera violenta por los paramédicos, ya que presumen que la mujer es una drogadicta que busca opioides. La Dra. Samira Mohan (Supriya Ganesh) es la única persona que busca tratar a la paciente y conocer su condición: células falciformes, que causan mucho dolor y, para poder sobrevivir, la paciente necesita medicamentos como la morfina para apaciguar los síntomas. No es hasta que otra mujer negra, como la Dra. Mohan, empatiza y se da cuenta del prejuicio que sufre la mujer y de que casi dejan morir a una paciente.  

Y luego, en el episodio 9, a las 3:00 p.m., una mujer es admitida luego de causar un accidente por sepsis. Posteriormente se conoce que ella había acudido previamente a la sala de emergencias, pero fue dada de alta con un diagnóstico de infección urinaria, debido a que la doctora que la atendió vio simplemente a una mujer con sobrepeso con condiciones regulares en ese tipo de personas. Este tipo de sesgo es sumamente preocupante, ya que evidencia que las personas en el ámbito de la medicina son igualmente susceptibles al racismo y al prejuicio que permean la mayor parte de la sociedad occidental. Tal y como argumentan Barotis et al.: 

As one of the most popular television genres, medical dramas have rightfully attracted investigations into their power to reflect as well as popularise ideas around health and illness. Recent medical dramas famously tackle important bioethical and political subjects, such as racial bias in the diagnostic process, euthanasia, body donation, discriminatory blood donation criteria, and, more recently, the repeal of Roe v. Wade. Over the past few years, series such as The Good Doctor have reflected a paradigm shift from paternalistic medicine (the exemplary case of which is House, M.D., Fox, 2004-2012) to patient-centredmedicine. At the same time, recent research has demonstrated that consumption of medical-themed media such as medical dramas, as opposed to other genres of entertainment, can skew gender-based disease perception in ways that reflect gendered stereotypes. (2023, p. 289) 

El cine, como cualquier aparato ideológico, juega un papel en el desarrollo de la sociedad y a través de los lentes que lo disemina, se juzga a otros y, a veces, incluso la autopercepción se ve afectada. Cada aparato ideológico expresa su realidad del mundo de distintas maneras, lo cual genera diferentes representaciones en el cine y la televisión, especialmente, dentro de grupos minoritarios, así como lo plantean Shaolei y Jihang:  

The ideology in the film and television cultural industry is a form of theory characterized by a relatively high degree of rationality, encompassing conceptual judgments, logical reasoning, and theoretical systems. This fundamental characteristic imposes certain limitations on the speed and scope of ideological dissemination and leads to disparities in reception. (2023, p.76) 

Por ende, es necesario que las representaciones sean lo más factuales y lo menos sesgadas posible. Al respecto, The Pitt ha logrado mostrar de manera efectiva casos en los que se evidencia el sesgo y que, de inmediato o a lo largo de la serie, se emplean medidas correctivas. Por ejemplo, durante el capítulo 10, 4:00 p.m, se revela que el Dr. Langdon tiene problemas de adicción y estaba usando el nombre y el expediente de un paciente para conseguir el medicamento mientras trabajaba bajo los efectos. La serie, hasta ese momento, había demostrado la capacidad y lo buen doctor que es y cómo su comportamiento afectaba su trato con sus pacientes. Cuando se revela, se emplean medidas correctivas para lidiar con la situación. La importancia de una representación fidedigna es explicada por Nicole Wood, quien afirma: 

Authentic representation in TV shows, music, and fashion gives people, especially young audiences, the chance to see themselves as more than just stereotypes,it allows them to see their potential. While progress is being made, harmful misrepresentations persist in many forms of media. When marginalized communities are portrayed through a limited lens, whether as side characters, villains, or reduced to cultural clichés, it reinforces dangerous stereotypes. These depictions influence how society perceives different racial and ethnic groups, how policies are formed, and even how people treat one another in everyday life.(2025) 

Además, la importancia de series televisivas factuales y fidedignas como The Pitt se refleja en su potencial educativo: “Some educators have recognized that the appeal and engaging format of TV shows and their presentation of ethical issues may have educational worth” (Alahmari, 2023, p. 1). 

Por otro lado, en el capítulo 13, hora 6:00 p.m., nos encontramos con un ejemplo de la visualidad háptica y óptica como herramientas cinematográficas. Vemos el ataque de pánico que sufre el Dr. Robby (Noah Wyle) por el peso del día y el duelo de no haber podido salvar a la novia de su hijastro. El encuadre se torna tembloroso mientras lo sigue, hasta encontrarlo en un plano medio que encuadra únicamente su rostro mientras recita una oración. En esta secuencia se emplea un enfoque óptico que solo se concentra en el rostro y el fondo desenfocado, lo cual crea la sensación de encierro y falta de salida que atraviesa el personaje. 

Sin embargo, en ese mismo capítulo, cuando se muestran pacientes heridos de bala tras un incidente de múltiples víctimas, la serie recurre a planos generales. La puesta en escena muestra los cuerpos completos y utiliza una textura háptica, que estimula el sentido del tacto y el movimiento, donde se resaltan la sangre, los gritos y el caos, y todo permanece a foco. Esta decisión dialoga con la cinematografía, de cierto modo, ya que respeta la gravedad del evento al mostrar el daño a escala masiva y logra que el espectador tenga un contacto con lo representado.  

En la secuencia del evento de múltiples víctimas, el uso de una visualidad háptica intensifica la percepción del caos, la sangre y el sufrimiento colectivo y también activa en el espectador una respuesta corporal y afectiva que trasciende la simple observación óptica. La cámara mantiene una amplia profundidad de campo y permite que el ruido, la textura de los cuerpos heridos y la densidad del espacio hospitalario se filtren a través del encuadre, produciendo un contacto sensorial que trasciendelo meramente visual. Así, la representación del desastre médico en The Pitt obliga al espectador a adentrarse en la escena más que a simplemente verla, situándolo enla experiencia sensorial y ética del hospital. Tal y como explican Marks et al.: 

I didn’t say exactly that; rather, I argued that images act as fetishes when they condense a great deal of material history within themselves, and that these histories are activated not through sight but through physical contact (or a look that acts like a touch). (2016, p. 263) 

También es necesario considerar la manera y el contexto en que una serie como The Pitt se produce y se ve. En un entorno mediático en el que las fronteras entre lo cinematográfico, lo televisivo y lo digital se han difuminado, la obra se inscribe en una reconfiguración profunda de las pantallas y de sus espectadores.  Como planteaFriedberg: 

Given the suggested reconfiguration of screens and their spectators in the image of Metropolis on the computer monitor figured here (Figure 23.1), we must now ask: how have the material differences between cinematic, televisual, and computer media been altered as digital technologies transform them? (2000. p. 439) 

El argumento de Friedberg (2000) sostiene que el espectador no es pasivo, pues controla cuándo y cómo mira. Cuando el espectador ajusta el brillo, pone en pausa la pantalla y la distancia entre su cuerpo y el del dispositivo, todo esto se convierte en una interacción íntima y cotidiana con las imágenes médicas presentadas en The Pitt. El medio de visionado permite que el espectador se acerque al material presentado en sus propios términos, lo que hace que, en vez de que se imponga una mirada totalitaria, el sujeto logre reposar su mirada individual. Esto, junto con las decisiones cinematográficas en The Pitt, logra que la serie produzca un tipo de imagen corporal menos marcado por discursos masculinizadores y más abierto a percepciones diversas y personales. 

The scale and domestic place of the television have prepared us for the screens of the 'personal' computer. Computer 'users' are not spectators, not viewers. Immobile with focused attention on a cathode ray screen, the computer 'user' interacts directly with the framed image on a small flat screen, 'using' a device - keyboard, mouse, or, in the case of touch screens, the finger to manipulate what is contained within the parameter of the screen. (Friedberg, 2000. p. 448) 

A su vez, se debe considerar el modo en el cual la audiencia decide ver un filme o una serie dado que distintos modos se pueden aplicar a distintos géneros no solo a la conveniencia cotidiana de tener distintos dispositivos electrónicos donde visionar los mismos, se debe de tener en cuenta como expresan Hanchard et al.: 

Audiences are now seen as engaging with media in a variety of ways, and are active in interpreting texts, choosing which media to use, what to view, when, where, and whether to do so alone or with others. Livingstone (1998) therefore suggests that audiences should be conceptualised as relational or interactive to acknowledge the diverse sets of relationships between people and media forms. This includes types and levels of interactivity, such as the ability to stop, start, pause or record films. People also develop relationships with media technology and content, e.g. they may have a preferred venue, genre, or way of viewing. Understanding these relationships and interactions requires asking how media are located and understood in people’s social and cultural practices. (2021, p. 2) 

Lo cual permite entender que ver The Pitt requiere de una participación en un proceso complejo de negociación de significados sobre medicina, género, ética y la sociedad contemporánea. The Pitt demuestra cómo las transformaciones tecnológicas y las nuevas y diversas formas de visionado permiten transformar la representación y la mirada sobre los cuerpos en el drama médico. Al combinar la visualidad óptica y la háptica, la serie genera experiencias que afectan al espectador no solo a nivel perceptual, sino también a nivel corporal. Asimismo, The Pitt subvierte la mirada masculina dominante al evitar la sexualización del cuerpo femenino y al redirigir la atención hacia contextos clínicos, situaciones cómicas o escenas de crisis que no convierten a los personajes en objetos de deseo. La serie participa de un nuevo régimen de espectatorialidad que democratiza la mirada y complejiza la relación entre imagen, cuerpo y tecnología. The Pitt, además de narrar emergencias médicas, propone una forma contemporánea de ver, sentir y comprender los cuerpos en el espacio audiovisual. 

Referencias 

Alahmari, A. A. (2023). Professionalism, ethics, and realism of television medical dramas as perceived by Saudi medical students. Journal of Medical Education and Curricular Development, 10. https://doi.org/10.1177/23821205231175037 

Barotsi, R., Nicastro, C., & Zagarella, R. M. (2023). Screening gender medicine: health and the gendered body in recent US-based medical dramas and dramedies. En S. Antonioni & M. Rocchi (Eds.), Investigating medical drama TV series: Approaches and perspectives. 14th Media Mutations International Conference (pp. 275-293). Media Mutations Publishing. https://doi.org/10.21428/93b7ef64.2ef1e394 

Chen, S., & Zhang, J. (2023). Ideological functions and development management of the film and television culture industry. Communications in Humanities Research, 16(1), 74–81. https://doi.org/10.54254/2753-7064/16/20230373  

Friedberg, A. (2000). The end of cinema: Multi-media and technological change. En C. Gledhill y L. Williams (Eds.), Reinventing film studies (pp. 438 – 452). Arnold.    

Hanchard, M., Merrington, P., & Wessels, B. (2021). Screen choice: The relations, interactions and articulations of watching film. Open Screens, 4(1), 1–12.   

Marks, L. U., Château, D., & Moure, J. (2016). The skin and the screen – A dialogue. En D. Château & J. Moure (Eds.), Screens. Amsterdam University Press.https://www.jstor.org/stable/j.ctv8pzd7x.24   

Mulvey, L. (1985). Visual pleasure and narrative cinema. En G. Mast & M. Cohen (Eds.), Film theory and criticism: Introductory readings (3ra ed., pp. 803–816). Oxford University Press.   

Verrips, J. (2002). ‘Haptic screens’ and our ‘corporeal eye’. Etnofoor, 15(1/2), 21–46. https://www.jstor.org/stable/25758021 

Wood, N. (2025, January 26). The power of representation: Why diversity and inclusion in media matters. ARCC Blog. https://joinarcc.org/the-power-of-representation-why-diversity-and-inclusion-in-media-matters/ 

Zhang, H., & Firdaus, A. (2024). What does media say about mental health: A literature review of media coverage on mental health. Journalism and Media, 5(3), 967–979. https://doi.org/10.3390/journalmedia5030061 


Posted on May 20, 2026 .

Figures that look towards the future: prognosis and temporality of the martyr, Antonia Martínez Lagares as a revolutionary symbol

Figuras orientadas al futuro: vaticinio y temporalidad del mártir, Antonia Martínez Lagares como símbolo revolucionario

Enrique Laboy Vázquez
Departamento de Historia
Facultad de Humanidades, UPR RP

Recibido: 02/02/2026; Revisado: 06/04/2026; Aceptado: 16/04/2026 

Abstract 

This research paper analyzes anti-colonial struggles in Puerto Rico during the 1970s and 1980s, focusing on the killing of student Antonia Martínez Lagares by a police officer during a protest at the University of Puerto Rico on March 4, 1970. The murder re-signified her as a revolutionary symbol within the Puerto Rican Left and the “Nueva lucha por la independencia.” Drawing on Reinhart Koselleck’s conceptual history, including the horizons of expectations, the space of experience, and temporal strata, the study examines Antonia’s transformation into a prognostic martyr. Using newspaper Claridad (1970–1985), it highlights discursive constructions and symbolic dimensions of state violence.  

Keywords: time, temporality, conceptual history, Puerto Rican left, Caribbean history. 

Resumen 

Este trabajo analiza las luchas anticoloniales en Puerto Rico durante las décadas de 1970 y 1980 a partir del asesinato de la estudiante Antonia Martínez Lagares, perpetrado por un policía durante una protesta en la Universidad de Puerto Rico el 4 de marzo de 1970. Su muerte la resignificó como símbolo revolucionario para sectores de la izquierda puertorriqueña de la “Nueva lucha por la Independencia”. A partir de la historia conceptual de Reinhart Koselleck, que incluye los horizontes de expectativas, el espacio de experiencia y los estratos temporales, la investigación examina la transformación de Antonia en una mártir profética. Partiendo del periódico Claridad (1970–1985), destacamos las construcciones discursivas y las dimensiones simbólicas de la violencia estatal. 

Palabras clave: tiempo, temporalidad, historia conceptual, izquierda puertorriqueña, historia del Caribe.

Introduction

“Antonia murió de un balazo, levanta el puño joven luchador,” was written by singer Roy Brown in his song Antonia murió de un balazo  to denounce the murder of the student Antonia Martínez Lagares at the University of Puerto Rico on March 4, 1970.i At the time, students were protesting and struggling to remove the Reserve Officers’ Training Corps (ROTC) cadets from the university campus.ii They were also fighting against the military draft that was sending Puerto Ricans to the Vietnam War.iii During the March 4th demonstration, Antonia was in a friend’s dormitory on the second floor of a building on Juan Ponce de León Avenue in Río Piedras.iv Left-wing narratives say that she shouted at a police officer to stop clubbing (macanear) a student. In response, the officer drew his weapon and shot her, ending her life.v This research focuses on Puerto Rico’s anti-colonial struggles in the 1970s and 1980s and seeks to understand Antonia’s killing as an event, in the sense that events are reservoirs of meaning and significance that can also carry multiple temporal experiences.vi

Some authors, such as Hiram Sánchez Martinez in his book Antonia: tu nombre es una historia, “deradicalize” this figure by stating that she did not shout at the police.vii As a judge affiliated with the Partido Popular Democrático (a right-center party), not as a historian, he attempts to impose an “objective truth” by stating “facts” but without analyzing the symbolic and discursive dimensions of her killing critically or theoretically. The role of this research is to understand why and how our actors, left-wing militants, interpreted her death. In this research, I argue that during the 1970s and 1980s, left militants associated Antonia’s death with the idea of revolution, viewing her as a revolutionary martyr who accelerated historical time. As a result, she is portrayed as a revolutionary symbol with full control over her actions, meaning we should analyze what the actors intended rather than whether it is true. This research is guided by the following questions: In what temporal registers is Antonia discussed? How is she temporally positioned? And to what extent does she become a prognostic figure capable of accelerating historical time? To answer those queries, I examined the propaganda organ of the Partido Socialista Puertorriqueño, the newspaper Claridad, between 1970 and 1985. This analysis is based on the concept of temporal sediments or strata developed by the conceptual historian Reinhart Koselleck, drawing on his metahistorical categories of “horizon of expectations” and “space of experience.” The space of experience refers to the set of memories and experiences accumulated by a society.viii They represent the past that people have assimilated; in this way, the spaces of experience serve as filters or lenses through which a group interprets its present and forms expectations for the future.ix The horizon of expectations refers to the group’s projections about the future. This horizon comprises dreams, aspirations, fears, and utopias shaped by past experiences.x Both concepts are intertwined in the present, which, in turn, shapes a society's discourses, practices, and ideologies. xi

The present is the point where the future becomes the past; the space where the three dimensions of time intersect, where “present” is destined to vanish.xii This time category can be thought of as an imaginary zero point on an imaginary axis; just as the present disappears between the past and the future, Koselleck reverses this idea, arguing that all time is actually present time, since the future does not yet exist and the past no longer exists. There is only the future as future-present, and the past as past-present.xiii For this theorist, all dimensions of time are contained within an ever-unfolding present, which we cannot refer to as a concrete moment because it constantly slips away. xiv Koselleck describes three possible combinations for these concepts: a past-present and a future-present, which relate to a present conceived as something that disappears or as something that encompasses all dimensions; a past-present containing pasts and futures; and a future-present with its past-future and future-future.

Historians who have worked with violence and repression in Puerto Rico have reduced this historical experience to a numerical manner, focusing only on how many people died and were persecuted.xv This study aims to analyze the discourses and ideological aspects of State violence to understand how leftist militants in Puerto Rico interpret it. Examining the State violence alongside how those persecuted perceived it provides an additional perspective on how this violence operated. The study of Antonia and her construction as a martyr of the “nueva lucha” can reveal how individuals who lost their lives in political struggles function not only as victims but also as symbols of resistance. This research paper examines the context of the Nueva Lucha por la Independencia and the construction of Antonia as a prophetic figure.

The Nueva Lucha por la Independencia and the Movimiento Pro-Independencia-Partido Socialista Puertorriqueño

This “Nueva lucha por la independencia” emerged from a historical rupture, the 1959 triumph of the Cuban Revolution, which redefined the Puerto Rican independence movement’s imaginaries.xvi The Cuban Revolution altered the horizons of expectation for the remnants of the independence movement, which had been left scattered after the perceived “failure” of the 1950 “Revuelta nacionalista.” The quotation marks here are intentional, as the significance of that event remains highly disputed. The way it is named plays a vital role in its interpretation. During that period, the colonial reality of the archipelago was further entrenched with the establishment of the Commonwealth of Puerto Rico in 1952 and the intensification of repressive measures initiated with Law 53 of 1948, better known as the “Gag Law,” which criminalized political meetings, public rallies, raising the Puerto Rican flag, advocating for independence, or calling for the overthrow of the local government.xvii In this climate of political persecution, failure, and disillusionment, the independence movement sought a new horizon of expectations, and with the victory of the “barbudos” in the Sierra Maestra, Puerto Rican independentistas found a new utopia to pursue, intertwining the struggle for independence with that of socialism.xviii For this reason, in January 1959, a group of independentistas who had either resigned from or been expelled from the Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) in 1956 set out to build the foundations of a new struggle for independence, forming the Movimiento Pro Independencia (MPI).xix Communist theorist Cesar Andreu Iglesias stated that the main discourse or ideology of the independence movement began “from idealism, above debate, beyond discussion and reason.”xx He thus understood that the purpose of that new struggle was to shift from an idealist philosophy to a materialist one.xxi By 1968, at its VII National Assembly, the movement declared its right to armed struggle and to form a National Liberation Front. In November 1971, the MPI transformed into the Partido Socialista Puertorriqueño (PSP) and adopted a Marxist-Leninist discourse.

The martyr and the prognostic capacity of Antonia Martínez Lagares

In the book Cómo sucedieron esas cosas: representar masacres y genocidios by José Emilio Burucúa and Nicolás Kwiatkowski, the authors explore the different ways of representing, signifying, and encoding violence. Part of their study is dedicated to the issue of martyrdom and the martyrological. The martyrological tradition has its birth in Christianity, since the Greek word martus designated a person who testified to a fact based on their own experience.xxii However, the martus was not an ordinary witness but one who had to face certain risks when giving their testimony and faced the possibility of punishment that could lead to death.xxiii The term “martyr” was increasingly applied exclusively to those who died for their faith, which involved a process of “universalization,” since these individuals offered their lives for the savior of “all humanity” and not just for the “Messiah of a nation.” The act of martyrdom challenged and defied persecutors, reinforced the community of believers, and, in turn, encouraged the conversion of those who still do not believe.xxiv From the 18th century onward, the term gradually came to mean what we now understand as a martyr, because by that time, a “martyr” was someone who faced death for their beliefs, inflicted by a third party, and who consciously accepted their fate rather than renouncing them. It was not the act of death itself, but the beliefs and the attitude of the martyr that transformed them into such and guaranteed their “immortality.”xxv This last factor is of vital importance, as this research later shows how it changes the role Antonia Martínez played at the time of her death.

The concept is pushed to the limit by the contrast between the extreme suffering of the innocent victim, in this case Antonia Martínez, and the indifference of those around her, which, for Puerto Rican independence supporters, would be anyone who did not believe in the independence ideal, but also the repressive entities that caused her death. For Burucúa and Kwiatkowski, the martyrs’ representations share with the wars of religion not only the use of religious or mythic formulas to depict a contemporary and real event but also an emphasis on innocence, perseverance, the prominent role of violence by the perpetrators, or the elevating emotion of the victims, and the imperative of remembering them.xxvi One of the cases that best illustrates conceptually what it means to be a martyr for these authors is the assassination of Father Óscar Romero in El Salvador. They argue that, after his murder, he became a martyr for the theology of liberation because “the church was being persecuted” and because it defended the poor, denounced the unjust destruction of life, and promoted the practice of justice.xxvii In this case, Romero’s martyrdom positioned him within a contemporary narrative about the past, the present, and the future, situating these events within a “sacred time”; as will be shown later, similar discourses or meanings are articulated regarding the student Antonia Martínez, even though she was not a religious figure.

The narration of martyrdom anticipates the deaths of those who fight against an unjust power in such a way that death transcends the sense of loss; the martyr remains, his figure surpassing his unjust death and embodying the hopes of a people who fight for him or in his name.xxviii In other words, martyrdom involves a permanent present past where the living move forward in the company of the martyred dead, whose memory drives ongoing activism and the survival or ideological and emotional justifications of those still alive. Similarly, the power that murdered the martyrs is specific and identifiable with structures. In the religious case, with sin, but for the independence movement, with the colonial order. The martyrs and their allies are then linked to “divine” causes and intentions, making their struggles and sacrifices meaningful. Consequently, the theme of martyrdom gains greater political and moral significance when an unjust power born of suffering and oppression is identified.xxix

Argentine scholar Daniela Slipak, in her book Discutir Montoneros desde adentro, describes how, within that Peronist leftist group, the idea developed that militants who died in “combat” inherently became martyrs who sacrificed themselves for the cause. Antonia, despite not being a militant herself, demonstrates how her transformation into a quasi-religious figure embodies the temporality of the martyr and her importance in the narratives adopted by militants from the 1970s through the 1980s. On March 21, 1971, the first anniversary of her death, Claridad published a poem titled Un Salmo necesario by René Rivera Aponte, which endowed Antonia’s death with redemptive qualities. The poem ends with: “Antonia aquí con nosotros al unísono derribando las torres represivas y ajusticiando mercaderes con fuego justiciero… Anunciando, levantando y enviando lluvias demoledoras a las cavernas del imperialismo.”xxx The poem predicts Antonia’s vengeance; bullets will fall on the doorstep of imperialism. This capacity to “foresee” the future, to see her death as an event that would incite Puerto Ricans to rise, becomes a recurring theme in the independence discourse.

This portrayal of Antonia as a key figure in the development of the nation or socialism serves as a foreshadowing element. She was cast as a “rider” or a “locomotive” of the revolution, one that would carry that telos of the “nueva lucha,” the arrival of independence and socialism.xxxi For Koselleck, the idea of prognosis refers to the prognostic structure of historical time: any forecast anticipates events that have not yet occurred from the present. The historical prognosis is closely linked to the space of experience and the horizon of expectation; without a grasp of the past, there can be no vision of the future. Without the horizon of Puerto Rican independence that envisioned socialism at any moment, it would not have been possible to consider Antonia as one of the pillars of revolution.xxxii

Within that horizon of expectation which crystallized during the 1970s and 1980s, the Comandos Armados de Liberación (CAL) declared the Condado area of San Juan a “War Zone” after Antonia’s assassination, pledging to combat “Yankee imperialism.” That manifesto followed the “execution” of two U.S. sailors in Old San Juan as retaliation for the student’s murder on March 4, 1970.xxxiii The CAL was the armed wing of the Puerto Rican Socialist Party; their leader, “Alfonso Beal,” was the nom de guerre of the PSP’s general secretary, Juan Mari Brás, combining the names of two “founding fathers” or “Padres de la patria” of the independence movement: Ramón Emeterio Betances [“Be”] and Pedro Albizu Campos [“al”].xxxiv These elements contributed to cementing a revolutionary feeling and temporality, one intertwined with the political changes and social struggles unfolding across the Caribbean and Latin America, evoking the efforts of guerrilla warfare and national liberation movements in the Global South.

In 1972, two years after Antonia’s assassination, Héctor Ramos narrated the event as an act of unjustified state violence, calling the police “blue helmet killers” or “asesinos de cascos azules.” In his article, Ramos made clear that Antonia had not joined “the struggle” or “la lucha” until that March 4 protest. The article concluded by praising the CAL’s “execution” of the two sailors in Old San Juan.xxxv The quotation marks are intentional: the way this act was named and received within the Left generated multiple ruptures. That “execution,” which some militants called an “act of war against the empire,” was also understood by others as an unjustified murder, causing some militants to resign from the PSP’s political commission. It’s important to remember that the CAL was the party’s “armed” arm. This allows us to interpret Antonia’s figure and the CAL’s “execution” as entangled, sharing and contesting the same semantic field that linked her to armed revolutionary struggle.

On March 11, 1971, the student movement at the University of Puerto Rico held a massive demonstration to commemorate Antonia’s death and continue the fight against the ROTC. This time, however, the students did not flee from the police because they were armed. In a note published four years after Antonia’s death, Héctor Meléndez reported that students “executed” Chief of the Riot Police Juan Birino Mercado, Sergeant Miguel Rosario Rondón, and cadet Jacinto utiérrez, wounding a dozen other officers.xxxvi Meléndez named Antonia a “revolutionary symbol” and the students’ action a “patriotic victory,” thereby semantically charging the event with a teleological or prognostic meaning. Antonia, as a revolutionary figure, accelerated historical time like a locomotive toward the independentista-socialista revolution.xxxvii The note concluded by predicting that both March 4, 1970, and March 11, 1971, “foretell many more and much harder battles to come,” now beyond the university and in the broader frame of our “liberation struggle.”xxxviii This is another example of how the new horizon of expectation, intrinsically linked to militants’ deaths and revolutionary struggle, was articulated and positioned over time.

Yet this notion of Antonia as a “revolutionary” symbol was not universally accepted within the PSP. As will be shown, there were frictions and ruptures in how militants related to historical time and narrated the violent event. During commemorations of September 23rd (the Grito de Lares), a foundational myth of the independence movement, Juan Mari Brás listened to the song “Antonia” by Antonio Cabán Vale, known as ‘El Topo’.xxxix He told a comrade that the song showed great sensitivity, but the comrade replied that El Topo was exaggerating, since the verse: “Tu muerte la juventud la canta, es bandera en sus labios y es bala de fusil” did not reflect Puerto Rico’s reality.xl Mari Brás later commented in the press that when the boricua guerrilla group (CAL) avenged her death, they recognized it as an act of war, reinforcing the inseparable link between the violent event of her death and its reframing as a revolutionary act.xli That text concludes by asserting that Antonia’s death would preserve her memory as a “martyr” of the proletariat, one who had helped propel “the precursor forces of the socialist revolution.”xlii It went on to claim that at the moment of the “la definición suprema” (definitive historical judgment), independence militants would be ready to emulate Antonia’s generation, ensuring that no abuse, murder, or persecution would go unpunished.xliii Here, it is shown to serve multiple temporal functions: first, reinforcing the notion of the independence movement’s telos; second, situating Antonia within the category of a national-foundational figure. Although it is not clear what the “definitive historical judgment” refers to, I may assume it alludes to some future moment when Puerto Rico’s political status will be finally decided.

In 1975, an editorial note in Claridad commemorating five years since Antonia’s death exemplifies how prognostic thinking around her figure existed within a teleological framework. The forces that killed “this student martyr” were branded “retardatarias” (reactionary) or “slower of time,”xliv in the sense that the student struggle and the independence struggle accelerated historical time, while the colonial government slowed it down.xlv That ultimate, “inevitable” end was independence; the colonial government’s opposition only postponed the inevitable. From 1976 to 1980, the PSP’s use of Antonia’s figure to drive its struggle waned, she appeared only occasionally in the press when the Federación Universitaria Pro Independencia (FUPI), a component of the MPI-PSP, invoked her name to rally the student movement. It was not until 1981 that she reemerged prominently, likely because the University of Puerto Rico at Río Piedras was engulfed in one of its most intense strikes (1981–1982) over tuition rise. This strike became known as one of the most violent, with students kidnapped, the Riot Police and SWAT occupying the campus, mass expulsions, and reports of police using images of student leaders for target practice.xlvi During the strike, an organization known as the Comando Estudiantil Antonia Martínez emerged. No official documents or manifestos survived; it is known only through press accounts, as reported by historian Fernando Picó, who participated in the strike.xlvii A series of campus bombings was attributed to that group. However, the very fact that a group adopted Antonia’s name as its symbol and revolutionary figure demonstrates that her “martyrdom” powerfully shaped both the students’ praxis and political discourse, again linking her to armed struggle.

In 1985, fifteen years after her death, FUPI leader (and later PSP leader) Julio Muriente wrote a note in Claridad that placed Antonia among the “Padres de la patria.” The article opens with a conversation in which Antonia’s mother asks her to promise her she will be far away from student activism. It goes on to say that, upon her death, Antonia wanted to be covered with the Puerto Rican flag and was willing to give her life for the “liberación de la patria”.xlviii Muriente notes that history assigned Antonia her “rifle” for the act of denouncing police abuse during the March 4, 1970 demonstration.xlix Before concluding with Topo’s song lyrics, Muriente granted Antonia entrance into the pantheon of martyrs, saying she “never had the opportunity to know that her cry… would open for her the doors of immortality and the eternal love of her people.”l This marks a slight shift: Antonia is no longer primarily seen as a revolutionary figure but rather as a victim who “offered” her life for the “liberación de la patria”.li This reflects debates within the PSP in the late 1970s and early 1980s, when, according to historiography, the party turned away from socialism toward nationalism. lii However, from our conceptual-historical perspective, political concepts are not transhistorical or homogeneous categories but variable semantic fields that are differently charged in each enunciative context.liii

What can be observed is that the semantic field around “socialism” after the PSP debates of 1977 and 1982, a more “orthodox” or slightly Marxist-Leninist faction, left the party when it began to “ally” with the Partido Popular Democrático (PPD) in the 1980s.liv Historians, such as Carlos Pabón, refer to a shift toward “melonism,” in which the Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) was green, and the PPD was red. They were accused of being green on the outside (independentistas) and red on the inside, meaning that even though they claimed to be pro-independence or socialist, they voted for the PPD.lv This is closely tied to the so-called “annexationist conspiracy,” whereby sectors prioritizing independence over socialism charged that the U.S. government and the Partido Nuevo Progresista (PNP) were plotting to annex Puerto Rico without popular consent.lvi In response, an “anti-annexationist front” was formed, and PSP discourse shifted toward defending the flag and anthem and re-centering on independence rather than on Marxism-Leninism. Thus, the party continued to speak of socialism, but the meanings attributed to that political concept shifted as its linguistic and enunciative context changed.

The last point Muriente mentions exemplifies what Burucúa and Kwiatkowski proposed that martyrdom positioned the martyr within a contemporary narrative about the past, present, and future, inserting these events into a sacred time, in the case of the spaces of experience and horizons of expectations of left-wing militants, in a “tiempo de la patria” or the “nation temporality.” Antonia Martínez is then a past-present who also becomes a future-future, since her death, as an event and a reservoir of meaning, can change the future. In other words, she can advocate for other present-futures that, according to independence ideals, would accelerate or provoke that “inevitable” end, both historicist and teleological, that is “the arrival of independence.” Antonia Martínez, as a martyr, transcends the meaning of her death or loss and endures; she becomes a past-present. Her figure surpasses her unjust death and embodies the hopes of “those who fight for the ideal of independence.” In other words, Antonia Martínez, as a constant past-present, from the past, intervenes in the memory of the living, those who fight for this ideal, and her memory fuels a continuous activism among those still alive.

Conclusion

As articulated throughout this text, the figure and death of Antonia Martínez Lagares generated a multiplicity of meanings within the student movement and the broader Movimiento Pro Independencia-Partido Socialista Puertorriqueño. Ranging from discourses that positioned her as part of the historical telos of the “Nueva lucha por la independencia,” understanding her as a figure who would propel the socialist independence revolution, to her becoming a key symbol in student imaginaries during the 1980s with the formation of the Comando Estudiantil Antonia Martínez. It can be observed how, over time, the discourse narrating her death changed and adapted to different enunciative contexts, articulating various horizons of expectation as the Left’s discourse radicalized and de-radicalized throughout the 1970s and 1980s. This allows us to see how the meanings generated by her state assassination continued to be articulated, reimagined, and narrated by different sectors of the Puerto Rican Left. Finally, I would say that people do not forget: Antonia has become an indisputable historical reference for students and anti-state repression struggles, re-emerging in strikes at the University of Puerto Rico, Río Piedras, in 2005, 2010, 2011, 2017, 2021, and 2025. Antonia remains alive in the memory of every student who’s willing to defend public education.

Endnotes

i Roy Brown, “Antonia murió de un balazo,” en Basta Ya… Revolución (1971), YouTube, https://www.youtube.com/watch?v=EA-fv6M3MqY 

ii On May 18, 1917, alongside the Jones Act, military service was imposed on Puerto Ricans, and all young men aged 21 to 30 were required to enlist in the army. Anyone who violates this law would be prosecuted in a civil court, subject to a sentence of no more than one year in prison, and required to register upon release. This also included individuals who did not appear for the physical exam or the draft call-up. Additionally, anyone who incited disobedience or non- compliancewith the law was prosecuted in court. In José Paralitici, No quiero mi cuerpo pa’ tambor: el servicio militar obligatorio en Puerto Rico (Ediciones Puerto, 1998), 21. 

iii The Reserve Officers' Training Corps (ROTC) is an organization through which the military trains students at universities to join the U.S. Armed Forces as officers. In the case of the University of Puerto Rico, the ROTC was located inside the university campus, and for that reason, violent confrontations would break out between the cadets and students who opposed the mandatory military service. Paralitici, No quiero mi cuerpo pa’ tambor, 89. 

iv Luis Nieves Falcón, Un siglo de represión política en Puerto Rico: 1898-1998 (Ediciones Puerto, 2009),156. 

v José Paralitici, La represión contra el independentismo puertorriqueño: 1960-2010 (Publicaciones Gaviota, 2011), 247. 

vi Michel Rolph Troullot, Silencing the Past: Power and the Production of History (Beacon Press, 1995), 70. 

vii Hiram, Sánchez Martínez, Antonia: tu nombre es una historia (Publicaciones Gaviota, 2019), 97. 

viii Reinhart Koselleck, Futuro Pasado: Para una semántica de los tiempos históricos (Barcelona, 1993), 338. 

ix Koselleck, Futuro Pasado, 338. 

x Koselleck, Futuro Pasado, 339. 

xi Reinhart Koselleckk, Los estratos del tiempo: Estudios sobre historia, (Ediciones Paidós, 2001) 116-117 

xii Koselleck, Estratos del tiempo, 116. 

xiii Koselleck, Estratos del tiempo, 116. 

xiv Koselleck, Estratos del tiempo, 117. 

xv Works like Un siglo de represión política en Puerto Rico: 1898-1998 by Luis Nieves Falcón, and La represión contra el independentismo puertorriqueño: 1960-2010 by José Paralitici. 

xvi Ángel Pérez Soler, Del Movimiento Pro Independencia al Partido Socialista Puertorriqueño: La transición de la lucha nacionalista de los trabajadores: 1959-1971 (Publicaciones Gaviota, 2018), 124. 

xvii Ivonne Acosta Lespier, La mordaza: Puerto Rico 1948-1957 (Publicaciones Gaviota, 1987), 109. 

xviii Norman Pietri, “La Revolución Cubana,” Claridad, 17 de agosto de 1959 and; Carlos Pabón Ortega, Ilusión y ruinas: Imaginarios de izquierda en Puerto Rico desde los sesenta (Ediciones Laberinto, 2025). 

xix Ángel Pérez Soler, Del Movimiento Pro Independencia al Partido Socialista Puertorriqueño: La transición de la lucha nacionalista de los trabajadores: 1959-1971, 124. 

xx Juan Mari Brás, Memorias de un ciudadano (Barco de papel, 2006), 125-126. 

xxi César Andreu Iglesias, “Lecciones de una vida, Claridad, 1, February 1970. 

xxii José Emilio Burucúa y Nicolás Kwiatkowski, Cómo sucedieron estas cosas: Representar masacres y genocidios (Katz Editores, 2014), 95 

xxiii Burucúa and Kwiatkowski, Cómo sucedieron estas cosas, 95. 

xxiv Burucúa and Kwiatkowski, Cómo sucedieron estas cosas, 95. 

xxv Burucúa and Kwiatkowski, Cómo sucedieron estas cosas, 97. 

xxvi Burucúa and Kwiatkowski, Cómo sucedieron estas cosas, 129. 

xxvii Burucúa and Kwiatkowski, Cómo sucedieron estas cosas, 130. 

xxviii Burucúa and Kwiatkowski, Cómo sucedieron estas cosas, 130. 

xxix Burucúa and Kwiatkowski, Cómo sucedieron estas cosas, 130. 

xxx René Rivera Aponte, “Salmo necesario,” Claridad, 21 de marzo de 1971, 23. 

xxxi “Las locomotoras de la historia”, en Enzo Traverso, Revolución una historia intelectual (Ediciones Akal, 2021), 43-95. 

xxxii Reinhart Koselleck, Futuro pasado: para una semántica de los tiempos históricos (Ediciones Paidós, 1993) 129. 

xxxiii El Mundo, May 14, 1970, 73. 

xxxiv See in: Félix Ojeda Reyes, Protesta armada (Zoom Ideal, 2024). 

xxxv Héctor E. Ramos, “Dos años después: Antonia Presente,” Claridad, 5 de marzo de 1972, 17. 

xxxvi Héctor Meléndez, “Las jornadas del 4 y del 11 de marzo,” Claridad, 11 de marzo de 1974, 4. 

xxxvii Meléndez, “Las jornadas del 4 y del 11 de marzo,” 4. 

xxxviii Meléndez, “Las jornadas del 4 y del 11 de marzo,” 4. 

xxxix Claridad, 29 de octubre, 1974, 8 

xl Antonio Cabán Vale, “Antonia,” ¡Viva Puerto Rico Libre!, Paredon Records, 1978; You Tube, https://www.youtube.com/watch?v=I5AMUKCOaLs

xli Juan Mari Brás, “Los pueblos no perdonan,” Claridad, 6 de marzo de 1973, 10. 

xlii Mari Brás, “Los pueblos no perdonan,” 10. 

xliii Mari Brás, “Los pueblos no perdonan,” 10. 

xliv “La antorcha de Antonia,” Claridad, 6 de marzo de 1975, 13. 

xlv “La antorcha de Antonia,” 13. 

xlvi Noticias Huelga Universidad de Puerto Rico (1981),” YouTube video, publicado por “Archivo de Medios Visuales UPR-RP,” 10 de octubre de 2019, https://youtu.be/er-jJ8zHDs8?si=6P6m-Hz27PBiqthH. Consultado el 21 de julio de 2025; “Prohibido Olvidar Huelga 1981,” YouTube video, published by“Gabriela Cruz,” December 7 of 2010, https://youtu.be/OnAewo-XZeM?si=IS3vp3KLeDf9jYBZ. Accesed on July 21 of 2025. 

xlvii Fernando Picó, “La huelga seguiría hasta terminar el referéndum,” El Mundo, 1 de mayo de 1982, 8. 

xlviii Julio Muriente, “Antonia Martínez,” Claridad, March 1, 1985, 12. 

xlix Muriente, “Antonia Martínez,” 13. 

l Muriente, “Antonia Martínez,” 13. 

li Muriente, “Antonia Martínez,” 13. 

lii Wilfredo Mattos Cintrón, El libro la calle y el fusil (Ediciones La Sierra, 2018), 278. 

liii Koselleck, Los estratos del tiempo, 15. 

liv See in: Wilfredo Mattos Cintrón, Puerta sin casa: crisis del PSP encrucijada de la Izquierda (Ediciones la Sierra: 1984) and Héctor Meléndez, El fracaso del proyecto PSP de la pequeña burguesía (Editorial Edil: Río Piedras, 1984). 

lv “De conspiraciones y fantasmas: el problema del anexionismo,” en Carlos Pabón Ortega, Ilusión y ruinas: Imaginarios de izquierda en Puerto Rico desde los sesenta (San Juan: Ediciones Laberinto, 2025), 442 and “¿Qué queda de la izquierda: apuntes para una historia reciente” in Carlos Pabón Ortega, Polémicas: política, intelectuales y violencia (Ediciones Callejón, 2014), 21-38. 

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Book chapters  

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“La antorcha de Antonia.” Claridad, March 6, 1975, 13. 

Meléndez, Héctor. “Las jornadas del 4 y del 11 de marzo.” Claridad, March 11, 1974, 4. 

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Muriente, Julio. “Antonia Martínez.” Claridad, March 1, 1985, 12. 

Pietri, Norman. “La Revolución Cubana.” Claridad, August 17, 1959. 

Ramos, Héctor E. “Dos años después: Antonia presente.” Claridad, March 5, 1972, 17. 

Rivera Aponte, René. “Salmo necesario.” Claridad, 21 March 1971, 23. 

“Se reúne comisión sobre la mujer.” Claridad, from March 2 to 8, 1979, 10. 

“Comisión Mujer PSP toma acuerdos.” Claridad, from March 9 to 15, 1979. 

El Mundo. “La huelga seguiría hasta que terminara el referéndum.” May 1, 1982. 

El Mundo. 14 de mayo de 1970, 73. 

Recordings / Multimedia 

Brown, Roy. “Antonia murió de un balazo.” En Basta Ya… Revolución. 1971. Recording. Available on YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=EA-fv6M3MqY

Cabán Vale, Antonio. “Antonia.”¡Viva Puerto Rico Libre! Paredon Records, 1978. Recording. Available at YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=I5AMUKCOaLs

“Noticias Huelga Universidad de Puerto Rico (1981).” YouTube video. Published by “Archivo de Medios Visuales UPR-RP”. October 10, 2019. https://youtu.be/er-jJ8zHDs8?si=6P6m-Hz27PBiqthH. Consulted July 21, 2025.

“Prohibido Olvidar Huelga 1981.” YouTube video. Published by “Gabriela Cruz”.” 7 de diciembre de 2010. https://youtu.be/OnAewo-XZeM?si=IS3vp3KLeDf9jYBZ. Consulted on July 21, 2025. 


Posted on May 20, 2026 .

La construcción de la identidad cultural y nacional en el contexto de la protesta: el verano del 2019 en Puerto Rico

The construction of identity in the context of protest: the summer of 2019 in Puerto Rico

Alexandra Santiago Nazario 
Departamento de Filosofía
Facultad de Humanidades, UPR RP 

Recibido: 22/01/2026; Revisado: 16/03/2026; Aceptado: 04/04/2026

Resumen

Este artículo analiza las protestas del verano de 2019 en Puerto Rico como un movimiento social que trascendió la denuncia de la corrupción gubernamental. A partir de la ocupación del espacio público y el uso de repertorios performativos, culturales y simbólicos, las manifestaciones fortalecen la identidad individual como colectiva. El texto sostiene que la protesta funciona como un espacio de resistencia, socialización y aprendizaje en el que se construyen nuevas subjetividades.  

Palabras clave: identidad, protesta, performance, cultura, subjetividades 

Abstract 

This article analyzes the 2019 summer protests in Puerto Rico as a social movement that transcended the denunciation of government corruption. Through the occupation of public space and the use of performative, cultural, and symbolic repertoires, the demonstrations strengthened both individual and collective identity. The text argues that protest functions as a space of resistance, socialization, and learning where new subjectivities are constructed. 

Keywords: identity, protest, performance, culture, subjectivities  

Introducción  

El verano del 2019 marcó un momento histórico para Puerto Rico cuando una ola de protestas masivas sacudió la isla y llevó a la renuncia del gobernador Ricardo Rosselló Nevares. Las protestas de 2019 fueron desencadenadas por la revelación de un chat privado entre el gobernador y miembros de su círculo íntimo, que contenía comentarios sexistas y homofóbicos, así como burlas hacia las víctimas del huracán María. Esto expuso la corrupción y el desprecio de la élite política hacia el pueblo puertorriqueño, lo que provocó indignación y movilización ciudadana. Estas protestas no solo fueron una respuesta a la corrupción política y las injusticias percibidas, sino que también generaron una profunda reflexión sobre la identidad puertorriqueña y su relación con el poder político. Este trabajo explora cómo la construcción de la identidad se entrelazó con las protestas del verano de 2019 en Puerto Rico, considerando los elementos culturales, sociales y políticos que dieron forma a este movimiento. 

De acuerdo con el sociólogo Sergio Tamayo, el concepto de protesta se refiere a una expresión pública y colectiva de disconformidad, descontento o demanda ante una situación política, una acción o un evento específico (2016). Estas tienen como objetivo llamar la atención sobre una injusticia percibida, promover un cambio social o político o expresar solidaridad con una causa determinada. Las protestas buscan generar visibilidad y conciencia sobre un problema o situación que requiere acción pública. Estas pueden darse ejerciendo presión sobre instituciones, líderes políticos o corporaciones para que adopten medidas concretas en respuesta a las demandas de los manifestantes.

La protesta es una ruptura, una provocación, pero también una promesa –explicita o cifrada, veraz o no–, una espera. Es, al mismo tiempo, impulso, expectación, desafío interpretativo, memoria, saber, reclamo, sentido, afirmación, postergación y deseo. Pero también es una afirmación significada de la convergencia y los sentidos, actos, lenguajes y reconocimiento recíproco. (Rodríguez Hernández, 2009, p. 155) 

Con esto, quiero hacer una aclaración sobre la dimensión emotiva de las protestas, ya que aunque la mayoría de las manifestaciones tienen como propósito demandar cambios y visibilizar injusticias, también se dan protestas que hacen lo contrario. Me refiero a aquellos colectivos que utilizan su derecho a protestar para defender causas que afectan negativamente a sujetos marginados o históricamente desventajados. Ejemplos de este tipo de protestas son colectivos de la extrema derecha política, como supremacistas raciales o grupos neonazis, que abogan por leyes o políticas públicas conservadoras que promueven discursos de odio. Conbase en esto, las protestas pueden darse de diferentes formas, desde marchas y manifestaciones pacíficas hasta huelgas, boicots y ocupaciones de espacios públicos. Es importante resaltar el espacio público como un lugar clave para el desarrollo de las protestas. 

Por definición, "espacio público" es una terminología que aborda la noción de propiedad de la tierra, lo que sugiere que no pertenece a nadie en particular, sino al estado mismo y, por lo tanto, a todos y cada uno de nosotros. Esto significa que el mantenimiento de estos espacios es una obligación que recae en las administraciones públicas, ya sea a nivel municipal, estatal o federal. Los espacios públicos abiertos, gratuitos y accesibles encuentran su relevancia no solo en sus definiciones legales, sino principalmente cuando toman un papel activo hacia el cambio. (Harrouk, 2020)  

Con esto, los espacios públicos se convierten en espacios políticos al ser utilizados como herramientas de protesta. Según Sergio Tamayo, profesor investigador en el área de investigación en teoría y análisis de la política de la Universidad Autónoma Metropolitana de México, en su texto Espacios y repertorios de la protesta (2016), entiende el espacio público no como forma neutral, sino que se conforma simbólica y materialmente en función de la iniciativa de los individuos. Por ende, a través de la protesta, los espacios públicos son apropiados sea cultural o políticamente por los individuos, siendo ellos los que producen la significación de estos. El espacio público es la base física que hace posible la protesta, siendo el lugar de encuentro para llevarla a cabo. La ocupación política del espacio público refleja la interacción social que lo produce y constituye una apropiación colectiva y social del espacio físico y simbólico. Este espacio es una expresión de las interacciones sociales y de la percepción que los individuos tienen de él.  

En el contexto de las protestas del verano del 2019 en Puerto Rico, la protesta como ocupación del espacio público se dio de la siguiente manera:  

Del 13 al 24 (julio de 2019…) (y más), los ciudadanos participaron en varias formas de disenso, mayormente, aunque no únicamente, en los centros urbanos o los espacios públicos. Además de los cascos urbanos, la gente reclamó los espacios suburbanos (las urbanizaciones privadas y los centros comerciales), los espacios de transportación o de infraestructura (los puentes, las carreteras periféricas, las autopistas y el aeropuerto) y los espacios naturales (las playas y la Bahía de San Juan). Todos ellos se reconocieron como emplazamientos propios para declarar la oposición. Hasta los espacios virtuales (las redes sociales) se canalizó activamente la indignación convirtiéndola en movilización (Colón Rodríguez & Rodríguez López, 2019). 

En el espacio público, la protesta adquiere una connotación cultural y política, ya que la cultura es un reflejo del comportamiento colectivo (Tamayo, 2016). A través de esta cultura política se manifiestan diversas ideologías que generan una subjetividad específica en los individuos. Al hablar de subjetividad, me refiero a la construcción identitaria del individuo. O sea, la percepción que tiene el individuo del mundo y su punto de vista sobre él. Considero las protestas como experiencias vividas que transforman a los individuos en sujetos políticos colectivos. A través de las protestas, los individuos construyen una identidad nacional y cultural, en tanto que generan un sentido de pertenencia y una conciencia colectiva. La formación de las identidades conlleva un proceso complejo y multifacético que se desarrolla a lo largo del tiempo y está influido por una variedad de factores sociales, culturales y contextuales. Además de las experiencias personales y familiares, el contexto histórico-cultural en el que se encuentra el individuo incide profundamente en la construcción de su subjetividad. Las normas culturales, valores, tradiciones y representaciones sociales modelan la percepción del “yo” y de los demás (Romanutti, 2012). Los eventos históricos y el contexto sociopolítico pueden impactar en la formación de las identidades. Los movimientos sociales, cambios culturales y transformaciones políticas pueden influir en las narrativas identitarias y en las formas de resistencia y adaptación. Las protestas proporcionan un espacio para la expresión colectiva de identidades compartidas, y su participación puede fortalecer el sentido de pertenencia a un grupo, fomentando la solidaridad y el compromiso con una causa común. Esto les da a los individuos un sentido de empoderamiento al permitirles expresar sus opiniones, demandas y valores de manera pública. También son una forma de autoafirmaciónque ayuda a las personas a definir y afirmar sus identidades en oposición a las estructuras de poder existentes (Espada-Brigoni, 2023). Las protestas invitan a una reflexión crítica sobre las propias identidades y posiciones en relación con cuestiones políticas.  

Tamayo se refiere a los movimientos sociales dentro del espacio público como un tipo de “performance”: una representación que los manifestantes hacen ante el público, y lo llama un tipo de actuación (2016). La protesta, como ocupación del espacio, implica tomar el control físico de un lugar, ya sea una plaza, una calle, un edificio gubernamental o cualquier otro espacio relevante. Esta acción interrumpe el funcionamiento normal del espacio, atrayendo la atención de la población y de los medios de comunicación. En base a esto, toda protesta es un “performance” ya que convierte el espacio público en un escenario político en donde los ciudadanos utilizan diferentes herramientas, sean corporales o estéticas para visibilizar sus demandas. La estructura de las protestas es performativa, una intersección entre el arte y la política que permite desafiar el poder a través de la acción colectiva. Estos “performances” dependen de las circunstancias históricas y espaciales. Los procesos de producción que convierten la manifestación en un “performance” están determinados por la representación simbólica del movimiento social. La siguiente cita del texto de Tamayo hace referencia a cómo la protesta es un “performance” que genera un ambiente emotivo que llama a la acción: “El mundo social es una escena pública, el desfile, el ataque, el emplazamiento de grupos, la seducción, la confrontación entre organizaciones a través de actos de sus representantes. Son performances que prueban la tolerancia del adversario, que tensan y presionan la negociación” (2016, p. 83). El aspecto performativo de una protesta desafía las normas establecidas, ofreciendo una nueva narrativa o reinterpretación del espacio y la interacción social. Tamayo ata el concepto de “performance” con lo que él denomina los repertorios de movilización, ya que estos son componentes insustituibles de la acción colectiva que posibilitan la protesta (2016). Los repertorios de movilización son las herramientas o tácticas colectivas que se emplean en los movimientos sociales para ocupar el poder en el espacio público y hacer sus demandas (Tamayo, 2016). Con esto, el acto de “performance” en las protestas se da a través de los repertorios de movilización, ya que llevan a la apropiación de los espacios públicos para darles un uso político determinado que fomenta la transformación emocional de los individuos que participan de ellas, produciendo así una identidad cultural y nacional.  

Las protestas del verano de 2019 en Puerto Rico comenzaron a través de la publicación de 889 páginas de un chat de “Telegram” entre el gobernador RicardoRosselló Nevares y miembros de su equipo de trabajo, contratistas y cabilderos, exponiendo actos de corrupción y comentarios burlones hacia el pueblo de Puerto Rico. Esta filtración fue divulgada por el Centro de Periodismo Investigativo a principios de julio (Valentín & Minet, 2019). A través de la difusión de capturas de pantalla del chat en redes sociales como “X” (antes llamado Twitter), “Facebook” e “Instagram”, se produjo una movilización de protestas debido a la indignación del pueblo ante lo revelado en el chat. Las protestas comenzaron con manifestaciones masivas frente al Capitolio y La Fortaleza, la residencia oficial del gobernador en el Viejo San Juan. Miles de personas se congregaron pacíficamente para exigir la renuncia de Roselló y denunciar la corrupción en el gobierno. Estas manifestaciones continuaron diariamente y se extendieron a otros pueblos de la isla. Las protestas reunieron a personas de diversos sectores sociales y edades, entre ellas estudiantes, artistas, trabajadores, líderes comunitarios y ciudadanos comunes. El movimiento de protesta continuó sin cesar y el 22 de julio se convocó una huelga general y un paro nacional a realizarse en el Expreso Las Américas. Este evento histórico paralizó la isla, uniendo a miles de ciudadanos para exigir la renuncia del gobernador. Finalmente, el 25 de julio de 2019, después de semanas de presión y movilización popular, Ricardo Rosselló anunció su renuncia como gobernador de Puerto Rico. 

La marcha del 22 de julio reafirmó el dictamen popular del miércoles anterior. La enseñanza de estos dos momentos cruciales fue decisiva: los dos cuerpos legislativos tuvieron que manifestarse no ya sobre la posibilidad de residenciar al gobernador, sino de la necesidad de hacerlo. Por tanto, la acción de la legislatura no nació en la legislatura. Fue un resultado inequívoco de lo que sucedía en la calle. Allí, en el amplio escenario público se desplegaba una voluntad que adquiría cada día más fuerza en la inagotable creatividad de su reclamo. (Córdova Iturregui, 2024) 

Las protestas del verano de 2019 ocuparon el espacio público mediante manifestaciones artísticas y culturales en las calles y plazas de Puerto Rico. Por ejemplo, el uso de la música tradicional puertorriqueña, como la bomba y la plena, estuvo presente como herramienta de resistencia. También, se crearon obras de arte callejeras, murales y carteles con mensajes políticos y sociales. El arte visual fue una forma poderosa para los puertorriqueños de transmitir su mensaje y comunicar sus ideas y emociones. El uso de símbolos y gestos simbólicos fueron características importantes durante la organización de las protestas. La presencia masiva de la bandera de Puerto Rico, especialmente la de la revolución blanca y negra, era un símbolo de unidad y orgullo nacional. Todos estos factores ayudaron a reafirmar la identidad colectiva de los manifestantes y contribuyeron al éxito del movimiento de protesta al generar atención nacional e internacional.  

El repertorio de la protesta tiene un impacto profundo en la construcción identitaria, ya que las identidades constituyen una dimensión central en el análisis de la cultura política de los movimientos sociales. Igualmente, causa un impacto profundo al transformar a individuos en actores políticos, fortaleciendo el sentido de la justicia social. Los manifestantes se ven a sí mismos como agentes de cambio. La protesta actúa como catalizador que convierte la queja individual en una identidad política colectiva, marcando un antes y un después en el desarrollo de su identidad. A través de las protestas se construye una identidad colectiva que se fundamenta en la cultura política. Tamayo (2016) explica la construcción identitaria a través de la protesta, tomando como referencia al sociólogo estadounidense Barrington Moore, quien entiende que el primer paso en la construcción de las identidades políticas es negar la autoridad y la legitimidad otorgadas por las estructuras opresivas y convertirlas en solidaridad. Este proceso implica la creación de patrones morales que condenen las injusticias actuales y establezcan una nueva percepción del mal social que afecta a los oprimidos. Por ende, se entiende necesario generar una nueva relación e identificación, reconociendo y redefiniendo al “otro” para lograr una transformación efectiva en la lucha por la justicia social. Tamayo establece que la acción colectiva de los repertorios de la protesta se basa en dos marcos: la participación en movilizaciones y la creación de marcos de referencia (2016).  

Al aplicar este pensamiento a las manifestaciones del verano de 2019 en Puerto Rico, se observa la creación de una identidad política en la construcción de las subjetividades puertorriqueñas. Las protestas reforzaron el sentido de pertenencia y orgullo nacional entre los puertorriqueños. Se fomentó un compromiso cívico renovado y una participación activa de la ciudadanía en asuntos políticos y sociales. La gente se sintió empoderada al tener la oportunidad de exigir transparencia y cambios en el sistema político, y dejó un legado para las generaciones futuras, inspirando a jóvenes puertorriqueños a involucrarse en la vida política y comunitaria. El movimiento de protesta se convirtió en un ejemplo de resistencia pacífica y empoderamiento ciudadano para las nuevas generaciones. Con esto, las protestas llevaron a un despertar de una mayor educación cívica y de una mayor conciencia sobre los desafíos y las oportunidades de cambio en la isla. También, las protestas fomentaron la solidaridad y la inclusión entre diversos sectores de la sociedad puertorriqueña. Personas de diferentes orígenes sociales, económicos y culturales se unieron para exigir cambios en su gobierno, resaltando la diversidad como un valor central de la identidad puertorriqueña. 

La acción y las identidades colectivas son fundamentales para comprender los movimientos sociales y su impacto en la cultura política. Los movimientos sociales suelen surgir de identidades colectivas que buscan visibilizar y abordar las injusticias que enfrentan. Estas identidades no solo unen a los participantes en la lucha por la justicia y el cambio social, sino que también desempeñan un papel crucial en la redefinición de las relaciones de poder.  

Desde esta perspectiva, y tomándola en su sentido más amplio, toda participación ciudadana es participación política en tanto su fin es intervenir en la vida social para realizar acciones de beneficio comunitario; defender sus intereses y puntos de vista; influir, orientar o modificar la toma de decisiones de los órganos de gobierno; o supervisar y ejercer un control moral de los recursos públicos. (Zazueta Villegas, 2003)

La participación ciudadana en las protestas y los movimientos sociales es un elemento clave para impulsar el cambio social y político, y se puede considerar como un acto de resistencia. En Puerto Rico, la resistencia es un fenómeno arraigado en la historia y la identidad de la isla, caracterizado por una sólida tradición de lucha contra la opresión colonial, la injusticia y la dominación extranjera (Colón Rodríguez & Rodríguez López, 2019). Bajo distintos poderes imperiales, primero España y luego Estados Unidos, la sociedad puertorriqueña ha desarrollado múltiples formas de oposición frente a las estructuras de dominación política y económica. Esta condición colonial ha influido en la formación de la conciencia social y política del país, convirtiendo la resistencia en un elemento central tanto en la construcción de la identidad como en las demandas de una mayor autodeterminación. 

Durante las protestas del verano de 2019, esta cultura de resistencia se hizo especialmente visible y relevante. Estas protestas estuvieron marcadas por narrativas de descolonización y autodeterminación. Los manifestantes rechazaron la corrupción y el sistema colonizador, exigiendo la renuncia del gobernador y llamando a una profunda transformación política que respetara la soberanía del pueblo puertorriqueño. También, las manifestaciones desarrollaron nuevas estrategias de protesta creativa y no violenta como bloqueos de calles, ocupaciones pacíficas de espacios públicos y acciones simbólicas que capturaron la atención pública y desafiaron las estructuras de poder establecidas. Un factor que influyó en la participación masiva exigiendo la renuncia del gobernador Ricardo Rosselló durante las protestas fue la presencia de artistas de renombre internacional como Bad Bunny, Residente, Ricky Martin, iLe, entre otros; junto a colectivos políticos como La Colectiva Feminista en Construcción que enfatizaban la lucha contra la misoginia, el machismo y la corrupción que se evidenció en el chat. Estos artistas y colectivos convocaron a miles de personas a salir a las calles y fueron figuras fundamentales en la organización de las marchas y la creación de canciones de protesta. Todos estos factores culturales y políticos durante las protestas ejercieron una gran influencia en la formación de identidades y subjetividades puertorriqueñas (Colón Morera, 2020). 

El verano de 2019 permitió la existencia de un espacio tanto combativo como de socialización, en el que se implementaron plataformas de interacción social y deconstrucción colectiva de significados. Estos espacios dieron paso a una lucha simbólica y política contra las estructuras de poder existentes. Con esto, el aspecto combativo resulta fundamental para generar atención pública y presionar por el cambio. Las protestas facilitan la construcción de identidades colectivas al reunir a personas con experiencias, preocupaciones o valores compartidos. Los participantes se identifican con un movimiento o causa específica, lo que refuerza su sentido de pertenencia y solidaridad con otros manifestantes. Las protestas de 2019 en Puerto Rico generaron un sentido de pertenencia entre las personas que se sentían indignadas por las acciones de su gobierno y de la persona que lideraba su país. Esto les dio una motivación para salir a la calle y luchar por el bienestar del pueblo.  

Las protestas y movimientos sociales sirven como espacios de aprendizaje y educación colectiva donde los participantes comparten información y experiencias. Estos intercambios promueven un mayor entendimiento de las problemáticas sociales y políticas. La combinación de los elementos combativos con los procesos de construcción de identidades contribuye a la fuerza y al impacto de los movimientos sociales en la sociedad. Estos sentimientos compartidos y las relaciones sociales que se forman durante las protestas pueden trascender el evento en sí, fortaleciendo las conexiones entre activistas y ampliando las bases de apoyo para futuras movilizaciones. La experiencia colectiva de participar en una protesta genera vínculos afectivos y políticos que se consolidan en redes duraderas entre los individuos. El “performance” de la protesta no solo se manifiesta como una acción política, sino también como un espacio en el que los individuos se reconocen a sí mismos y a otros como parte de un “nosotros” colectivo. En el contexto de las protestas del verano de 2019 en Puerto Rico, la identidad nacional y cultural se transformó a través de la propia experiencia de la movilización. La producción de la identidad no es algo fijo ni puramente individual, sino que se produce a través de las relaciones sociales y del reconocimiento entre sujetos.  

Referencias 

Colón Rodríguez, Y. M., & Rodríguez López, L. M. (2019). (O)ponerse donde sea: escenarios combativos de la indignación. 80grados.https://www.80grados.net/oponerse-donde-sea-escenarios-combativos-de-la-indignacion/ 

Colón Morera, J. (2020). El “verano boricua”: claves preliminares desde la mirada de los derechos humanos. Descolonizar la paz: entramado de saberes, resistencias y posibilidades. Cátedra UNESCO de Educación para la Paz, Universidad de Puerto Rico. 469–478. https://unescopaz.uprrp.edu/documentos/Antologia25final/VeranoBoricua.pdf 

Córdova Iturregui, F. (2024). Un verano singular: la democracia en la calle. RedBetances. https://www.redbetances.com/component/content/article/51-en-portada/3354-2019-08-25-22-24-15.html 

Espada-Brignoni, T. (2023). “La gota que colmó la copa”: Motivaciones de personas que participaron por primera vez de una protesta durante el verano el 2019. Revista Puertorriqueña de Psicología, 34(1), 60–75. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=9004191 

Harrouk, C. (2020). Espacios públicos: lugares de protesta, expresión y compromiso social. archdaily. https://www.archdaily.cl/cl/941568/espacios-p%c3%bblicos-lugares-de-protesta-expres%c3%b3n-y-compromiso-social 

Rodríguez Hernández, G. (2009). La protesta, un acto comunicacional. Veredas. Revista del Pensamiento Sociológico. Núm. Especial. 135–158. https://veredasojs.xoc.uam.mx/index.php/veredas/article/view/539/503 

Romanutti, M. V. (2012). Identidad y protesta social: contribuciones al estudio de su relación. Andamios. Revista de Investigación Social. 9(20), 259–274. 

Tamayo, S. (2016). Espacios y repertorios de la protesta. CDMX, UAM Azcapotzalco. 

Valentín, L., & Minet, C. (2019). Las 889 páginas de Telegram entre Rosselló Nevares y sus allegados. https://periodismoinvestigativo.com/2019/07/las-889-paginas-de-telegram-entre-rossello-nevares-y-sus-allegados/ 

Zazueta Villegas, R. (2003). Participación ciudadana. Editorial Porrúa. 


Posted on May 20, 2026 .