Contramemoria y resistencia lingüística en "Kneecap": una reflexión poscolonial desde Puerto Rico

 Counter-memory & linguistic resistance in Kneecap: a postcolonial reflection from Puerto Rico

DOI: https://doi.org/10.54114/ingeniosv12i2.39015

Khatherinne Rivera Rodríguez
Departamento de Sociología
Facultad de Ciencias Sociales, UPR RP

Recibido: 16/02/2026; Revisado: 07/04/2026; Aceptado: 16/04/2026

Resumen 

Este ensayo analiza la película Kneecap (2024) como una contramemoria poscolonial que reivindica el idioma irlandés como herramienta de resistencia cultural y política frente al Estado británico. A través del análisis cinematográfico y musical, se examina cómo el lenguaje opera como práctica social capaz de unificar y dividir comunidades. El texto establece un paralelismo con Puerto Rico, donde las disputas lingüísticas y la música—en particular la figura de Bad Bunny—revelan dinámicas coloniales similares. Así, el ensayo propone el arte y la palabra como espacios contemporáneos de defensa y de reconstrucción de los derechos humanos.  

Palabras clave: poscolonialismo, resistencia lingüística, contramemoria, Irlanda del Norte, Puerto Rico 

Abstract 

This essay examines Kneecap (2024) as a postcolonial counter-memory that reclaims the Irish language as a tool of cultural and political resistance against the United Kingdom. Through film and lyrical analysis, it explores how language functions as a social practice that can both unite and divide communities. The discussion draws a parallel with Puerto Rico, where linguistic struggles and music—particularly through the figure of Bad Bunny—reveal similar colonial dynamics. Ultimately, theessay argues that art and language operate as contemporary spaces for defending and reimagining human rights.  

Keywords: postcolonialism, linguistic resistance, counter-memory, Northern Ireland, Puerto Rico  

Introducción

La película Kneecap (2024) nos pone en contacto con la cruda realidad del poscolonialismo en la sociedad irlandesa. El filme nos sitúa en el 2022, previo a la aprobación de la Ley del idioma irlandés, y muestra cómo la banda Kneecap (compuesta por Mo Chara, Naoise y DJ Provaí) se inserta en la polémica en torno al derecho al idioma. En su debut como director y guionista, Rich Peppiatt, junto a sus integrantes, emitió un diálogo complejo que captura las tensiones entre la cultura celta, aquellas tensiones regionales entre aliados del Estado británico vs. republicanos/nacionalistas, y la resistencia contemporánea de las juventudes del Norte de Irlanda.i El balance entre una narrativa llena de energía y viajes tripeosos mezclado con la contramemoria republicana que intenta desmantelar la historia oficial británica es lo que hace este cine tan especial. A través de este ensayo se analizará cómo la película y los integrantes de Kneecap utilizan el poder de la palabra para explorar su potencial transformador en el marco de los derechos humanos, y cómo este se vincula con la resistencia musical contemporánea de Puerto Rico.

Esta historia, tal como la narra Mo Chara, no es tu típica ilustración de Belfast (Peppiatt, 2024). No comienza con explosiones, tiroteos ni fuego; comienza con el bautizo de Naoise (Peppiatt, 2024). Su padre, Arló, quería bautizarlo en una misa secreta en homenaje a los católicos irlandeses, quienes practicaban en secreto su religión y hablaban su propio idioma (gaélico) en algún bosque oculto de Belfast (Peppiatt, 2024). Esta reivindicación de su cultura fue interrumpida por policías que creyeron haber descubierto un campo de entrenamiento del Ejército Republicano Irlandés (IRA). Por tanto, el día en que se suponía que bebé Naoise fuera aceptado por la luz de Cristo, en cambio, recibió las luces segadoras de un helicóptero de la Policía Real del Ulster (RUC, por sus siglas en inglés) (Peppiatt, 2024). Esta escena se movía lentamente, y termina con Arló saludando la luz del helicóptero de la RUC con el dedo medio. Ver el caos que la Policía Real de Ulster ocasionó evidencia la vigilancia que muchos irlandeses republicanos experimentaban en su día a día (Hearty, 2018). Esta vigilancia extrema se conoce como una herramienta de dominación empleada por los imperios (Hearty, 2018). Históricamente, la invisibilización o la erradicación de una cultura facilita su asimilación a la cultura dominante (Lee, 2025). Es por ello que esta primera escena es tan poderosa porque resiste abiertamente el asentamiento de Gran Bretaña en tierra irlandesa.ii

Además, como muchas otras historias de contramemorias, no se enseñan en las escuelas por su contenido (Zibechi, 2006). Estas narrativas de resistencia son ignoradas, silenciadas e infantilizadas a través del lente británico (Hearty, 2018). Por esta razón, la defensa de la historia y el idioma asume un papel importante en este contexto. Cuando la película aborda sobre la Ley por el idioma irlandés, se habla de cómo muchos republicanos ven el lenguaje como una expresión de su identidad política; enfatizando que se trata sobre sus derechos civiles (Peppiatt, 2024). En una escena en la que Mo Chara es detenido por tener sustancias ilegales en su posesión, se niega a hablar en inglés y exige un traductor irlandés. Chara exige que sus derechos sean respetados y, aunque miente, les está recordando a los policías dónde están: Irlanda. La escena hace un excelente trabajo al definir el juego de poder “quién está en qué lado de la mesa” mediante las movidas animadas entre ambas partes. Parado frente al inculpado, se encuentra el policía, mirándole desde abajo, recitando sus líricas, y el detenido, mirando hacia arriba, hablando en irlandés. Aquí, Mo Chara representa la resistencia lingüística ante los aparatos estatales de Gran Bretaña impuestos en el Norte de Irlanda, mientras que estos aparatos representan la negación de la identidad irlandesa, junto con su incesante persecución y vigilancia étnica. Por tanto, podemos ver el juego de poder entre los dos actores cuando el policía le pregunta por qué no puede hablar en inglés y le dice “fenian cuntiii, palabras que salen animadas en el filme para hacer hincapié en su uso despectivo hacia los irlandeses.

Luego, la película corta al pasado, cuando Arló les enseñaba a los niños Naoise y Mo Chara el idioma irlandés. Al culminar esta escena, Arló, previo a fugarse, les dice a los niños que les tiene una misión: ver una película del oeste americano, pero desde la perspectiva de los indígenas (Peppiatt, 2024). El lente artístico de Peppiatt resulta refrescante al mostrar una educación familiar que cuestiona la historia oficial e incentiva a los niños a pensar de manera crítica. Entonces, Arló y los niños se despiden recitando en irlandés, “Gach focal Gaeilge a labharaítear is piléar a scaoiltear ar son saoirse na hÉireann é” (Cada palabra que se dice en irlandés es una bala disparada por la libertad irlandesa) (Peppiatt, 2024). Estas palabras resumen el tema central del filme: los lenguajes de resistencia como instrumento de reconstrucción cultural.

Por otro lado, el diálogo político que encamina esta película es la aprobación de la Ley por el idioma irlandés y cómo la banda Kneecap se inserta en esta conversación. El discurso en contra de la aprobación de esta ley cuestionaba la relevancia del idioma debido al alegado escaso uso del mismo. Adicionalmente, utilizaron a Kneecap como figura negativa ya que, mediante su música, promovían el uso de drogas junto al desmantelamiento del Estado británico. Veamos un ejemplo de su música de protesta. La primera canción que Kneecap sacó, “C.E.A.R.T.A”, significa “derechos” en irlandés. La letra de esta canción es un buen ejemplo de lo incómodo y provocador que pueden ser sus performances, aunque necesarios. La canción “C.E.A.R.T.A” (Kneecap: Lyrics, Culture & Solidarity, 2024) inicia con:

Foc mí, ní fhaca mé na bastairdí.
Carr dubh ina bhfolach ar ár mullach is iad taobh istigh.
Seans ar bith, go bhfaighidh siad mo mhála MD.
Mar tá cóisir ann anocht 's ní fáilte roimh an RUC

Foc mí, no veo a los bastardos.
Un carro negro escondido en nuestra cima y ellos adentro.
Cualquier chance, que encuentren mi mochila MD.
Porque hay una fiesta esta noche y no son bienvenidos los de la RUC
(traducción autogenerada en Letras, s.f.).

Desde el comienzo de la canción, los integrantes manifiestan un rechazo hacia la autoridad, ya que los chicos no van a permitir que su noche de diversión y drogas se arruine por un enfrentamiento con la policía. Esta estrofa no solo es provocadora, sino que también es intrínsecamente política. El último verso dice: “Porque hay una fiesta esta noche y el RUC no está bienvenido”. Aquí, Kneecap cuenta una historia de vigilancia policial fragmentada, pero, al mismo tiempo, hace que su público cuestione quién es la RUC y por qué estos raperos irlandeses hablan de ellos. Según Kevin Hearty (2018), profesor de criminología en la Universidad Queen’s de Belfast, los miembros de la Policía Real de Ulster pueden ser percibidos simultáneamente como heroicos para los Unionistasiv o villanos para los irlandeses republicanos. Los testimonios de los participantes de la investigación de Hearty (2018) coincidían en que existía desconfianza hacia la policía. Sin embargo, no se trataba de la policía en sí, sino de la Policía Real de Ulster, debido a su naturaleza política y a la existencia de ese organismo y a lo que representaba: el asentamiento de Gran Bretaña en tierra irlandesa (Hearty, 2018). El uso de un idioma históricamente reprimido en un género global como el hip-hop constituye un acto político y es la reapropiación de la cultura celta a través de una plataforma que le resulta difícil al Estado controlar; una reapropiación cultural celta que resuena más con las juventudes de Belfast.

Sin duda alguna, Kneecap nos recuerda que las prácticas lingüísticas son prácticas sociales que unifican y dividen sociedades (Alonso, 2017). Así, los idiomas, al ser usados, tienen clase social, origen geográfico, sexo, género, origen étnico-racial, entre otras (Lomas, 2013). Por tanto, el bagaje histórico de cada idioma se entrelaza con múltiples interseccionalidades que pueden unir o generar conflictos entre comunidades. A su vez, el idioma puede ser un instrumento capaz de menosprecio, ocultación, segregación, engaño y dominio (Lomas, 2013). Una de las relaciones que mejor capta la tensión social entre los aliados británicos y los republicanos irlandeses es el vínculo amoroso entre Mo Chara y Georgia. Al llegar ella al concierto de Kneecap, durante su performance de “Get Your Brits Out”, Georgia se incomoda y se enoja por las letras de la canción. Cuando se acaba el concierto, ella tiene un enfrentamiento violento con Mo Chara y dice:

Georgia: “¿Británicos afuera?
Mo Chara: “[…] Espera. Me estás dando más candela por decirte que te vayas, que lo que recibí al venir aquí en primer lugar.
Georgia: “¡No puedes decirme que me vaya! ¡Nací aquí, carajo!
Mo Chara: “¡No me refiero a ti, Georgia! ¡Británicos fuera, o sea el Estado británico, MI5!
Georgia: “¿Por qué no dijiste eso?
Mo Chara: “¡Porqué es el coro de una maldita canción, no la Proclamación de 1916!
Georgia: “¿Qué? ¡No me mires así porque no conozco ningún ‘taig shitv’!
Mo Chara: “¡A quién carajos tú le estás llamando ‘taig’!

A través de la pelea a gritos de este vínculo, se evidencia cómo las tensiones entre estas dos comunidades siguen presentes. A Georgia le enfadó muchísimo la canción porque no entiende el contexto detrás de ella y se siente personalmente ofendida. Entonces, en vez de entender de dónde viene la crítica, su orgullo interviene. Luego de otra cachetada, acompañada de un beso intenso, ambos se dicen que no se quieren volver a ver. Este tira y jala entre Mo Chara y Georgia capta majestuosamente la relación de amor y odio entre el Norte de Irlanda con los simpatizantes británicos y los republicanos irlandeses. Ambas partes saben que no se van a ir, pero que se volverán a encontrar.vi

Además, es de suma importancia recordar lo siguiente: en contextos coloniales, el idioma nunca ha sido neutral. La acción de imponer o privilegiar un idioma sobre otro (como el inglés) da paso a una profunda transformación social, cultural, política, económica y poblacional (étnica y/o racial), teniendo como resultado una inseguridad lingüística (Moncada Vera & Chacón Corzo, 2018). A la luz de los hechos, el debate sobre el idioma y la resistencia se vincula con la realidad social de Puerto Rico. La historia oficial de Puerto Rico comienza en el 1493 por la conquista del Imperio español, y, luego, entregada a los Estados Unidos tras la Guerra Hispanoamericana en el 1898 (González Rivera & Ortiz López, 2018). Se hace evidente que Puerto Rico ha tenido una compleja historia con las políticas lingüísticas impuestas por ambos imperios. La imposición del inglés y el desplazamiento del español fueron asumidos por el gobierno estadounidense el 25 de noviembre de 1898 (González Rivera & Ortiz López, 2018). Notando que había mucha resistencia a aprender inglés por una sociedad que se había comunicado en español durante cientos de años, los estadounidenses oficializaron ambos idiomas, el español y el inglés, a partir de 1902 a través de la Ley del idioma (González Rivera & Ortiz López, 2018). En los noventa hubo intentos de derogar la oficialización de ambos idiomas y de considerar el español como único idioma oficial, partiendo del principio de establecer nuestra posición como nación hispanoparlante (González Rivera & Ortiz López, 2018; Ickem323, 2011). No obstante, se derogaron los intentos de la legislación de 1911 y, nuevamente, a comienzos de 1993, se establecieron el español y el inglés como idiomas oficiales (González Rivera & Ortiz López, 2018; Ickem323, 2011).

A pesar de la política lingüística adoptada en Puerto Rico favoreciendo el uso de ambos idiomas, la sociedad puertorriqueña no es mayoritariamente bilingüe (Carroll 2009 & Delgado Citron 1993; citado en González Rivera & Ortiz López, 2018). Según el Censo 2024, un 21.9% de los hispanoparlantes mayores de 18 años que residen en Puerto Rico (94.6%) solamente habla inglés o habla “muy buen inglés” (United States Census Bureau, 2024). Mientras que el 78.1% de esa misma población, estadísticamente, muestra no hablar “muy bien el inglés” (United States Census Bureau, 2024). Esto alude a que la acción de americanizar a los puertorriqueños resultó fallida, ya que la población puertorriqueña, o hispanoparlante, en Puerto Rico se siente íntimamente identificada con el idioma español. Entonces, ¿por qué nos impulsan tanto el inglés?

El 1 de marzo de 2025, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que convirtió el inglés en el idioma oficial de los Estados Unidos (Turin & Perlin, 2025). Aunque el idioma español en Puerto Rico está protegido por ley, el movimiento del “English-only” trae consigo cierta ambigüedad respecto del futuro del español en Puerto Rico y de los idiomas ancestrales en Hawái, Alaska, Guam, las Islas Marianas, las Islas Vírgenes y Samoa Americana (Turin & Perlin, 2025). Esto se debe a la creciente ola de turismo o a la migración interna desde los Estados Unidos hacia Puerto Rico. La segunda, específicamente, se trata del desplazamiento de los residentes locales debido a proyectos de ley como la Ley 60, que favorece la llegada de inversionistas extranjeros con beneficios contributivos (Impulso Boricua, s.f.).

La legalización del desplazamiento de residentes locales por parte de extranjeros de alto poder adquisitivo ha generado tensiones con la identidad puertorriqueña. En marzo 2026, la administración del restaurante Mama Mía en Fajardo compartió en sus redes sociales un incidente en el que dos turistas estadounidenses se enfadaron y actuaron de manera irrespetuosa hacia una empleada que no dominaba el inglés (Telemundo PR, 2026). La grabación capturó los gritos de las turistas: “I’m from America, and you’re from America…and you should speak American” (Telemundo PR, 2026). Esta ocurrencia problematiza cómo la insistencia por el inglés responde a que ciertas identidades lingüísticas sean subordinadas y empujadas hacia la asimilación. En otras palabras, las actitudes de las turistas muestran cómo la imposición de un idioma extranjero sobre la cultura de Puerto Rico es, en sí, un acto violento. Por tanto, aquellas personas que tienen el privilegio de resistir deben hacerlo en su idioma nativo, “recordando que el silenciamiento de los idiomas es también una forma de etnocidio” (Moncada Acosta, 2020).

Cada vez más, en los mercados agrícolas, en los centros de educación o, incluso, en El Boricua,vii se escucha la comunicación en inglés. Ya sea el “spanglish” puertorriqueño o extranjeros que habitan espacios que antes eran predominantemente boricuas/hispanoparlantes. Así, uno se enfrenta a este sentir de que, debido a las legislaciones que incentivan a los extranjeros a venir a Puerto Rico y establecerse en comunidades históricamente boricuas o hispanoparlantes, como resultado, Puerto Rico nos está dejando de pertenecer. Según la activista defensora de derechos humanos y profesora, Lcda. Ariadna Michelle Godreau-Aubert (2025), son las subastas las que ada vez nos dejan sin tierra; las que aumentan la crisis de vivienda; las que nos están dejando sin educación y sin futuro. La licenciada se refiere al proceso final de la posdeuda: una vez que el residente no puede costear más su estilo de vida que va en incremento, una vez se harta de las ineficiencias gubernamentales internas y externas, y las crisis de servicios esenciales, nos dejan morir. Godreau-Aubert alude al abandono del pueblo, que favorece a entidades privadas, como la corporación privada de servicio eléctrico LUMA Energy, o a la reglamentación fiscal que nos impone la Junta de Supervisión Fiscal, y nos deja sin una vida digna. Es decir, las políticas de desplazamiento que obligan a cientos de puertorriqueños a migrar de su país, a adentrarnos en lo desconocido y, nuevamente, a convertirnos o a ser parte de la otredad.

La resistencia lingüística de los puertorriqueños en español se debe a la batalla entre la cultura dominante y la cultura reprimida. Por un lado, recibimos menosprecio por hablar español mal hablado, “tira’o”, demasiado rápido o cantado, que simplemente no es comprensible para los españoles y los hispanoamericanos. Por otro lado, los estadounidenses nos dicen: “You’re American, speak American”. Entonces, nos posicionan en una situación de aislamiento, ya que somos muy estadounidenses para los latinos y, a su vez, muy latinos para los estadounidenses. Frente a esa adversidad, surge un movimiento inesperado: el reggaetón de los noventa. Es impresionante cómo uno de los archipiélagos más pequeños del Caribe se ha convertido en el principal exportador de reggaetón reconocido a nivel global (Cobo et al., 2023). A lo largo de los años, este reconocimiento artístico ha generado un nuevo entusiasmo por el español, especialmente por el español boricua. En un mundo que nos aísla y nos empuja hacia la asimilación, los reggaetoneros y reggaetoneras de Puerto Rico hacen música para los puertorriqueños. De forma similar, la banda Kneecap, frente a la adversidad, creó un espacio para los irlandeses en el género musical de hip-hop, demostrando que no todo es blanco y negro y que hay muchas experiencias que difieren cuando cada individuo se enfrenta a estos sistemas coloniales.

Encuentro que la trayectoria musical de Bad Bunny, Benito Martínez Ocasio, va más allá del entretenimiento y que su legado se ha convertido en un símbolo de la resistencia puertorriqueña. A principios de 2026, Benito fue invitado como artista principal para el Super Bowl Half Time Show, acompañado por Ricky Martin y Lady Gaga. Desde el momento en que anunciaron que él, un hombre puertorriqueño, iba a liderar el entretenimiento del Super Bowl, plétoras de estadounidenses conservadores expresaron sus opiniones negativas sobre su elección como artista invitado, ya que sus canciones son en español boricua (Román & Sagás, 2025). Incluso cuestionaron su legitimidad ciudadana porque muchos estadounidenses desconocen el estatus colonial de Puerto Rico (territorio no incorporado de los Estados Unidos)viii y su relación política con los Estados Unidos. En este performance, Bad Bunny contó la historia de Puerto Rico desde la invasión estadounidense, pasando por la transformación de la isla en una industria azucarera, hasta las migraciones masivas de puertorriqueños en la diáspora. Este performance, mayoritariamente en español, fue uno de disidencia cultural. Benito hizo de su identidad puertorriqueña una experiencia y un performance social desde una de las tarimas más grandes de los Estados Unidos (Moncada Acosta, 2020). A través de la creatividad artística de Bad Bunny y su equipo, el Half Time Show se convirtió en un espacio de resistencia que invitaba a cuestionar las narrativas coloniales y el significado de quienes verdaderamente componen las Américas, haciendo hincapié en la idea de una América unida. Desde la comodidad de nuestras casas, se observó cómo la afirmación cultural de toda América suscitó un gran sentimiento en las comunidades hispanoparlantes históricamente excluidas del discurso dominante. Por primera vez, en un escenario global, pudimos ver e identificar a nuestras amistades, familiares o conocidos en la gran pantalla, ya fueran bailarines o plantas andantes. Vimos la exaltación de negocios corridos por migrantes que llevan años resistiendo en los Estados Unidos. Entonces, en ese momento y mediante el lenguaje, Benito creó un imaginario que traía consigo temas de unidad e inclusión a través de la reivindicación del discurso colonial.

En su último álbum, DeBÍ TiRAR MáS FOToS, la canción que mejor ejemplifica la resistencia cultural puertorriqueña ante el desplazamiento de los residentes locales se titula “LA MuDANZA”. El video musical de la canción es una conglomeración de elementos identitarios que acompañan las diversidades culturales, raciales y políticas en Puerto Rico, tales como los vejigantes, los cabezudos, la pava, la bandera azul clarito, los tambores y las faldas tradicionales de bomba. Aquí podemos ver la exaltación y el orgullo identitario, y cómo estos se entrelazan con el acto de resistir y persistir en la isla. Las letras que mejor sintetizan la tesis central de la canción son: “De aquí nadie me saca, de aquí yo no me muevo. Dile que esta es mi casa, donde nació mi abuelo” (Letras, s.f.). Este reclamo por la vida y por un Puerto Rico de y para los puertorriqueños va en contra del discurso de desplazamiento. Incluso, mientras Benito recita estas letras, muestra videos de nuestras playas y referencias históricas del levantamiento del pueblo cuando sacaron la marina militar de Vieques. Entonces, en esta última canción del álbum, Bad Bunny afirma, imagina y promueve un Puerto Rico que se organice y se levante ante las políticas de despojo. Así, “LA MuDANZA” no es solo una celebración de la puertorriqueñidad, sino también una crítica a las condiciones políticas y económicas que han llevado a que Puerto Rico se convierta en un paraíso fiscal para extranjeros pudientes, a costa de las comunidades que históricamente han habitado, crecido y amado en el archipiélago.

Tanto Benito como Kneecap nos recuerdan que los derechos humanos se construyen y defienden, cuestionando y reimaginando nuestros espacios de todos  los días, incluso desde un micrófono, un escenario o un acto aparentemente sencillo como insistir en hablar en su propio idioma sobre su historia de resistencia. A través de esta reflexión cinematográfica y musical, se expuso cómo la disidencia artística de las comunidades colonizadas trae consigo un nuevo nacer nacional. Me refiero al agente soñador en las historias de resistencia de la música de protesta de los artistas. Mediante la contramemoria que construimos desde cada uno de nuestros espacios, lo que problematiza la historia oficial, invito a que empiece a cuestionar todo lo aprendido, que se pregunte sobre el porqué qué querer censurar el arte y cómo podemos empezar a deconstruir toda la enseñanza opresora que se nos ha inculcado. Me refiero a encontrar paz en la incomodidad, dejar a un lado nuestro orgullo, sentarnos y escuchar aquellas historias que se quedarán en el olvido si no las rescatamos.

Notas 

i En este ensayo utilizo el término “Norte de Irlanda” en lugar de “Irlanda del Norte”, aunque este último aparece en las palabras clave por ser la denominación oficial y más reconocida en contextos académicos. La elección de “Norte de Irlanda” responde a su carga política e histórica, ya que evita reproducir acríticamente la nomenclatura estatal y se alinea con debates poscoloniales sobre el lenguaje como herramienta de poder y resistencia. 

ii Desde los 1100, Gran Bretaña trataba de colonizar a Irlanda, y recibió gran resistencia en el noreste (Ulster). Por ende, en 1609 los británicos empezaron a confiscar tierras a los residentes irlandeses. Esta estrategia trató de anglicanizar Irlanda. Sin embargo, los irlandeses querían una Irlanda soberana respecto de Gran Bretaña; con esto vino la guerra por la independencia. Para poner fin al conflicto, los británicos trataron de pasar una ley que dividía Irlanda entre norte y Sur. Pero el daño ya era muy grande: invadieron su país y los irlandeses resistieron. Entonces, los irlandeses firmaron el Tratado Angloirlandés, que creó una nueva nación, el Estado Libre Irlandés, que sería parte del Imperio Británico. El tratado tenía una cláusula de exclusión para el Norte de Irlanda, y dos días después el Norte de Irlanda declaró que se iba a separar del Estado Libre Irlandés y unirse nuevamente a Gran Bretaña. Este acto creó una marcada división en la sociedad irlandesa y entre el IRA, que se sigue sintiendo hasta el día de hoy. Lo que desencadenó una serie de enfrentamientos entre guerrillas irlandesas pro-independencia y el poder policial y militar de Gran Bretaña e Irlanda del Norte (Tieran Freedman, 2023). 

iii El término “Fenian” originó como nombre del movimiento nacionalista irlandés, pero se transformó en un insulto para los habitantes del Norte de Irlanda debido a su asociación con campañas violentas y conflictos sectarios. 

iv Simpatizantes británicos quienes llegaron con la anglicanización de Irlanda en 1609, y se asentaron en el noreste de Irlanda, Ulster. 

v En el Norte de Irlanda, el término “taig” se utiliza de forma despectiva para referirse a católicos irlandeses. 

vi Me refiero a la “pared de paz” que separa físicamente comunidades protestantes (unionistas/simpatizantes del Estado Británico) y católicas (nacionalistas/republicanas), en ciudades como Belfast y Londonderry/Derry. Fue construida a partir de la década de los sesenta y, especialmente, durante ‘los Troubles’. Tuvo como propósito reducir la violencia y los enfrentamientos entre comunidades rivales, creando separación en los barrios mixtos. Aunque ‘los Troubles’ terminaron con los Acuerdos de Viernes Santo (1998), muchas paredes siguen en pie, a veces decoradas con murales de grafiti que reflejan la historia, la identidad y la memoria de ambas comunidades (Tieran Freedman, 2023). 

vii Barra y centro cultural en Río Piedras. 

viii Es decir, que le pertenecemos a los Estados Unidos, pero no somos parte de. Puerto Rico no es un estado y sus residentes tienen ciudadanía estadounidense, pero no votan en las elecciones presidenciales ni en el Congreso. 

Referencias 

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Posted on May 20, 2026 .