Mensaje de la editora

Camille Villafañe-Rodríguez, PhD
Editora

Aunque las obras reunidas en este número fueron sometidas antes de los sucesos de la huelga de 2026, en ellas ya se perfila con claridad una preocupación por la identidad, articulada a través de la resistencia, la protesta y los efectos persistentes del colonialismo. Esta convergencia temática se manifiesta, por ejemplo, en “La construcción de la identidad en el contexto de la protesta: el verano del 2019 en Puerto Rico” donde Alexandra Santiago examina la protesta como espacio de formación identitaria; en “Contramemoria y resistencia lingüística en Kneecap:una reflexión poscolonial desde Puerto Rico” en el que Khatherinne Rivera pone en diálogo las experiencias de resistencia colonial en Puerto Rico e Irlanda del Norte a partir de las propuestas artísticas de Bad Bunny y Kneecap; y en “El colonialismo: el mayor obstáculo de la construcción de identidades LGBTQAI+” texto en el que Ayelet Del Toro analiza cómo el colonialismo condiciona y restringe la construcción identitaria de las comunidades LGBTQAI+. 

Desde esa reflexión sobre la identidad, la sección de investigaciones encuentra un eco significativo en los textos creativos que integran el número. Los poemas y cuentos aquí reunidos amplían esta conversación desde distintas aristas de la experiencia puertorriqueña, en particular en torno a la identidad nacional y la identidad femenina. En esa línea se inscribe Zaman, de Christián Colón, que aborda la relación compleja entre la identidad puertorriqueña y la política, así como la experiencia boricua de anhelar transformaciones sin dar siempre el paso hacia la acción. A su vez, A daisy in a batch full of roses, de Saray Ríos, explora el deseo de aceptación y pertenencia en Puerto Rico desde la perspectiva de quien nació fuera del país. 

La identidad femenina, por su parte, se despliega en estos textos desde registros marcados por la ira, la vulnerabilidad, la frustración y la afirmación personal. Marioneta, de Wilmarie Hernández, y Like a doll, de Sherlyan Lebrón, exploran la experiencia de ser manipulada y reducida a objeto por la mirada o la voluntad ajena. En ¿Cuándo finalmente seré mujer?, Mariana Del Toro se adentra en las emociones y tensiones que acompañan el tránsito de niña a mujer. La difunta, de Elena Ramos, presenta un relato en el que la naturaleza acude en defensa del cuerpo femenino, mientras que Beyond their margins, de Áleris Ortiz, reflexiona sobre las normas impuestas a niñas y mujeres y sobre la posibilidad liberadora de vivir según una voluntad propia. 

En conjunto, este número propone una lectura amplia y compleja de la experiencia de vivir en Puerto Rico. Entre las tensiones del gobierno, la política y la historia, y los procesos de construcción identitaria que emergen en contextos de lucha, transformación y afirmación, las obras aquí reunidas trazan un mapa sensible de las múltiples formas en que se piensa, se habita y se narra el país, con especial atención a las experiencias de las mujeres en nuestra sociedad. 

Posted on May 20, 2026 .

Movilización y acción: cómo la movilización política influye en los niveles de inscripción y participación electoral

Mobilization and action: How political mobilization influences voter registration and electoral participation levels  

Diego Peña Mercado 
Departamento de Ciencias Políticas 
Facultad de Ciencias Sociales, UPR RP

Recibido: 16/02/2026; Revisado: 15/05/2026; Aceptado: 15/05/2026

Resumen 

La disminución sostenida de la participación electoral en Puerto Rico genera interés por identificar los factores que influyen en la inscripción y el voto. Esta investigación analiza cómo la movilización política —directa, indirecta e interna— influye en las acciones ciudadanas. Se examina, utilizando datos del San Juan Pilot, la relación entre movilización, inscripción y probabilidad de votar mediante análisis descriptivos y bivariados. Los resultados muestran que la movilización directa e indirecta es el predictor más consistente de la participación electoral. Asimismo, la identificación partidista y el estatus político del país se asocian significativamente con niveles más altos de votación. En conjunto, los hallazgos confirman que la participación está profundamente condicionada por enlaces sociales, identidades políticas y movilizaciones que reducen los costos de la acción electoral. 

Palabras clave: política, elecciones, movilización 

Abstract 

The sustained decline in electoral participation in Puerto Rico generates interest in identifying the factors that influence registration and voting. This research analyzes how political mobilization—direct, indirect, and internal—influences citizen actions. Using data from the San Juan Pilot, the relationship between mobilization, registration, and the probability of voting is examined through descriptive and bivariate analysis. The results show that direct and indirect mobilization are the most consistent predictors of electoral participation. Likewise, partisan identification and alignment with the country's political status are significantly associated with higher voting levels. Combined, the findings confirm that participation is deeply conditioned by social networks, political identities, and mobilizations that reduce the costs of electoral action. 

Keywords: politics, elections, mobilization 

Introducción 

La participación electoral constituye uno de los pilares fundamentales de los sistemas democráticos. En su concepción más básica, la democracia implica la acción colectiva del pueblo orientada a producir cambios sociales y políticos. Sin embargo, la participación electoral no es un fenómeno automático ni uniforme; por el contrario, depende de una serie de factores institucionales, sociales e individuales que influyen en la acción política. 

En el caso de Puerto Rico, este tema adquiere una relevancia particular. Históricamente, la isla se caracterizó por niveles de participación electoral superiores a los de Estados Unidos. No obstante, desde finales del siglo XX y principios del XXI, la participación ha experimentado una disminución sostenida, alcanzando niveles históricamente bajos en las elecciones recientes. Este descenso ha coincidido con cambios profundos en el sistema partidista, una erosión de la identificación política tradicional y una aparente debilidad de los mecanismos de movilización electoral. 

Este estudio parte de la premisa de que la movilización política desempeña un rol central en la explicación de la participación electoral. En particular, se examina cómo la movilización directa, la indirecta y la interna influyen en la inscripción electoral y en la probabilidad de votar. Mediante el análisis de datos empíricos recopilados en San Juan, esta investigación busca aportar evidencia sobre los mecanismos que activan o inhiben la participación electoral en el contexto puertorriqueño contemporáneo. 

Revisión de literatura  

En su definición más fundamental, la democracia puede entenderse como una acción del pueblo orientada a promover cambios en la sociedad (Wolin, 1994). Por lo tanto, en un sistema electoral, la participación e inscripción de electores resultan cruciales para una sociedad. Para asegurar la participación electoral (o política), la movilización desempeña un papel importante. Esta consiste en que candidatos, partidos, activistas y entes (o grupos) sociales persuadan a otros individuos para que participen (Rosenstone & Hansen, 1993). La movilización se divide en dos categorías principales: directa e indirecta. La movilización directa implica que los líderes políticos generen las condiciones necesarias para que un individuo tenga exposición a algún tipo de acción política, lo cual fomenta la circulación de información sobre temas sociales que podrían afectarlo (Rosenstone & Hansen, 1993). La movilización indirecta, por su parte, ocurre cuando dichos mensajes se difunden a través de diversos entes sociales y generan interacciones (social networking) (Rosenstone & Hansen, 1993). En el contexto de Puerto Rico, los principales propulsores de movilización son los partidos políticos (Cámara-Fuertes, 1999). Las estrategias que estos adoptan no solo influyen en la participación electoral, sino que también se reflejan en los entes sociales y en la formulación de leyes que determinan el acceso al voto. 

Para comprender los distintos factores que pueden influir en que un individuo se inscriba o vote en unas elecciones, es esencial entender los costos del voto. Según Downs (1957), ejercer el voto implica un costo para el elector. El tiempo que una persona invierte en inscribirse, buscar información sobre los candidatos y acudir a las urnas representa un costo concreto. Rosenstone y Hansen (1993) añaden que participar en asuntos políticos requiere que los individuos abandonen o pospongan otras actividades, lo que provoca que el costo varíe entre personas. La información es otro elemento del costo del voto; los esfuerzos de movilización buscan transmitir el mensaje de un candidato o de una campaña política, de forma directa o indirecta (Rosenstone & Hansen, 1993). El costo del voto es fundamental para entender por qué las personas deciden o no acudir a las urnas. Resulta importante identificar los factores que influyen en el costo del voto. 

Por otro lado, se ha demostrado que los cambios en los requisitos de edad pueden influir de manera positiva o negativa en la participación electoral. Cámara-Fuertes (1999) compara la diferencia en la participación electoral de 1972 entre Puerto Rico y los Estados Unidos, cuando ambas jurisdicciones redujeron la edad para votar. En Puerto Rico, esta reforma resultó en un aumento del 13 % en la participación (de 67% a 80%), mientras que en Estados Unidos produjo una disminución de 6% (de 61% a 55%). Estos hallazgos sugieren que los factores de acceso al voto moldean las estrategias para aumentar la participación electoral, lo cual, posteriormente, se refleja en los métodos de movilización empleados. 

Desde el punto de vista del individuo, la participación política —incluida la participación electoral— debe brindar algún tipo de beneficio o, al menos, no representar un costo significativo. Asimismo, el individuo debe sentir que puede lograr algún tipo de cambio político, lo que Rosenstone y Hansen (1993) describen como political efficacy. Tanto el costo como la efficacy representan dos dimensiones individualistas de la participación política, pues parten de la premisa de que la participación produce algún tipo de beneficio o impacto. 

La visión individualista de la participación política plantea dos dilemas principales. Primero, está la paradoja del voto, que establece que si el individuo no obtiene un beneficio personal, no tiene razón para acudir a las urnas. El segundo es la ignorancia racional, que sugiere que es inútil adquirir conocimiento político si este no ofrece un valor individual ni cambia el resultado electoral. En ambos dilemas, las interacciones con grupos sociales ayudan a superar las barreras a la participación política (Rosenstone & Hansen, 1993). 

Las razones por las cuales el networking social aporta a la participación son claras. Primero, facilita una mejor captación de información: reuniones con familiares, vecinos o compañeros de trabajo sirven como centros naturales de comunicación donde la discusión política se vuelve inevitable. Segundo, estos grupos generan una identidad colectiva que influye en la formación de actitudes y comportamientos políticos (Rosenstone & Hansen, 1993). Por ello, los grupos sociales funcionan como los principales propulsores de la movilización indirecta, ya que difunden los mensajes de las campañas y de los líderes políticos. 

Cuando se trata de participación o inscripción electoral, los grupos sociales ejercen un nivel de presión política, lo que incrementa significativamente los niveles de participación e inscripción; incluso este tipo de presión puede ser tan efectiva como la movilización directa (Gerber et al., 2008). Esta presión surge de las normas sociales establecidas en distintos sectores, que pueden manifestarse como responsabilidades cívicas, entre ellas el deber de votar (Gerber et al., 2008). 

En las primarias del 2006 en Michigan se realizó un estudio que consistió en enviar cartas por correo con distintos mensajes: una mostrando las tasas de participación personales previas, otra mostrando las tasas de participación de los vecinos y una tercera enfatizando la importancia del voto como responsabilidad cívica. En el grupo control, la tasa de participación fue de 29.7%; entre quienes recibieron el mensaje de responsabilidad cívica, la participación aumentó a 31.5%, y entre quienes recibieron la información sobre la participación de sus vecinos ascendió a 37.8% (Gerber et al., 2008). Estos resultados muestran que el sentido de responsabilidad cívica tiene un impacto en la participación, pero evidencian también que conocer la conducta de los vecinos genera una presión social adicional que aumenta la participación en un 8.1%. 

El sentido de comunidad también puede tener un impacto a largo plazo. Si un grupo social posee un historial de alta participación electoral, esto puede movilizar a futuras generaciones en la misma dirección, creando una inercia en los niveles de participación (Kernell & Lamberson, 2023). Además, la conexión entre distintos grupos sociales refuerza la participación electoral, ya que los individuos forman parte de redes que reciben más contacto con fuerzas directas de movilización (Kernell & Lamberson, 2023). Este fenómeno también está relacionado con el costo de la movilización: los grupos sociales mejor organizados reducen dicho costo, pues conocen qué acciones realizar y cuáles son los límites de su capacidad de movilización (Tilly, 1978). 

El tipo de grupo social también tiene efectos en la movilización indirecta. Por ejemplo, en Puerto Rico se observó que quienes pertenecen a una comunidad u organización cívica presentan niveles más altos de participación electoral (Cámara-Fuertes, 1999). Del mismo modo, la unidad familiar influye en la participación: se encontró que las personas que vivían con otros miembros del hogar tendían a movilizarse entre sí, lo que incrementaba su participación electoral (1999). Asimismo, la afiliación a un partido político incrementa drásticamente los niveles de participación e inscripción, ya que los partidos no operan como otros grupos sociales que ejercen principalmente una movilización indirecta. Según Robert Anderson (1973), los partidos cumplen funciones esenciales de movilización, legitimación y representación; debido a estas funciones, los partidos políticos realizan movilización directa de los electores o posibles electores.  

Cuando hablamos estrictamente de la inscripción, la movilización —en especial la directa— ayuda a brindar información adicional al ciudadano, quien previamente no estaba orientado sobre las fechas límite de registro ni sobre el proceso de registro en sí (Dowling et al., 2024). En sistemas electorales que implementan el voto por jerarquía o Rank Choice Voting, los efectos de la movilización son más acentuados; esto se debe a que, en ese sistema, las campañas políticas optan por utilizar métodos más directos para contactar a posibles electores, lo cual ha mostrado un incremento tanto en la inscripción como en laparticipación electoral (Dowling et al., 2024). 

El plebiscito de Estadidad Sí o No formó parte de las papeletas de las elecciones del 2020 en Puerto Rico; este plebiscito actuó como un movilizador para aquellos votantes que se identificaban con la estadidad, pero no necesariamente con el Partido Nuevo Progresista (PNP). Cuevas Molina et al. (2023) muestran que el plebiscito movilizó más a los votantes; esto se evidenció en la cantidad de papeletas para la gobernación que fueron dejadas en blanco. En los municipios con mayor participación, la cantidad de papeletas en blanco fue mayor, lo que demuestra que el plebiscito fue un elemento clave en la movilización. Este estilo de movilización se cataloga como movilización interna (self-mobilization), en la cual las creencias o preferencias sobre algún issue impulsan al individuo a tomar algún tipo de acción política (Rosenstone & Hansen, 1993). 

Quién y cómo se realiza la movilización tiene un impacto significativo en la efectividad de dicha movilización. Gerber y Green (2000) describen tres estrategias principales que usan las campañas políticas para contactar a electores: canvassing (contacto directo con un individuo), cartas por correo y llamadas telefónicas. Su estudio concluye que el canvassing tiene el mayor impacto en la participación electoral, mostrando que la tasa de participación de aquellos contactados fue de 59%, en contraste con el 44.5% de quienes no fueron contactados; las cartas por correo también aumentaron la participación, mientras que las llamadas telefónicas no mostraron efecto alguno. 

Siguiendo esta lógica de que el canvassing tiene mayor impacto en la participación, junto a mis compañeros Luis Reyes, Andrés Linares y Gabriel Lago, realizamos observaciones de campo para examinar las diferencias entre realizar canvassing con un candidato presente y realizarlo solo con miembros de la campaña. Nuestras observaciones concluyeron que la presencia del candidato facilitaba el inicio de conversaciones con los ciudadanos y permitía aclarar dudas; además, los ciudadanos mostraban mayor confianza en el mensaje político cuando provenía directamente del candidato. Aunque no llegamos a medir si estas interacciones tendrían un efecto electoral, se puede inferir que una mayor receptividad y claridad en el mensaje tienen un impacto positivo en la participación electoral. 

El tema de la confianza también recae en si el ciudadano se siente cómodo con quien realiza la acción de movilizar. Un estudio de 2002 en Fresno, California, mostró que los canvassers latinos aumentaban la receptividad entre ciudadanos latinos (Michelson, 2006). Esto se debe en gran medida a que los individuos se sienten más cómodos al interactuar con alguien que comparte un trasfondo étnico o cultural similar. Este fenómeno sugiere que la selección del equipo de campaña puede formar parte estratégica del proceso de movilización para maximizar su efectividad. 

La competitividad en una elección influye en la estrategia de una campaña, lo que suele resultar en mayor movilización directa. Este fenómeno fue observado en Puerto Rico tras la elección de 1972, cuando se rompió con la hegemonía de 20 años del Partido Popular Democrático (PPD) en la gobernación, lo que significó que la competitividad de esa elección movilizó a más electores (Cámara-Fuertes, 1999). Aunque muchos estudios consideran la competitividad un buen indicador de participación electoral, su efecto se ha visto mermado en años recientes. En las elecciones de 2024 en el Reino Unido se observó que las contiendas cerradas aumentaron la participación, pero el factor decisivo fue la identificación —o falta de identificación— partidista, que en algunos casos intensificó la competitividad (Bunting, 2024). Las elecciones competitivas crean un sentido de importancia que capta la atención ciudadana; además, las campañas invierten más recursos en movilizar a los electores (Gerber & Green, 2016). En este tipo de elecciones, las actividades de campaña aumentan, lo que a su vez moviliza a los ciudadanos. En las elecciones presidenciales de 2008 se observó este efecto indirecto: en los estados con contiendas más cerradas, las campañas realizaron más actividades (Cann & Cole, 2011). Estos datos sugieren que la movilización directa es lo que realmente impulsa a los electores a participar y que la competitividad simplemente intensifica esa movilización. 

En Puerto Rico, la importancia de participar en las elecciones ha tenido una trayectoria particular. En la década de 1980 se observó un fuerte compromiso electoral, con una participación del 82% del electorado (Cuevas-Molina et al., 2023). Sin embargo, desde entonces los niveles de participación han disminuido notablemente. En las últimas dos décadas, esta merma se ha acentuado aún más: en 2012 la participación electoral fue del 67% y en 2020 bajó a sólo 49% de las personas elegibles para votar (Cuevas-Molina et al., 2023). Esta caída ha sido sorprendente, dado que históricamente Puerto Rico mantenía tasas de votación considerablemente superiores a las de Estados Unidos.  

El profesor Cámara-Fuertes (1999) señala que en 1972 ambas jurisdicciones redujeron la edad requerida para votar, lo que elevó la participación en Puerto Ricopero la redujo en Estados Unidos. Para 1980, Puerto Rico alcanzó una participación del 82 %, mientras que Estados Unidos registró sólo 52.6% (Cámara-Fuertes, 1999). Esta brecha del 20% demuestra que a finales del siglo XX existían factores robustos que movilizaban a la población. Entre ellos, la fuerte identificación partidista de los puertorriqueños, a diferencia de Estados Unidos, donde las ideologías no estaban estrechamente ligadas a los partidos. Además, Puerto Rico se enfoca en movilizar a los votantes jóvenes, mientras que Estados Unidos dirige sus esfuerzos principalmente a votantes mayores (Cámara-Fuertes, 1999). Finalmente, la identificación partidista fue crucial para la movilización: en 1972, los afiliados al PPD o al PNP tenían una participación de 94%, frente al 84% delos no afiliados, lo que subraya el papel central de los partidos en la movilización. 

En la actualidad, Puerto Rico —si se evalúa según los estándares de las décadas de 1970 y 1980— parece enfrentar una crisis de participación electoral. Según datos de la Comisión Estatal de Elecciones (CEE), en las elecciones de 2024 solo el 64% de los electores hábiles votó, cifra que disminuye aún más al ajustarla a la población elegible (mayores de 18 años). En 2020, la participación fue incluso menor: 55%, y, cuando se ajusta a la población elegible, solo 49% (Cuevas-Molina et al., 2023). Estas elecciones también reflejaron un cambio en el sistema partidista: por primera vez surgieron partidos definidos por ideologías liberales y conservadoras —Movimiento Victoria Ciudadana (MVC) y Proyecto Dignidad— en lugar del tradicional eje de estatus político (Cuevas-Molina et al., 2023). Según la literatura, estos nuevos partidos carecen del anclaje ideológico-organizacional que tradicionalmente fomentaba la identificación partidista y, por tanto, la participación. Además, se observó un notable nivel de apatía hacia los partidos mayoritarios, PPD y PNP, indicando una erosión en su capacidad de movilización. El estudio muestra que en los municipios donde el PPD o el PNP logró movilizar, el respaldo a sus candidatos a gobernador aumentó (Cuevas-Molina et al., 2023). En otras palabras, la merma en la fuerza de los partidos mayoritarios ha reducido los eventos de movilización, lo que ha afectado negativamente la participación electoral. 

En síntesis, el impacto que ejercen la movilización indirecta y directa sobre la inscripción y la participación electoral es innegable. La movilización impulsa a los electores a participar porque facilita su interacción con los eventos políticos, lo cual reduce el costo de la participación electoral. En última instancia, lo que provoca una movilización efectiva es la fortaleza de las instituciones sociales, ya que estas crean las condiciones que llevan al electorado a inscribirse y acudir a las urnas. 

Teoría de investigación  

Para que la participación política de un individuo se materialice, es primordial que la percepción de los beneficios supere a los costos; en otras palabras, si el individuo piensa que le resulta beneficioso ejercer algún tipo de acción electoral, lo hará (Downs, 1957). La movilización resulta ser un elemento crucial paramitigar los costos que conlleva el tener que inscribirse y votar; factores internos y externos influyen en si un individuo decide tomar alguna de las acciones antes mencionadas. 

De manera interna, el nivel de identidad partidista es un factor determinante para que los individuos tomen alguna medida de acción política. En el caso de Puerto Rico, se ha mostrado que altos niveles de identidad partidista están asociados a mayores niveles de inscripción electoral (Cámara-Fuertes,1999). Otro factor que tiene un impacto en la movilización interna de un individuo es la importancia del estatus, incluso se ha mostrado que este factor puede ser hasta más fuerte que la identificación partidista (Cuevas-Molina et al., 2023). 

Las dinámicas de movilización, a su vez, estarán atadas a factores externos, como la movilización directa e indirecta. La movilización directa ocurre cuando algún candidato o campaña política contacta directamente a un individuo. Por otro lado, la movilización indirecta se da cuando los mensajes de los candidatos se difunden a través de distintos enlaces sociales, lo cual puede incluir conversaciones con familiares o incluso interacciones con miembros de una comunidad (Rosenstone & Hansen, 1993). La movilización busca minimizar los costos de la acción política o electoral, ya que incentiva al individuo mediante el acceso a información y recursos que facilitan acciones como la inscripción electoral y el voto (Rosenstone & Hansen, 1993). 

En el caso de Puerto Rico, se ha demostrado que mientras más fuertes están las instituciones partidistas, mayor es la movilización directa, lo cual conlleva un aumento en la participación electoral. Este factor se vio reflejado en las décadas del 70 y 80, ya que los partidos políticos estaban bien organizados, lo cual produjo las mayores tasas de participación e inscripción electoral (Cámara-Fuertes, 1999). En la actualidad, a pesar de que las tasas de inscripción y participación son bajas, se puede concluir que en lugares en los cuales los partidos principales (PNP y PPD) tienen mayor presencia, los individuos tienden a inscribirse y votar más; esto se debe a que estos partidos cuentan con mayores recursos para poder movilizar al electorado (Cuevas-Molina et al., 2023). 

En el caso de la movilización indirecta se difunde el mensaje de los candidatos y campañas a través de los distintos entes o grupos sociales, lo cual genera información que puede minimizar el costo del voto (Rosenstone & Hansen,1993). La frecuencia y la efectividad de la movilización indirecta dependerán de la fuerza de los entes (o grupos) sociales, ya que aquellos entes sociales que logran comunicar más información a los individuos aumentarán las probabilidades de participación e inscripción electoral (Kernell & Lamberson, 2023). 

En síntesis, lo que va a determinar que un individuo se inscriba y vote es el costo de su participación. La movilización es el factor que reduce esos costos y hace efectivo que el individuo tome algún tipo de acción electoral. Mientras más movilizado esté el individuo, menor es el costo. 

Hipótesis 

  1. Los individuos que hayan sido movilizados (contactados) directamente por campañas o candidatos tendrán mayor participación electoral que los que no hayan sido contactados.

  2. Los individuos que tengan más a menudo conversaciones  sobre asuntos políticos (movilización indirecta) tendrán mayor participación electoral. 

  3. Los individuos que tengan algún tipo de identificación de estatus tendrán mayores niveles de participación electoral. 

  4. Los individuos que tengan mayores niveles de identificación partidista tendrán mayor es niveles de participación electoral 

Metodología 

Esta investigación utiliza un diseño cuantitativo de tipo descriptivo y explicativo, cuyo objetivo es analizar la relación entre distintos tipos de movilización política y las acciones electorales de los individuos, específicamente la inscripción electoral y la probabilidad de votar. El estudio se basa en datos secundarios provenientes del San Juan Pilot Study, una encuesta aplicada a residentes del municipio de San Juan con el propósito de examinar comportamientos políticos y características sociodemográficas. 

Base de datos y muestra 

Como se mencionó antes, para este estudio se utilizará la base de datos de la encuesta de San Juan Pilot, realizada en la zona de San Juan en las elecciones de 2024, en la que se entrevistó a alrededor de 279 personas mayores de 18 años.  

Para las variables dependientes, utilizaremos si las personas están inscritas en las elecciones (Q.13.3) y cuán probable es que voten en las elecciones de 2024. Para entender mejor si votarán o no, estamos recodificando los “nada probable” y “poco probable” a “no votará”, mientras que “bastante probable” y “muy probable” como “sí votarán” en la pregunta Q.13.4.   

De otro lado, utilizaremos para nuestras variables independientes la movilización directa que mediremos a través de la pregunta Q.13.1 que nos habla de cómo los partidos y líderes políticos contactan a las personas para que voten. Para la movilización indirecta se utilizará la pregunta Q.13.2, que abarca el tema de cuándo un individuo se reúne con familiares o amigos para hablar de política y de las elecciones.  

Para representar la movilización interna estaremos utilizando la intensidad de afiliación partidista con la pregunta Q.7.2 donde se pregunta cuán fuertemente se identifican con su partido (se le añadieron los que respondieron ninguno en la pregunta Q.7.1 que indicaba el partido con el cual el individuo se identificaba), y la Q.6.4 que mide si un individuo tiene alguna preferencia de estatus o no, para esta se unieron todas las alternativas de estatus bajo “tienen ID de Estatus”. 

El análisis de los datos se llevó a cabo en dos etapas principales. En primer lugar, se realizó un análisis descriptivo para examinar la distribución de todas las variables incluidas en el estudio. En esta etapa se utilizaron frecuencias y porcentajes para describir la muestra y establecer el contexto general del análisis. En segundo lugar, se utilizarán tablas bivariadas para analizar la relación entre las variables independientes y las dependientes. Estas tablas permiten comparar las tasas de inscripción y la probabilidad de voto entre distintos grupos, tales como individuos movilizados y no movilizados, niveles de identificación partidista y la presencia o ausencia de identificación con el estatus político. 

Justificación metodológica 

El uso de tablas bivariadas resulta apropiado para los objetivos de esta investigación, ya que permite identificar asociaciones claras entre variables y evaluar patrones consistentes en los datos sin recurrir a modelos estadísticos más complejos. Esta estrategia metodológica es consistente con estudios previos sobre movilización y participación electoral, en particular con investigaciones exploratorias y estudios piloto. 

En conjunto, esta metodología permite poner a prueba las hipótesis planteadas y evaluar empíricamente el impacto de la movilización política en la inscripción y la participación electoral en el contexto puertorriqueño. 

Análisis de los datos 

Descripción de la muestra  

La muestra tiene niveles altos de voto, con el 91% indicando que tiene intención de votar. 

La mayoría de la muestra estuvo inscrita para las elecciones de 2024, con el 84% que indicó estar inscrita. 

En la muestra, pocos individuos indicaron estar en contacto con líderes políticos/campañas; por lo tanto, hubo bajos niveles de movilización directa. 

Para esta muestra se recodificaron los valores de ‘mucho’ y ‘regular’ indican que hay presencia de movilización indirecta, ‘poco’ y ‘nada’ representan que no hubo movilización indirecta. La muestra presenta niveles bajos de movilización indirecta. 

Al unir todas las posibles preferencias de estatus, se observa que la mayoría de la muestra tiene algún tipo de identificación con el estatus. 

Tablas bivariadas

Estos datos confirman la hipótesis de que la movilización directa influye positivamente en los niveles de participación electoral. Existe una diferencia de casi el 7% en la probabilidad de votar entre quienes fueron movilizados directamente y quienes no. Estos hallazgos muestran la importancia de la movilización directa para motivar a las personas a votar. 

Al comparar los niveles de probabilidad de votar entre quienes fueron movilizados indirectamente, la diferencia es clara. Los que sí fueron movilizados indirectamente tienen un 7% más de probabilidad de votar que los que no fueron movilizados indirectamente. Esto confirma la hipótesis sobre los efectos positivos de la movilización indirecta en la probabilidad de votar. Esto sugiere que la presencia de mayores conversaciones sobre asuntos políticos hace que los electores tengan más interés en votar. 

Contar con identificación de estatus es de gran importancia en los niveles de votación. Las personas que se identifican con algún estatus tienden a votar más que las que no. Muestra una diferencia más marcada que en los casos de movilización directa e indirecta, ya que hay una diferencia de sobre el 15% en la probabilidad de votar entre los que tienen identificación de estatus y los que no tienen identificación de estatus. Estos datos confirman que el estatus sirve como un factor interno que influye en el voto. 

La relación entre el voto y los niveles de identificación partidista sugiere que quienes presentan altos niveles de identificación partidista tienen mayor probabilidadde votar. El no tener identificación partidista resulta ser un indicador más fuerte para determinar si alguien va a votar versus el tener una identificación baja. Lo cual resulta interesante porque hay una tendencia según la cual, a menor identificación partidista, menores son las probabilidades de votar, pero la ausencia de identificación de estatus modifica esta tendencia. 

La movilización directa tiene un efecto significativo en el aumento de los niveles de inscripción. Se puede observar una diferencia del 15% entre los movilizados y no movilizados cuando se trata de los niveles de inscripción, mostrando la relación positiva entre los que fueron movilizados y los que están inscritos. 

La movilización indirecta tiene un efecto positivo en los niveles de inscripción. Las personas que fueron movilizadas indirectamente tienden a estar inscritas un 9% más que las que no fueron movilizadas. Esto muestra el efecto que tienen las conversaciones políticas en ayudar a minimizar el costo de inscribirse. 

La identificación partidista muestra una tendencia clara en relación con los niveles de inscripción. A mayores niveles de identificación partidista, mayor será la probabilidad de estar inscrito. Esto muestra que la intensidad de sentirse identificado con un partido es mejor indicador para predecir si alguien está inscrito en comparación con si alguien va a votar.

Tener algún estatus de preferencia también sirve como indicador de si un individuo está inscrito. La probabilidad de estar inscrito aumenta en un 10% cuando se trata de tener alguna identificación con un estatus. Los datos sugieren que la identificación de estatus sirve como movilización interna, lo que lleva a los individuos a inscribirse en mayor proporción que quienes no tienen identificación de estatus. 

Conclusión 

Los hallazgos de esta investigación confirman que la movilización política es un determinante clave de la participación electoral en Puerto Rico. Tanto la movilización directa como la indirecta incrementan significativamente la inscripción y la probabilidad de votar, siendo la indirecta particularmente efectiva. Además, la identificación partidista y la identificación con el estatus político continúan desempeñando un rol central en la activación electoral, siendo movilizadores internos claves para los individuos. No obstante, es importante resaltar que la muestra en sí ya presentaba niveles altos de inscripción y de probabilidad de votar.  

En conjunto, los resultados sugieren que la disminución reciente de la participación electoral en Puerto Rico está estrechamente vinculada a la erosión de los mecanismos de movilización política. Fortalecer las redes sociales, las organizaciones políticas y las estrategias de contacto directo podría contribuir a revertir esta tendencia. Futuros estudios deberían profundizar en el impacto de nuevas formas de movilización y en el rol de los partidos emergentes en el sistema político puertorriqueño. 

Referencias 

Anderson, R. W. (1973). Puerto Rican politics: At the crossroads or in a rut? Reflections on the elections of 1972. Caribbean Studies, 13(2), 5–18.  

Avery, J. M., & Peffley, M. (2005). Voter registration requirements, voter turnout, and welfare eligibility policy: Class bias matters. State Politics & Policy Quarterly, 5(1), 47–67.http://www.jstor.org/stable/40421537 

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Burden, B. C., Canon, D. T., Mayer, K. R., & Moynihan, D. P. (2014). Election laws, mobilization, and turnout: The unanticipated consequences of election reform. American Journal of Political Science, 58(1), 95–109. https://doi.org/10.1111/ajps.12063 

Cámara-Fuertes, L. R. (1999). The madness of every four years: A comparative study of voting, candidate selection, and turnout in Puerto Rico and the United States. Caribbean Studies Press. 

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Posted on May 20, 2026 .

Happy Mother’s Day

Adriana A. Dacosta Mayas
Departamento de Nutrición y Dietética
Facultad de Ciencias Naturales, UPR RP

Recibido: 13/03/2026; Revisado: 04/05/2026; Aceptado: 13/05/2026

It was Mother's Day; she was happy. I gave her a set of knives; she loved to cook and was excited to use them. But everything changed. A puddle of blood lay on the floor. The paramedics did everything they could. My mother had already used the knives…  

on 

me. 


Posted on May 20, 2026 .

Destrucción de patrimonios culturales en tiempos de guerra

The destruction of cultural heritage during times of war  

Clarisabel Güivas Quiñones 
Departamento de Antropología 
Facultad de Ciencias Sociales, UPR RP 

Recibido: 12/02/2026; Revisado: 13/04/2026; Aceptado: 23/04/2026 

Resumen 

Esta investigación centra el tema de los patrimonios culturales bajo un análisis antropológico y sociopolítico en contextos de guerra en los Estados. Por ende, se analizará el impacto de estos actos destructivos en ellos y en su relación con la cultura, la identidad y la patria, como estrategias de debilitación. Asimismo, se examina el efecto a nivel macrosocial de la destrucción de lo considerado esencial para la identidad cultural de las personas y el papel fundamental de las organizaciones internacionales, como la ONU, ante estas problemáticas. 

Palabras clave: patrimonio cultural, identidad, conflicto armado, Organización de las Naciones Unidas, política 

Abstract 

This research focuses on the issue of cultural heritage from an anthropological and sociopolitical perspective in war scenarios. Therefore, it will analyze the impact of these destructive acts on cultural heritage and their relationship with culture, identity, and homeland as strategies of weakening the opponent. It also examines the macro-social effect of the destruction of what is considered essential to people's cultural identity and the fundamental role of international organizations, such as the UN, in addressing these issues. 

Keywords: cultural heritage, identity, armed conflict, culture, United Nations, politics  

Introducción  

Un tema que ha cobrado gran relevancia en el ámbito internacional es la protección de los patrimonios culturales, en especial cuando estos se vinculan con conflictos armados. A lo largo del tiempo, se ha planteado la problemática de cómo los conflictos bélicos tienen un impacto directo no solo en cuestiones sociales y culturales, sino también en los aspectos políticos y económicos de un grupo o de varios grupos en particular. Por ende, se ha fomentado el cuestionamiento sobre cómo tales acciones políticas y militares inciden negativamente y de manera directa en el bienestar social de los individuos afectados, dado que se trata de un elemento significativo en la vida cotidiana de las personas. Por tal razón, se analizarán tales conflictos bélicos; el impacto que tienen sobre los denominados patrimonios culturales; cómo dichos impactos tienen consecuencias en los ámbitos culturales, políticos y sociales de los individuos del Estado; y su visualización en los conflictos mundiales modernos. Todo esto, bajo un análisis teórico, utilizando conceptos de la política mundial moderna para entender mejor dicho argumento y así buscar una posible respuesta a tales acciones de los participantes internos y externos de dichas disputas armadas y políticas.  

Desarrollo

Definición de conceptos importantes 
Antes de indagar en el análisis del estudio, se deben definir algunos conceptos básicos: patrimonio cultural, conflictos bélicos, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), entre otros. Es importante entender su significado, ya que cada uno de estos elementos desempeña un papel en la dinámica de los contextos armados. Primero, se debe comprender que puede clasificarse como “patrimonio cultural”. Según la definición de la UNESCO, es el “conjunto de bienes materiales y naturales que hemos heredado de nuestros antepasados y que nos permiten entender y conocer la historia, las costumbres y las formas de vida hasta el momento actual” (UNESCO ETXEA, 2002). Además, es “la base sobre la cual la humanidad construye su memoria colectiva y su identidad… El Patrimonio Mundial es el legado que recibimos del pasado, que vivimos en el presente y que transmitiremos a las generaciones futuras” (UNESCO ETXEA, 2002). Por ende, dicha organización las divide en dos ramas: el patrimonio cultural material y el inmaterial. El material alberga los monumentos (edificios, esculturas, sitios arqueológicos, poblados, barrios, etc.) y todo lo elaborado por el ser humano. Por otro lado, el patrimonio inmaterial se constituye por “manifestaciones culturales que se transmiten de generación en generación” (UNESCO ETXEA, 2002), es decir, las lenguas, los relatos populares, las bellas artes, las fiestas, las artes culinarias y la artesanía de una sociedad. En resumen, son los elementos que forman parte de una identidad social, no solo a nivel doméstico, sino también a nivel mundial.  

Es importante conocer una de las organizaciones más importantes para la protección de tales patrimonios: la UNESCO, o Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, un organismo de las Naciones Unidas (ONU). El objetivo principal de tal organismo es “crear condiciones propicias para un diálogo entre las civilizaciones, las culturas y los pueblos, fundado en el respeto de los valores comunes. Asimismo, contribuye a la conservación de la paz y a la seguridad mundial, mediante la promoción de la cooperación entre las naciones a través de la educación, la ciencia, la cultura, la comunicación y la información” (Secretaría de Relaciones Exteriores del Gobierno de México, n.d.). Dicha organización cuenta con la participación de 195 estados miembros y 10 miembros asociados, que no controlan por sí mismos sus políticas de relaciones exteriores. Su sede se encuentra en París, Francia. Como uno de los organismos de la ONU más reconocidos e importantes, ha trabajado de forma directa en la protección, el mantenimiento y el bienestar de los patrimonios culturales, en especial en conflictos bélicos que los perjudican. Aunque, en los últimos años, ha recibido varias críticas sobre su trabajo y función en el manejo de tales situaciones, las cuales se estarán discutiendo más adelante. Sin embargo, ha sido un recurso de gran importancia para la defensa y protección de los individuos afectados en dichos contextos. Tales problemáticas se discutirán y se analizarán desde distintas perspectivas próximamente.  

El impacto de las guerras sobre patrimonios culturales 
Al analizar diversos contextos donde se observan situaciones de conflicto armado, un aspecto indiscutible es el uso de estas acciones militares como una herramienta poderosa para lograr un objetivo que, en este caso, es impactar de forma directa la identidad de un pueblo: “El patrimonio es una herramienta fundamental para atacar las bases culturales e identitarias de un grupo cultural. Su aniquilamiento sistemático, consciente y perseguido forma parte de las estrategias bélicas” (Permuy, 2022). Esta práctica no es una reciente, desde la antigüedad se ha estudiado dicho asunto, como la destrucción de la Biblioteca de Alejandría en el siglo III A.C (Hernández de la Fuente, 2024)  o durante la Segunda Guerra Mundial cuando los nazis destruyeron monumentos, museos, documentos y libros y sinagogas relacionadas a grupos judíos, o con distintas ideologías políticas como los marxistas; estas tácticas se han utilizado con un propósito destructivo y devastador sobre los pueblos en diversos contextos históricos (Cadena SER, 2025). Su uso puede conllevar la victoria sobre sus enemigos al afectar y destruir su identidad, cultura y memoria colectiva. En comparación con siglos anteriores, se puede deducir que tales acciones han sido fomentadas más bien por actores no estatales que por los propios Estados, aunque todavía no se limitan únicamente a estos últimos. Uno de los ejemplos emblemáticos del siglo XXI, lamentablemente, fue la destrucción de las estatuas de Buda de Bamiyán en Afganistán por los talibanes en 2001 (Norland, 2019). Utilizando artillería y armas explosivas, destruyeron a cenizas las estatuas de más de 1500 años de historia y en el cual era considerada por la UNESCO como un patrimonio cultural de la región (Norland, 2019). Su objetivo principal era la eliminación de cualquier tipo de ídolos, esculturas o museos que contenían representaciones contrarias a lo establecido en el texto sagrado islámico, el Corán. Estas acciones causaron un revuelo internacional porque se trataba de la destrucción total de un ícono internacional (Norland, 2019). Adicionalmente, tuvo un impacto directo en la comunidad hazara, un grupo étnico que, a lo largo de la historia, ha sido vulnerable a las persecuciones y discriminaciones que enfrenta en Afganistán y otros estados (Norland, 2019). En esta destrucción se observó el intento de borrar por completo la herencia cultural y la identidad de una población local. Además, tales estatuas eran un atractivo turístico y de estudio para visitantes de todo el mundo, lo que les traía a los habitantes de la región un gran incentivo económico; en la actualidad, la región sigue siendo empobrecida e impactada por los conflictos internos.

Imagen 1: Estatuas de Budas de Bamiyán antes y después de su destrucción por parte de los talibanes
Fuente: Afganistán, 2001 (Google Images) 

La destrucción de estas esculturas es un claro ejemplo de cómo los conflictos armados impactan a las comunidades que perciben estos patrimonios culturales como una fuente social, política y económica de suma importancia y de cómo los adversarios utilizan este hecho en su contra. Tales situaciones se observan actualmente en todo el mundo, como en Malí, Ucrania, Palestina, Siria y Somalia, entre otros muchos casos, donde se vive un entorno violento en su contexto contemporáneo a causa de los conflictos armados (Kila, 2025). Por ende, esta táctica puede ser beneficiosa para los grupos que quieran infligir daño, lo que hace que la situación vaya más allá de una guerra, sino una limpieza cultural a gran escala: “El uso de armas explosivas provoca pérdidas gravísimas a emplazamientos y bienes que pueden ser atesorados a nivel local o global… El daño también golpea de lleno al pueblo de una nación, que espera legar su patrimonio cultural de una generación a la siguiente” (Human Rights Watch, 2024).  

Respuesta de las Naciones Unidas (ONU) y su organismo la UNESCO para tales problemáticas 
Desde su fundación en 1945 hasta la actualidad, estas organizaciones han buscado formas viables de fomentar una posible solución a estas problemáticas, en las que se cultive una cooperación internacional y doméstica entre los afectados. Algunos de los esfuerzos que ha generado la UNESCO para la preservación y protección de los bienes culturales de las sociedades fueron la “Convención de La Haya Para la Protección de los Bienes Culturales en Caso de Conflicto Armado de 1954” (Mourelle, 2020). Parte del derecho internacional humanitario en la que se establecieron los compromisos según los cuales los Estados que la firman deben proteger los bienes culturales en caso de conflicto armado, respetando de manera mutua el patrimonio cultural del país o de las naciones en guerra; las disposiciones de esta convención fueron revisadas y mejoradas en 1999 mediante el Segundo Protocolo (Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, n. d.). Sin embargo, el tratado más importante relacionado con esta temática fue la “Convención sobre la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural en 1972” (Mourelle, 2020). Su aprobación en la Conferencia General de la UNESCO marcó un hito histórico en este organismo. Este tratado busca la identificación y protección de los lugares considerados como patrimonios culturales y naturales que sean vistos como de “valor universal excepcional” de forma colectiva (Mourelle, 2020). Es decir, la responsabilidad de su conservación no solamente debe provenir de los Estados en los que se encuentran estos bienes, sino que también debe recaer en la responsabilidad como un deber de cooperación de la comunidad internacional. Dicha convención está compuesta por 194 Estados participantes y es uno de los tratados multilaterales más ratificados de la actualidad.  

Otro gran aporte que realizaron estas organizaciones fue la Resolución 2347 aprobada por el Consejo de Seguridad de la ONU en el 2017 en el cual fue la primera resolución que se centraba en su totalidad en la protección de patrimonio cultural (Mourelle, 2020). Dentro de ella se ratifica la necesidad de detener el tráfico ilegal de bienes culturales, con énfasis en la relación entre los delitos y la financiación de actividades terroristas. Establece que los Estados miembros deben buscar medidas preventivas para combatir el tráfico de bienes culturales que hayan sido exportados de forma ilícita bajo contextos de conflictos armados (Mourelle, 2020). Uno de los más recientes es la “Destrucción del Patrimonio Cultural: Efectos de las armas explosivas en los conflictos armados y medidas para mejorar la protección”. Este informe de 80 páginas describe los daños inmediatos y a largo plazo que el uso de las armas explosivas puede provocar en los bienes culturales en lugares poblados (Human Rights Watch, 2024). Esta forma parte de la “Declaración sobre Armas Explosivas” de 2022 en el contexto de la guerra ruso-ucraniana. Estas declaraciones son algunos ejemplos de cómo la ONU establece herramientas útiles para buscar resoluciones ante estas situaciones, aunque en ocasiones pueden resultar insuficientes para prevenir un mayor escalamiento.  

Perspectivas contradictorias de lo considerado como “patrimonio cultural” 
A partir de lo discutido, se puede concluir que el significado que se les otorga a los llamados patrimonios culturales es una construcción social que puede interpretarse de diversas formas según cómo los individuos pertenecientes a distintos grupos lo perciben. Por este motivo, se puede analizar que las acciones tomadas por ciertos actores contra otros grupos en conflictos bélicos obedecen a que el aspecto cultural es de gran importancia y puede modularse para fomentar una ideología o cultura nueva, al borrar los patrimonios culturales e identidades de los individuos. La destrucción de lugares, culturas, escrituras y edificaciones del pasado es una forma de intentar borrar la historia de ese grupo específico e imponer una nueva narrativa acorde con sus creencias. Tal fue el caso de los talibanes con las Estatuas de Bamiyán. Su motivo principal para la aniquilación de las Estatuas de Bamiyán se debió a sus creencias extremas islámicas, las cuales no iban acordes con lo que representaban dichas esculturas. Aunque esto no justifica las acciones tomadas. Es así, como los actores tienen el poder de reconfigurar y moldear la historia a su gusto o ideología por medio de borrar el pasado, comenzando por acabar con los bienes culturales de los individuos. 

Conclusión 

Todo lo estudiado anteriormente nos proporciona una mejor comprensión de la importancia de la protección y preservación de los patrimonios culturales, lo cual a menudo se discute poco en el ámbito de las relaciones internacionales y entre los individuos. La cultura y la identidad de los grupos sociales son elementos de suma importancia al considerar los conflictos bélicos que, en la mayoría de las ocasiones, amenazan los bienes culturales de dichos grupos. Dentro del ámbito mundial se han buscado formas de imponer normativas y regulaciones para impedir que se sigan afectando estos elementos a medida que se sobrepasan los conflictos armados. Según lo estudiado, se puede observar cómo los actores utilizan la destrucción de patrimonios culturales como una fuente de amenaza para grupos más vulnerables y, de este modo, buscan un fin lucrativo en términos políticos, económicos y sociales. Para muchos, este tema de la conservación del patrimonio cultural de las personas no es uno que consideran significativo y que debe ser considerado a la hora de fomentar resoluciones viables. Muchos consideran estos elementos poco influyentes, ya que no se identifican con ellos, pues son lejanos. Una simple estatua o un monumento puede significar poco para quienes no conocen su historia, pero para otros forma parte de su cultura e identidad colectiva. Por ese motivo, no importa qué tan grande o pequeño sea ese aspecto cultural; debe ser de igual importancia al considerar y analizar las formas en que la sobrevivencia de las sociedades se ve afectada durante los conflictos armados. Bajo las normativas de las Naciones Unidas y la UNESCO, en cooperación con otras organizaciones, se pueden defender tales derechos y, de esta forma, encontrar soluciones para prevenir más de estas destrucciones. Así pues, se debe fomentar más el diálogo de estas temáticas dentro de las ramas del derecho internacional y de las políticas mundiales para no solo el bienestar social y cultural de un pueblo específico, sino para el bienestar común y de este modo, repensar la importancia identitaria que implica el proteger los denominados patrimonios culturales. 

Referencias 

Cadena SER. (2025, October 9). La excusa del nazismo para poner coto a la cultura: “No permitían nada que hiciera pensar a las personas”.https://cadenaser.com/nacional/2025/10/09/la-excusa-del-nazismo-para-poner-coto-a-la-cultura-no-permitian-nada-que-hiciera-pensar-a-las-personas-cadena-ser 

Hernández, D. (2021, September 26). La destrucción de la Biblioteca de Alejandría. Historia National Geographic. https://historia.nationalgeographic.com.es/antiguo-egipto/destruccion-biblioteca-alejandria_17235

Human Rights Watch. (2024, April 23). El nefasto impacto de las armas explosivas en el patrimonio cultural. https://www.hrw.org/es/news/2024/04/23/el-nefasto-impacto-de-las-armas-explosivas-en-el-patrimonio-cultural 

Kila, J. D. (2014). Protección de bienes culturales en conflictos armados. afear/ideas, 43, 68-71. https://www.iemed.org/publication/proteccion-de-bienes-culturales-en-conflictos-armados/ 

Mourelle, D. (2020, January 9). Cuando el patrimonio cultural es víctima de la guerra. El Orden Mundial. https://elordenmundial.com/patrimonio-cultural-victima-guerra/ 

Norland, R. (2019, June 20). Dos budas gigantes sobrevivieron 1500 años, pero ahora quedan solo fragmentos, grafitis y un holograma. The New York Times. https://www.nytimes.com/es/2019/06/20/espanol/budas-gigantes-bamiyan-afganistan.html 

Permuy, R. (2022). Aniquilar el patrimonio cultural forma parte de las estrategias bélicas. Universidad Abierta de Cataluña. https://www.uoc.edu/es/news/2022/018-gloria-munilla 

Secretaría de Relaciones Exteriores del Gobierno de México (s.f.). ¿Qué es la UNESCO? https://mision.sre.gob.mx/unesco/index.php/que-es-la-unesco 

Servicio Nacional del Patrimonio Cultural. (s. f.). DIH y Convención de la Haya de 1954. https://www.patrimoniocultural.gob.cl/dih-y-convencion-de-la-haya-de-1954 

Unesco Etxea. (n. d.). La UNESCO y el Patrimonio Mundial. Gobierno Vasco, 3-6 https://www.unetxea.org/dokumentuak/UNESCOPatrimonio.pdf 


Posted on May 20, 2026 .

Little lion man  

Dayra N. Gil Hernández
Departamento de Biología
Facultad de Ciencias Naturales, UPR RP

Recibido: 13/03/2026; Revisado: 13/05/2026; Aceptado: 14/05/2026

Lemein couldn’t force himself to eat. The freshly slaughtered meat, still bloody and warm, sat on his plate. But the lack of appetite made him keep his distance. That gnawing empty feeling in his stomach, eating him alive, wasn’t hunger . . . He was nervous. No, he was terrified. That day was the initiation ceremony, an event every boy has been prepared for since birth. The one that would determine if he had become a man. 

“There are only two rules,” always said the Eldest, the oldest living warrior.  

“Never relinquish your spear; it will be your only protection from the beasts. And never… I repeat, never return to this or any village without killing a lion,” said the Eldest with a firm voice and a penetrating gaze, even though he was blind.  

Lenku, Lemein’s cousin, seized the opportunity and devoured his meal. He needed all the energy he could muster for the challenge he had been preparing for, physically and mentally, for years. Both were surprisingly similar, almost resembling twins. However, it was impossible to confuse them now that Lenku had grown bigger, taller, and stronger. 

Lemein and Lenku had never been close, despite growing up together and being the same age. Even growing up was a competition between them; they just didn’tunderstand why yet. Lemein took the first steps, Lemein said the first words, Lemein wrote the first sentences . . . Lemein was the first at everything. However, these last years everything changed. Lenku began to outshine Lemein in every aspect important to their people. He became the better one, a reality only the two of them eventually came to accept. Yet, Lemein’s family and the village expected only the best from him. After all, his name meant ‘The Warrior’. 

The blow of the kudu horn echoed through the dry air, announcing that the start of the ceremony was approaching. Lemein didn’t hear it. He was lost in his thoughts. One of his father’s wives woke him up from the trance. The traditional warrior attire was already out, ready for him to wear—a red shuka cloth, a leather belt, sandals, jewelry, and ornaments. Finally, Lemein’s least favorite part of the uniform, a leopard skin on top. 

At the sound of the next announcement, every teenager ready to transition into manhood stood at the outskirts of the village, waiting for the chief’s signal. Lemeincouldn’t keep his stance; his legs trembled. However, there was no other option for him. He had to kill the lion or die trying.  

“Remember—never let go of your loyal spear and do not dare to return without a lion’s head for dinner!” roared the chief, indicating the start of the hunt.  

The second the chief stopped talking, every boy ran. It wasn’t in groups, but all of them ran in the same direction. None of them planned this beforehand; it was just common knowledge among the villagers that an old, lonely lion lived a few hours away. They believed it was an easy prey. The real competition was arriving there first. 

While Lenku led the group without trying, Lemein stayed behind. But he didn’t care. ‘The Warrior’ wasn’t planning on killing the poor lion anyway. One boy ran at the same pace, and another one stayed behind.  

After running nonstop for hours, Lemein arrived alone at the lion’s den, but there was no one in sight. He explored the desolate habitat when he sensed the smell of his untouched meal. A few steps more, and Lemein found his cousin’s decapitated head. Without the rest of his body, Lenku looked just like him. There was no evidence that he was ever the better version. Lenku's expression remained frozen in his final moments. Eyes wide with horror, tears streaming down his face, mouth agape, holding a scream that never escaped his body. This macabre discovery made Lemein realize the rivalry between them had prevented him from truly knowing and loving his cousin. He stood there for a brief moment, observing this replica of his own face, yet he didn’t feel sorry for the body missing it. Lemein’scontemplation was abruptly interrupted by several piercing screams. Lemein hurried, seeking their source. That’s when a more perturbing scene unfolded right in front of him. 

By the time he found the owners of the cries, they were all mauled by a creature Lemein still had not seen. All except for one, Sadera. Lemein observed him running as fast as he could, driven by a will to survive. But that wasn’t enough. He made a mistake; he dropped his spear. With three vast leaps, the predator was already on top of him. A few seconds in, and there was no way Sadera remained alive. Impressively, his corpse looked worse than the others, unrecognizable.  

The lion raised its head, searching for its next victim. 

Lemein stood right behind the feline. He didn’t try to escape, although he was scared. Instead, a shy call for the animal exited his mouth. Its ears turned back, then the head. Soon, the lion charged at him. Its sharp claws tore into the ground, leaving a cloud of dirt behind it. In the blink of an eye, the lion slammed him into the ground. The spear Lemein tried to hold for dear life abandoned him, leaving the boy defenseless. Lemein’s heart throbbed intensely, and shivers ran down his spine;he couldn’t move. He was sure it was just a matter of seconds before the feral animal tore him to pieces, but he couldn’t stop staring up at it. How the blood dripped from its fangs onto his face in a consistent and endless rhythm. How its sandy-colored fur hid its true color, now obscured beneath the layer of bloodshed. How its eyes remained fixed on his own, already sucking the life from his body. However, Lemein thought it was beautiful.   

Lemein accepted that his life could end at any moment. He closed his eyes and waited. Waited for the only escape he had, sweet death. But nothing happened. While Lemein awaited his so-called fate, the lion spared his life. That ephemeral shared stare made it contemplate and ignore its nature. The monster fathomed that the boy was different; it could see it in his eyes. Eyes full of wonder and innocence. 

Lemein opened his eyes to a sky full of mesmerizing clouds. He sat right up, no longer shaking. His eyes wandered through the landscape, looking for the lion. It was already taking a profound nap on a rock not so far away. Lemein stood, retrieved his spear, and headed to the feline, not accepting its forgiveness. With every step, he anticipated the lion’s reaction. Lemein wasn’t trying to be quiet. Quite the opposite. The boy didn’t hold his breath or lift his feet off the ground. Lemein was making as much noise as possible for the lion to end his life fairly; he wasn’t a murderer.  

For a second time, he faced the lion. This time, he had the power to lift his spear and end its life, returning to his village a man. However, Lemein was still holding onto hope that the animal would open its eyes and pounce on him. He prepared his spear to finish his duty when the beast opened its eyes and straightened up. This time, Lemein threw his spear away and kneeled, showing respect. He only had two options, and he always knew which one he would choose.  

Once again, the lion refused to give him the satisfaction of death. Lemein, desperate for an ending, ran back. Following the dark trail of bloody soil. He didn’t have to travel too far when he encountered a leopard, feeding on the abandoned boy. This was his opportunity. Lemein approached the predator, sensing its thirst for blood. Only for it to back away and disappear into the darkness. The boy turned around to find the lion watching him from a distance. It then returned, slowly guiding him back. Lemein followed the lion while the final rays of the sun died on the horizon. 

The next day, he woke up to freshly slaughtered meat, still bloody and warm. Now, he devoured it without thinking twice. He didn’t miss his life in the village, not that he could return anyway. He knew his people weren’t looking for him either; the dead were left for scavengers to find.     

Soon, the days turned into weeks and the weeks into months. Yet, within the solitude, Lemein found a kind of peace he had never known before. 


Posted on May 20, 2026 .

The Fourth-floor Window

 Camila Regalado Franco
Departamento de Biología
Facultad de Ciencias Naturales, UPR RP

Recibido: 13/03/2026; Revisado: 13/05/2026; Aceptado: 14/05/2026

Night always seemed to arrive first at the windows. Before the street noise began to fade and before the last cars disappeared from the avenue, the lights in the building across the street would start turning on one by one. From his chair beside the window of his apartment, he watched that moment with a kind of ritual patience. Each rectangle of light that appeared on the façade felt like the beginning of a small domestic scene; as though behind every window a different play was unfolding, one that only he had the privilege of witnessing. 

Over time, that habit had become his most constant form of entertainment. At first, he watched out of simple curiosity; however, he soon began to recognize patterns, gestures, and routines that repeated themselves night after night. In that way, the building ceased to be a simple structure of brick and glass and instead became a collection of quiet stories unfolding before him. 

For example, on the third floor to the left lived a couple who seemed to argue frequently. Although he could not hear a single word from his window, the movements of their bodies were eloquent enough. Sometimes one of them would raise their hands in a gesture of frustration while the other remained still for several long seconds, as if carefully weighing each response. On occasion, the argument ended with a door slamming shut; at other times, it simply dissolved into an uncomfortable silence that seemed to fill the entire room. 

A little farther to the right, two windows away, lived a man who ate dinner every night in front of the television. His routine was so consistent that watching it had become strangely comforting. First, he placed his plate on the low table in the living room, then he turned on the television, and finally he sat down with a tired expression, as though eating dinner was simply the final task of an excessively long day. The blue glow of the screen illuminated his face with a distant look, and sometimes he appeared to fall asleep with the remote control still in his hand. 

On the upper floor, however, lived a young woman who moved through her kitchen with an entirely different energy. Often, she turned on some music and danced while preparing dinner. Her movements were neither elegant nor particularly coordinated, yet they carried a kind of spontaneous joy. At times, she would spin around while holding a wooden spoon and disappear briefly from the window, only to return moments later with a smile that seemed directed at no one in particular.  

Nevertheless, the window that caught his attention the most belonged to the second floor, where a young girl lived. He often saw her approach the glass and press her forehead against the window while she looked out toward the street with a thoughtful expression that seemed far too serious for someone her age. Occasionally, she would raise her hand and wave outward, as if she knew someone might be watching from a distance. 

He never waved back. He preferred to remain invisible. 

In fact, that invisibility had become an essential part of his nightly routine. Every evening, he sat in the same chair, slightly set back from the glass, so that from the outside his apartment appeared barely inhabited. From that position, he could observe without being observed, which gave him a strange sense of anonymity and control at once. 

Over the months, he had also learned everyone's habits in the building. He knew roughly when the man with the television would change channels and when he would finally fall asleep on the couch. He knew the couple on the third floor tended to argue more intensely on Tuesdays and Thursdays. Likewise, he had noticed that the woman who danced in the kitchen usually turned off the lights close to midnight, just after washing the dishes. 

In a way, those distant lives had become a kind of silent company. Although he had never spoken to any of them, he felt that he understood their small daily routines better than many neighbors who actually lived in the same building. 

That night, however, something felt slightly different. 

As his gaze moved across the windows, he noticed that one of them remained completely dark. It was the window on the fourth floor, right in the center of the façade. The sight made him frown slightly, because he clearly remembered that the room was usually illuminated at that hour. 

An older man lived there. 

For weeks, he had watched that man walk slowly around his apartment before going to bed. His pace was slow, almost ceremonial, and he often paused by the window for several long minutes, as though contemplating the city or waiting for something that never quite arrived. 

Yet that night there was no light. 

No movement. 

No shadow. 

At first, he assumed the man had simply gone to bed earlier than usual. However, as the minutes passed, the darkness of that window began to feel unsettling. It was too complete an absence within the regular patterns he had grown accustomed to recognizing in the building. 

Meanwhile, the other windows continued displaying their small nightly scenes. The couple on the third floor was no longer arguing; now they moved quietly around their kitchen. The man with the television appeared to be searching for something between the couch cushions. On the upper floor, the young woman continued dancing while the warm kitchen light illuminated her movements. 

But the window on the fourth floor remained dark. 

Eventually, he decided he was thinking too much about something insignificant. Not every night needed to offer an interesting spectacle, and with that thought, he slowly rose from his chair and walked toward the light switch. The room was silent, filled with the deep stillness that often settles over the city as it begins to fall asleep. 

When he turned off the light, the reflection that had covered the glass disappeared, and only then could he see the façade of the building clearly. All the windows were still lit. The couple on the third floor continued moving quietly around their kitchen; the man with the television leaned forward as if searching for the remote, and on the upper floor, the young woman gathered something from the counter while the music continued playing. 

Yet one window remained completely dark: the one on the fourth floor, the same one that had stayed dark all night, the same one that no one had seen turn on. 

And in that moment, he realized something he had never considered before. 

His apartment was not across from the building. 

It was inside it. 

On the fourth floor, just behind that very window, the one where the old man used to walk slowly around the room before going to bed. 

The same man who now remained motionless in the chair beside the glass, watching the building just as he did every night, unaware that from the second floor, the little girl was still looking upward with quiet curiosity. 

Because the window on the fourth floor had been dark for three nights. 

Since the night the man who lived there had stopped moving. 


Posted on May 20, 2026 .

La influencia de los factores sociodemográficos en la polarización política de derecha en Puerto Rico

The influence of sociodemographic factors on right-wing political polarization in Puerto Rico  

Lizbeth Sánchez Cardona
Departamento de Ciencias Políticas
Facultad de Ciencias Sociales, UPR RP

Recibido: 16/02/2026; Revisado: 06/05/2026; Aceptado: 10/05/2026

 

Resumen 

Esta investigación analiza cómo los factores sociodemográficos influyen en la polarización política de derecha en Puerto Rico. El estudio adopta un enfoque cuantitativo basado en datos del World Value Survey (WVS) de 2018. Las variables fueron manipuladas mediante índices y recodificaciones para posteriormente someterse a pruebas estadísticas en SPSS Statistics y a tablas bivariadas. Los resultados muestran que las posturas de derecha no se distribuyen de manera homogénea en la población, sino que se concentran en grupos específicos. La edad y la religiosidad presentaron relaciones estadísticamente significativas con la postura ideológica, mientras que el nivel educativo bajo se relacionó con actitudes socialmente conservadoras.

Palabras clave: polarización ideológica, valores sociales, socialización 

Abstract 

This research analyzes how sociodemographic factors influence right-wing political polarization in Puerto Rico. The study adopts a quantitative approach based ondata from the 2018 World Value Survey (WVS). Variables were manipulated using indices and recoding, and subsequently subjected to statistical tests in SPSS Statistics and to bivariate tables. The results show that right-wing positions are not homogeneously distributed across the population but are concentrated in specificgroups. Age and religiosity showed statistically significant relationships with ideological stance, while low educational level was associated with socially conservative attitudes in the Puerto Rico context, highlighting persistent ideological divisions in society today overall. 

Keywords: ideological polarization, social values, socialization  

Introducción  

La polarización política es uno de los fenómenos más discutidos en la ciencia política contemporánea. Especialmente la polarización hacia la derecha, que se ha exacerbado en muchas partes del mundo. El discurso de los últimos años se ha visto marcado por las tensiones entre posturas conservadoras y liberales. Por lo tanto, resulta adecuado explorar cómo se observa estadísticamente esta polarización hacia la derecha en el contexto de Puerto Rico, evaluándola desde el punto de vista ideológico. Busco analizar la influencia de los factores sociodemográficos en la polarización política hacia la derecha. Es decir, cómo los factores sociodemográficos hacen que las personas se inclinen hacia uno u otro lado de posturas ideológicas que resultan en la polarización de las opiniones políticas. Las variables que toman el curso de esta investigación son la polarización de derecha (variable dependiente) y los factores sociodemográficos (variable independiente) como el nivel de religiosidad, de educación o la edad. 

La investigación adopta un diseño cuantitativo basado en el análisis de datos de la World Value Survey (WVS), administrada en Puerto Rico en 2018. Este estudio es relevante, ya que puede contribuir a la comprensión de los procesos de polarización en Puerto Rico, con mayor énfasis en los aspectos ideológicos que dan lugar a la polarización política. Los hallazgos confirmaron la literatura consultada, demostrando que el espectro de la derecha está conformado mayormente por adultos mayores, de menor nivel educativo y con mayor índice de religiosidad. 

Revisión de literatura 

Polarización política 
La polarización política se describe como la distancia ideológica que se da entre dos polos laterales en los cuales la opinión política está muy dividida (Sartori, 1976). El término alude al extremo alejamiento de las opiniones o creencias políticas entre individuos o grupos. Este fenómeno se manifiesta de distintas formas, lo que genera divisiones profundas entre partidos, una disminución de los acuerdos políticos y una falta de tolerancia hacia posturas opuestas (Berrocal et al., 2023). La polarización política se refiere al alineamiento de las personas con identidades políticas opuestas, inducido por los líderes de los partidos. Por otra parte, la polarización ideológica se utiliza cuando las posiciones de la ciudadanía están alejadas del centro y se dirigen más a los extremos. Un sujeto polarizado emplea respuestas sistemáticamente conservadoras o progresistas según el partido que siga, mientras que un sujeto moderado emplea respuestas de ambos extremos según el tema que se presente, dado que su identificación con un partido es más tenue y su consistencia ideológica es menor (Zafrilla, 2022).   

Las definiciones presentadas sostienen que la polarización es una distancia ideológica, pero presentan una limitación: no hay una distinción clara entre polarización como extremismo ideológico y polarización como alineamiento partidista. Este estudio se enfoca en la dimensión ideológica, examinando la inclinación hacia posturas conservadoras en el ámbito social, sin abordar las preferencias partidistas. Por ende, la polarización política que discuto se refiere a una polarización ideológica. 

Ideologías sociales 
En la contemporaneidad de la ciencia política, el término ‘ideologías’ se usa con un sentido neutro y descriptivo para referirse a sistemas de creencias políticas. Van Dijk comenta:  

Las ideologías forman la base “axiomática” de creencias más específicas o “representaciones sociales” de un grupo, tales como su conocimiento grupal y las opiniones de grupo. Las personas se vuelven polarizadas porque el mundo suele dividir los grupos entre “nosotros vs ellos” y eso se refleja en el modo de relacionarse y en los discursos o debates ideológicos (2005, p. 18).    

En relación con esta investigación, es preciso abordar los términos ideológicos divisores que impulsan la polarización en una sociedad: el conservadurismo y el liberalismo. En la opinión pública, “derecha” y “conservador” se asocian con el continuismo y el mantenimiento del status quo, vinculados a la aceptación de la jerarquía social y religiosa (Von, 1985); buscan conservar cierto modo de vivir que no se asocia con el progreso o cambio social. En cuanto al liberalismo, este sostiene que los seres humanos poseen derechos y libertades inherentes desde el nacimiento. Además, considera a los individuos como el sujeto, origen, fin y límite a partir de los cuales surgen y deben organizarse la sociedad y el Estado, incluyendo su cultura, economía, política y ética. Está relacionado con el progreso y el cambio social (Rodríguez, 1998). Comprender las particularidades de las ideologías sociales permite distinguir los dos ámbitos sociales que separan a las personas políticamente. 

 Factores sociodemográficos 
En la presente investigación, comparo los datos sociodemográficos con las respuestas del WVS para analizar cómo se distribuyen las opiniones sobre las ideologías sociales según diversos factores sociodemográficos de los encuestados.    

En este sentido, para relacionar dichos factores con el crecimiento de la polarización política, en particular la de derecha, parece adecuado traer a colación el tema de la juventud en la política. En Estados Unidos, se ha encontrado que la propensión de la juventud a poner énfasis en los ideales es una consecuencia directa del proceso de socialización, en el que se adhieren a valores básicos y absolutos del sistema (Lipset & León, 1972). Esto establece la importancia de la edad como un factor que puede influir en las posturas políticas. Teóricos de distintas disciplinas han sugerido que, en el envejecimiento, es común que las personas se mantengan estables frente a sus ideales. Sin embargo, se ha observado que cuando esa estabilidad se pierde, el cambio se orienta hacia una dirección más conservadora (Peterson et al., 2020).   

Para analizar la polarización política, resulta preciso evaluar el nivel educativo de los electores y cómo este se refleja en sus posturas. La literatura indica que un mayor nivel educativo se relaciona con una mayor consistencia ideológica frente a los partidos de identidad. En Estados Unidos se ha concluido que entre más educados sean los miembros de un partido, más fuertemente se identificarán con sus ideales. Una de las conclusiones que señalan estos datos es que los electores conservadores poseen un nivel educativo más bajo, mientras que quienes son mucho más liberales tienen un nivel de educación universitaria mucho más alto (Zafrilla, 2022). En ese sentido, un mayor nivel educativo impulsa la polarización porque las personas más educadas son más firmes con sus ideales y, por ende, son más difíciles de persuadir. Aun así, esta relación no es necesariamente lineal, el nivel educativo también puede inducir a que se genere la apertura de pensamiento y contrarreste tendencias polarizantes.   

Entre los factores que impulsan los ideales de los electores se encuentra la religión. Existe evidencia de que, en general, las personas religiosas suelen tener un nivel más alto de conservadurismo social como resultado de las creencias que la religión sigue y promueve. Por ejemplo, un estudio publicado por la Universidad de Salamanca, España, concluye que la religiosidad es el principal contribuyente a las actitudes conservadoras (Brussino et al., 2013). En ese contexto, los ideales conservadores o de derecha están relacionados con “valores extrínsecos: valores de seguridad, conformidad, tradición y poder, vinculados al autoritarismo”. El opuesto ideológico, la izquierda, se asocia con valores intrínsecos, “libertarios, igualitarios, valores de universalismo y benevolencia…” (Brussino et al., 2013, p. 169). El estudio de Salamanca postuló que existe una relación relevante y significativa entre las ideologías y los valores sociales, como es la religión en este caso (Brussino et al., 2013). Estudiosos han encontrado que las iglesias evangélicas han cobrado relevancia en la política latinoamericana contemporánea, ya que su forma de actuar, al querer nombrar la homosexualidad como una patología, refuerza la estigmatización y produce ciudadanos de “menor jerarquía” por pertenecer a la comunidad LGBTQ+. De igual manera, se ha observado que el catolicismo fomenta un debate público conservador que busca perpetuar las ideologías de derecha. Estos grupos religiosos son la mayor oposición a la búsqueda de derechos civiles que emplean los movimientos feministas y la comunidad LGBTQ+. Como resultado, las dimensiones religiosas representan un obstáculo para las políticas públicas favorables a la libertad y diversidad sexual (Vaggione, 2010). Tiene sentido que la religión se relacione directamente con las posturas conservadoras de la derecha, dado que esos son los ideales que, por su naturaleza, la religión perpetúa.  

Relacionado a la pregunta de investigación 
La polarización política es un fenómeno que se observa en diversas partes del mundo. La política parece estar atravesada por distintas fragmentaciones que nodescriben grupos internamente homogéneos, pero sí señalan sesgos. Un ejemplo que puede ser útil es el caso de Argentina, donde los resultados de procesos electorales y de estudios de opinión pública muestran repetidamente la división del electorado por grupos de edad, por clase y por ideología. Se ha encontrado en este caso que, al ver la división política según edades, existe una separación entre la interpretación de derechos subjetivos y la forma en que se constituyen las identidades sociales. En Argentina, los jóvenes viven con mayor naturalidad la diversidad de orientaciones sexuales y el tema legal que gira en torno a ellas (Catanzaro et al., 2019). Esto resulta un hallazgo relevante para este marco teórico, ya que el aspecto central que estaré midiendo es el conservadurismo social ante temas sexuales o de género.   

V-Dem (Varieties of Democracy) proporciona medidas de polarización a lo largo del tiempo y alrededor del mundo. Una de ellas trata sobre la polarización de la sociedad: hasta qué punto las diferencias de opinión en asuntos políticos cruciales resultan en importantes enfrentamientos de opiniones y, por ende, en polarización. Esta variable es la que concierne a mi investigación. Se centra en evaluar las divisiones de opiniones en torno a los principales temas que enfrenta la sociedad y se acerca más a la polarización de ideas (McCoy, 2024). V-Dem (Varieties of Democracy) es un proyecto de investigación internacional por la Universidad de Gotemburgo (Suecia) y la Universidad de Notre Dame (EE. UU.) que ha realizado encuestas sobre polarización, consideradas como las mejores que la miden.   

En cuanto a la polarización política puertorriqueña y cómo los factores sociodemográficos han contribuido a su crecimiento reciente, no hay mucha literatura disponible. Sin embargo, se ha encontrado que existe dominancia de los valores conservadores, así como crecimiento respecto de los ideales sociales de la izquierda. En otras palabras, en Puerto Rico predominan las tendencias de pensamiento conservador en términos generales, pero se ha detectado un incremento de identificación con ideologías liberales en los últimos años. Esto puede explicar el rompimiento del bipartidismo en las pasadas elecciones puertorriqueñas, si se entiende que las personas deciden votar de acuerdo con sus posturas en debates sociales (Cámara & Vélez, 2025). 

Marco teórico 

En la presente investigación planteo que la polarización política hacia la derecha en Puerto Rico se concentra en grupos definidos por características sociodemográficas y procesos de socialización que perpetúan ideales conservadores y estructuran creencias ideológicas, basándome en los aportes de Giovanni Sartori (1976) y Teun Van Dijk (2005). En particular, considero que el nivel educativo, la edad y la religiosidad de las personas tienen una influencia significativa en sus ideales sociopolíticos en Puerto Rico. Mi teoría es que la polarización a la derecha se concentra principalmente en adultos mayores con menor nivel educativo y mayor nivel de religiosidad. Esto puede explicarse por los procesos de socialización que influyen en la internalización de valores y creencias. Por ejemplo, personas de mayor edad fueron formadas en contextos en los que instituciones sociales como la religión desempeñaban un papel central en las normas sociales. De este modo, la religiosidad funciona como un marco normativo que promueve posturas más conservadoras en cuanto a temas sociales como el género, la familia y la sexualidad. La interacción entre edad y religiosidad contribuye a la consolidación de ideales conservadores, particularmente cuando las creencias religiosas funcionan como mecanismos de legitimación de normas sociales tradicionales; esto sustenta mi teoría (Brussino et al., 2013).   

A base de esto, mis hipótesis son:  

H1: A mayor edad, mayor la polarización de la derecha.   

H2: Entre más alto el nivel de religiosidad, más polarizadas están las personas a la derecha.   

H3: A menor nivel educativo, más polarización a la derecha.      

Metodología  

La presente investigación se basa en un modelo cuantitativo descriptivo con un diseño transversal no experimental. El objetivo se centra en analizar y describir la relación entre características sociodemográficas (edad, nivel educativo y nivel de religiosidad) y la polarización política de la derecha en Puerto Rico. La base de datos utilizada para explorar esta relación fue la encuesta realizada en el país por el WVS en 2018. La muestra de la base de datos cuenta con 1,127 participantes mayores de 18 años, entre los que se encuentran 39% hombres y 61% mujeres. El análisis de datos se realizó con el programa SPSS Statistics, mediante tablas bivariables. 

La variable dependiente de esta investigación se centra en la polarización de la derecha. Para efectos de este estudio, la polarización política de derecha se refiere a la adopción de valores conservadores consistentes y extremos en el ámbito social, respecto al apoyo hacia valores liberales. Esta polarización se da cuando las opiniones son consistentes y poco abiertas a ideales intermedios u opuestos.  Para medirla utilicé diversas preguntas del WVS. La primera variable fue la de auto-ubicación a izquierda o derecha política, con la pregunta Q240: “En temas políticos la gente habla de “la izquierda” y “la derecha”. De acuerdo con sus opiniones, ¿dónde se colocaría usted en esta escala, hablando en términos generales?” que se mide en escala Likert (1-10), 1 siendo ‘izquierda’ y 10 siendo ‘derecha’. Recodifiqué esta variable de modo que 9 y 10 (1) = no de derecha y 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7 y 8 (2) = polarizado de derecha.   

Además, construí un índice sumando las variables Q182: “La homosexualidad”, Q183: “La prostitución”, Q184: “El aborto”, Q185: “El divorcio”, Q186: “Relaciones sexuales prematrimoniales” y Q193: “Tener una relación sexual casual”, también construidas en una escala Likert (1-10), donde 1 es ‘siempre justificado’ y 10 es ‘nunca justificado’. Estas variables las recodifiqué de modo que 1 y 2 (0) = polarizado de derecha y 3, 4, 5, 6, 7 y 8 (1) = no de derecha. El índice lo denominé “conservadurismo social”. Construí otro índice con las preguntas Q28: “Cuando una madre tiene un trabajo remunerado, los hijos sufren”, Q29: “En general, los hombres son mejores líderes políticos que las mujeres”, Q30: “Una educación universitaria es más importante para un muchacho que para una muchacha”, Q31: “En general, los hombres son mejores ejecutivos de empresas que las mujeres” y Q32: “Ser un ama de casa es casi tan gratificante como tener un trabajo remunerado”, que responden a cuán de acuerdo se encuentra el encuestado frente a esas frases machistas. Estas se miden en una escala Likert (1-4), donde 1 es ‘muy de acuerdo’, 2 es ‘de acuerdo’, 3 es ‘en desacuerdo’ y 4 es ‘muy en desacuerdo’. La recodificación de ellas fue: 1 y 2 (1) = polarizado de derecha; y 3 y 4 (2) = no de derecha. Este fue el índice que midió el machismo. El conjunto de las variables medidas permite observar la tendencia hacia el espectro de la derecha política y es donde defino que existe polarización a la derecha en cuanto a opiniones sociales.   

La variable independiente corresponde a los datos sociodemográficos de edad, religiosidad y educación. En este punto, creé un índice de religiosidad uniendo 3 variables del cuestionario y recodifiqué las variables de edad y nivel educativo. Para el análisis de las variables y para poner a prueba las hipótesis de la investigación, utilicé tablas bivariables (tablas cruzadas) que examinaron la polarización de la derecha (VD) según las variables sociodemográficas (VI). 

Análisis 

Edad y variables de ideología   
La Tabla 1 integra las tres dimensiones analizadas para evaluar la polarización a la derecha. Los porcentajes indicaron la cantidad de personas polarizadas hacia la derecha al cruzarse con la edad. Se observó una tendencia consistente: a medida que aumenta la edad, crece la autoubicación a la derecha y la inclinación a posturas conservadoras tanto en temas sociales como de género, con un aumento de 15 puntos porcentuales, de 18% a 33%. Estos resultados confirmaron la primera hipótesis de investigación: a mayor edad, más polarización de derecha. Tales hallazgos pueden estar asociados a diferencias generacionales en los procesos de socialización que formaron los valores de los encuestados. Además de confirmar la hipótesis, resultan coherentes con lo que propone la literatura y lo que es “visiblemente notorio” en la sociedad contemporánea. En Puerto Rico, en particular, es muy común que las personas adultas mayores tiendan a posturas de derecha, pues son quienes más continúan arraigadas a los valores tradicionales de hace muchos años, dado el contexto en el que crecieron. 

Tabla 1: Edad y variables de ideología  

Religiosidad y variables de ideología   
La Tabla 2 integra las tres dimensiones analizadas para evaluar la polarización a la derecha (VD). Los porcentajes indican la cantidad de personas polarizadas hacia la derecha al cruzarse con el nivel de religiosidad (VI). Los resultados mostraron una relación directa entre la religiosidad y las posturas hacia la derecha, pues las personas que se consideran no religiosas se encuentran totalmente fuera de las actitudes de derecha. Por su parte, las personas religiosas ocuparon un 44% de los socialmente conservadores. Esto confirmó la segunda hipótesis de investigación: a mayor religiosidad, mayor polarización de derecha. Con base en esto, la religiosidad aparenta ser, más que una creencia personal, un marco normativo que rige reglas respecto a temas sociales y de género. Esto explica que gran parte de las personas religiosas sea bastante tajante con sus ideales y deje muy poco espacio a la moderación o a la consideración de valores opuestos. 

Tabla 2: Religiosidad y variables de ideología  

Nivel educativo y variables de ideología   
La Tabla 3 integra las tres dimensiones analizadas para evaluar la polarización a la derecha (VD). Los porcentajes indican la cantidad de personas polarizadas hacia la derecha al cruzarse con el nivel educativo (VI). En general, los resultados indicaron que, a menor nivel educativo, mayor polarización a la derecha, lo cual confirmó la tercera hipótesis de investigación. Sin embargo, no hay una relación tan marcada entre el nivel educativo y las posturas hacia la derecha, y puede fluctuar. Los porcentajes no van de manera lineal; hay un poco más de moderación. Esto sugiere que el nivel educativo, aunque tiene influencia, no explica ampliamente las posturas ideológicas. Tal vez otras variables (respecto al espectro político de derecha) podrían considerarse para evaluar si los resultados siguen siendo más o menos iguales o cambian considerablemente. 

Tabla 3: Nivel educativo y variables de ideología  

Conclusión  

El objetivo de la presente investigación consistió en analizar cómo los factores sociodemográficos influyen en la polarización política de la derecha en Puerto Rico, en particular en el aspecto ideológico. Partiendo de esa pregunta de investigación, hice análisis para examinar la relación entre la edad, el nivel educativo, la religiosidad y la polarización hacia la derecha. Los datos utilizados en esta investigación fueron los proporcionados por el World Value Survey de 2018 realizado enPuerto Rico. Como en investigaciones consultadas en la revisión de literatura, los resultados de este estudio arrojan que la religiosidad se asocia con valoresconservadores y que la edad también influye en que las personas, al crecer, se polarizan hacia la derecha política. De igual manera, el nivel educativo indicó unarelación con la postura política y se asoció negativamente con el machismo. Este último hallazgo respalda la literatura que indica que, a mayor nivel educativo, hay más propensión a inclinarse por valores liberales. Estos resultados demuestran su relevancia para comprender la contemporaneidad de la polarización política de derecha en Puerto Rico, que parece estar vinculada a factores culturales y generacionales socialmente arraigados. La investigación permitió identificar una relaciónentre variables sociodemográficas e ideologías sociales que resulta relevante al considerar los cambios sociopolíticos que la política puertorriqueña estáexperimentando recientemente. En los últimos años, temas relacionados con el género, la sexualidad y los derechos civiles han cobrado mayor visibilidad y relevancia en el debate sociopolítico. Dentro de unos años, la continuidad de estos temas en el debate público y la introducción de futuras generaciones podrían incrementar la tendencia a ideologías liberales, contrarias a lo encontrado en esta investigación.   

La polarización política de Puerto Rico aún es un fenómeno que ofrece mucho margen para investigar desde otras esferas. Para futuras investigaciones, parece interesante realizar estudios longitudinales que permitan evaluar cómo el fenómeno cambia en el aspecto ideológico a lo largo de varios años. Con ello se analizaría si existe una modificación generacional y por qué. De igual manera, resultaría interesante algún estudio cualitativo sobre la polarización, que puede ir enfocado al discurso mediático y a la influencia que genera en los electores. Por último, estudiar la polarización política partidista sumaría a la literatura y podría explicar aspectos importantes sobre las fisuras al apoyo de partidos políticos en el país. 

Referencias 

Berrocal-Gonzalo, S., Waisbord, S., & Gómez-García, S. (2023). Polarización política y medios de comunicación, su impacto en la democracia y en la sociedad. El Profesional de la Información, 32(6), 1–9. https://doi.org/10.3145/epi.2023.nov.22   

Brussino, S., Imhoff, D., Rabbia, H. H., García, P., & Pamela, A. (2013). Ideología política en torno a issues y valores sociales: un estudio correlacional en Ciudadanos de Córdoba/Argentina. América Latina Hoy, 65, 162-182. https://doi.org/10.14201/alh201365161182 https://www.redalyc.org/pdf/308/30829449007.pdfhttps://www.redalyc.org/pdf/308/30829449007.pdf 

Cámara, L., & Vélez, M. S. (2025). Tendencias de la ideología política de la derecha en Puerto Rico: Partidismo, populismo y autoritarismo. En J. M. Ackerman, M. Bosch Carcuro, M. Á. Ramírez Zaragoza, A. Escamilla Trejo & E. Calcaño Ortiz (Coords.), El auge de las derechas en América Latina y el Caribe: Teorización del problema y casos de estudio (pp. 213–248). CLACSO–UNAM. https://biblioteca-repositorio.clacso.edu.ar/bitstream/CLACSO/253004/1/El-auge-derechas.pdf 

Catanzaro, G., Ipar, E., Molina, E. C., Bernasconi, F., Di Paolo, G., Garrido, J. F., Pla, J. L., de la Fuente, J. J. R., Melián, M. C. F., & Derteano, P. M. (2019). La polarización política y el sesgo de las ideologías: reflexiones sobre la constitución interna de la nueva derecha en Argentina. En E. C. Molina (Ed.), La llamada de la gran urbe: las desigualdades y las movilidades sociales en la Ciudad de Buenos Aires (pp. 221–237). CLACSO. https://doi.org/10.2307/j.ctv1gn3t0p.11   

Lipset, S. M., & León, M. (1972). Juventud y política. Revista Española de la Opinión Pública, 29, 7–62. https://doi.org/10.2307/40181804https://doi.org/10.53557/Elecciones.2025.v24n29.01https://doi.org/10.53557/Elecciones.2025.v24n29.01 

McCoy, J. (2024). Latin America’s polarization in comparative perspective. Latin American Politics and Society, 66(2), 161–178. https://doi.org/10.1017/lap.2024.17 

Peterson, J. C., Smith, K. B., & Hibbing, J. R. (2020). Do people really become more conservative as they age? The University of Chicago Press Journals. https://www.jstor.org/stable/48809683 

Rodríguez, G. R. (1998). El liberalismo conservador contemporáneo. Universidad de La Laguna. https://freddyaliendre.wordpress.com/wp-content/uploads/2020/08/2-roberto-rodriguez-guerra-el-liberalismo-conservador-contemporaneo.pdf  

Sartori, G. (1976). Partidos y sistemas de partidos (2.ª ed.). Alianza Editorial. 

Vaggione, J. M. (2013). Religión, género y política: El activismo católico conservador en América Latina. En J. M. Vaggione & J. Mujica (Eds.), Conservadurismos, religión y política: Perspectivas de investigación en América Latina (pp. 17–25). Católicas por el Derecho a Decidir. https://promsex.org/wp-content/uploads/2014/03/ConsevadurismosReligionyPolitica.pdf 

Van Dijk, T. A. (2005). Política, ideología y discurso. Quórum Académico, 2(2), 15–47. Von, B. K. (1985). El conservadurismo. Revista de Estudios Políticos, (44), 7–28.    

Zafrilla, P. J. P. (2022). Cómo la polarización política amenaza la democracia… y cómo afrontarlo. Análisis Político, 35(104), 91–111. https://www.proquest.com/docview/2731500648?sourcetype=Scholarly%20Journals 


Posted on May 20, 2026 .

Like a doll  

 Sherlyan Lebrón Rodríguez 
Departamento de Programa y Enseñanza
Facultad de Educación, UPR RP

Recibido: 13/03/2026; Revisado: 04/05/2026; Aceptado: 13/05/2026

I used to be a doll,  
molded to fit their hands,  
posed, polished, quiet, polite.  
The hardest thing to shape? My words.   

Was I ever theirs to shape?  
To fulfill expectations?  
To shrink myself for their comfort?  
I am not a doll.   

Every time I spoke my mind,  
I became a rebel.  
Too honest.  
Too sensitive.  
Too human.  

And yes, I am human.     

Speaking was freedom.  
Like fire in my hands.  
Like breaking the silence that tried to cage me.  
Like showing the world,  
I exist.  

I found others,  
sparks hidden in the shadows,  
voices humming like wind through hollow streets,  
laughter that echoed where walls tried to swallow it.  

We spoke our truths in flickers and roars,  
built small universes  
in corners that weren’t meant for us.  
We protected our rights,  
claimed our space,  
and left trails of light  
for anyone still learning to burn.  

I learned to shift  
the loudest, the quietest,  
the observer, and the storm  
depending on who watched.   

Not everyone liked it.  
Not everyone liked me.  
For speaking.  
For resisting.  
For being alive.    

But my voice?  
My voice is unshakable.  
It is my power,  
My shield, my weapon.  
I speak.  
I rise.  
I burn brighter than fear.   

I am no doll.  
I speak because I must.  
Because to stay silent,  
would be to lose myself entirely. 


Posted on May 20, 2026 .

A daisy in a batch full of roses 

Saray Ríos
Departamento de Sociología y Antropología
Facultad de Ciencias Sociales, UPR RP

Recibido: 13/03/2026; Revisado: 04/05/2026; Aceptado: 13/05/2026

I thought moving here would finally bring me a sense of belonging,  
a place where I could truly love my Puerto Rican identity,  
where I’d feel at peace.  
where I’d feel at home.  
But instead,  
I feel like a daisy in a batch full of roses.  

I crave the language, wishing it rolled off my tongue as it does theirs.  
I want fluency to feel like hot chocolate on a cold day,  
or an ice-cold popsicle in the heat,  
something consumed, not the mold on bread left untouched.  

I knew that the cold of the whaling city wasn’t home,   
so I wanted the warmth of La Isla del Encanto to be it.  
Maybe I need more time,  
because I do adore Puerto Rico.   

I adore my astonishing friends and family,  
the coquís, the rivers, and the greenery that live on this island.  
But for now,  
I still crave that sense of belonging. 


Posted on May 20, 2026 .

Beyond their margins

Áleris S. Ortiz Cintrón
Departamento de Biología
Facultad de Ciencias Naturales, UPR RP

Recibido: 13/03/2026; Revisado: 04/05/2026; Aceptado: 13/05/2026

I was born into a sentence that I did not write; 
already punctuated, with spaces too narrow for my own will.  
Word by word, I must read it silently. 
Shoulders straight, legs crossed, I learn to sit still.  

Destined to remain closed and disguised with weakness, 
my book’s cover was delicately designed. 
Barren shelves seek heirs to the unspoken, 
queens without a throne to remember, their stories lacking a spine. 

You may borrow my turn, but I own its potential. 
Kneeling and crawling for a whisper of acceptance, 
I claim my bruises as a result of my freedom; 
to be worth more and given less is my inherited sentence.  

I dream of mahogany framed degrees, but also late-night lullabies, 
a golden ring on his hand as well as mine, 
to give my sacred body, to give my restless mind, 
both selfish and selfless, paradoxically intertwined. 

Rest assured, beyond skin and bone, my legacy will be known. 
Through the fences drawn, to forge its path is my prerogative. 
Whether I bare new life or just the breath of my own, 
I speak for all women; color me provocative. 


Posted on May 20, 2026 .

Los secretos del recao 

Gabriela Meléndez Rivera
Departamento de Literatura Comparada
Facultad de Humanidades, UPR RP

Recibido: 13/02/2026; Revisado: 27/03/2026; Aceptado: 12/05/2026

A la de al lado, la abuela le enseñó que el recao atrae excremento de gato.  

—Eso es como droga pa’ ellos. —nos dijo la vecina una vez que nos vio recogiendo excremento frente a la casa— Se vuelven locos y te cagan el patio, esa gramita tan olorosa que tú ves ahí se propaga bien, pero de que bien rápido.  

Creo que esa fue la primera vez que la conocí. Recuerdo que me pareció raro que estuviera descalza en la calle, con los pies mugrientos. Conchita tenía las piernas largas y jinchas como el caballo de su abuela, y por eso le decían yegüita. Solía vestir pantalones ridículamente cortos incluso para la época, cuando hasta los hombres se ponían pantaloncillos que asemejaban calzones. Cuando la vi, me dio mucha envidia. Tanto así que me entraron ganas de arrancarme la falda pentecostal que mami también tenía puesta. Ahora lo encuentro humoroso, pero a esa edad te persigue el bochorno por todas partes, y la vergüenza te atormenta si no llevas las últimas tendencias de la moda. En casa me decían que esos pantalones cortitos eran para las adolescentes que tenían relaciones sexuales.  

Inmediatamente quise ser su amiga. Pero, mami, después de echarle una mirada vacía, muy típica de ella con sus ojitos perdidos, se viró y le dio la espalda. Estábamos en el balcón cuando suspiró con su característico mal aliento —De tal palo… 

En ese entonces, los gatos de la urbanización parecían junkies, y mientras más crecía el recao, más adictos se volvían a depositar sus necesidades en el patio de nuestra casa. Mami quería ponerles comida con veneno para ratas, pero mi tía, que vivía con nosotras en ese entonces, le decía que era una abusadora. 

La señora que vivía al lado de nosotros estaba completamente demente y tenía un caballo blanquito amarrado en la marquesina. En ese entonces no existía la conciencia ni la preocupación por el maltrato de animales, pero la odiábamos por torturarnos con la peste del caballito ese. Además, aparentemente practicaba la santería. Se vestía toda de blanco y se sentaba a mirar un árbol gigantesco en el patio de su casa, que tenía atadas a sus ramas unas muñecas de porcelana. Pelirrojas, pelirrubias y pelinegras; tez oscura, trigueña y pálida; era una colección de muñecas sorprendentemente diversa, protagonistas de mis peores pesadillas en la infancia. Su nieta se llamaba Conchita. Se crio en la urbanización porque su mamá la dejó con su abuela un verano pa’ fugarse con su jevo, y nunca regresó. En la versión de papi, la mamá era una prostituta. Conchita fue la que me enseñó sobre los secretos del recao.  

De vez en cuando, la vieja se volvía deliriosa y salía a gritar a la calle, ni que —¡El que se meta a joder con mi jodio caballo va a tener problemas!  

De vez en cuando se sentaba en su balcón a escribir cartitas, vistiéndose con un grandioso sombrero blanco cuya circunferencia descansaba sobre sus hombros y que le ocultaba la cara. Cuando estaba satisfecha con sus contenidos, se las mandaba a todos los vecinos de la calle.  

—Esa vieja cabrona…nieta buscona —era lo que solía decir papi cuando nos llegaban las cartas. Al parecer estaba convencida de que le iban a descuartizar el caballo. En una ocasión, después de un confrontamiento verbal con la señora, un vecino encontró tres gallinas, cada una sin cabeza, tiradas en su patio. Lourdes, vecina y pastora de nuestra congregación, dio una misa en la cual habló del mal de ojo y la malicia espiritual. Un tiempo después, encontró una cola, la cualdescubrimos que era de perro, frente a su casa. Conchita no tenía culpa de nada de esto, le decía yo a los de casa, a los nenes en la calle, a las viejitas chismosas. Me pareció, desde temprana edad, que mis opiniones eran casi como peste en el aire.  

Una vez escuché una conversación sobre la vieja entre mami y tití, mientras pretendía estudiar en la sala. 

—Dejan a esa nena sola con la bruja esa, y pa’ colmo, el nene de Lourdes dijo que la escuchó diciendo que iba a llamar a la policía ni que por el ruido de nosotros. ¡Ni que nosotros! ¡Qué, si fuéramos gente mala o como la hija esa de ella, drogadicta y senda cafre! ¡O si tuviéramos el patio como un basurero! —Y levantó la mano para contar con sus dedos— Mera, con gomas de carro, con gallinas enfermas… ¡Mierda de caballo! 

Fue en ese instante que me puse a disimular para que mami no me regañara por estar escuchando chisme. Tití, que estaba cocinando, se viró para mirar a mami y le empezó a hablar haciendo gestos con la cuchara salpicando habichuelas: 

—¡Ay, no me digas eso! Después de que fuimos tan buenas cuando le dejaron a esa nena endiabla’ tira’ allí. Poca vergüenza, con el caballo cagón ese. Hay que contarle al marido tuyo a ver qué dice, a ver si un día entre todos lo sacamos de la marquesina esa. ¡Chacho, no! Hay que aprovechar el carácter de Rubén y asustar a la vieja. 

Una tarde de domingo, semanas después, llegué de un campamento de verano del municipio que papi me consiguió gracias a que él tenía un trabajo importante en el Departamento de Ornato y Embellecimiento. Estaba contentísima porque me buscó tití, pero, cuando pasamos por la puerta, mami nos gritó:  

—¡Ese cabrón!  

Cuando le puse la mirada encima sentí un estremecimiento interno y me subió un temblor por la espina dorsal. Los muebles estaban desordenados, bajé la mirada y me percaté de que había vidrio roto en el piso. Recuerdo haber mirado a mami en ese momento y haber pensado que tenía el pelo bien rojito, y que probablemente se lo había pintado esa mañana. Me asusté cuando la vi, porque mami no era de llorar, solo de gritar. En el corazón de un argumento, la dominaba una turbación y lo que salía de su boca eran unas expresiones groseras casi incomprensibles. Iba ella por la casa balbuceando, jadeando por el agite. Pero ese día, aunque aturdida, se veía lúcida. Las mejillas las tenía rosadas y sus ojos estaban brillositos. Noté instantáneamente aquella fragancia peculiar, muy característica de su persona; ese aroma penetrante, dulce y picante, que ataca los sentidos. Estaba yo tan inquieta que hice lo que nunca, me acerqué a abrazarle, pero antes de poder hacerlo chilló:  

—¡Vete a recoger la mierda de gato que la peste me tiene con migraña!  

En la calle, vi que algunas de las nenas de la urbanización estaban reunidas, y me dio vergüenza cuando entendí por qué estaban ahí. Una de las nenas alzó las cejas cuando me vio y preguntó: 

—¿Está bien tu mai? Tu pai se fue horita. —Era María Cristina, una que siempre estaba pelea’ con Conchita porque pensaba que a ella le gustaba su novio Juan Antonio. Siempre pensé, y todavía pienso, que esa nena era una ridícula que no conocía a Conchita. Ella nunca fue así, ni como su mamá, ni como su abuela.  

—La mía está bien. ¿Y la tuya? —Pero sentí que se me puso el cuello caliente y la cara roja. 

Cuando todas se fueron, Conchita me ayudó a limpiar el excremento de gato y le quiso llevar el recao que arrancamos a su abuela. Cuando llegamos a la cocina de la vieja loca, me di cuenta de que Conchita quería el recao para el arroz con salchicha que estaba haciendo la abuela. 

—Eso tiene caca, Conchita. —Quería decirle cochina, pero no me atreví porque estaba la abuela allí. 

—Eso se limpia, amiga. —Y justo en ese momento la vieja se viró a mirarnos. 

—Eres una puerca, Conchita. Mira, eso no hay manera de desinfectarlo. El excremento de gato trae parásitos, como el toxoplasma gondii o la salmonella. No deberías estar tocando ese recao. Y yo soy inmunocomprometida. ¿Me quieres matar? —dijo la abuela. 

Esa tarde nos dio de su arroz con salchicha, y no quise regresar a casa hasta bien tarde. Cuando entré por la puerta, mami me estaba esperando y saltó a cogerme el brazo y preguntar:  

—¿Tú estabas en la casa del lado? Te vi con la Conchita esa en la marquesina.  

Papi estaba sacudiendo la cabeza desde su sillón. Andaba sin camisa, y en la pipa gigante le vi unos moretones aceitunados.  

—No vayas pa’lla, la hija es una droga-adicta, la nieta, tras que es una fresca, va por el mismo camino. La vieja se dedica a fastidiar. —Mis papás estaban mal los dos, y como quiera, la hija esa, la supuesta mamá de Conchita, no vivía en esa casa. Entiendo que mi tía me leyó la cara porque rápido empezó con un sermón. Soltó el mapo y me señaló con sus uñas postizas que de color plateado. Sus dedos eran largos y arrugados, flacos como el resto de ella. El calor de la tarde lederretía el maquillaje y se le empezaban a ver los tajos del pecho.  

—Esa familia, haz caso, es un desastre nena. El yerno de la vieja vende drogas y por eso se fueron a los Estados Unidos para escapar de alguien que los iba a matar. No te metas en esas.  

En una ocasión llegué de haber estado con las vecinas y me puse a hablar con Conchita en vez de irme para casa. Nos fuimos en bicicleta y le conté los chismes de la urbanización mientras le señalaba las casas. Con el tiempo se volvió un hábito y desarrollamos una rutina de por las tardes: me daba una Pepsi y desahogaba con ella mis penas de nena de doce años. 

—¡Esa misma! Mariangely era amiga mía, pero ya no la soporto porque tiene como 11 novios y es una senda ridícula. —Le dije, y me terminé de tomar la Pepsi— Mira, y Viviana me dijo que, como Marangely es de caserío, por eso tiene relaciones sexuales y a la mamá no le importa. —Entonces me di cuenta de que Conchita me estaba mirando raro y me dio bochorno. 

—Hay gente que es buena y de caserío —exclamó Conchita— Aunque, sí, la mamá de Mariangely le está perjudicando su futuro… no la está protegiendo. —Entonces, cuando terminó de hablar, se paró como para irse, pero se quedó mirando el techo de la marquesina. 

—Yo sé eso —le dije, pero con vergüenza, porque sentí que me regañó— No la estoy juzgando por ser de caserío, es que noto una falta de inteligencia en ella.  

Conchita siempre tuvo una cualidad rara, un aire, supongo, de entender cosas que yo no entendía. Ahora de adulta me doy cuenta de que nuestra amistad suavizó la dulce amargura de haber sido niña y adolescente al mismo tiempo.    

No vi a Conchita mucho después de eso, no me dejaban casi salir y en casa seguía rompiéndose la cristalería. Mami con episodios y Tití siempre limpiando lo que se rompía. No me gustaba el ruido de casa y sentía que se me escapaba el verano. 

Unos días antes de que empezaran las clases, me atreví a escaparme un ratito y me escondí detrás del palo de las muñecas. Cuando toqué la puerta abrió la vieja.  

—Su mamá se llevó a Estados Unidos, nena. —Cuando me percaté con susto de que la señora estaba vestida con ropa blanca, sentí que el corazón me latía en la garganta y me dieron ganas de gritarle.  

—Dijo que va a regresar, que no te olvides de ella. —continuó la abuela de Conchita— Fue a despedirse, pero tu mamá nos dijo que estabas sintiéndote mal, así que no te sientas culpable. Entra pa’ darte un tececito, nena.  

En el interior de la casa tenía velas con imágenes de santos y vírgenes, prendidas y esparcidas por toda la sala. Me puse a imaginar cómo me iba a sacrificar para convertirme en una de sus muñecas de porcelana en el árbol. Justo entonces llegó con té de sábila y me obligó a tomármelo con un cucharón de miel, quizás para la tos que pensó que tenía. Me dio guarapo de caña y me lo tomé, aunque no me gustara, porque me daba pena decirle que en realidad nunca había estado enferma. 

—Ay nena, yo no quería que la Conchita se fuera. 

Suspiró por un largo rato, dándome la espalda, probablemente preparando otra zambumbia para mi enfermedad imaginaria. 

—Ella no sabe inglés. —Le dije estúpidamente y me paré a lavarle la taza que me dio. 

—Quizás ahora no, pero hay que adaptarse, cuando eres joven es más fácil.  

Pero ya no quería hablar más de Conchita. Me puse a pensar y me percaté de que era la única amiga real que había tenido en aquella etapa de mi vida. Levanté la mirada e intenté distraerme con el árbol de las muñecas para no pensar más.  

Años después, escuché que la señora había tratado de adoptar a Conchita, pero que su mamá se indignó porque le estaba tratando de quitar a la hija. Mucho antes de que llegara su nieta, la vieja, que en ese entonces no era vieja, vivía con su papá. Aquel señor era un hombre que todos en la urbanización querían y que, muy misteriosamente, había quedado encamado una vez que cumplió los ochenta y tres. 

—Por eso siempre estuvo soltera. —Me dijo mami años después de la muerte de la señora— Todos sabían que ella hacía brujería porque su papá le daba, y un día se empezó a vestir de blanco y rápido después el papá se murió. Te digo más, una vez la cogimos ni que cazando sapos en el patio de casa. Ahí ‘ta la prueba.  

—Permiso, Aita, ese arbolito que está ahí. —le dije, tratando de cambiar el tema— Es que me dan un poco de miedo las cabezas de porcelana; yo creo en papito Dios y estoy en un colegio cristiano. A mí me protegen los santos y los ángeles de la guardia y todo lo demás. Pero la sante- —Nunca terminé porque su risa repentina me hizo dar un brinquito. 

Entonces, paró de reírse y se acercó, demasiado. Me subió un frío por las batatas que me congeló la espalda y no me pude mover. Apreté la quijada duro y pensé que me iba a embrujar por hablar de más. 

Me cogió un brazo y en las manos me puso una bolsita de supermercado.  

—Semillas de menta —me dijo—, siémbralas porque ahuyentan a los gatos. En ese patio tienen demasiado de recao, mi santa, ni hay grama. Y eso los pone salvajes. 

Cuando me abrió la puerta, me fui corriendo y no volví jamás a entrar a aquella casa. Casi dos años después, regresó Conchita, pero para eso teníamos 14 y las cosas a esa edad se sienten más terribles que en cualquier otra.  No volvimos a hablar mucho, solo si estábamos las dos en el patio. Incluso así, solo intercambiamos una o dos palabras incómodas. 

Ahora que estoy adulta, solo regreso a la casa de mami cuando la cuidadora no puede estar. De vez en cuando veo a Conchita, que heredó la casa, y trato de saludarla con una sonrisa. Fue en una de esas visitas que me percaté de que el árbol ya no tenía muñecas. Por curiosidad, le pregunté a Conchita un día que la vi bajándose del carro. 

—¡Ay sí! Después de que se murió, me dio pena dejarlas ahí. Se las puse yo una de las primeras veces que vine a visitarla. ¡Bueno, yo misma les corté las cabezas! —dijo riéndose, como si fuera un chiste— Ella nunca las quitó; tuvo esa decoración, feísima, por años, que Dios la bendiga.  

Y suspiró con una sonrisa torcida por la nostalgia. No sabía qué decirle, así que moví la cabeza como que entendía y traté de consolarla con una sonrisa. La incomodidad me hizo mirarme los pies y me percaté de algo. 

—Tienes recao creciéndote en el patio, Conchita, cuida‘o con los gatos.  


Posted on May 20, 2026 .

Cuando tu ausencia pesa 

Isabel Pantojas Cruz
Departamento de Psicología
Facultad de Ciencias Sociales, UPR RP

Recibido: 17/02/2026; Revisado: 13/03/2026; Aceptado: 13/05/2026

Los destellos de luz entran por la ventana 
ya es tarde 
y no pasa nada  

Emprendiste un viaje 
a través de mi mente sin invitación. 
Qué placer amargo recordarte 

Un nudo en el estómago 
interrumpe todo lo planeado 
y lo que tanto deseé 
nunca llegó 

Tu recuerdo ilumina mi habitación 
Pero confundo el anhelo de verte 
Y el miedo a no ser correspondido 

Vuelvo a sentir el dolor de tu ausencia 
y me pierdo en esos momentos finales 
donde algo quedó inconcluso  

Como humo que el viento dispersa 
Nuestro tiempo se desvaneció  

Ya no quiero pensar en esto 
Salgo a la esquina, 
termino en el medio de la ciudad 

Me pierdo en la multitud 
La noche me atraviesa 
Y me deja sin aliento 

¿Será que por los ecos de tu voz 
puedo permitirme imaginar 
que estás más cerca de lo que creí?  

Da igual, 
nada tiene sentido 

Eso es lo que me digo 
para sentirme tranquilo 
de que te di todo 
hasta lo que no tenía: 
mi cordura 

No sirvió de nada. 
Para amar tenía que despojarme de mí, 
vestirme de tus promesas condicionadas 
y expectativas 

Vuelvo al lugar en donde comenzó 
lo que alguna vez consideré 
el momento más real de mi vida 

Y no es casualidad 
que me encuentre desarraigado 
sin encontrar un lugar 
que no demande respuestas coherentes 

Creí que escribir esto 
me ayudaría a soltar 
pero no hay progreso 
quedé atrapado entre el principio y desenlace 

Tanta falta me haces 


Posted on May 20, 2026 .

Libre brida 

Adriana Guzmán García
Departamento de Ciencias Políticas
Facultad de Ciencias Sociales, UPR RP

Recibido: 16/02/2026; Revisado: 02/04/2026; Aceptado: 13/05/2026

Libre brida su corazón vasallo,   
bufa la tierra que su cola traza,   
burla la sierra, al pasar arrasa,   
vela el acecho de su ferro fallo.   

Concédele—mi bien—un desencallo  
en las piedras que el sol abraza,   
donde el hierro funde, acarraza,   
restos del corazón de mi caballo.   

Téngales sol y pedazos del río  
mientras espera su alma serena;  
para que descanse lugar sombrío,  

pero se acercan meses de frío,   
¿cómo arroparse con su melena?  
Será bastante con tu vocerío.   


Posted on May 20, 2026 .

Zaman

 Christian A. Colón Maldonado
Departamento de Antropología
Facultad de Ciencias Sociales, UPR RP

Recibido: 15/02/2026; Revisado: 03/05/2026; Aceptado: 13/05/2026

Voy aprendiendo, 
porque hasta para engañarse 
hace falta maestro,  
que no todos los recuerdos significan igual  
puede uno recordar; 
la Patria 
y esa isla  
verde en la infancia  
puede con el tiempo  
volverse territorio que interroga,  
que expulsa,  
que contradice  
la canción que le cantamos.  

Pudiera pensar  
historia 
y creer que en ella  
hay futuro  
y esa historia 
(ordenada, narrada, defendida)  
puede luego  
deshacerse  
en versiones,  
en silencios,  
o peor, 
puede presumirse objetiva 
y llamarse pasado.   

Puedo amar  
las orquídeas de mi balcón  
mientras duren, 
el perro de mi vecina  
que parece nunca olvidarme, 
la lluvia que espera en el camino hacia clase  
y todo eso  
tan pequeño,  
tan íntimo,  
puede volverse  
nostalgia   

Decirle nostalgia 
al contraste  
entre lo sabido  
y lo que recién se vive  
no resuelve el contraste,  
apenas lo bautiza.    

Porque no todos los colores resaltan igual,  
depende del fondo, 
de la luz,  
del cansancio  
que traiga el día en los hombros.  

Pudiera uno sentirse  
constructor de futuro  
mientras abraza  
los clásicos  
como si fueran salvavidas.    

¿Puede uno defender lo nuevo  
cuando lo nuevo propone  
la demolición  
de aquello que nos sostuvo?    

¿Pudiera uno prepararse  
para llegar a ser quien anhela,  
y que tal preparación  
nazca  
no del deseo  
sino de la intemperie  
que deja lo irrecuperable?  

En efecto,  
pudieras intentar ser  
lo que no fuiste a tiempo  
para esa persona  
y llamar a eso  
madurez.  

En cambio yo...   
tengo pretensiones  
de abismo,  
de ser un rayo que todo lo penetra,  
pero querer ser relámpago  
no me quita lo oscuro,  

ni el anhelo de altura  
me despega del suelo.  

Algo se llama futuro  
y es  
la proyección delicada  
de un ayer que insiste,  

algo se llama recuerdo  
y es  
la versión editada  
de lo que sentiste.   

algo se llama presente  
y es  
el único territorio  
que acepta corrección,  
aunque no garantice victoria.  

Tomo una siesta larga  
leo a Cezanne Cardona, 
me sirvo una copa de vino barato  
y digo  
que me preparo para curar el presente    

pero curar  
no es borrar  
ni rehacer,  
ni asegurar,  

como mucho  
curar es  
atender  

Pensar futuro  
no es construirlo. 
Sentir amor  
no es sostenerlo.  
Gritar Patria  
no es liberarla. 

 Todo eso no alcanza  
a fijar,  
a salvar,  
a garantizar,  

y no obstante,   

recordar es un vicio de insistentes.   
No para guardar cenizas en frascos,  
sino para hurgar en los contratos  
que juramos que eran para siempre,   

una práctica menor  
contra el desgaste,  
una forma modesta  
(y fallida)  
de disputar la desaparición  
que implica la existencia.   


Posted on May 20, 2026 .

La afortunada 

 Angela López Torres
Departamento de Fundamentos de la Educación
Facultad de Educación, UPR RP

Recibido: 15/02/2026; Revisado: 29/04/2026; Aceptado: 13/05/2026

Me he quedado sin palabras. 
Ya mis manos no tiemblan. 
Dudo si mi bendición dependía de la desgracia. 
Mis latidos se calmaron y, con ello, mis fantasmas se esfumaron.   

Rebusco en mis relatos aquella fuerza, 
y en todos encuentro sufrimiento. 
Me siento y le pregunto a mi sonrisa: 
¿Por qué me quitó ese don?   

¿Por qué ya no puedo envolver al distraído? 
¿Conmover al anestesiado?  

Le pido a mis lágrimas que se derramen, 
ellas son la fortuna del poeta. 
Aunque afortunada soy, 
pues al fin me regocijo entre alegrías, 
las mismas que arrebataron mi propósito. 


Posted on May 20, 2026 .

El desgaste del tiempo

Gabriel M. Serrano Nieves
Departamento de Información y Periodismo
Facultad de Comunicación, UPR RP

Recibido: 14/02/2026; Revisado: 09/05/2026; Aceptado: 13/05/2026

busco sin cesar en las entrañas de lo humano 

y no me encuentro. 

me transporto por las máquinas que cancelan el pasado  

y me quedo inmerso en su grandeza. 

hombres jugando a ser dios en un sistema de dioses intentando ser hombres.  

y siempre, el mismo resultado  

       ignoramos  

     el poder 

         que 

      "poseemos". 

en su juego por ser dios  

el humano olvida su naturaleza y  

"vive" 

pagando por su error. 

 

Yo, hace un año me perdí  

y ahora busco sin prisa en los rincones de un mundo  

que evidencia mi pequeñez. 

 

disuelto en la vastedad, sin saber reconstruirme, 

me dispongo a buscar mis restos 

entre las ruinas perdidas del tiempo 

pero el olvido que propicia su presencia 

cancela mi existencia. 

mi cuerpo dejó de ser mío  

para unirse a una danza eterna de apariencias.

¿cómo extrañar algo que no recuerdo?

los años se acumulan en forma de joroba 

se va lijando mi memoria 

salí al encuentro de mi ser 

nunca pensé que me perdería buscándolo. 


Posted on May 20, 2026 .

Press “E” + “esc” 

Carolina Andrea Torres Ventura
Programa de Estudios Interdisciplinarios
Facultad de Humanidades, UPR RP

Recibido: 13/03/2026; Revisado: 04/05/2026; Aceptado: 12/05/2026 

“How is that a twirl exactly?” 

Metalhead squeaks when wiggling its hips and legs in a rather asynchronous way. The whole premise was stupid to begin with; Fatima cannot stop laughing. As she catches her breath, Fatima waves off the six-footed machine. Only when she recovers the air back into her lungs to say stop does the machine do so.  

“I’ll take this off of you now.” Fatima removes a dusty old tutu from the robot and puts it back down on the debris-ridden road. Both are headed north, as per its only assigned instruction. 

Fatima wipes the dust on her hands against her sweatpants. It does not do much; her entire body is covered in ashes as well. “Your owner definitely isn’t a dancer then.” 

“It appears not,” it speaks in a computerized sing-song voice. Almost like the notifications from my computer as well (I had to double check). Its head gives slow 360 spins around its neck, scanning its surroundings. Each full loop around the head gives off the sound of a suspension spring. 

She looks up at it while walking. “And you are not one of those caretaker or medical robots either, one look at my face would’ve sent those bots in a spiral.” Fatima takes long and steady steps to keep up with the robot’s pace. There once was a time she could best imitate the pliable movement of their ductile arms and legs. A time before the evacuation orders took Nour away from her. 

“I’ve seen many Metalheads before; silver ones.” Fatima assesses this unique type of Metalhead. Its most noticeable feature, the long, slinky-like extremities, seems durable enough for having withstood the initial attacks on the town. 

“Please specify a word for ‘Metalhead.’” Fatima doesn’t notice it yet, but Metalhead’s head has stopped revolving. Its walk feels unbalanced. 

“It’s a name for beings like you. My best friend, Nour, gave me the idea.” Fatima fidgets with the bandages on her left arm. She had used scrap fabric to make it. 

Every so often, Metalhead picks her up by the back of her shirt to have her walk ahead. A gesture that was taken as a threat eight hours ago now gives Fatima a sense of security. Fatima anticipates the gesture, so she jumps upwards beforehand so that Metalhead’s claws grab her mid-air. Her spiked brown hair is trimmed to ear length. It cannot possibly get in the way of Metalhead’s claw. 

“Why are you painted black?” Fatima is placed on the ground again. Metalhead answers immediately. 

“I do not know the answer to your question. I have been like this ever since I awoke upon impact. Right after falling from the sky eight hours ago.” Fatima nods and looks away. She’d wish to know more about how the Metalhead came to be, but her lips tremble at the thought of reliving the same events that left her homeless.  

The once heavily transited road gave way to many kinds of businesses on both sides. Like assimilating a rat maze, the number of shops stacked over one another created shade from the sun, at least during the afternoon.  

There is no more shade left for Fatima and Metalhead to hide in. Fatima wipes off the sweat from her forehead. 

The usual walk upon sand and debris is now interrupted by piles of paper sheets and postal stamps. In a discouraged tone, Fatima points to her left, without raising her eyes, and says, “This right here must be the post office, at least, what remains of it.” Metalhead’s head faces to the left and then back to the front. Only three wooden beams stand tall. There is no response, only the sound of its engines whirring. Either that or it could be my PC. 

In an unprecedented moment, Metalhead breaks the silence to ask a question. 

“How about you? Were you born from inside the debris eight hours ago?” Fatima is taken by surprise. She has never heard a Metalhead ask questions before, but that was not her main concern now. She waits a few minutes to speak. 

“I was born twelve years ago.” Fatima looks at Metalhead and notices its unsteady walk. “I was already alive when you found me under the debris of my house.” 

Fatima’s words cause a chain reaction on Metalhead. Its gears can be heard working overtime. Faint traces of smoke begin to appear from the machine’s joints, but Metalhead keeps moving forward. 

As the sky changes to an ashy sunset, Fatima walks in front of Metalhead to raise her good arm and call for a halt. “I’m hungry, and you’re acting weird.” 

“My instructions are to head north as soon as possible. Major damage warning. Immediate repair needed.” Fatima is too small to notice the impact on the robot’s head from where she stands, but she does spot a small spark flying off from the top as it is speaking.  

“But I really need to eat, look.” She pats the scratched surface of the robot’s all but hollow ‘stomach’, if it could even be called that. 

“My instructions are to head north as soon as possible. Major damage warning. Immediate repair needed.” 

Fatima tries reasoning with the machine, but the shaking of the ground gets her mind to shift. 

Fatima remembers the days when she used to look from her kitchen window out into the same street that they were walking on just now. Only one day ago, people, motorbikes, cars, and many donkeys (her favorites) used to all roam the street on a day-to-day basis. The sea of brown-faced complexities would be interrupted ever so often by metalheads and their five-foot radius shields used to protect their human companion against foot traffic, while others would be seen alone, carrying groceries and forgetting to turn their shields off. Regardless of the task at hand, it is an indispensable feature that her friend doesn’t seem to carry. 

A combination of beeps and red sensors starts flashing off Metalhead’s oculars. The sound of battering propellers now follows in the opposite direction. Fatimasnaps back into reality. She knows that such sounds could only mean one thing. In the blink of an eye, the metalhead contorts its legs in a downward motion, wraps Fatima in its arms, and expels the springs towards the nearest abandoned building to their left. Three aircraft soon follow to leave a trail of bullets down the main road. 

Fatima opens her eyes. A faint orange hue shines through a metalhead-sized hole that trespasses through the two walls separating them and the street. Dust surrounds her once again. She tries keeping the coughs to a minimum, but still spews out the occasional black spit from her mouth.  

The smoke inside the building has mostly cleared out. The metalhead’s arms loosen from Fatima, so she stands up with the help of her right arm. Metalhead doesn’tseem to be doing any better, at least, on the inside. Sure, its outer carapace is scratched enough, but the center of attention lies at the massive dent on its head. More sparks come flying out than last time.  

Metalhead lies still, sitting on the ground. Its body is backed up against pieces of mud-brick wall and dented metal. Just when Fatima begins to grow scared for the integrity of her newfound friend, its ocular screen begins to flash in a variety of colors. 

She waits in front of the screen for what feels like an eternity, wary of getting too close to the sparks. Fatima looks away to rest her eyes; in doing so, she decides to look around the rest of the room. 

The small firework display coming out of Metalhead provides enough light for Fatima to acknowledge her surroundings. The usual mud bricks, glass shards, and all sorts of kitchenware fill up the space on the ground. Just like her times at the playground, Fatima skips on top of the bricks, avoiding any more surprise sharp objects while also heading towards the kitchen cabinets. None of the wall cabinets, now floor cabinets, contains any food. There are only empty cans and many bugs. Any hope of finding a fridge is impossible; it might even be serving as Metalhead’s rubble chair as of now. 

Fatima carefully watches her step up until the moment she locates a familiar blue curtain dividing the kitchen from the very next room. Each step she takes turns the room even brighter, the sounds of Nour and Fatima playing get louder, and a consistent smell of Tamriyeh engulfs the area. When the curtain is in reach, she lifts it upwards.  

*****

It was midday at Nour’s house. 

“Not to be confused with the subculture of metal music fans like myself, the metalheads are what I like to call these things.” Nour flaunted her musical prowess.  

“Think about it, it sounds way cooler than Axiomatic Intelligent Assistant v01.” She made a hand gesture as if she were waving her hair backward, but with the textiles of her hijab. 

Fatima poked her head from behind Nour’s bed. She looked at Nour’s metalhead in awe, as if it had been teleported straight out of a sci-fi movie. 

“Can I talk to it?” quivered Fatima.  

Nour gave a proud nod of approval. “Go and check it out!” 

Fatima dared to leave her comfort corner to slowly face the metalhead. Just then, Nour’s metalhead looked directly into Fatima’s big brown eyes and knelt to her level. Its movements promptly startled young Fatima, who ran to hide behind Nour’s tunic.  

Nour laughed, “Go help mom in the kitchen, Metalhead!” Metalhead gave a buzz of approval, stood up straight, and followed to the kitchen. Before exiting, the robot gently lifted the blue curtain separating the room and calmly walked below it. 

“How does it respond to that name? I thought your mom had programmed it under a different one.” Fatima sniffled her nose. If Nour had asked her if the metalhead almost made her cry, she would’ve lied and said no. 

“She did,” Nour replied snarkily. 

“So?” Fatima crossed her arms. 

Nour kneeled to whisper into Fatima’s ear. “It’s a command called ‘Override’. You say that in front of the metalhead, and it is bound to listen to you no matter what. Thank me later.” 

Fatima’s mother called for her in the distance. It was time for her to head home.  

“Are you sure you won’t need help packing your stuff?” Fatima asked right before leaving. She gave Nour the puppy eyes. 

“Metalhead’s got it under control.” Nour patted Fatima’s head. She also whispered one last thing in her ear before Fatima left, “Totally unrelated, but I also stuck a cat sticker below the metalhead’s left foot.” 

“You’re crazy!” Fatima giggled. 

*****

Fatima’s childish laughs still echo around what remains of her friend’s room. Her scattered toys and notebooks are indifferent to the dust settled on them. Her drawers remain intact, so Fatima decides it’s time to ditch her dusty pajamas for one of Nour’s tunics. They fit too big on her, but it’s nothing that some safety pins cannot resolve. 

Fatima exits her friend’s room carrying one of Nour’s sticker sheets in her hand. The tunic is unevenly pinned on all sides, but she doesn’t seem to worry about it.  

Fatima’s eyes do not hold back her tears. With a blurry vision, she heads back to the damaged metalhead and sticks an image of a cat playing an electric guitar on its left foot. 

Its ocular screen now flashes in a variety of colors, followed by the words ‘SYSTEM REBOOTING’ in English. Fatima reads the inscription but does not understand. Only when Fatima knocks on its oculars does it finally wake.  

Metalhead’s gears stop blowing off steam, and its head stops sparkling altogether. It stands upright as if it were made brand new. 

Fatima jumps in place. “You’re back up again!”

There is no response from Metalhead, not even a head turn. A permanent red light is fixed in the middle of its oculars, pointing north.  

At an incredible speed, Metalhead slithers in between the cracks of what used to be Nour’s house and aims towards seeking cover among the disaster while at the same time still heading north.  

Nighttime starts stepping in when Metalhead and Fatima once again resume their journey north, only this time, it doesn’t speak. Metalhead follows behind the newfound laser-pointed vision, keeping a low profile and swiftly moving between the crumbled buildings. Fatima makes haste behind, tripping at times in her friend’s tunic. She leaves silent tears as she sprints behind Metalhead, whose auditory receptors are closed shut to her pleas of slowing down. 

Metalhead stops in its tracks and faces the floor. Is it distracted? Fatima thinks, following from some feet away. Metalhead picks up a long object from the ground.  

Upon contact, an electric charge runs from within Metalhead’s body. Its head starts spinning and sparkling rashly again. And, like having found a missing extension of its body, Metalhead interlinks the extension to its left arm, above a latch Fatima hadn’t noticed before. 

The night covered the sky in darkness, and only through Metalhead’s sparks could she try to decipher the object at hand. Its head clicks after completing the first loop around. It takes one step backward. 

Fatima doesn’t want to deal with any of it. Matter of fact, she doesn’t want to deal with anything at all, except watching sci-fi movies and hearing Nour play the electric guitar. Its head clicks after completing the second loop around. It takes another long step backward. 

Its head clicks after completing the third loop around. It takes one final step backward. Metalhead’s whole body rotates to face the child, its laser eyes point directly at her now. Fatima closes her fists and angrily faces the convoluted Metalhead that now hovers over her. In its hand lies a firearm. 

Fatima wishes to scream at Metalhead. Fatima wishes to scream at Nour. Fatima instead screams at the world. The world that left her behind. 

“Overr-!” 

I slam my computer shut. 


Posted on May 20, 2026 .

Pavlov’s Bitch 

 Luis E. Marrero González
Departamento de Filosofía
Facultad de Humanidades, UPR RP

Recibido: 13/03/2026; Revisado: 04/05/2026; Aceptado: 13/05/2026

I was trained to salivate at noise: a bad day, the rain, the minimum wage. The world was a bell, and the pills my ration. Today it rang, and I did not eat. I chose to kiss you very slowly and, quietly, I chose to remain. Let it ring on.  


Posted on May 20, 2026 .

Unexpected Reaction

Valeria T. Velázquez Acosta
Departamento de Programa y Enseñanza
Facultad de Educación, UPR RP

Recibido: 13/03/2026; Revisado: 04/05/2026; Aceptado: 13/05/2026

In the lab, she was looking for a stable reaction. He was only looking for an excuse to get closer. Between test tubes and hypotheses, they discovered that the real experiment was looking at each other without turning away. The result: an irreversible reaction, impossible to replicate, yet perfectly spontaneous.


Posted on May 20, 2026 .

Brevísima historia de un (des)amor

Sael López Machuca
Departamento de Educación Secundaria en Español
Facultad de Educación, UPR RP

Recibido: 16/02/2026; Revisado: 25/04/2026; Aceptado: 13/05/2026

Así decía el llanto de Amalfi: 

“Solía verla en la Estación ‘Los enamorados’. Pero aquella última tarde la recuerdo con más dolor que ninguna otra. Llevaba un traje corto blanco, con un volante que bailaba en torno a sí en la brisa melancólica de septiembre. El abrigo de corduroy y la mochila amarilla que cargaba se alejaron hasta la puerta del primer vagón. Su último regalo para mí: Ondas rubias de sol que volaban sobre mis manos lloronas que la despidieron. Montada en la frente del tranvía, se apartó cada vez más. Ella, coronada de hermosura, se fundió en el horizonte del tiempo. Aquel tren se llamaba ‘Vida’ y el destino era ‘Contigo para siempre’. Aquel viaje no lo tomé yo. La vi partir con Él como ella quería. Aquel viaje era nuestros hijos, nuestro futuro, nuestras tardes juntos y todo lo que imaginé para nosotros. Sus risueños ojos cafés, su sonrisa ingenua y aquel beso amistoso que lanzó al viento, los guardo aún como tesoro del corazón”. 

Amalfi se ahogaba en un llanto resignado al portal de la estación. Los enamorados que llegaban lo veían sollozar. Pensaron que había perdido su pasaje al místico viaje de amar. No entendían que su compañera ya viajaba en la eternidad. Amalfi, varado en aquel andén, recogía los ecos de un estribillo de pena:  

“Solo te pido, mi Aurora, 
ahora que te hayas en paz, 
que jamás olvides mi nombre: 
quien te amó en verdad...” 


Posted on May 20, 2026 .