La nueva religión que hace lo que le da la gana: la revolución será feminista o no será

Yolarisse M. Torres Nales
Programa de Mujer y Género
Facultad de Estudios Generales, UPR RP

Resumen

El presente artículo analiza cómo el reggaetón, más allá de ser un género musical, se ha convertido en un movimiento político, social y cultural. Desde una perspectiva de género y cuir, aspiró a transgredir supuestos categóricos de raza, clase y género. Como un fenómeno nacional e internacional, se examinaron secciones de las producciones musicales de Bad Bunny para responder a cuestionamientos feministas. El propósito final del artículo fue liberar las cuerpas feminizadas y racializadas de las cadenas patriarcales, capitalistas y coloniales, que buscan ordenar cuándo y cómo podemos revolucionarnos.

Palabras claves: reggaetón, Bad Bunny, feminismo, raza, cultura nacional

 

Abstract

The following article analyzes how “reggaeton”, being more than a music genre, has transformed itself into a political, social, and cultural movement. From a queer and gender-based perspective, I seek to transgress the racial, gender and class categorical assumptions. As a national and international phenomenon, I examined portions of Bad Bunny´s musical productions to answer some feminist queries. The ultimate purpose of the article is to liberate the racialized and feminized bodies from the patriarchal, capitalistic, and colonial bonds that try to order when and how we can revolutionize.

Keywords: reggaeton, Bad Bunny, feminism, race, national culture

 

La nueva religión lleva alrededor de dos años manifestándose internacionalmente como una potencia musical y social, incitando a comentar y reaccionar, desestabilizando el statu quo nacional y mundial, al nivel de provocar que la academia le estudie. Por tal razón, existe una necesidad desde las disciplinas que estudian la nación, la cultura y los problemas sociales, desde la interseccionalidad de raza, clase y género, de formar parte de la crítica y el análisis de este movimiento popular. Con el lanzamiento del álbum x100pre en el año 2018 y posteriormente en el año 2020 el álbum YHLQMDLG, acrónimo para “Yo hago lo que me da la gana”, Benito Antonio Martínez Ocasio, mejor conocido como Bad Bunny, ha sido precursor de una revolución no solo en el espacio del reggaetón y el trap, sino en la cultura popular. Los movimientos feministas y cuir, conscientes del potencial transformador del género urbano, han cuestionado si esta revolución forma parte o es bienvenida a la revolución que será feminista o no será. Por tal razón, ese cuestionamiento es el factor motivador para este escrito académico; ¿Qué aporta la producción de Bad Bunny? ¿Es feminista su aportación? ¿Sería correcto argumentar que lo feminista es la lectura del producto?

Las anteriores interrogantes posiblemente han estado presentes en la consciencia de cualquiera que ha aportado al éxito del artista dando play, desde cualquier plataforma de streaming, a los álbumes de Bad Bunny. Por lo tanto, la contribución de este trabajo no pretende limitarse a la trayectoria de un artista y el debate sobre su aceptación o rechazo. Al contrario, la finalidad está dirigida, desde una mirada crítica, a asumir las producciones y desmenuzar el contenido sin necesidad de dualismos. Dualismos, que colocan de manera violenta a quienes militan por derrocar el patriarcado y el sistema capitalista, bajo la coyuntura de si perrear es feminista o no. La aspiración, finalmente, está fundamentada en ser una herramienta liberadora para quienes tienen el privilegio de movilizarse dentro de la academia y cuestionar eso de Bichiyal, por ejemplo. En conclusión, el objetivo principal es releer el reggaetón como un movimiento político, social y cultural, sus efectos y si ha logrado alejarse de la dominación masculina.

El reggaetón es cultura

La historicidad del reggaetón es fundamental para entender cómo este género musical evoluciona a ser un movimiento social y político que transforma la cultura nacional y el discurso de las figuras estatales en el poder. Stuart Hall establece en “Whats Is This ‘Black’ in Black Popular Culture” cómo el posmodernismo o el modernismo en la calle representa una importante transición de la cultura hacia lo popular (105). Dicho desplazamiento, desde el análisis de Hall, inaugura espacios de transformación, reclamo, protesta y tensión en la relación entre la alta cultura y la cultura popular. Sin embargo, la producción de nuevas identidades, la lucha sobre las diferencias y la aparición de nuevos sujetos en la cultura resultan en la transformación de la misma; rescatando del silenciamiento y el olvido lo que está al margen del poder cultural dominante. El reggaetón, como un movimiento de la marginalidad, vulgar y popular, representa una alternativa contrapuesta a la alta cultura. Por tal razón, la esperanza, el apego y la emoción afirmativa de lo “popular”, resulta en el miedo de la alta cultura a ser olvidada o sobrepasada. La cultura popular cimienta y construye sus bases en las experiencias, en los placeres, en la memoria, en las tradiciones de la gente secular, ordinaria, vulgar y negra.  

¿Cómo el reggaetón se establece como un emblema de la cultura nacional?

 Desde los comienzos del reggaetón para la década de los 90, el mismo fue producido por y para la juventud urbana dentro de los barrios y caseríos de Puerto Rico. Según estudiosos de este género musical, el reggaetón, en buen español, es un sancocho de ritmos entre ellos el raggamuffin y dancehall jamaiquino, el reggae en español y el rap estadounidense (Negrón-Torres 1). Por lo tanto, fueron esos cuerpos racializados, empobrecidos y marginalizados por el sistema, quienes produjeron este éxito comercial. Precisamente fue la persecución y el intento de silenciamiento por parte de quienes manejan la nación lo que fortaleció el género, y lo impulsó a convertirse en el producto de mayor exportación para el año 2007 y en un elemento fundamental de la cultura nacional. El establecimiento del reggaetón como música popular internacionalmente socavó el discurso criminalizador del Estado, el cual responsabilizaba al género y sus artistas de los males de la nación. Por ejemplo, la senadora Veda González demostró cómo la fuerza popular desestabiliza los intereses de una clase particular. Luego de haber sido conocida como el “Jinete del apocalipsis del reggaetón” presidiendo vistas públicas para el año 2002 con el objetivo de regular las letras e imágenes del mismo. Posteriormente, en el año 2003, fue el Estadio Hiram Bithorn y los allí presentes, los testigos principales de los intentos de la senadora por menear el cuerpo y enunciar que ella también perrea (Negrón-Muntaner y Rivera 30). Los grandes artistas del reggaetón como Daddy Yankee e Ivy Queen reconocerán que fue la censura y el desprecio por parte de la clase blanca puertorriqueña lo que ayudó a la comercialización del género. ¿Es el reggaetón responsable de la violencia de género, de la corrupción, de la deuda y la pobreza del país?

Retrocediendo un poco en la literatura puertorriqueña y los aportes del reconocido Alejandro Tapia y Rivera, la obra teatral La Cuarterona representa claramente el conflicto entre los personajes desde una perspectiva de la posicionalidad del opuesto. Además, evidencia ese choque en la intersección de raza, clase y género, donde una categoría puede ser predominante y manifestarse con mayor visibilidad (Golubov 201). Por ejemplo, dentro de la obra, el personaje de Jorge está ubicado en las tensiones de la raza y representa una revolución transgresora de los márgenes de la subordinación. En el análisis de la trama está permitido entender esta personificación desde la línea de lealtad al amo, que es inviolable, pero que en su pasividad agrede la frontera a partir del poder del conocimiento. La habilidad de entrar y salir del mundo blanco es una estrategia de los cuerpos ennegrecidos para ganar terreno en la visibilización y representación. El reggaetón logra, consciente o inconscientemente, llevar la teoría a la praxis. Según Negrón-Muntaner y Rivera, el éxito global de DY y el populismo de Tego, así como el sonido alternativo de Calle 13 y sus invectivas contra el poder del Estado, posicionó al reggaetón titular de todas las calificaciones necesarias para convertirse en una música nacional, presentable más allá de las fronteras isleñas (36). De esta manera, desde la diversidad, la multiplicación y la agresión desde la subordinación, el reggaetón logra convertirse en un movimiento político, social y cultural.

La nueva religión

¿Qué ha llevado al reggaetón a que se apodere de la nación como una nueva religión? ¿Qué ha permitido que Benito y su música jamaqueen la cultura popular? Zenón Cruz, alertaba sobre el principio político favorecido por los tiranos de “divide e impera”, contextualizado en la división del pueblo puertorriqueño en negros y blancos (36). La división del pueblo como herramienta y estrategia de las clases dominantes, resulta en el odio al otro, ese ubicado en el margen o por debajo del mismo. Ese otro que sale del caserío, del barrio arropado por los toldos, por puntos y puteros. Esos barrios o espacios, a los que no puedes entrar porque si entras estarás en riesgo de contagiarte de todos los males que allí viven. Solo entra el negro o la yal que vive de los cupones estatales y cualquier ayuda federal, que es tildada de mantenida, o el macho que se conforma con un $7.25 o $2.13 la hora, si no encuentra nada más. El tono de lo enunciado es evidente y aún más aterrador aceptar que es la realidad de la nación puertorriqueña que la clase blanca ha arrastrado al mítico progreso.

“Los orígenes del miedo a lo negro son los causantes de que la totalidad de la historia negra de Puerto Rico permanezca silenciada y oculta” (Santos Febres 53). El reggaetón es parte de esa historia negra, aunque, ha tenido otras salidas. El miedo que se sembró sobre sus artistas, la mayoría cuerpos racializados, favoreció la tiranía de dividir e imperar. El género fue y es temido por ciertos sectores, pero de alguna forma imperó, permitiéndole mantenerse como un elemento de la cultura nacional. A pesar de ser un espacio lleno de contradicciones, tal y como Hall (108) asume la cultura popular, el reggaetón como movimiento político y social transformó la consciencia social respecto al poder del Estado. Por ejemplo, la militancia de la agrupación Calle 13, los reclamos de Eddie Dee, Daddy Yankee, Tego e Ivy Queen, entre muchos otros y otras que desde el espacio musical mantienen la agencia política. Como también, la evidente participación de artistas como Bad Bunny, DY, Ñengo Flow y Nicky Jam, entre muchos otros que con su presencia o apoyo mediático respaldaron el movimiento social y político ocurrido en el verano del año 2019, que concluyó con la renuncia del entonces gobernador Ricardo Roselló.

Benito Antonio Martínez Ocasio o Bad Bunny, lucha contra el olvido y la desmemoria en su penúltimo álbum YHLQMDLG. Zuleica Romay estipula que “hay que seguir promoviendo los saberes subversivos, aquellos que pueden transformar y transformarnos” (197). Saberes que vienen de la calle, de las experiencias sociales vividas, de lo cuir, del margen y del silenciamiento, no necesariamente de la academia porque ¿esta va a la calle? La transformación puede lograrse si se lucha contra el olvido y la desmemoria, si se reaprende con pasión y respeto (Romay 197). En una lectura feminista de la producción de Bad Bunny, su música y ritmo, luchan contra la desmemoria de lo que ha sido el reggaetón antes de su comercialización. Su producción musical es evidencia del intento de rescate de antiguos ritmos y dembows del reggaetón de la “vieja escuela”. Además, el conjunto de presentaciones artísticas y letras musicales demuestran una evidente conciencia tanto de las críticas hechas al género como también de los problemas sociales y políticos contemporáneos. Un ejemplo de esto es la presentación del sencillo “Ignorantes” en The Tonight Show Starring Jimmy Fallon, donde Benito vistió con una falda negra y una T-shirt que enunciaba “Mataron a Alexa, no a un hombre con falda”. Por otro lado, el hit de “Yo Perreo Sola”, una producción musical que permite, desde un lente crítico, que los cuerpos feminizados, racializados y empobrecidos usen su plataforma para continuar con una revolución que será feminista o no será. ¿Sería correcto argumentar que lo feminista es la lectura del producto?

La revolución

Liberar las cuerpas feministas de las pautas violentas que buscan controlar y establecer qué está permitido bailar, escuchar y apreciar, es un objetivo complejo. Más aún, cuando la revolución feminista caribeña es antipatriarcal, anticapitalista, antirracista y decolonial. El reggaetón por mucho tiempo ha sido criticado por la hiper – sexualización de los cuerpos negros feminizados. A su vez, ha sido altamente señalado por la exclusividad masculina y el discrimen hacia las mujeres que intentan progresar dentro de la industria. No obstante, la exigencia de la representación provoca en muchas ocasiones la cíclica rutina de cumplir con cuotas y no transformar en lo absoluto. Releer el reggaetón con lentes feministas y alejadas de la cultura de la cancelación, permitirá romper con las cadenas construidas por el patriarcado, el capitalismo y el colonialismo.

Entre las más grandes exponentes del género, a través de los primeros años, se encuentran La Sista, Glory Glow y la máxima exponente Ivy Queen. Cada una asumió su carrera artística y agencia política, desde la brega como diría Isar Godreu; luchando por la supervivencia dentro de un sistema que fue creado para hombres. A pesar de, el activismo de Ivy Queen se ha mantenido enfocado en denunciar la violencia machista dentro del mundo musical. El estudio de esta artista y su producción es crucial para contestar las interrogantes plasmadas desde el comienzo. Catherine Marsh-Kennerley, estudia la trayectoria de Ivy Queen como un manifiesto, utilizando su historia como madre para atentar contra el patriarcado, desde su producción Vendatta, y desafiando las ideas culturales de decencia y respetabilidad (210). La potra, la diva, la caballota, como es conocida Ivy Queen, también logró su éxito a través de la comercialización de su música que fluye con facilidad por distintos géneros musicales. Los sustantivos por los cuales es conocida Ivy Queen, evidencian porque sectores pueden denunciar la problemática de explotar los cuerpos negros y feminizados para establecer unos parámetros que resultan exitosos. Bell Hooks hace las mismas críticas a la estrategia comercial de la cantante Tina Turner. El rescate de esta crítica permite argumentar lo que Santos Febres establece como la mujer lucía, es decir, la presencia de una mujer lucía desestabiliza los roles de género establecidos por la sociedad (Marsh-Kennerley 219). Finalmente, arrancada una cadena más del binario.

Contrastar la producción de Bad Bunny, junto a la lectura de la carrera de Ivy Queen, liberará aún más las tensiones de sectores feministas respecto al reggaetón. La yal, ha sido una etiqueta sexista, racista y clasista construida por la sociedad puertorriqueña y explotada para generar comedia y odio hacia todo cuerpo feminizado y racializado que cumpla con los parámetros categóricos. El reggaetón también explotó esta imagen para comercializarse y mantener una audiencia, como por ejemplo el dúo Zion & Lennox con su álbum “Motivando a la Yal”. Rodríguez-Velázquez (2018) analiza a profundidad la degradación de la yal desde un aspecto interseccional de raza, clase y género, resaltando cómo esta categoría es importante para la vigencia del patrón colonial del poder y del saber. Entonces las feministas en su jayaera de indisciplinar la ciudadanía y conscientes del poder de la palabra, asumen la etiqueta de yal como un acto reivindicativo, del mismo modo que hicieron con la palabra puta. 

Finalmente, y sin alertar a nadie, el ingenioso Bad Bunny introduce una nueva categoría, la Bichiyal. Poco se ha dicho oficialmente sobre este término y cómo serviría de manera positiva o negativa, o si tendría áreas grises, a la revolución feminista. Una revolución que ha tomado las calles, los espacios de poder y los medios de comunicación masiva para denunciar las violencias que sufren las comunidades vulnerabilizadas, marginadas y silenciadas. Lo que es evidente y solo puede ser comprobado a través de un ejercicio de campo virtual, es que han sido miles las cuerpas feminizadas que han asumido el término como una identidad y lo han utilizado como nombre en diversas plataformas conocidas como redes sociales. La bicha y la yal son mujeres que pertenecen a realidades distintas, de cierto modo antónimas. La yal es una categoría perteneciente a esos cuerpos feminizados que sufren a grandes escalas las crisis sociales, políticas y económicas del país. Por otro lado, la bicha, como la describe Dávila en Solá-Santiago, es la chica blanca, universitaria, sobre protegida, que evidentemente pertenece a una jerarquía social completamente distinta a la de la yal (3). La unión o difusión de estas dos categorías preocupan a varios estudiosos que concluyen que la acción es una romantización de la precariedad y vulnerabilidad de un sector. Un análisis respetado, crítico y permitido, pero liberar tensiones es el objetivo. Por tal razón, es posible reflexionar sobre el surgimiento de esta nueva identidad, luego del estudio de campo virtual, como el resultado del aumento de la desigualdad social, producto de la deuda pública del país, la corrupción y las políticas de austeridad. Las crisis económicas, políticas y sociales han aumentado los niveles de pobreza en el país, provocando que sean más las cuerpas feminizadas quienes compartan emociones, memorias y experiencias.  

En la literatura puertorriqueña encontramos los personajes de Isabel La Negra e Isabel Luberza, introducidas por Rosario Ferré. La construcción de estas dos figuras protagónicas va desmantelando los sistemas; mujer, cuerpo, sexo, raza y clase. Ferré, en una preocupación sobre la cuestión de género dentro de la estructura patriarcal establece como ninguna de las dos mujeres, ni sus esfuerzos, compensan la desigualdad, la opresión y la violencia que viven. En ocasiones estas dos Isabeles pueden parecer rivales y en otros momentos, parecieran que no existen dos, son una o tres. ¿Serán Isabel La Negra e Isabel Luberza, la bichiyal del siglo XXI? La propuesta de leer este producto no como una unificación que borra los márgenes de ambas realidades, sino como una fluidez de realidades, donde ser bicha no está tan lejos de ser yal o ser yal no está tan lejos de ser bicha. Lo anterior sería el argumento para explicar cómo se da la revolución identitaria cibernética. Miles de mujeres, miles de puertorriqueñas, miles de feministas con la mano sobre el corazón aclamando “es una bichiyal, le gusta montarse en los banshee y chillar...” (Bad Bunny).

Por otro lado, la defensa del término queda pospuesta, ahora se adelanta el abrazo de los cuerpos feminizados y explotados más allá de su clase, raza o identidad. No es el silenciamiento o el olvido el fin de este acto solidario, sino el abrazo de las feministas negras, afroamericanas, afrodescendientes, latinas y caribeñas. Godreau asumirá el pelo como un aspecto fenotípico y la brega con el mismo, para evidenciar como el sistema construye criterios raciales para distinguir entre “damas” y “rameras”. La bicha y la yal, ambas, son leídas bajo este lente. La bicha entre más estirado mantenga su pelo, más blanca, más bicha, más dama. La yal siempre en la brega, para no ser tan ramera. El constante peinar diferencias, resulta en la multiplicación de la diversidad, en el rechazo al esencialismo y el exaltamiento de multiplicidad de formas de bregar con la identidad y la pertenencia. La bichiyal será históricamente un fenómeno imborrable de la historia de la nación puertorriqueña. Como también, de la extensa comunidad latina que ha emigrado a la tierra prometida a causa de la crisis en busca del progreso. La realidad de ambas mujeres dentro de esas categorías exige ser recatada del olvido y la generalización. Por otro lado, nadie comentó sobre el caco que ahora es fino, pero de acuerdo, la dominación masculina está agotada.

Paco Vidarte, en su banquete confronta la academia y resalta la compleja discusión del ser y del saber. Los y las privilegiadas que estudian el reggaetón, los productos musicales y sus efectos socioculturales, deberán ir más allá del ser y alcanzar el s(ab)er. Desde la teoría cuir y la teoría del performativo y la citacionalidad existe una posibilidad de leer esa bichiyal de tal forma, que rompa cadenas y libere una multitud feminista. Dicha multitud atrapada entre el dualismo de perrear sí o no, reggaetón sí o no. Por tal razón, el producto musical comercializado por Bad Bunny alcanza un sinnúmero de cuerpas que se identifican como feministas y aun así “le dan hasta abajo”. Su música y performance adelantan unas exposiciones mundiales, que no habían ocurrido dentro del género, llevando las experiencias de la gente secular al oído de multitudes de personas rompiendo barreras de clase, raza y género.

 Conclusión

El reggaetón ha sido, y es, una potencia musical y social transformadora de la cultura nacional. Es un movimiento político y social que recopila la realidad de las poblaciones marginadas, empobrecidas y vulnerables, dándoles foro y espacio. No obstante, tiene sus contradicciones y asumirlas es más liberador que cancelarlas. Como una cultura y un ritmo popular, el reggaetón ha sido sometido al blanqueamiento por parte de la clase dominante. Aun así, fluye dentro de la arquitectura rígida con la que se ha construido y ha leído esta nación colonial. El país de los cuatro pisos queda abolido en esta nueva religión que hace lo que le da la gana, porque reconoce que Puerto Rico es desde Bayamón hasta Orlando; y si no es así, otro ejercicio de campo ayudará a probarlo. Número uno, transpórtense hasta la ciudad de Orlando, encienda la radio, busque la emisora hispana y contabilice la cantidad de veces que suena una canción de reggaetón, especialmente de Bad Bunny. Las fronteras coloniales son burladas gracias al potencial subversivo del reggaetón. Es correcto argumentar que las aportaciones de Bad Bunny son feministas si la lectura es realizada con el fin de liberar, multiplicar y abrazar. ¿La academia permite la entrada de la calle a su espacio formal y privilegiado? En conclusión, la calle no debe entrar, quienes somos la calle le tiraremos piedras a la estructura para que sienta la presión que viene desde abajo, por el lado y de las grietas de la calle. La revolución será feminista y se dará perreando en las escalinatas de la Catedral del Viejo San Juan. Cualquier parecido con una realidad lúdica es pura coincidencia.

 

Referencias

Bunny, Bad. X100PRE, 2018. Audio recording.

Bunny, Bad. YHLQMDLG, 2020. Audio recording.

Ferré, Rosario. “Cuando las mujeres quieren a los hombres”. Zona Carga y Descarga, vol. 7, 1976, pp. 1-7.

Godreau, Isar P. “Peinando diferencias, bregas de pertenencia: el alisado y el llamado pelo malo”. Caribbean Studies, vol. 30, no. 1, 2002, pp. 82-134.

Golubov, Nattie. “Interseccionalidad”. Academia.edu, 2016, www.academia.edu/27017168/Interseccionalidad

Hall, Stuart. “What Is This Black in Black Popular Culture?” Social Justice, vol. 20, no. 1/2, 1993, pp. 104-114.

 Hooks, Bell. Black Looks: Race and Representation. Routledge, 2015, pp. 61-78.

 Lenox y Zion. Motivando a la Yal, 2004. Audio recording.

Marsh-Kennerley, Catherine. “A Motherhood Manifesto. Ivy Queen’s Vendetta”. Mothers, Mothering and Globalization, editado por Dorsia Smith Silva, Laila Malik, y Abigail L. Palko, Demeter Press, 2017.

Negrón-Muntaner, Frances y Raquel Z. Rivera. “Nación Reggaetón”. Nueva Sociedad | Democracia y Política En América Latina, 1 de septiembre de 2009, https://nuso.org/articulo/nacion-reggaeton/  

Negrón-Torres, Bryan. “¿De Dónde y Cuándo Aparece El Reggaetón?: Un Análisis Al Surgimiento Del Reggaetón En Puerto Rico a Través Del Concepto De Relación Espacio – Temporal De Mikhail Bakhtin”. PUESTO PAL PERREO, 2018, https://puestopalperreo.weebly.com/reggaetoacuten-blog/de-donde-y-cuando-aparece-el-reggaeton-un-analisis-al-surgimiento-del-reggaeton-en-puerto-rico-a-traves-del-concepto-de-relacion-espacio-temporal-de-mikhail-bakhtin

Rodríguez-Velázquez, Katsí Yarí. “Degradando a la Yal: Racializacion y violencia antinegra en Puerto Rico”. Afro- Hispanic Review, vol. 37, no. 1, 2018, pp. 126-132.

Romay, Zuleica. “Saberes subversivos frente a la colonialidad del poder”. MERIDIONAL Revista Chilena de Estudios Latinoamericanos, no. 10, 2018, pp. 187-199.

Santos Febres, Mayra. “Raza en la cultura puertorriqueña”. Poligramas, no. 31, 2009, pp. 49-67.

Solá-Santiago, Frances. “The Classist History Behind Bad Bunny’s Bichiyal”. NPR, 17 de marzo de 2020, www.npr.org/sections/codeswitch/2020/03/17/816479053/the-classist-history-behind-bad-bunnys-bichiyal

Tapia y Rivera, Alejandro. La Cuarterona. Susaeta Ediciones Dominicanas, 1867.

The Tonight Show Starring Jimmy Fallon, season 7, episode 91, NBC Studios, 2020.

 Vidarte, Paco. “El banquete uniqueersitario: Disquisiciones sobre el s(ab)er queer”. Las disidentes, 26 de febrero de 2013, https://lasdisidentes.com/2013/02/24/paco-vidarte-el-banquete-uniqueersitario-disquisiciones-sobre-el-saber-queer/

 Zenón Cruz, Isabelo. Narciso descubre su trasero: el negro en la cultura puertorriqueña. Editorial Furidi, 1974.

Posted on June 1, 2021 .