Brevísima historia de un (des)amor

Sael López Machuca
Departamento de Educación Secundaria en Español
Facultad de Educación, UPR RP

Recibido: 16/02/2026; Revisado: 25/04/2026; Aceptado: 13/05/2026

Así decía el llanto de Amalfi: 

“Solía verla en la Estación ‘Los enamorados’. Pero aquella última tarde la recuerdo con más dolor que ninguna otra. Llevaba un traje corto blanco, con un volante que bailaba en torno a sí en la brisa melancólica de septiembre. El abrigo de corduroy y la mochila amarilla que cargaba se alejaron hasta la puerta del primer vagón. Su último regalo para mí: Ondas rubias de sol que volaban sobre mis manos lloronas que la despidieron. Montada en la frente del tranvía, se apartó cada vez más. Ella, coronada de hermosura, se fundió en el horizonte del tiempo. Aquel tren se llamaba ‘Vida’ y el destino era ‘Contigo para siempre’. Aquel viaje no lo tomé yo. La vi partir con Él como ella quería. Aquel viaje era nuestros hijos, nuestro futuro, nuestras tardes juntos y todo lo que imaginé para nosotros. Sus risueños ojos cafés, su sonrisa ingenua y aquel beso amistoso que lanzó al viento, los guardo aún como tesoro del corazón”. 

Amalfi se ahogaba en un llanto resignado al portal de la estación. Los enamorados que llegaban lo veían sollozar. Pensaron que había perdido su pasaje al místico viaje de amar. No entendían que su compañera ya viajaba en la eternidad. Amalfi, varado en aquel andén, recogía los ecos de un estribillo de pena:  

“Solo te pido, mi Aurora, 
ahora que te hayas en paz, 
que jamás olvides mi nombre: 
quien te amó en verdad...” 


Posted on May 20, 2026 .