Mobilization and action: How political mobilization influences voter registration and electoral participation levels
Diego Peña Mercado
Departamento de Ciencias Políticas
Facultad de Ciencias Sociales, UPR RP
Recibido: 16/02/2026; Revisado: 15/05/2026; Aceptado: 15/05/2026
Resumen
La disminución sostenida de la participación electoral en Puerto Rico genera interés por identificar los factores que influyen en la inscripción y el voto. Esta investigación analiza cómo la movilización política —directa, indirecta e interna— influye en las acciones ciudadanas. Se examina, utilizando datos del San Juan Pilot, la relación entre movilización, inscripción y probabilidad de votar mediante análisis descriptivos y bivariados. Los resultados muestran que la movilización directa e indirecta es el predictor más consistente de la participación electoral. Asimismo, la identificación partidista y el estatus político del país se asocian significativamente con niveles más altos de votación. En conjunto, los hallazgos confirman que la participación está profundamente condicionada por enlaces sociales, identidades políticas y movilizaciones que reducen los costos de la acción electoral.
Palabras clave: política, elecciones, movilización
Abstract
The sustained decline in electoral participation in Puerto Rico generates interest in identifying the factors that influence registration and voting. This research analyzes how political mobilization—direct, indirect, and internal—influences citizen actions. Using data from the San Juan Pilot, the relationship between mobilization, registration, and the probability of voting is examined through descriptive and bivariate analysis. The results show that direct and indirect mobilization are the most consistent predictors of electoral participation. Likewise, partisan identification and alignment with the country's political status are significantly associated with higher voting levels. Combined, the findings confirm that participation is deeply conditioned by social networks, political identities, and mobilizations that reduce the costs of electoral action.
Keywords: politics, elections, mobilization
Introducción
La participación electoral constituye uno de los pilares fundamentales de los sistemas democráticos. En su concepción más básica, la democracia implica la acción colectiva del pueblo orientada a producir cambios sociales y políticos. Sin embargo, la participación electoral no es un fenómeno automático ni uniforme; por el contrario, depende de una serie de factores institucionales, sociales e individuales que influyen en la acción política.
En el caso de Puerto Rico, este tema adquiere una relevancia particular. Históricamente, la isla se caracterizó por niveles de participación electoral superiores a los de Estados Unidos. No obstante, desde finales del siglo XX y principios del XXI, la participación ha experimentado una disminución sostenida, alcanzando niveles históricamente bajos en las elecciones recientes. Este descenso ha coincidido con cambios profundos en el sistema partidista, una erosión de la identificación política tradicional y una aparente debilidad de los mecanismos de movilización electoral.
Este estudio parte de la premisa de que la movilización política desempeña un rol central en la explicación de la participación electoral. En particular, se examina cómo la movilización directa, la indirecta y la interna influyen en la inscripción electoral y en la probabilidad de votar. Mediante el análisis de datos empíricos recopilados en San Juan, esta investigación busca aportar evidencia sobre los mecanismos que activan o inhiben la participación electoral en el contexto puertorriqueño contemporáneo.
Revisión de literatura
En su definición más fundamental, la democracia puede entenderse como una acción del pueblo orientada a promover cambios en la sociedad (Wolin, 1994). Por lo tanto, en un sistema electoral, la participación e inscripción de electores resultan cruciales para una sociedad. Para asegurar la participación electoral (o política), la movilización desempeña un papel importante. Esta consiste en que candidatos, partidos, activistas y entes (o grupos) sociales persuadan a otros individuos para que participen (Rosenstone & Hansen, 1993). La movilización se divide en dos categorías principales: directa e indirecta. La movilización directa implica que los líderes políticos generen las condiciones necesarias para que un individuo tenga exposición a algún tipo de acción política, lo cual fomenta la circulación de información sobre temas sociales que podrían afectarlo (Rosenstone & Hansen, 1993). La movilización indirecta, por su parte, ocurre cuando dichos mensajes se difunden a través de diversos entes sociales y generan interacciones (social networking) (Rosenstone & Hansen, 1993). En el contexto de Puerto Rico, los principales propulsores de movilización son los partidos políticos (Cámara-Fuertes, 1999). Las estrategias que estos adoptan no solo influyen en la participación electoral, sino que también se reflejan en los entes sociales y en la formulación de leyes que determinan el acceso al voto.
Para comprender los distintos factores que pueden influir en que un individuo se inscriba o vote en unas elecciones, es esencial entender los costos del voto. Según Downs (1957), ejercer el voto implica un costo para el elector. El tiempo que una persona invierte en inscribirse, buscar información sobre los candidatos y acudir a las urnas representa un costo concreto. Rosenstone y Hansen (1993) añaden que participar en asuntos políticos requiere que los individuos abandonen o pospongan otras actividades, lo que provoca que el costo varíe entre personas. La información es otro elemento del costo del voto; los esfuerzos de movilización buscan transmitir el mensaje de un candidato o de una campaña política, de forma directa o indirecta (Rosenstone & Hansen, 1993). El costo del voto es fundamental para entender por qué las personas deciden o no acudir a las urnas. Resulta importante identificar los factores que influyen en el costo del voto.
Por otro lado, se ha demostrado que los cambios en los requisitos de edad pueden influir de manera positiva o negativa en la participación electoral. Cámara-Fuertes (1999) compara la diferencia en la participación electoral de 1972 entre Puerto Rico y los Estados Unidos, cuando ambas jurisdicciones redujeron la edad para votar. En Puerto Rico, esta reforma resultó en un aumento del 13 % en la participación (de 67% a 80%), mientras que en Estados Unidos produjo una disminución de 6% (de 61% a 55%). Estos hallazgos sugieren que los factores de acceso al voto moldean las estrategias para aumentar la participación electoral, lo cual, posteriormente, se refleja en los métodos de movilización empleados.
Desde el punto de vista del individuo, la participación política —incluida la participación electoral— debe brindar algún tipo de beneficio o, al menos, no representar un costo significativo. Asimismo, el individuo debe sentir que puede lograr algún tipo de cambio político, lo que Rosenstone y Hansen (1993) describen como political efficacy. Tanto el costo como la efficacy representan dos dimensiones individualistas de la participación política, pues parten de la premisa de que la participación produce algún tipo de beneficio o impacto.
La visión individualista de la participación política plantea dos dilemas principales. Primero, está la paradoja del voto, que establece que si el individuo no obtiene un beneficio personal, no tiene razón para acudir a las urnas. El segundo es la ignorancia racional, que sugiere que es inútil adquirir conocimiento político si este no ofrece un valor individual ni cambia el resultado electoral. En ambos dilemas, las interacciones con grupos sociales ayudan a superar las barreras a la participación política (Rosenstone & Hansen, 1993).
Las razones por las cuales el networking social aporta a la participación son claras. Primero, facilita una mejor captación de información: reuniones con familiares, vecinos o compañeros de trabajo sirven como centros naturales de comunicación donde la discusión política se vuelve inevitable. Segundo, estos grupos generan una identidad colectiva que influye en la formación de actitudes y comportamientos políticos (Rosenstone & Hansen, 1993). Por ello, los grupos sociales funcionan como los principales propulsores de la movilización indirecta, ya que difunden los mensajes de las campañas y de los líderes políticos.
Cuando se trata de participación o inscripción electoral, los grupos sociales ejercen un nivel de presión política, lo que incrementa significativamente los niveles de participación e inscripción; incluso este tipo de presión puede ser tan efectiva como la movilización directa (Gerber et al., 2008). Esta presión surge de las normas sociales establecidas en distintos sectores, que pueden manifestarse como responsabilidades cívicas, entre ellas el deber de votar (Gerber et al., 2008).
En las primarias del 2006 en Michigan se realizó un estudio que consistió en enviar cartas por correo con distintos mensajes: una mostrando las tasas de participación personales previas, otra mostrando las tasas de participación de los vecinos y una tercera enfatizando la importancia del voto como responsabilidad cívica. En el grupo control, la tasa de participación fue de 29.7%; entre quienes recibieron el mensaje de responsabilidad cívica, la participación aumentó a 31.5%, y entre quienes recibieron la información sobre la participación de sus vecinos ascendió a 37.8% (Gerber et al., 2008). Estos resultados muestran que el sentido de responsabilidad cívica tiene un impacto en la participación, pero evidencian también que conocer la conducta de los vecinos genera una presión social adicional que aumenta la participación en un 8.1%.
El sentido de comunidad también puede tener un impacto a largo plazo. Si un grupo social posee un historial de alta participación electoral, esto puede movilizar a futuras generaciones en la misma dirección, creando una inercia en los niveles de participación (Kernell & Lamberson, 2023). Además, la conexión entre distintos grupos sociales refuerza la participación electoral, ya que los individuos forman parte de redes que reciben más contacto con fuerzas directas de movilización (Kernell & Lamberson, 2023). Este fenómeno también está relacionado con el costo de la movilización: los grupos sociales mejor organizados reducen dicho costo, pues conocen qué acciones realizar y cuáles son los límites de su capacidad de movilización (Tilly, 1978).
El tipo de grupo social también tiene efectos en la movilización indirecta. Por ejemplo, en Puerto Rico se observó que quienes pertenecen a una comunidad u organización cívica presentan niveles más altos de participación electoral (Cámara-Fuertes, 1999). Del mismo modo, la unidad familiar influye en la participación: se encontró que las personas que vivían con otros miembros del hogar tendían a movilizarse entre sí, lo que incrementaba su participación electoral (1999). Asimismo, la afiliación a un partido político incrementa drásticamente los niveles de participación e inscripción, ya que los partidos no operan como otros grupos sociales que ejercen principalmente una movilización indirecta. Según Robert Anderson (1973), los partidos cumplen funciones esenciales de movilización, legitimación y representación; debido a estas funciones, los partidos políticos realizan movilización directa de los electores o posibles electores.
Cuando hablamos estrictamente de la inscripción, la movilización —en especial la directa— ayuda a brindar información adicional al ciudadano, quien previamente no estaba orientado sobre las fechas límite de registro ni sobre el proceso de registro en sí (Dowling et al., 2024). En sistemas electorales que implementan el voto por jerarquía o Rank Choice Voting, los efectos de la movilización son más acentuados; esto se debe a que, en ese sistema, las campañas políticas optan por utilizar métodos más directos para contactar a posibles electores, lo cual ha mostrado un incremento tanto en la inscripción como en laparticipación electoral (Dowling et al., 2024).
El plebiscito de Estadidad Sí o No formó parte de las papeletas de las elecciones del 2020 en Puerto Rico; este plebiscito actuó como un movilizador para aquellos votantes que se identificaban con la estadidad, pero no necesariamente con el Partido Nuevo Progresista (PNP). Cuevas Molina et al. (2023) muestran que el plebiscito movilizó más a los votantes; esto se evidenció en la cantidad de papeletas para la gobernación que fueron dejadas en blanco. En los municipios con mayor participación, la cantidad de papeletas en blanco fue mayor, lo que demuestra que el plebiscito fue un elemento clave en la movilización. Este estilo de movilización se cataloga como movilización interna (self-mobilization), en la cual las creencias o preferencias sobre algún issue impulsan al individuo a tomar algún tipo de acción política (Rosenstone & Hansen, 1993).
Quién y cómo se realiza la movilización tiene un impacto significativo en la efectividad de dicha movilización. Gerber y Green (2000) describen tres estrategias principales que usan las campañas políticas para contactar a electores: canvassing (contacto directo con un individuo), cartas por correo y llamadas telefónicas. Su estudio concluye que el canvassing tiene el mayor impacto en la participación electoral, mostrando que la tasa de participación de aquellos contactados fue de 59%, en contraste con el 44.5% de quienes no fueron contactados; las cartas por correo también aumentaron la participación, mientras que las llamadas telefónicas no mostraron efecto alguno.
Siguiendo esta lógica de que el canvassing tiene mayor impacto en la participación, junto a mis compañeros Luis Reyes, Andrés Linares y Gabriel Lago, realizamos observaciones de campo para examinar las diferencias entre realizar canvassing con un candidato presente y realizarlo solo con miembros de la campaña. Nuestras observaciones concluyeron que la presencia del candidato facilitaba el inicio de conversaciones con los ciudadanos y permitía aclarar dudas; además, los ciudadanos mostraban mayor confianza en el mensaje político cuando provenía directamente del candidato. Aunque no llegamos a medir si estas interacciones tendrían un efecto electoral, se puede inferir que una mayor receptividad y claridad en el mensaje tienen un impacto positivo en la participación electoral.
El tema de la confianza también recae en si el ciudadano se siente cómodo con quien realiza la acción de movilizar. Un estudio de 2002 en Fresno, California, mostró que los canvassers latinos aumentaban la receptividad entre ciudadanos latinos (Michelson, 2006). Esto se debe en gran medida a que los individuos se sienten más cómodos al interactuar con alguien que comparte un trasfondo étnico o cultural similar. Este fenómeno sugiere que la selección del equipo de campaña puede formar parte estratégica del proceso de movilización para maximizar su efectividad.
La competitividad en una elección influye en la estrategia de una campaña, lo que suele resultar en mayor movilización directa. Este fenómeno fue observado en Puerto Rico tras la elección de 1972, cuando se rompió con la hegemonía de 20 años del Partido Popular Democrático (PPD) en la gobernación, lo que significó que la competitividad de esa elección movilizó a más electores (Cámara-Fuertes, 1999). Aunque muchos estudios consideran la competitividad un buen indicador de participación electoral, su efecto se ha visto mermado en años recientes. En las elecciones de 2024 en el Reino Unido se observó que las contiendas cerradas aumentaron la participación, pero el factor decisivo fue la identificación —o falta de identificación— partidista, que en algunos casos intensificó la competitividad (Bunting, 2024). Las elecciones competitivas crean un sentido de importancia que capta la atención ciudadana; además, las campañas invierten más recursos en movilizar a los electores (Gerber & Green, 2016). En este tipo de elecciones, las actividades de campaña aumentan, lo que a su vez moviliza a los ciudadanos. En las elecciones presidenciales de 2008 se observó este efecto indirecto: en los estados con contiendas más cerradas, las campañas realizaron más actividades (Cann & Cole, 2011). Estos datos sugieren que la movilización directa es lo que realmente impulsa a los electores a participar y que la competitividad simplemente intensifica esa movilización.
En Puerto Rico, la importancia de participar en las elecciones ha tenido una trayectoria particular. En la década de 1980 se observó un fuerte compromiso electoral, con una participación del 82% del electorado (Cuevas-Molina et al., 2023). Sin embargo, desde entonces los niveles de participación han disminuido notablemente. En las últimas dos décadas, esta merma se ha acentuado aún más: en 2012 la participación electoral fue del 67% y en 2020 bajó a sólo 49% de las personas elegibles para votar (Cuevas-Molina et al., 2023). Esta caída ha sido sorprendente, dado que históricamente Puerto Rico mantenía tasas de votación considerablemente superiores a las de Estados Unidos.
El profesor Cámara-Fuertes (1999) señala que en 1972 ambas jurisdicciones redujeron la edad requerida para votar, lo que elevó la participación en Puerto Ricopero la redujo en Estados Unidos. Para 1980, Puerto Rico alcanzó una participación del 82 %, mientras que Estados Unidos registró sólo 52.6% (Cámara-Fuertes, 1999). Esta brecha del 20% demuestra que a finales del siglo XX existían factores robustos que movilizaban a la población. Entre ellos, la fuerte identificación partidista de los puertorriqueños, a diferencia de Estados Unidos, donde las ideologías no estaban estrechamente ligadas a los partidos. Además, Puerto Rico se enfoca en movilizar a los votantes jóvenes, mientras que Estados Unidos dirige sus esfuerzos principalmente a votantes mayores (Cámara-Fuertes, 1999). Finalmente, la identificación partidista fue crucial para la movilización: en 1972, los afiliados al PPD o al PNP tenían una participación de 94%, frente al 84% delos no afiliados, lo que subraya el papel central de los partidos en la movilización.
En la actualidad, Puerto Rico —si se evalúa según los estándares de las décadas de 1970 y 1980— parece enfrentar una crisis de participación electoral. Según datos de la Comisión Estatal de Elecciones (CEE), en las elecciones de 2024 solo el 64% de los electores hábiles votó, cifra que disminuye aún más al ajustarla a la población elegible (mayores de 18 años). En 2020, la participación fue incluso menor: 55%, y, cuando se ajusta a la población elegible, solo 49% (Cuevas-Molina et al., 2023). Estas elecciones también reflejaron un cambio en el sistema partidista: por primera vez surgieron partidos definidos por ideologías liberales y conservadoras —Movimiento Victoria Ciudadana (MVC) y Proyecto Dignidad— en lugar del tradicional eje de estatus político (Cuevas-Molina et al., 2023). Según la literatura, estos nuevos partidos carecen del anclaje ideológico-organizacional que tradicionalmente fomentaba la identificación partidista y, por tanto, la participación. Además, se observó un notable nivel de apatía hacia los partidos mayoritarios, PPD y PNP, indicando una erosión en su capacidad de movilización. El estudio muestra que en los municipios donde el PPD o el PNP logró movilizar, el respaldo a sus candidatos a gobernador aumentó (Cuevas-Molina et al., 2023). En otras palabras, la merma en la fuerza de los partidos mayoritarios ha reducido los eventos de movilización, lo que ha afectado negativamente la participación electoral.
En síntesis, el impacto que ejercen la movilización indirecta y directa sobre la inscripción y la participación electoral es innegable. La movilización impulsa a los electores a participar porque facilita su interacción con los eventos políticos, lo cual reduce el costo de la participación electoral. En última instancia, lo que provoca una movilización efectiva es la fortaleza de las instituciones sociales, ya que estas crean las condiciones que llevan al electorado a inscribirse y acudir a las urnas.
Teoría de investigación
Para que la participación política de un individuo se materialice, es primordial que la percepción de los beneficios supere a los costos; en otras palabras, si el individuo piensa que le resulta beneficioso ejercer algún tipo de acción electoral, lo hará (Downs, 1957). La movilización resulta ser un elemento crucial paramitigar los costos que conlleva el tener que inscribirse y votar; factores internos y externos influyen en si un individuo decide tomar alguna de las acciones antes mencionadas.
De manera interna, el nivel de identidad partidista es un factor determinante para que los individuos tomen alguna medida de acción política. En el caso de Puerto Rico, se ha mostrado que altos niveles de identidad partidista están asociados a mayores niveles de inscripción electoral (Cámara-Fuertes,1999). Otro factor que tiene un impacto en la movilización interna de un individuo es la importancia del estatus, incluso se ha mostrado que este factor puede ser hasta más fuerte que la identificación partidista (Cuevas-Molina et al., 2023).
Las dinámicas de movilización, a su vez, estarán atadas a factores externos, como la movilización directa e indirecta. La movilización directa ocurre cuando algún candidato o campaña política contacta directamente a un individuo. Por otro lado, la movilización indirecta se da cuando los mensajes de los candidatos se difunden a través de distintos enlaces sociales, lo cual puede incluir conversaciones con familiares o incluso interacciones con miembros de una comunidad (Rosenstone & Hansen, 1993). La movilización busca minimizar los costos de la acción política o electoral, ya que incentiva al individuo mediante el acceso a información y recursos que facilitan acciones como la inscripción electoral y el voto (Rosenstone & Hansen, 1993).
En el caso de Puerto Rico, se ha demostrado que mientras más fuertes están las instituciones partidistas, mayor es la movilización directa, lo cual conlleva un aumento en la participación electoral. Este factor se vio reflejado en las décadas del 70 y 80, ya que los partidos políticos estaban bien organizados, lo cual produjo las mayores tasas de participación e inscripción electoral (Cámara-Fuertes, 1999). En la actualidad, a pesar de que las tasas de inscripción y participación son bajas, se puede concluir que en lugares en los cuales los partidos principales (PNP y PPD) tienen mayor presencia, los individuos tienden a inscribirse y votar más; esto se debe a que estos partidos cuentan con mayores recursos para poder movilizar al electorado (Cuevas-Molina et al., 2023).
En el caso de la movilización indirecta se difunde el mensaje de los candidatos y campañas a través de los distintos entes o grupos sociales, lo cual genera información que puede minimizar el costo del voto (Rosenstone & Hansen,1993). La frecuencia y la efectividad de la movilización indirecta dependerán de la fuerza de los entes (o grupos) sociales, ya que aquellos entes sociales que logran comunicar más información a los individuos aumentarán las probabilidades de participación e inscripción electoral (Kernell & Lamberson, 2023).
En síntesis, lo que va a determinar que un individuo se inscriba y vote es el costo de su participación. La movilización es el factor que reduce esos costos y hace efectivo que el individuo tome algún tipo de acción electoral. Mientras más movilizado esté el individuo, menor es el costo.
Hipótesis
Los individuos que hayan sido movilizados (contactados) directamente por campañas o candidatos tendrán mayor participación electoral que los que no hayan sido contactados.
Los individuos que tengan más a menudo conversaciones sobre asuntos políticos (movilización indirecta) tendrán mayor participación electoral.
Los individuos que tengan algún tipo de identificación de estatus tendrán mayores niveles de participación electoral.
Los individuos que tengan mayores niveles de identificación partidista tendrán mayor es niveles de participación electoral
Metodología
Esta investigación utiliza un diseño cuantitativo de tipo descriptivo y explicativo, cuyo objetivo es analizar la relación entre distintos tipos de movilización política y las acciones electorales de los individuos, específicamente la inscripción electoral y la probabilidad de votar. El estudio se basa en datos secundarios provenientes del San Juan Pilot Study, una encuesta aplicada a residentes del municipio de San Juan con el propósito de examinar comportamientos políticos y características sociodemográficas.
Base de datos y muestra
Como se mencionó antes, para este estudio se utilizará la base de datos de la encuesta de San Juan Pilot, realizada en la zona de San Juan en las elecciones de 2024, en la que se entrevistó a alrededor de 279 personas mayores de 18 años.
Para las variables dependientes, utilizaremos si las personas están inscritas en las elecciones (Q.13.3) y cuán probable es que voten en las elecciones de 2024. Para entender mejor si votarán o no, estamos recodificando los “nada probable” y “poco probable” a “no votará”, mientras que “bastante probable” y “muy probable” como “sí votarán” en la pregunta Q.13.4.
De otro lado, utilizaremos para nuestras variables independientes la movilización directa que mediremos a través de la pregunta Q.13.1 que nos habla de cómo los partidos y líderes políticos contactan a las personas para que voten. Para la movilización indirecta se utilizará la pregunta Q.13.2, que abarca el tema de cuándo un individuo se reúne con familiares o amigos para hablar de política y de las elecciones.
Para representar la movilización interna estaremos utilizando la intensidad de afiliación partidista con la pregunta Q.7.2 donde se pregunta cuán fuertemente se identifican con su partido (se le añadieron los que respondieron ninguno en la pregunta Q.7.1 que indicaba el partido con el cual el individuo se identificaba), y la Q.6.4 que mide si un individuo tiene alguna preferencia de estatus o no, para esta se unieron todas las alternativas de estatus bajo “tienen ID de Estatus”.
El análisis de los datos se llevó a cabo en dos etapas principales. En primer lugar, se realizó un análisis descriptivo para examinar la distribución de todas las variables incluidas en el estudio. En esta etapa se utilizaron frecuencias y porcentajes para describir la muestra y establecer el contexto general del análisis. En segundo lugar, se utilizarán tablas bivariadas para analizar la relación entre las variables independientes y las dependientes. Estas tablas permiten comparar las tasas de inscripción y la probabilidad de voto entre distintos grupos, tales como individuos movilizados y no movilizados, niveles de identificación partidista y la presencia o ausencia de identificación con el estatus político.
Justificación metodológica
El uso de tablas bivariadas resulta apropiado para los objetivos de esta investigación, ya que permite identificar asociaciones claras entre variables y evaluar patrones consistentes en los datos sin recurrir a modelos estadísticos más complejos. Esta estrategia metodológica es consistente con estudios previos sobre movilización y participación electoral, en particular con investigaciones exploratorias y estudios piloto.
En conjunto, esta metodología permite poner a prueba las hipótesis planteadas y evaluar empíricamente el impacto de la movilización política en la inscripción y la participación electoral en el contexto puertorriqueño.
Análisis de los datos
Descripción de la muestra