"The Pitt" como mirada democrática sobre el cuerpo humano

The Pitt as a democratic look at the human body 

DOI: https://doi.org/10.54114/ingeniosv12i2.11799

Mónica Bernabe Santiago
Departamento de Relaciones Públicas y Publicidad
Facultad de Comunicación, UPR RP

Recibido: 03/02/2026; Revisado: 20/04/2026; Aceptado: 27/04/2026

Resumen 

Una mirada a la primera temporada de The Pitt desde un ángulo cinematográfico para analizar cómo su uso de la cámara subvierte la mirada masculinista en el ámbito de la medicina mediante técnicas hápticas y ópticas. La manera en que la serie plantea los sesgos implícitos observados en el ámbito de la medicina, así como la importancia de este tipo de series como representaciones fidedignas y referente en su campo. A la vez, se explica el modo de visionado, que reinventa la noción de estas series.  

Palabras clave: cinematografía, teoría fílmica, narrativa médica 

Abstract 

A look at the first season of The Pitt from a cinematic angle to analyze how its use of the camera subverts the male gaze in the field of medicine, using haptic and optical techniques. The way in which the series questions the implicit biases in the healthcare field, as well as the importance of this type of series as a reliable representation within its discipline. At the same time, the way it is viewed is explained, and how it reinvents the notion of said series. 

Keywords: cinematography, film theory, medical narrative  

Introducción

The Pitt (2025) es un drama médico de televisión creado por R. Scott Gemmill y John Wells que captura un turno de 15 horas del equipo médico de un hospital dePittsburgh. Se podría aducir que, en muchos aspectos, The Pitt es una serie médica que sigue la fórmula episódica: se centra en distintos casos a lo largo de cada hora del turno, en los que se intercalan tropos románticos entre algunos personajes. Sin embargo, lo que hace destacar esta serie es una combinación de factores. Uno de ellos es su formato, ya que cada uno de los quince capítulos representa una hora del turno de los personajes, lo que permite una continuidad narrativa en la que se puede apreciar la evolución o el descenso de cada personaje, aprovechando el tiempo real. Esto hace que el espectador se involucre de manera vívida, como si realmente estuviera en el hospital. El segundo es que The Pitt subvierte la mirada masculinista que predomina en este tipo de dramas, donde típicamente se encuentra el estereotipo de la enfermera criticona, o en los que el cuerpo de la mujer se sexualiza y se critica por parte de doctores masculinos. 

De este modo, la serie The Pitt surge en una época en la que el cine se aprecia en múltiples soportes, lo cual permite una intimidad visual que la serie aprovecha mediante la combinación de la visualidad háptica y la óptica para generar una experiencia envolvente que contribuye a democratizar los cuerpos en el ámbito médico.La metodología de análisis consiste en el visionado de la serie, el estudio de sus episodios y la revisión de fuentes académicas y críticas sobre las series médicas de televisión y su impacto. El propósito del ensayo es examinar cómo The Pitt cuestiona la construcción de la representación en los medios audiovisuales y aborda los sesgos y prejuicios que influyen en la función de los médicos dentro de un aparato ideológico. Mediante el uso de las visualidades hápticas y ópticas, The Pitt propone una experiencia de visualización activa. 

La visualidad háptica se caracteriza por integrar elementos visuales en el cine capaces de generar sensaciones táctiles. Por otro lado, la visualidad óptica tiende a distanciarse del espacio donde ocurren los hechos para enfocarse en aspectos particulares de la escena, eliminando el entorno o relegándolo a un segundo plano. Asícomo señala Marks, citada por Verrips (2002): “Haptic perception is defined as the combination of tactile, kinaesthetic, and proprioceptive functions, the way we experience touch both on the surface of and inside our bodies. In haptic visuality, the eyes themselves function like organs of touch” (p. 37). 

Mientras que la visión óptica es lo opuesto a lo háptico, lo óptico predomina en el cine comercial moderno, que tiende a carecer de textura al centrarse en la acción de personajes específicos, con el fondo desenfocado. Tal y como explican Marks et al.: 

In terms of the spectator, yes, of course, the beholder does not actually touch the film or the pro-filmic entity. Yet, to the degree that the encounter affects the body, it produces subjective effects like those that arise from physical contact: it’s not just a metaphor. I argued that the haptic image is more likely to give rise to an embodied and multisensory reception that awakens embodied memory. (2016, pp. 258-259) 

En el primer capítulo, hora 7:00 a.m. - 8:00 a.m., se presenta un desnudo de un hombre de manera jocosa. La cámara sigue al sujeto mientras corre aterrorizado entre las agujas y, aunque se muestra el cuerpo desnudo del hombre, el encuadre no se enfoca en él, sino en el espacio completo del hospital donde ocurre la escena. De este modo, la serie propone una mirada democratizada, pues el encuadre se mantiene situacional y no escopofílico ni voyerista. Esta técnica causa que la serie se distanciede la mirada masculina clásica al evitar trasladar el placer visual hacia otro cuerpo, y al mismo tiempo, al no reproducir la sexualización del cuerpo femenino. Tal y como lo señala Mulvey a propósito de la escopofilia: “The cinema offers a number of possible pleasures. One is scopophilia. There are circumstances in which looking itself is a source of pleasure, just as, in the reverse formation, there is pleasure in being looked at” (Mulvey, 1985, p. 806). 

Por otro lado, en el capítulo 7, 1:00 p.m., una celebridad de redes sociales muestra los síntomas de un cuadro psicótico, y la manera en que la serie lo presenta es distinta a los estereotipos habituales en muchos filmes y producciones de televisión. Usualmente, el personaje femenino sería presentado como seductora, fumando o consumiendo drogas para automedicarse, y su cuerpo sería el enfoque objetivo del encuadre. Sin embargo, en The Pitt la joven se muestra principalmente en plano medio, evitando la sexualización. Resulta que sus alucinaciones son consecuencia de una reacción adversa a un producto facial.  De esta manera, la serie redefine el estereotipo de la mujer que aparenta padecer de sus facultades mentales, presentándola desde una perspectiva clínica neutral. Según Mulvey: 

In their traditional exhibitionist role, women are simultaneously looked at and displayed with their appearance coded for strong visual and erotic impact so that they can be said to connote to-be-looked-at-ness. Women displayed as sexual objects is the leit-motif of erotic spectacle: from pin-ups to strip-tease, from Ziegfeld to Busby Berkeley, she holds the look, plays to, and signifies male desire. (1985, p. 809) 

Este caso contrasta con el de un paciente masculino e indigente referido como “el Kraken” en el episodio 4, 10:00 a.m., quien sí presenta un cuadro psicótico severo. Usualmente en series de esta índole los casos que abordan el tema de la salud mental lo hacen en un plan sensacionalista, como indican Hildersley et al. y Srivastava et al. a través de la fuente de Zhang & Firdaus: 

Hildersley et al. (2020) argue that the mainstream news media shape public attitudes towards mental illness and assume responsibility for the metrics that reflect public opinion. Lack of real-life experience drives people to rely on the media for information about mental health issues (2024, p. 968).  

En su aparición, el personaje se muestra restringido, agitado y violento, experimenta alucinaciones y pierde el control corporal hasta el punto de orinarse en la camilla, mientras el equipo médico intenta administrarle la medicación necesaria. El cuerpo masculino indigente no es criticado ni espectacularizado; es representado de forma cruda y háptica sus crisis.  

The Pitt, a su vez, hace cuestionamientos acerca del sesgo de los médicos y especialistas al momento de tratar a pacientes. En el capítulo 2, hora 8:00 a.m., una mujer negra ingresa en la sala de emergencias mientras grita de dolor y es amarrada de manera violenta por los paramédicos, ya que presumen que la mujer es una drogadicta que busca opioides. La Dra. Samira Mohan (Supriya Ganesh) es la única persona que busca tratar a la paciente y conocer su condición: células falciformes, que causan mucho dolor y, para poder sobrevivir, la paciente necesita medicamentos como la morfina para apaciguar los síntomas. No es hasta que otra mujer negra, como la Dra. Mohan, empatiza y se da cuenta del prejuicio que sufre la mujer y de que casi dejan morir a una paciente.  

Y luego, en el episodio 9, a las 3:00 p.m., una mujer es admitida luego de causar un accidente por sepsis. Posteriormente se conoce que ella había acudido previamente a la sala de emergencias, pero fue dada de alta con un diagnóstico de infección urinaria, debido a que la doctora que la atendió vio simplemente a una mujer con sobrepeso con condiciones regulares en ese tipo de personas. Este tipo de sesgo es sumamente preocupante, ya que evidencia que las personas en el ámbito de la medicina son igualmente susceptibles al racismo y al prejuicio que permean la mayor parte de la sociedad occidental. Tal y como argumentan Barotis et al.: 

As one of the most popular television genres, medical dramas have rightfully attracted investigations into their power to reflect as well as popularise ideas around health and illness. Recent medical dramas famously tackle important bioethical and political subjects, such as racial bias in the diagnostic process, euthanasia, body donation, discriminatory blood donation criteria, and, more recently, the repeal of Roe v. Wade. Over the past few years, series such as The Good Doctor have reflected a paradigm shift from paternalistic medicine (the exemplary case of which is House, M.D., Fox, 2004-2012) to patient-centredmedicine. At the same time, recent research has demonstrated that consumption of medical-themed media such as medical dramas, as opposed to other genres of entertainment, can skew gender-based disease perception in ways that reflect gendered stereotypes. (2023, p. 289) 

El cine, como cualquier aparato ideológico, juega un papel en el desarrollo de la sociedad y a través de los lentes que lo disemina, se juzga a otros y, a veces, incluso la autopercepción se ve afectada. Cada aparato ideológico expresa su realidad del mundo de distintas maneras, lo cual genera diferentes representaciones en el cine y la televisión, especialmente, dentro de grupos minoritarios, así como lo plantean Shaolei y Jihang:  

The ideology in the film and television cultural industry is a form of theory characterized by a relatively high degree of rationality, encompassing conceptual judgments, logical reasoning, and theoretical systems. This fundamental characteristic imposes certain limitations on the speed and scope of ideological dissemination and leads to disparities in reception. (2023, p.76) 

Por ende, es necesario que las representaciones sean lo más factuales y lo menos sesgadas posible. Al respecto, The Pitt ha logrado mostrar de manera efectiva casos en los que se evidencia el sesgo y que, de inmediato o a lo largo de la serie, se emplean medidas correctivas. Por ejemplo, durante el capítulo 10, 4:00 p.m, se revela que el Dr. Langdon tiene problemas de adicción y estaba usando el nombre y el expediente de un paciente para conseguir el medicamento mientras trabajaba bajo los efectos. La serie, hasta ese momento, había demostrado la capacidad y lo buen doctor que es y cómo su comportamiento afectaba su trato con sus pacientes. Cuando se revela, se emplean medidas correctivas para lidiar con la situación. La importancia de una representación fidedigna es explicada por Nicole Wood, quien afirma: 

Authentic representation in TV shows, music, and fashion gives people, especially young audiences, the chance to see themselves as more than just stereotypes,it allows them to see their potential. While progress is being made, harmful misrepresentations persist in many forms of media. When marginalized communities are portrayed through a limited lens, whether as side characters, villains, or reduced to cultural clichés, it reinforces dangerous stereotypes. These depictions influence how society perceives different racial and ethnic groups, how policies are formed, and even how people treat one another in everyday life.(2025) 

Además, la importancia de series televisivas factuales y fidedignas como The Pitt se refleja en su potencial educativo: “Some educators have recognized that the appeal and engaging format of TV shows and their presentation of ethical issues may have educational worth” (Alahmari, 2023, p. 1). 

Por otro lado, en el capítulo 13, hora 6:00 p.m., nos encontramos con un ejemplo de la visualidad háptica y óptica como herramientas cinematográficas. Vemos el ataque de pánico que sufre el Dr. Robby (Noah Wyle) por el peso del día y el duelo de no haber podido salvar a la novia de su hijastro. El encuadre se torna tembloroso mientras lo sigue, hasta encontrarlo en un plano medio que encuadra únicamente su rostro mientras recita una oración. En esta secuencia se emplea un enfoque óptico que solo se concentra en el rostro y el fondo desenfocado, lo cual crea la sensación de encierro y falta de salida que atraviesa el personaje. 

Sin embargo, en ese mismo capítulo, cuando se muestran pacientes heridos de bala tras un incidente de múltiples víctimas, la serie recurre a planos generales. La puesta en escena muestra los cuerpos completos y utiliza una textura háptica, que estimula el sentido del tacto y el movimiento, donde se resaltan la sangre, los gritos y el caos, y todo permanece a foco. Esta decisión dialoga con la cinematografía, de cierto modo, ya que respeta la gravedad del evento al mostrar el daño a escala masiva y logra que el espectador tenga un contacto con lo representado.  

En la secuencia del evento de múltiples víctimas, el uso de una visualidad háptica intensifica la percepción del caos, la sangre y el sufrimiento colectivo y también activa en el espectador una respuesta corporal y afectiva que trasciende la simple observación óptica. La cámara mantiene una amplia profundidad de campo y permite que el ruido, la textura de los cuerpos heridos y la densidad del espacio hospitalario se filtren a través del encuadre, produciendo un contacto sensorial que trasciendelo meramente visual. Así, la representación del desastre médico en The Pitt obliga al espectador a adentrarse en la escena más que a simplemente verla, situándolo enla experiencia sensorial y ética del hospital. Tal y como explican Marks et al.: 

I didn’t say exactly that; rather, I argued that images act as fetishes when they condense a great deal of material history within themselves, and that these histories are activated not through sight but through physical contact (or a look that acts like a touch). (2016, p. 263) 

También es necesario considerar la manera y el contexto en que una serie como The Pitt se produce y se ve. En un entorno mediático en el que las fronteras entre lo cinematográfico, lo televisivo y lo digital se han difuminado, la obra se inscribe en una reconfiguración profunda de las pantallas y de sus espectadores.  Como planteaFriedberg: 

Given the suggested reconfiguration of screens and their spectators in the image of Metropolis on the computer monitor figured here (Figure 23.1), we must now ask: how have the material differences between cinematic, televisual, and computer media been altered as digital technologies transform them? (2000. p. 439) 

El argumento de Friedberg (2000) sostiene que el espectador no es pasivo, pues controla cuándo y cómo mira. Cuando el espectador ajusta el brillo, pone en pausa la pantalla y la distancia entre su cuerpo y el del dispositivo, todo esto se convierte en una interacción íntima y cotidiana con las imágenes médicas presentadas en The Pitt. El medio de visionado permite que el espectador se acerque al material presentado en sus propios términos, lo que hace que, en vez de que se imponga una mirada totalitaria, el sujeto logre reposar su mirada individual. Esto, junto con las decisiones cinematográficas en The Pitt, logra que la serie produzca un tipo de imagen corporal menos marcado por discursos masculinizadores y más abierto a percepciones diversas y personales. 

The scale and domestic place of the television have prepared us for the screens of the 'personal' computer. Computer 'users' are not spectators, not viewers. Immobile with focused attention on a cathode ray screen, the computer 'user' interacts directly with the framed image on a small flat screen, 'using' a device - keyboard, mouse, or, in the case of touch screens, the finger to manipulate what is contained within the parameter of the screen. (Friedberg, 2000. p. 448) 

A su vez, se debe considerar el modo en el cual la audiencia decide ver un filme o una serie dado que distintos modos se pueden aplicar a distintos géneros no solo a la conveniencia cotidiana de tener distintos dispositivos electrónicos donde visionar los mismos, se debe de tener en cuenta como expresan Hanchard et al.: 

Audiences are now seen as engaging with media in a variety of ways, and are active in interpreting texts, choosing which media to use, what to view, when, where, and whether to do so alone or with others. Livingstone (1998) therefore suggests that audiences should be conceptualised as relational or interactive to acknowledge the diverse sets of relationships between people and media forms. This includes types and levels of interactivity, such as the ability to stop, start, pause or record films. People also develop relationships with media technology and content, e.g. they may have a preferred venue, genre, or way of viewing. Understanding these relationships and interactions requires asking how media are located and understood in people’s social and cultural practices. (2021, p. 2) 

Lo cual permite entender que ver The Pitt requiere de una participación en un proceso complejo de negociación de significados sobre medicina, género, ética y la sociedad contemporánea. The Pitt demuestra cómo las transformaciones tecnológicas y las nuevas y diversas formas de visionado permiten transformar la representación y la mirada sobre los cuerpos en el drama médico. Al combinar la visualidad óptica y la háptica, la serie genera experiencias que afectan al espectador no solo a nivel perceptual, sino también a nivel corporal. Asimismo, The Pitt subvierte la mirada masculina dominante al evitar la sexualización del cuerpo femenino y al redirigir la atención hacia contextos clínicos, situaciones cómicas o escenas de crisis que no convierten a los personajes en objetos de deseo. La serie participa de un nuevo régimen de espectatorialidad que democratiza la mirada y complejiza la relación entre imagen, cuerpo y tecnología. The Pitt, además de narrar emergencias médicas, propone una forma contemporánea de ver, sentir y comprender los cuerpos en el espacio audiovisual. 

Referencias 

Alahmari, A. A. (2023). Professionalism, ethics, and realism of television medical dramas as perceived by Saudi medical students. Journal of Medical Education and Curricular Development, 10. https://doi.org/10.1177/23821205231175037 

Barotsi, R., Nicastro, C., & Zagarella, R. M. (2023). Screening gender medicine: health and the gendered body in recent US-based medical dramas and dramedies. En S. Antonioni & M. Rocchi (Eds.), Investigating medical drama TV series: Approaches and perspectives. 14th Media Mutations International Conference (pp. 275-293). Media Mutations Publishing. https://doi.org/10.21428/93b7ef64.2ef1e394 

Chen, S., & Zhang, J. (2023). Ideological functions and development management of the film and television culture industry. Communications in Humanities Research, 16(1), 74–81. https://doi.org/10.54254/2753-7064/16/20230373  

Friedberg, A. (2000). The end of cinema: Multi-media and technological change. En C. Gledhill y L. Williams (Eds.), Reinventing film studies (pp. 438 – 452). Arnold.    

Hanchard, M., Merrington, P., & Wessels, B. (2021). Screen choice: The relations, interactions and articulations of watching film. Open Screens, 4(1), 1–12.   

Marks, L. U., Château, D., & Moure, J. (2016). The skin and the screen – A dialogue. En D. Château & J. Moure (Eds.), Screens. Amsterdam University Press.https://www.jstor.org/stable/j.ctv8pzd7x.24   

Mulvey, L. (1985). Visual pleasure and narrative cinema. En G. Mast & M. Cohen (Eds.), Film theory and criticism: Introductory readings (3ra ed., pp. 803–816). Oxford University Press.   

Verrips, J. (2002). ‘Haptic screens’ and our ‘corporeal eye’. Etnofoor, 15(1/2), 21–46. https://www.jstor.org/stable/25758021 

Wood, N. (2025, January 26). The power of representation: Why diversity and inclusion in media matters. ARCC Blog. https://joinarcc.org/the-power-of-representation-why-diversity-and-inclusion-in-media-matters/ 

Zhang, H., & Firdaus, A. (2024). What does media say about mental health: A literature review of media coverage on mental health. Journalism and Media, 5(3), 967–979. https://doi.org/10.3390/journalmedia5030061 


Posted on May 20, 2026 .