“It’s on the tip of my tongue”: Memory and lexical access in Spanish speakers
DOI: https://doi.org/10.54114/ingeniosv12i2.10555
Daniel Nieves Castañer
Departamento de Estudios Hispánicos
Facultad de Humanidades, UPR RP
Diane Suárez Rodríguez
Departamento de Relaciones Públicas y Publicidad
Facultad de Comunicación, UPR RP
Dianne Viego Fernández
Departamento de Inglés
Facultad de Humanidades, UPR RP
Miguel Pérez Mirabal
Departamento de Estudios Hispánicos
Facultad de Humanidades, UPR RP
Recibido: 17/02/2026; Revisado: 30/04/2026; Aceptado: 04/05/2026
Resumen
Este estudio explora el fenómeno de la punta de la lengua (TOT) en 32 hablantes de español de Puerto Rico mediante una tarea de recuperación léxica basada en definiciones. El fenómeno se indujo en el 78.13% de los participantes y en 53 de 320 intentos. Los estímulos más productivos fueron el pentagrama y el monociclo. Los participantes recuperaron principalmente información fonológica del onset y accedieron antes a las representaciones conceptuales que a la forma de la palabra. Los bloqueadores incluyeron palabras semánticamente relacionadas, variantes formales y préstamos del inglés, lo que refleja el contexto de diglosia español-inglés de Puerto Rico. Los hallazgos son consistentes con los modelos de producción del habla de Levelt y Dell.
Palabras clave: punta de la lengua, acceso léxico, producción del habla, bloqueadores, diglosia
Abstract
This study explores the tip-of-the-tongue (TOT) phenomenon in 32 Spanish speakers from Puerto Rico using a definition-based lexical retrieval task. Thephenomenon was induced in 78.13% of participants and occurred in 53 out of 320 attempts. The most productive stimuli were pentagrama and monociclo. Participants primarily retrieved phonological onset information and accessed conceptual representations before the word form was available. Blockers includedsemantically related words, formal variants, and English loanwords, reflecting the Spanish-English diglossic context of Puerto Rico. The findings are consistentwith the speech production models of Levelt and Dell.
Keywords: tip-of-the-tongue, lexical access, speech production, blockers, diglossia
Introducción
¿Alguna vez le ha pasado que, en medio de una oración, se le olvida una palabra? Sabe lo que quiere decir e incluso puede dar información al respecto, pero la palabra, de repente, resulta inaccesible. Esta experiencia se conoce como el fenómeno de la punta de la lengua o tip-of-the-tongue experience (TOT, por sus siglas en inglés).
Para entender por qué ocurre el TOT, resulta útil distinguir entre dos tipos de memoria lingüística. En primer lugar, la memoria semántica almacena significados, conceptos y redes de relaciones entre ideas. En segundo lugar, la memoria fonológica almacena la información sobre cómo suena una palabra: el inventario de fonemas de la lengua, las reglas para combinarlos y las instrucciones para los órganos articulatorios. Ambas son necesarias para la selección léxica, ya que cada entrada en el lexicón se identifica por un conjunto de características semánticas, sintácticas y fonológicas. Eso es precisamente lo que propone Levelt (1989; Leveltet al., 1999): la producción del habla avanza por etapas, primero el significado—el lemma—y luego la forma sonora. El TOT ocurriría justo en esa transición.
Cuando ocurre el TOT, el hablante accede a la memoria semántica, sabe qué significa la palabra y puede describirla e imaginarla, pero no logra activar por completo la memoria fonológica. El nodo que contiene la palabra meta no se activa por completo, por lo que la palabra no aparece. En modelos de producción léxica, un nodo es una unidad que representa un punto de encuentro dentro de la red mental, donde se almacena información lingüística, ya sea sobre el significado, la forma o el sonido de las palabras (Dell, 1986). Cuando pensamos en una palabra, ese nodo se activa: si la activación es suficiente, logramos recordarla y decirla; si no, no llega a salir.
Por tanto, lo que hace al TOT tan reconocible no es solo el bloqueo, sino también la certeza que lo acompaña. Brown y McNeill (1966) describieron esa sensación de tener la palabra en la punta de la lengua como una de sus características definitorias: el hablante siente que la palabra está ahí, casi al alcance, y eso—paradójicamente—puede resultar frustrante. Por tanto, en este estudio se utilizaron estas características—acceso parcial a la información fonológica, frustración, sensación de inminencia—para determinar si un participante experimentaba el fenómeno. Metodológicamente, aplicar el criterio de certeza y frustración permite delimitar con precisión cuándo ocurre la experiencia del TOT.
Durante ese estado, el hablante sigue teniendo acceso al significado: sabe para qué sirve la palabra, puede usarla en una oración si alguien se la dice y, a veces, recupera fragmentos de su forma—la letra con la que empieza, cuántas sílabas tiene—sin poder completarla. Lo que suele hacer es rodear la palabra: describir el objeto, gesticular, hacer una pausa, intentar aproximarse (Brown & McNeill, 1966).
Otra forma de explicar lo que ocurre durante el TOT proviene del modelo de activación en red de Dell (1986). Según esta propuesta, cuando buscamos una palabra, no se activa solo esa palabra: la activación se extiende a palabras relacionadas por sonido, por significado o por ambas cosas, lo que genera competencia entre varios candidatos al mismo tiempo. Sedivy (2019) describe este proceso como parte de los mecanismos generales de reconocimiento y producción léxica, en los que la activación simultánea de múltiples candidatos es la norma, no la excepción. Schwartz (2002) profundiza en este mecanismo y describe el TOT como un estado en que el sistema de recuperación léxica accede parcialmente a la representación fonológica sin completarla.
El TOT, desde este modelo, sería el resultado de que la palabra buscada no gana esa competencia: no alcanza el nivel de activación suficiente para ser seleccionada, mientras que otras palabras cercanas sí lo hacen. De ahí que el hablante pueda producir una palabra similar o recordar solo un fragmento de la que buscaba (Dell, 1986).
A esas palabras que se cuelan y bloquean la recuperación de la meta se les llama bloqueadores. Pueden ser palabras que suenan parecidas o que significan algo relacionado. En este estudio, por ejemplo, varios participantes produjeron garrapata cuando intentaban recuperar la pulga: una palabra cercana ganó la competencia y ocupó el lugar de la palabra buscada (Dell, 1986).
La mayor parte de la literatura sobre el TOT se ha desarrollado en inglés, por hablantes anglosajones. Eso deja abierta la pregunta de si los patrones documentados se replican en otras lenguas y comunidades. Este estudio aporta datos en español y, específicamente, de hablantes puertorriqueños. Puerto Rico es una comunidad en situación de diglosia español-inglés, donde el contacto entre lenguas forma parte del entorno cotidiano. En consecuencia, el acceso léxico de esta población puede verse influido por factores que no están presentes en comunidades monolingües. Este estudio no midió el nivel de bilingüismo de los participantes, por lo que no es posible analizar esa variable directamente; sin embargo, el contexto en el que se recogieron los datos es en sí mismo relevante y plantea preguntas que investigaciones más controladas podrían explorar.
El propósito aquí es más acotado: describir cómo ocurre el TOT en hablantes de español de Puerto Rico mediante una tarea de recuperación léxica basada en definiciones. En concreto, el estudio busca responder las siguientes preguntas: ¿qué información pueden proporcionar los datos sobre el TOT acerca de cómo almacenamos y accedemos a las palabras? ¿Con qué frecuencia se puede inducir el fenómeno del TOT en una tarea de recuperación por definiciones? ¿Qué tipo de información parcial—sonidos iniciales, sílabas, rasgos fonológicos—logran recuperar los participantes durante el estado TOT? ¿Qué tipos de bloqueadores emergen? ¿Existen diferencias según la edad? ¿Con qué frecuencia logran los participantes recuperar la palabra meta tras experimentar el estado TOT?
A continuación se describe el procedimiento utilizado para recopilar los datos que permiten responder estas preguntas.
Metodología
Participantes
En el estudio participaron 32 hablantes de español de 18 años o más. La edad mínima garantiza una muestra de adultos con capacidad para otorgar su consentimiento y comprender el enfoque de la investigación y sus conceptos básicos. Mientras que el requisito de que fueran hispanohablantes nos garantiza que conocen la mayoría de las palabras meta y comprenden la mayoría de las definiciones.
Materiales
Para inducir el fenómeno de la punta de la lengua en los participantes, el equipo de investigadores escogió diez términos como parte de su instrumento de trabajo. Las definiciones-estímulo fueron mayormente extraídas del Diccionario de la Real Academia Española y modificadas para mayor precisión. En caso de que los participantes no hubiesen entendido la definición, el investigador podía repetirla, pero no daba pistas ni brindaba información adicional. Las palabras y sus definiciones son:
Fotosíntesis: Proceso metabólico específico de ciertas células de los organismos autótrofos, como las plantas verdes, por el que se sintetizan sustancias orgánicas gracias a la clorofila a partir de dióxido de carbono y agua, utilizando como fuente de energía la luz solar.
Rocío: Vapor que con la frialdad de la noche se condensa en la atmósfera en muy pequeñas gotas, las cuales aparecen luego sobre la superficie de la tierra o sobre las plantas.
Pentagrama: Conjunto de cinco líneas horizontales, paralelas y equidistantes, que sirve para escribir música.
Monociclo: Vehículo de una sola rueda movida a pedales, usado especialmente por equilibristas.
Galaxia: Un conjunto de millones de estrellas, polvo galáctico, agujeros negros, nebulosas, sistemas solares, entre otras cosas que son agrupados por la fuerza gravitacional en algún lugar del espacio.
Pulga: Insecto afaníptero, sin alas, de unos dos milímetros de longitud, color negro rojizo, cabeza pequeña, antenas cortas, patas fuertes, largas y adaptadas al salto, y parásito del ser humano y algunos animales. Usualmente habita en la cabellera de las personas y el pelaje de los animales y les provoca picor.
Trampolín: Plano inclinado y elástico que presta impulso al gimnasta para dar grandes saltos.
Vitrina: Mueble de cristal y con estantes usado para exponer y proteger objetos o productos en las tiendas.
Cascada: Caída desde cierta altura del agua de un río u otra corriente por brusco desnivel del cauce.
Peluche: Juguete hecho de tela y relleno de algodón, habas u otros materiales. A menudo tiene forma de animal.
Además de las definiciones-estímulo, se proporcionó un formulario de consentimiento que cada participante debía firmar antes de participar en el estudio. Este documento explicaba el propósito de la investigación, especificaba los derechos del participante y garantizaba la confidencialidad de los datos recolectados. La hoja de consentimiento también proporcionaba información sobre el procedimiento del estudio y el tiempo estimado de participación.
Para la recolección de datos, se generó una tabla en la que se recolectaban los datos de cada participante en relación con cada palabra meta. Las categorías de dicha tabla eran el efecto punta de la lengua, acceso a sonidos/letras, acceso a sílabas, acceso a sonido/letra inicial, acceso a palabra similar, acceso a información adicional, recupera la palabra, recupera la palabra equivocada, no sabe la palabra, bloqueadores. Esta hoja permitió un registro sistemático y organizado del comportamiento del hablante ante las definiciones proporcionadas.
Procedimiento
A cada participante se le explicó que debía pronunciar la palabra correspondiente a una definición que se le proporcionaría, extraída del Diccionario de la Lengua Española. Usamos el siguiente ejemplo para ilustrar la tarea: si la definición es “prenda de vestir que se utiliza en el torso del cuerpo”, debe pronunciar “camisa”. Además, se les exhortó a que brindaran a los investigadores información sobre cómo suena la palabra, cuántas sílabas tiene, con qué letra empieza o termina, en caso de que sepan la palabra pero no logren acceder (fenómeno de la punta de la lengua). Luego de proporcionar la definición, cada investigador anotaba la respuesta del participante y su comportamiento.
Resultados
El fenómeno de la punta de la lengua fue inducido en el 78.13% de los participantes (n = 25) y en el 16.56% de las participaciones totales (53 de 320 intentos). No se controlaron variables léxicas ni experimentales específicas en el diseño del instrumento, por lo que los resultados deben interpretarse en un marco exploratorio.
Gráfica 1: Distribución porcentual de los fenómenos inducidos en los participantes
Con respecto a la distribución por estímulo, las definiciones que provocaron el mayor número de episodios TOT fueron pentagrama y monociclo, con 9 ocurrencias cada una, seguidas por pulga. En contraste, galaxia y cascada presentaron las menores frecuencias, con 3 y 1 episodios, respectivamente. El estímulo de fotosíntesis generó 4 episodios TOT. Estos resultados evidencian variabilidad en la ocurrencia del fenómeno según el estímulo léxico, aunque no se controlaron variables como la frecuencia léxica o la complejidad fonológica que permitan explicar sistemáticamente estas diferencias.
En cuanto a la edad, participaron individuos de entre 18 y 74 años. Se observó que de los nueve participantes que experimentaron tres o más episodios de TOT, seis eran mayores de 40 años, lo cual es consistente con investigaciones previas que documentan un aumento en la frecuencia del TOT con la edad (Brown & Nix, 1996; Burke et al., 1991). En relación con la distribución del fenómeno según grupos de edad, se calculó la cantidad promedio de episodios TOT por participante (TOT/P) en cada rango etario. Los resultados muestran una variabilidad considerable entre los grupos: el grupo de 36–45 años presentó el promedio más alto (2.67), seguido por los grupos de 56–65 (2.50) y de 66–80 (2.00). En contraste, los grupos de 26–35 (0.75) y 46–55 (0.33) presentaron promedios más bajos.
Esta distribución se visualizó mediante una gráfica de barras que muestra el número de episodios TOT por grupo etario. No se realizaron análisis de correlación niinferenciales, por lo que los datos no permiten establecer una relación entre la edad y la frecuencia del fenómeno: simplemente describen cómo se distribuyeron los episodios entre los grupos participantes.
Gráfica 2: Distribución de fenómenos inducidos por grupo etario
Durante los episodios TOT, algunos participantes lograron acceder a la información fonológica parcial, en particular, la relacionada con el inicio de la palabra. En seis instancias se recuperó el onset acompañado de la vocal inicial (por ejemplo, pu- para pulga), aunque en ningún caso se logró recuperar la sílaba inicial completa antes de acceder a la palabra meta. Estos casos se observaron especialmente en los estímulos de cascada, pentagrama y trampolín. Asimismo, no se registró recuperación previa de segmentos finales, de información suprasegmental ni de la cantidad de sílabas. Es importante señalar que el acceso a información fonológica parcial no garantizó la recuperación posterior de la palabra meta.
También, varios participantes accedieron a información conceptual o semántica durante el estado TOT. Por ejemplo, una participante representó mediante gestos la forma de un monociclo, mientras que otra describió sus características físicas o funcionales. En algunos casos, los participantes reutilizaron elementos léxicos de la definición proporcionada, lo que sugiere una activación persistente del contenido semántico asociado al estímulo.
En lo referente a la resolución de los estados TOT, en 18 de las 53 instancias (33.96%) los participantes lograron recuperar correctamente la palabra meta. El porcentaje restante corresponde a recuperaciones erróneas o a la ausencia de recuperación. Algunas respuestas incorrectas fueron producidas con un alto grado de seguridad, mientras que otras reflejaron una menor convicción por parte del participante. D’Angelo y Humphreys (2015) señalan que la resolución exitosa del TOT puede verse facilitada cuando el hablante logra inhibir los bloqueadores activos; los datos de este estudio no permiten confirmar ese mecanismo, pero la variabilidad en el grado de convicción de las respuestas incorrectas es consistente con esa idea.
Gráfica 3: Distribución de recuperaciones tras el fenómeno de la punta de la lengua
Se registraron numerosas respuestas incorrectas que actuaron como competidores léxicos o como bloqueadores. Entre ellas, se observaron sustituciones semánticamente relacionadas (p. ej., piojo, garrapata por pulga), variantes formales cercanas (p. ej., uniciclo por monociclo) y préstamos de otras lenguas (p. ej., vitrine, springboard, teddy bear). También se identificaron respuestas descriptivas, como “muñeco de trapo” en lugar de “peluche”, particularmente entre los participantes de mayor edad. En total, se registraron 94 instancias de bloqueo, de las cuales solo en 19 casos se recuperó posteriormente la palabra meta.
Finalmente, se observó que algunos bloqueadores persistían durante el proceso de recuperación, lo cual podría estar relacionado con la formulación de las definiciones empleadas en el instrumento. Dado que estas variables no se controlaron, los datos son insuficientes para establecer una tendencia.
Discusión
Los resultados obtenidos permiten hacer algunas observaciones sobre cómo opera el acceso léxico en los participantes y en qué medida son coherentes con los modelos teóricos revisados.
En cuanto al tipo de información que los participantes lograron recuperar durante el TOT, lo más frecuente fue el sonido inicial, como pu- para pulga, mientras que otros aspectos fonológicos, como la estructura silábica o el acento, prácticamente no se reportaron. También fue notable que varios participantes accedieron primero a una imagen o descripción del objeto antes que a su nombre: uno hizo con las manos la forma de un monociclo antes de poder nombrarlo. Eso es consistente con lo que proponen Levelt et al. (1999): el significado y la forma fonológica se procesan en etapas distintas, y una puede fallar sin que la otra lo haga.
Otra observación relevante fue que, en algunos casos, las propias definiciones parecían actuar como bloqueadores. Al estar formuladas con un vocabulario específico, podían orientar la búsqueda léxica del participante hacia una dirección que no siempre conducía a la palabra meta, sino a palabras relacionadas con el contenido de la definición. Esto es consistente con lo que describe Dell (1986): la activación se propaga y puede favorecer competidores que no son la palabra buscada.
Dado que los bloqueadores no se clasificaron de manera sistemática según el tipo de relación lingüística, estas observaciones son tentativas y se retoman en la sección de limitaciones.
Limitaciones
Establecido esto, hay varios aspectos que no controlamos en este estudio. No se midió la duración de cada episodio de TOT, por lo que no es posible comparar tiempos entre participantes ni entre estímulos. Tampoco se controlaron características de las palabras, como su frecuencia de uso o la dificultad de sus definiciones,variables que probablemente inciden en si el fenómeno ocurre o no. El diseño fue exploratorio, no experimental, por lo que los resultados describen patrones, pero no permiten establecer causas.
En lo que respecta a los datos fonológicos, el registro fue bastante limitado: se anotó principalmente si el participante recordaba el sonido inicial, pero no se recogió información sistemática sobre sílabas, acento o rimas. Los gestos y descripciones que hicieron los participantes—que en varios casos resultaron bastante informativos—tampoco se codificaron mediante ningún sistema formal, lo que impide compararlos entre sí.
Los bloqueadores se registraron, pero no se clasificaron según el tipo de relación con la palabra meta, si era semántica, fonológica o morfológica, lo que habría permitido comprender mejor cómo funciona la competencia léxica. En cuanto a la edad, el análisis se limitó a una gráfica de barras que muestra la distribución de episodios TOT por grupo etario; no se calcularon correlaciones ni se realizó ningún análisis estadístico inferencial, por lo que no es posible afirmar que la edad incida en la ocurrencia del fenómeno a partir de estos datos.
Una limitación importante se debe al bilingüismo. No se midió si los participantes eran bilingües ni el grado de su bilingüismo, lo que impide formular cualquier afirmación sobre la interferencia interlingüística en los bloqueadores registrados. Casos como uniciclo—un préstamo del inglés unicycle—o springboard y teddybear no pueden analizarse más allá de su registro, porque no sabemos qué papel jugó el inglés en el léxico de cada participante. Investigaciones sobre TOT en poblaciones bilingües sugieren que el bilingüismo puede aumentar la frecuencia del fenómeno debido a la competencia entre los dos sistemas léxicos (Gollan & Silverberg, 2001). Lo que sí se puede decir es que Puerto Rico opera en un contexto de diglosia español-inglés bien documentado, y que probablemente eso influyó en los bloqueadores observados; sin embargo, sin una medida de bilingüismo, esa relación no puede establecerse formalmente.
Por último, las definiciones mismas son un factor difícil de controlar. Algunas podían activar directamente la palabra meta; otras, en cambio, podían llevar a los participantes a inferir la respuesta a partir del texto, en lugar de recuperarla de su léxico. Esa distinción—entre el acceso léxico genuino y el razonamiento a partir de la definición—no puede resolverse con el diseño actual.
Las limitaciones señaladas apuntan directamente a lo que convendría explorar en estudios posteriores. Controlar la frecuencia léxica y la familiaridad de las palabras permitiría entender mejor por qué ciertos estímulos generan más episodios TOT que otros—pentagrama y monociclo fueron los más productivos en este estudio, pero no queda claro por qué. También sería valioso registrar de manera más sistemática qué fragmentos fonológicos se recuperan primero y clasificar los bloqueadores según el tipo de relación lingüística. En cuanto al bilingüismo, incluir una medida desde el diseño—por ejemplo, el nivel de dominancia en inglés o la frecuencia de uso de cada lengua—permitiría analizar si los bloqueadores en inglés responden a patrones de interferencia o simplemente a la disponibilidad léxica en contextos de diglosia como el puertorriqueño.
Conclusiones
En resumen, los datos sugieren que se puede inducir el fenómeno de la punta de la lengua en una tarea de recuperación léxica por definiciones en hablantes del español. Los hallazgos también ofrecen evidencia de cómo la recuperación de sonidos iniciales e información adicional—como imágenes mentales o gestos—interactúa con el fenómeno. En definitiva, los datos son preliminares, pero el ejercicio resultó más productivo de lo esperado: el TOT se indujo con relativa facilidad y los patrones observados son coherentes con lo que predice la literatura.
Una de las lecciones más concretas del estudio tiene que ver con el instrumento en sí: usar definiciones para inducir el TOT tiene ventajas, pero también introduce ruido. Una alternativa que podría mejorar la calidad de los datos en estudios futuros sería presentar imágenes de los objetos en lugar de leer definiciones y pedirles a los participantes que nombren lo que ven. Eso eliminaría el efecto bloqueador del vocabulario de las definiciones y permitiría observar el acceso léxico de forma más directa. Queda bastante por controlar y afinar, pero como punto de partida para investigaciones más rigurosas en español con hablantes puertorriqueños, el estudio cumple su propósito.
Referencias
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D’Angelo, M. C., & Humphreys, K. R. (2015). Tip-of-the-tongue states reoccur because of implicit learning, but resolving them helps. Cognition, 142, 166–190. https://doi.org/10.1016/j.cognition.2015.05.019
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