Cuerpo y enfermedad en la fotografía artística puertorriqueña (1990-2020)

Lourdes Mulinelli Torres
Departamento de Historia del Arte
Facultad de Humanidades, UPR RP

Loreil Rivera De Castro
Departamento de Historia del Arte
Facultad de Humanidades, UPR RP

Gabriel Rivera Rivera
Departamento de Biología
Facultad de Ciencias Naturales, UPR RP

Resumen

El interés de este estudio se concentra en la fotografía artística de cuerpos que padecen ciertas enfermedades. Los tres artistas protagonistas retratan la anatomía de su propio cuerpo—como es el caso de Nina Méndez Martí—, la de sus familiares—como sucede en la serie de Rosario Fernández—, o la de su círculo más cercano de amistades—tal es el caso de la serie de Víctor Vázquez. Estos tres artistas puertorriqueños plantean una mirada íntima y personal en la representación de los procesos que experimentan los cuerpos retratados ante enfermedades como el cáncer, el SIDA, la adenomiosis y la endometriosis.  

Palabras claves: fotografía, enfermedad, Víctor Vázquez, Nina Méndez Martí, Rosario Fernández

 

Abstract

The interest of this study focuses on the artistic photography of bodies suffering from certain diseases. The three artists portray the anatomy of their own bodies—as in the case of Nina Méndez Martí—, that of their relatives—as in the series by Rosario Fernández—, or that of their closest circle of friends—such is the case of the series by Víctor Vázquez. These three Puerto Rican artists present an intimate and personal view in the representation of the processes experienced by the bodies portrayed in the face of diseases such as cancer, AIDS, adenomyosis and endometriosis.

Keywords: photography, illness, Víctor Vázquez, Nina Méndez Martí, Rosario Fernández

 

Introducción

El cuerpo humano ha sido una figura protagonista no solamente en la historia de la fotografía, sino en la historia del arte occidental. Estudios como Photography and the Body, de John Pultz (2003), demuestran que su presencia ha sido indiscutible en este medio, aunque prevalecen los cuerpos canónicos y en contextos sociales y políticos. Por su parte, desde la ciencia, y más concretamente la medicina, se ha practicado con enorme frecuencia la fotografía de cuerpos humanos, en especial los que padecen determinadas patologías, desde un interés particular de la disciplina y para su propio estudio.

Los tres artistas protagonistas de este estudio retratan la anatomía de su propio cuerpo—como es el caso de Nina Méndez Martí—, la de sus familiares—como sucede en la serie de Rosario Fernández—, o la de su círculo más cercano de amistades—tal es el caso de la serie de Víctor Vázquez. Estos tres artistas puertorriqueños plantean una mirada íntima y personal en la representación de los procesos que experimentan los cuerpos retratados ante enfermedades como el cáncer, el SIDA, la adenomiosis y la endometriosis. Cada una de estas alteraciones de la salud, en su diferente nivel de gravedad, son enfrentadas por cada uno de estos tres creadores fotográficos en su intento, no solo de explorar sus huellas en el cuerpo, sino también de mirar más allá de lo material y de lo físico. En última instancia, estas series se proponen entender, a través de la cámara, el significado de la muerte y de la vida.

Víctor Vázquez: El reino de la espera

Víctor Vázquez nació en San Juan en 1950. Cuenta con un bachillerato en Psicología y Sociología de la Universidad de Puerto Rico. En 1974 obtuvo una maestría en Educación de la Universidad de Seton Hall en Nueva Jersey, y en 1983 termina su doctorado en Educación y Religiones Comparadas de la Universidad de Nueva York. Luego estudió fotografía en la Escuela de Artes Visuales en Nueva York, así como en el Taller de Fotografía de Maine. En su trabajo artístico se reflejan sus estudios, pues en estos se explora lo ancestral a través de ritos, religiones y sueños, así como el sincretismo y el cuerpo humano. El artista hace uso de medios mixtos, uniendo la fotografía con diversos materiales.

La objetividad y subjetividad son aspectos que se han moldeado desde el lente de la fotografía. El proyecto llamado El reino de la espera retrata los últimos momentos de vida de un amigo de Víctor Vázquez, prominente artista puertorriqueño. El título de su trabajo hace referencia a los momentos en que la muerte era una visita esperada en cualquier momento. Como síntesis de la preparación de Vázquez, el ensayo fotográfico consta de imágenes monocromáticas, negativos, dobles exposiciones, collages y referencias religiosas, dando un especial enfoque a la delgada línea que separa los momentos finales de un paciente de SIDA y la muerte.

El reino de la espera es un proyecto en el que, en ocasiones, el sujeto de las fotografías mira directamente al observador, en un esfuerzo de última instancia de permanecer en el plano terrenal. Por medio de sus retratos, Vázquez logra enmarcar, y comunicar efectivamente lo que el filósofo francés Roland Barthes describe como “pequeñas soledades”, esta vez siendo la experiencia que vivió junto a su amigo: la espera de la muerte. Esta espera fue especialmente desesperante, considerando el contexto en el que fue creado el proyecto.

Figura 1: Víctor Vázquez (1990). Serie fotográfica: El reino de la espera

Fuente: Libro El reino de la espera.

Figura 2: Víctor Vázquez (1990).

Serie fotográfica: El reino de la espera

Fuente: Libro El reino de la espera.

Figura 3: Ejemplo de fotografía médica.

Fuente: Getty Images.

El virus hizo su llegada al Caribe para 1960, y tan solo una década más tarde plagaba la ciudad de Nueva York. No es hasta 1980 en que llama la atención de las autoridades de salud. El virus de inmunodeficiencia humana (VIH) ya estaba entre la población neoyorquina, al surgir del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), el cual se esparce a través de fluidos corporales, por lo que es asociado al sexo sin protección, el compartir jeringuillas o el parto. En sus primeros años, la población más afectada fue la de hombres homosexuales. Al ser una aflicción novel, la conmoción creada afectó no solo a los pacientes de SIDA, sino a la comunidad LGBTQIA+, la cual se convirtió en la población de leprosos que se debían evitar a toda costa (“History of AIDS”, pár. 10-12). A pesar de haberse identificado la forma de propagación, el estigma ya estaba arraigado a la comunidad LGBTQIA+. La princesa Diana fue una de las figuras que ayudó a desmitificar la enfermedad, cuando visitó e hizo contacto físico con uno de los pacientes de SIDA (Cope, pár. 3).  

Vázquez realizó este proyecto en los años 90 cuando el virus era aún muy novel, con el objetivo de provocar empatía hacia los pacientes de SIDA. De manera respetuosa y personal, documenta el deterioro del cuerpo de su amigo, que se muestra en muchas de las fotos el protagonista postrado en cama. A diferencia, las fotografías médicas ilustran, exclusivamente, las señales físicas de las enfermedades. Los retratos con propósitos médicos suelen deshumanizar a los pacientes haciendo enfoque a los síntomas visibles y cortando rasgos de individualidad del encuadre. El propósito de estas imágenes es objetivo e impersonal, pues promueven el estudio exclusivo de lo que muestran. Estas mismas imágenes son las que promueven involuntariamente el miedo. La impersonalidad hace que olvidemos al paciente y nos enfoquemos en la enfermedad, lo que probablemente fue lo que desarrolló el estigma hacia los pacientes de SIDA, el cual se exhibía físicamente a través de manchas en la piel.

Figura 4: fotografía medica de los rasgos físicos del vih.

Fuente: U.S. National Library of Medicine / National Institutes of Health

Vázquez traza paralelos con este tipo de imágenes deshumanizantes, difuminando el límite que separa estos tipos de fotografía. Por medio de diferencias en iluminación y métodos de impresión, el fotógrafo logra crear imágenes que recuerdan las imágenes médicas, pero con un aspecto cálido y privado. Aísla al sujeto, obligando al observador a verlo como un ser que sufre, a diferencia de fotografías que incluyen al personal médico, que convierten al paciente en un sujeto de estudio. Se puede concluir que El reino de la espera es una reflexión sobre la impermanencia, fragilidad y mortalidad humana.

Figura 5: Víctor Vázquez. 1990.

Serie fotográfica: El reino de la espera.

Fuente: Libro El reino de la espera

Figura 6: Ejemplo de fotografía médica.

Fuente: Getty Images

Nina Méndez Martí: Mi matriz no me define

Nina Méndez Martí nació en 1983 en Puerto Rico. Es una artista multidisciplinaria que investiga la relación entre la materialidad y el cuerpo femenino a través de la fotografía (Ranero, pár, 1). Cuenta con un bachillerato en Visual & Performing Arts de Syracuse University y una maestría en Fotografía Documentaria y Fine Arts.  En el 2013, fue becada por la Fondation de France para estudiar en la École Nationale Supérieure de la Photographie en Arlés, Francia. Además, ha participado de una multitud de exposiciones individuales y colectivas en Puerto Rico y otros países. 

En enero del 2020, le realizan una operación a la artista. Este procedimiento, conocido como histerectomía, implica el removido de la matriz de la persona. El tiempo de recuperación luego del procedimiento es largo y arduo, por lo que, la artista recurre a fotografiarse, y cada mes, subir una de las imágenes a sus redes sociales. Es así como surge la serie de autorretratos titulada: Mi matriz no me define.  A través de sus fotografías, la artista expresa lo que siente y es una manera de acoplarse a todo cambio que produjo este procedimiento, tanto físico como emocional. 

Figura 7: Nina Méndez Martí, Vientre vacío, 2020.

Serie fotográfica: Mi matriz no me define.

Fuente: Cortesía de la artista

Algo muy particular del estilo de Méndez es que ella escribe sobre sus fotografías impresas historias personales relacionadas con emociones de dolor, vulnerabilidad, independencia y autorrealización. Además, teje el borde y ciertas áreas de las imágenes. Esto es algo muy personal para ella, ya que fue su abuela quien le enseñó a tejer; recientemente esto ha servido como una actividad de relajación que la ha ayudado durante su periodo de recuperación. De igual forma, experimenta con la intervención de la naturaleza en el papel fotográfico, dejando las impresiones al aire libre con la intención de obtener la huella del agua, sol y el sucio de la naturaleza. Este acto, según la artista, hace referencia al cuerpo humano y cómo la naturaleza interfiere con nuestro sentido de estabilidad. Por ejemplo, el estrujado del papel crea arrugas en el mismo, al igual que el tiempo crea arrugas en nuestros cuerpos.

La artista realiza una variedad de fotografías encuadrando su abdomen y área púbica. “Vientre vacío” es una imagen a blanco y negro encuadrada de esta manera. Esta fotografía la realizó Méndez un día después de su operación. Las palabras vientre vacío están colocadas en el lugar donde se encontraría su matriz, representando la ausencia de esta.  Esta serie, más allá de documentar su transcurso, combate con los estereotipos que se tienen acerca de una mujer inhabilitada de tener hijos. Por lo que vemos las palabras: no soy menos mujer en la parte izquierda de la imagen.

Mi vientre podrido es una imagen peculiar. Méndez deseaba llevarse su matriz, pero esto no es permitido, por lo que su médico recurre a fotografiar su órgano y enviarle la foto. Luego, la artista la edita y escribe sobre la imagen, empleando su estilo artístico. Ella ha padecido de endometriosis toda su vida, y los dolores se habían intensificado hasta ya no poder aguantar más por lo que fue necesario extirpar el órgano completo. Su ánimo y su personalidad habían tomado un giro negativo, muchas veces impidiendo el disfrute del día a día. Sin embargo, los médicos no suelen hacer procedimientos como la histerectomía a mujeres menores de 35 años o que no hayan tenido hijos, problema con el cual se topó la artista. Tuvo que esperar a cumplir los 35 años y conseguir un médico dispuesto a realizarle esta operación, y no es hasta que vieron el órgano fuera de su cuerpo que estos servidores médicos pudieron admitir lo que ella decía: se estaba pudriendo por dentro. Esta fotografía nos presenta el efecto de la endometriosis en su matriz y, a la vez, es representativo del poder que otros tienen sobre el cuerpo femenino.

Figura 8: Nina Méndez Martí, Mi vientre podrido, 2020.

Serie fotográfica: Mi matriz no me define.

Fuente: Cortesía de la artista

Figura 9: Nina Méndez Martí, 2020

Serie fotográfica:

Mi matriz no me define.

Fuente: Cortesía de la artista

El resto de las fotografías de esta serie, la artista encuadra el área por donde le efectúan su operación. Sin embargo, nos toparemos con imágenes en esta serie en la cual podemos observar su cara.  En primer plano, vemos la figura de la artista gritando. Esta fotografía fue tomada tres semanas después de la histerectomía, marcando el tiempo límite por el cual podría tomar medicamentos para el dolor. Por lo tanto, este es un grito de dolor. En segundo plano, observamos unos árboles, los cuales suelen ser un símbolo de la vida, contrastando con la artista y su cuerpo sin matriz, sin ese órgano vital para la creación de la vida. Este grito, más allá de ser de dolor, es de sufrimiento, de lamentar las oportunidades y opciones que ya no tiene. 

Figura 10: Fotografía de una histerectomía para uso médico. Fuente: Archivo de Kamol Hospital.

Figura 11: Nina Méndez Martí, 2020.

Serie fotográfica: Mi matriz no me define.

Fuente: Cortesía de la artista.

Méndez continúa contrastando la naturaleza con la anatomía en las fotografías de esta serie. Cada mes, a modo de conmemorar el aniversario de su operación, se fotografía encuadrando nuevamente su área de operación y colocándose diferentes flores u objetos que encuentre en su patio en su área púbica, y que tengan algún significado para ella. Es una manera de acoplarse a este nuevo cuerpo y los cambios que trajo el removido de su matriz y los medicamentos que debe tomar. Además, son unas imágenes que simbolizan la menstruación que ya no tiene. En estas imágenes encuadra su abdomen y su área púbica cubierta con flores. Nuevamente, observamos otro símbolo relacionado con el ámbito de la vida. Su vientre no florecerá ni dará vida, sin embargo, según comenta Méndez, ella “crece sus propias flores desde su alma hasta su vientre”. Al comparar esta imagen, con fotografías médicas como la fotografía de una histerectomía del hospital Kamol, vemos que la fotografía de Méndez tiene un aura más cálida, comparado con la frialdad de la imagen médica. Aunque tienen un encuadrado similar, Méndez se percata de cómo la luz se proyecta en su cuerpo. Realiza su imagen en el patio de su casa, un lugar íntimo y personal, versus el anonimato que emplea la fotografía médica colocando a las figuras frente un fondo blanco. El fin de la fotografía médica es documentar y presentar, en este caso, las derivaciones de la histerectomía. Méndez, sin embargo, se enfoca en presentar su enfermedad y emplear una metáfora que combata los estereotipos sociales. Implementando la palabra, deja sus más íntimos pensamientos en la imagen.

Estas fotografías mensuales continúan un diálogo entre la naturaleza y la anatomía. Incluso, sirven como un diario donde Méndez escribe sus más íntimos pensamientos y emociones. Además, registran lo que sucede a su alrededor, como lo podemos observar en otras imágenes de esta serie con el reemplazo de las flores por una mascarilla. Esta serie le ha servido a modo de sanación, ayudando a acoplarse a los cambios que le han surgido, tanto físicos como emocionales. Vemos su renacer. No obstante, más allá de presentarnos su proceso, nos platica sobre el poder que otros tienen sobre el cuerpo femenino, de la toma de decisiones que están fuera de su alcance porque vivimos en una sociedad que ve a la mujer infértil como el otro, como un tabú. Esta serie combate muchos estereotipos sobre la “feminidad” y lo que implica ser mujer en la sociedad, al mismo tiempo que, le da una cara a la enfermedad de manera que la humaniza.

Figura 12: Nina Méndez Martí, 2020.

Serie fotográfica: Mi matriz no me define.

Fuente: Cortesía de la artista.

Rosario Fernández: MOM turned upside down spells WOW

Rosario Fernández Esteve nació en 1973 en Santurce, Puerto Rico. Estudió Fotografía Artística en Nueva York en la Universidad de Syracuse. La artista es reconocida por proyectos de publicidad, trabajando principalmente en fotografía comercial y editorial, pero conocida sobre todo por su trabajo de retratos. En su fotografía artística, Fernández crea imágenes complejas en un juego de luces, colores, ambientes y texturas (“Rosario Fernández Esteve”, pár. 1). Desde el 2000, ha recibido numerosos reconocimientos y premios de organizaciones de renombre. Además, ha tenido exposiciones tanto individuales como grupales en Puerto Rico y otros países. Su exposición más reciente, titulada Disonancia, documenta la personalidad y el estado mental de sus sujetos a través de las emociones acerca de su cabello en tiempo de pandemia. Se llevó a cabo en el 2020, entre los meses de agosto y septiembre, en la galería El Cuadrado Gris en San Juan, Puerto Rico.

El proyecto de la artista que entra en la reflexión de la fotografía y la enfermedad es MOM turned upside down spells WOW. Esta es una serie fotográfica compuesta por retratos de la madre de la fotógrafa, quien padecía de cáncer. Fernández dio inicio a este proyecto en el 2020, durante la cuarentena de COVID-19. La artista tuvo la intención de hacer videos e instalaciones, una especie de mezcla fotográfica. Sin embargo, debido al fallecimiento de su mamá, el proyecto se tuvo que paralizar. Esta sesión fotográfica ocurrió de forma orgánica, dice la artista, algo que fue espontáneo y sutil. Fernández cuenta que un día ella estaba en su cuarto durante la cuarentena y de momento ve la luz que ilumina su brazo en la cama. La fotógrafa está pensando siempre en la luz y el espacio, por lo que le pareció interesante el juego de luces y sombras que estaba ocurriendo ese día en su habitación. Fernández no pensó que estuviese documentando el proceso en el sentido de evidenciar un suceso ocurrido, sino que estaba utilizando la fotografía como modo de expresión de lo que estaba viviendo y observando. Se desarrollan otras ideas más allá de guardar memorias; el acto de fotografiar se convirtió entonces en una necesidad.

Figura 13: Rosario Fernández, 2020.

Serie: MOM turned upside down spells WOW.

Fuente: Cortesía de la artista.

La fotografía puede considerarse una forma de sanación o una forma de terapia. Este es el caso de Rosario Fernández quien, al retratar a su madre durante el transcurso de su enfermedad, llegó a una serie de conclusiones. La artista aprovechó la sesión fotográfica que le realizó a su madre para absorber el tiempo que pasó con ella y también funcionó como una terapia de preparación para la artista. Fue una manera de vivir en el presente con su mamá y, al mismo tiempo, tratar esta sesión como una forma de procesar cómo la enfermedad mortal estaba afectando a su madre. A través de la experiencia de la sesión de fotos, la relación de Fernández con su madre creció; tuvo ese tiempo para estar con ella y para ella. Fue un tiempo muy especial en el cual la artista pudo compartir con su madre y le hizo preguntas. Es como si Fernández sintió una necesidad de aprender lo que pudiera de su madre en preparación de lo inevitable por venir. Este proyecto funciona como una reflexión sobre el tema de la mortalidad, mayormente representado a través del tema de la respiración.

Las imágenes de la serie están en blanco y negro. La decisión de realizar las fotografías de esta forma fue puramente estética. Fernández casi nunca lo trabaja, de hecho, la mayoría de su trabajo es a color. Sin embargo, para la artista, esta ocasión lo ameritaba por lo que estaba retratando. El blanco y negro expresaba mejor lo que ella quería, no había nada de color que resaltaba visualmente. Las imágenes que vemos se realizan en un espacio íntimo: en la habitación de la mamá. En este proyecto vemos imágenes del cuerpo entero de la madre, pero no siempre solo. Está rodeada de miembros de su familia, concretamente de su hija y su marido, lo que nos muestra un aspecto muy afectuoso y cariñoso de sus circunstancias y la forma en que su círculo íntimo reacciona ante los cambios del estado de salud físico, y con ello también mental, de su vida.

Figura 14: Rosario Fernández, 2020.

Serie: MOM turned upside down

spells WOW.

Fuente: Cortesía de la artista.

Figura 15: Rosario Fernández, 2020.

Serie: MOM turned upside down spells WOW.

Fuente: Cortesía de la artista.

La habitación de la madre de la artista figura ese espacio íntimo y personal que contrasta tanto con, por ejemplo, una habitación de hospital. En las imágenes de Fernández hay un entorno mucho más afectuoso que el que encontraríamos en un entorno médico. Cuando pensamos en fotografías médicas, pensamos en un contexto más frío y clínico. El propósito de la fotografía médica es la documentación precisa y detallada de las condiciones de un paciente, de la enfermedad y del progreso de este; todo esto ayuda al médico en el diagnóstico. Se ve el contraste entre una imagen de Fernández y una fotografía médica de la Colección de Burns Archive, donde el paciente está rodeado por el personal médico y herramientas médicas en una sala de hospital. El personal le mira con ojos de estudio, como una anomalía que hay que resolver. Por otro lado, en una de las imágenes de la artista, vemos al sujeto (su madre) disfrutando de la compañía de su marido en su habitación, sentada en su cama con un ambiente luminoso. Está cogida de la mano de su marido, y este la mira sonriendo y se nota que hay un ambiente de amor entre los dos. Cuando el espectador observa la obra de Rosario en esta serie, hay una cierta calidez que se puede asociar con ella.

Figura 16: Rosario Fernández, 2020.

Serie: MOM turned upside down spells WOW.

Fuente: Cortesía de la artista.

Figura 17: Ejemplo de fotografía médica.

Fuente: Colección de Burns Archive. Nueva York. 

En la serie MOM turned upside down spells WOW, no solo se ven imágenes del cuerpo entero de la madre, sino también imágenes de fragmentos del cuerpo, más concretamente, imágenes de sus manos entrelazadas con las de su hija. En una imagen médica de esta índole, donde se ve el tobillo aislado de un paciente, que está marcado, es obvio que el único propósito de la imagen es mostrar aquello que hay que estudiar. En la obra de Fernández, vemos algo completamente diferente. La artista tuvo un proceso de pensamiento detrás de su decisión de fotografiar sus manos como una entidad aislada, sólo sus manos y no otras partes del cuerpo.  La mano de Fernández se parece a la mano de su madre. Mientras observa su mano, la fotógrafa piensa en todo lo que su mamá le ha enseñado y lo que hereda de ella. Al observar su mano, la artista se inspiró y así llegó a realizar esta serie. Es muy interesante notar entonces que las manos se contemplan como simbología de la transmisión de conocimientos y la herencia. Las fotos de Fernández no cumplen con ninguna otra función que no sea una grabación de recuerdos del tiempo que pasó con su madre enferma en un esfuerzo por reflexionar sobre su vida y las lecciones que aprendió de su madre. Es un proyecto muy personal.

Figura 18: Rosario Fernández, 2020.

Serie: MOM turned upside down spells WOW.

Fuente: Cortesía de la artista.

Figura 19: Ejemplo de fotografía médica. Cáncer de piel.

Fuente: Archivo de Oz Skin Cancer Clinics.

Conclusiones

La fotografía de cuerpos humanos que padecen determinadas patologías ha sido de particular interés para la ciencia, en especial en la disciplina de la medicina. No obstante, una vez que estudiamos estos cuerpos con un punto de vista artístico, no solo cambia el contexto, sino también el enfoque con el que se fotografían estas figuras. Los tres artistas protagonistas en nuestro estudio retratan la anatomía de su círculo más cercano de amistades, de su propio cuerpo y la de sus familiares. La fotografía de estos tres plantea una mirada íntima y personal al representar los procesos que experimentan los cuerpos retratados ante enfermedades como el SIDA, la endometriosis y el cáncer. Cada una de estas alteraciones de la salud, en su diferente nivel de gravedad, son enfrentadas por cada uno de estos tres creadores fotográficos en su intento, no solo de explorar sus huellas en el cuerpo, sino también de mirar más allá de lo material y de lo físico. 

Aunque las enfermedades de los sujetos de cada artista son de naturaleza diferente y fueron fotografiadas en tiempos distintos, las miradas de los artistas coinciden. Estas fotografías funcionan como una experiencia visual en el viaje para humanizar las enfermedades respectivas que cada artista representa. Las temáticas que tratan estas fotografías son normalmente vistas como tabú; estos cuerpos normalmente asociados a conceptos como medicina, patologías, plaga y dolencia son vistos como la otredad. Sin embargo, al observar las circunstancias de estos cuerpos a través de un lente artístico se les provee una cara a estas enfermedades, de cierto modo, normalizando estos temas tabúes, a diferencia de la fotografía médica que aspira a ser completamente objetiva sobre estos cuerpos.

Referencias 

Barthes, Roland. Camera lucida: Reflections on photography. Macmillan, 1981.

Cope, Rebecca. “How Diana, Princess of Wales Was Instrumental in Trying to Stop the Stigma against HIV/AIDs.” Tatler, 2020, www.tatler.com/article/princess-diana-hiv-aids-awareness

Fernández, Rosario. Entrevista personal. 2021.

History.com Editors. “History of AIDS.” HISTORY, 2017, https://www.history.com/topics/1980s/history-of-aids

Méndez Martí, Nina. Entrevista personal. 2021.

Nina Méndez Martí, 2015, http://ninamendezmarti.com/nina/

Ranero, Lourdes. “Nina Méndez Martí y el autorretrato.” El Adoquín Times, 2020, https://eladoquintimes.com/2020/10/08/nina-mendez-marti-y-el-autorretrato/

Rosario Fernández Esteve, 2018. http://www.rosariofe.com/rosariofernandezphotography/About.html

Víctor Vázquez, 2017, http://www.victorvazquezpr.com/VICTOR_VAZQUEZ/index.php

“Víctor Vázquez.” Museo de Arte de Puerto Rico, 2013,  https://www.mapr.org/en/museum/proa/artist/vazquez-victor

 

Nota

1 Este estudio surge del tema de la investigación Fotografía y enfermedad: el cuerpo humano entre la representación médica y la artística, liderado por la Dra. Laura Bravo, del departamento de Historia del Arte de la Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras, el Dr. Juan Carlos Jorge, del Recinto de Ciencias Médicas, y el Dr. José Gómez Isla, de la Universidad de Salamanca.

Posted on December 7, 2021 .